Saturday, May 7, 2011

Guilty Pleasures

Acabo de grabar una entrevista para el Canal-I acerca de los guilty pleasures. Había entendido que yo tenía que decir mis placeres culposos pero fue más como un formato de VH-1 donde ellos me iban preguntando y yo contestaba. Dije mis verdades salvo que me gusta el reguetón. Me pasa eso a veces, hablo de la tapa de la boca. No me gusta el reguetón. Mentira, me gustó la canción del perreo intenso.

Los placeres culposos son aquellos gusticos que te das cuando nadie te ve. O crees que nadie te está viendo. Mi papá es de esas personas que se compra una caja de Chiclets Addams, rompe el celofán y se mete los doce chicles de una. Qué demonios hace con tanta glucosa en la boca no sé pero le gusta. Algunos llegan a ser manías como las mujeres y las cremas. Me gusta no ser mujer por eso. Odio una crema. Tengo los labios siempre rotos porque detesto el chap stick.

Estos son mis top guilty pleasures:

  1. Cantar. Soy adicto al canto. Canto cuando me despierto, cuando me baño, en el carro, cepillándome los dientes. Si veo que alguien más canta, se me pega su canción y le varío la melodía. Mando voice notes de canciones sin importar que algún día sean usadas en mi contra. Lo que más me duele es que 9 de cada 10 de mis amigos dice que canto malazo. Yo, que quiero ser el próximo American Idol, canto mal. Pero no me interesa. Soy de esa gente que va con los cuatro vidrios abajo, echando notas a todo pulmón. La versión hombre de Nina, la jeva del solsito (y mi editora).
  2. Los Torontos: No puedo con ellos. Es el mejor invento venezolano que existe y me parece que los debemos declarar patrimonio para la Humanidad. Si alguien me quiere ver feliz, solamente me tiene que regalar una bolsita de estos chocolates. Si me quieren jalar bolas, yo me vendo por una caja.
  3. Bañarme: Soy la causa por la cual no hay agua en Caracas. Soy de esos que no puede esperar a que el agua se caliente, razón por la cual hay baños en mi casa que están vetados. Donde me baño, sale instantáneamente y ahí me puedo quedar por horas.
  4. Ver bloopers en You Tube: mi favoritos son los de las noticias y  los matrimonios. Ver como a un cura se le cae la hostia dentro de los nobles pechos de la novia, y encima mete la mano para recogerla, es suficiente para que yo duerma contento. Puedo pasar horas en eso.
  5. Hojear revistas: soy una jeva en peluquería. No hay nada que me de más placer que acostarme en un sofá con diecisiete revistas al lado mío. Los estudios de mercadeo no sabrían como clasificarme: me siento con la Esquire, la Hola!, la National Geographic, Climax, UB, y Architectural Digest y me las gozo todas. No me la compro pero Vanity Fair online es mi santuario. Tienen los mejores portafolios de Annie Leibovitz. And we love Annie Leibovitz.
  6. Fumar: Una desgracia porque está pasado de moda pero en verdad me encanta fumar.
  7. Dormir en el medio de mi cama: Descubrí que nunca voy a poder estar con una pareja el día que me di cuenta que yo no tengo un lado preferido de la cama. Lo mío es como el Rey Sol: en el mero medio. Ahí con cuatro almohadas para mi solo. Eso de estar robando sabana es un desastre. Cuando duermo con alguien, soy un caso de estudio. Me hago un nicho en una esquina y no me muevo. Arisco o inseguro pero lo cierto es que cuando estoy solo en mi sabana de sábanas, soy absolutamente feliz (ojo: esto obviamente cambiará en algún momento).
  8. Los infomerciales: Nunca en mi vida me he comprado algo por televisión pero me entretiene como alguien pueda hacer que todos nosotros sintamos que necesitamos un determinado producto. Las traducciones son tan risibles –“de reprontooo”- que es muy difícil que yo cambie de un canal. Mi favorito hasta ahora era un artefacto que picaba ajos. El comercial comenzaba: “Attention garlic lovers!” ¿Quién demonios es un garlic lover?
  9. La Coca Cola: El otro día le twittée a la Coca Cola Company de Venezuela para decirle que yo era su fans. Fue el momento más groupie que he tenido en mi vida. Cuando me respondieron, dormí feliz ese día. No hay whisky que le gane a una Coca Cola bien servida. Mucho hielo y una rodaja de limón (picada por Josefa porque ella dice que soy un lerdo).
  10. Twittear: es enfermizo lo mucho que adoro el Twitter. En mi casa están preocupados. Me llaman “El Niño Tecla”. Es mi escapatoria preferida el poder comentar en vivo una situación tipo los Oscar, la Boda Real, un partido o una entrega de premios. Eso es una de las desventajas del blog. Para el momento en que voy a escribir una nota sobre algo actual, ya lo dije en Twitter. Por eso es que es perfecto. Stalkeo a gente como un terrorista, porque me gusta como piensan algunos que no necesariamente sigo. A veces es más rico leer un Time Line como un blog que esperar a ver que se le ocurre a otra persona.-

3 comments:

Ora said...

Este post es demasiado Toto. Me encanta cuando vuelves.

Lylanda said...

Respuesta a la pregunta del punto 8: YES, I AM!!!!!

Matilde Amorell said...

Punto 8. Mi esposo!!! es un garlic lover total. Es de esas personas que creen que el ajo resuelve casi todos los problemas de salud. Si me duele la garganta me hace tragarlo en una cucharada con miel... la primera vez lo hice para no seguir peleando... las siguientes veces porque de verdad me sentí mejor!... si existen los garlic lovers!... Esa gente de los infocomerciales, aunque no lo creas, saben lo que hacen!

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