Tuesday, June 7, 2011

La Nueva Gozadera


Nada pudo haber causado más confusión que convidar a España a jugar un partido amistoso con Venezuela. Tenemos tanto tiempo divididos en palabra y en pensamiento, que meternos todos dentro de un mismo equipo provocó no pocas rascadas a la cabeza. Amén de que le vamos a España –por moda como yo o por efusión como mis amigos- en campeonatos internacionales. Dije en Twitter a manera de chiste que no importaba a quien irle. Perdiera Venezuela, como efectivamente lo hizo con tres goles en su contra, Venezolana de Televisión lo iba a negar.

La verdad es que me pareció un buen partido. Tampoco le vamos a pedir peras al olmo y pretender que íbamos a tener un momento Rocky Balboa con los campeones del mundo. Si bien fue una derrota, la verdad es que es un triunfo con haber traído a Venezuela a la selección española. Sobre todo en la decisión de quitarle un poco el protagonismo que tiene Caracas para hacer énfasis en la importancia de otras ciudades. Caracas podrá ser nuestra versión autóctona de Nueva York pero Puerto La Cruz bien merece ser nuestra Chicago. Vargas es Nueva Jersey. Con el aeropuerto de Newark.

Me encanta que este evento haya sido hecho en Venezuela. Va muy en consonancia con un cambio que he notado últimamente. Me he dado cuenta de que estamos gozando más. Que somos un poquito más país, más ciudad, más gente en lo que a cultura del entretenimiento se refiero. Cierto el half time show de BBVA en el partido no tiene nombre pero omitamos que eso pasó.

Vivimos en una quejadera constante, embutidos en un tráfico donde se nos va la vida. Pero desde hace un tiempo para acá yo estoy sentado en más butacas de teatro, yendo a más bares y fiestas, caminando por más calles. De repente es porque me subieron el límite de la tarjeta de crédito y me vuelo la noche sin pensar en la cuenta hasta que me deprimo cuando no llega la quincena. Quizás es porque las oportunidades se están abriendo dentro del caos que nos embarga.

Mi fin de semana fue estelar por ejemplo. Luego de recuperar mi orgullo al ser la única persona torola en el reto Suaz junto a Erika de la Vega, esperé a que la lluvia cesara para poder ir a tenderme en la grama de una finca a disfrutar de un picnic traído por la gente de Gourmet Lounge. La gente estaba embarrada hasta los tuétanos. Si hubieran visto los pies del Stripper de la Asamblea Nacional de mi libro, votan por él a lo que sea que se lance. Por tierruo. Pero me encantó el respiro de gente. Sifrinas con lodo en sus boticas de gamuza, padres revolcándose por una colina con sus chamos. Sabrosísimo.

Luego en la noche fui a una fiesta llamada On The List donde si conocía a cinco personas era mucho e igual terminé conociéndolos a todos. Le echo la culpa a la prohibición de no fumar. Debo decir –y esto traiciona a los pensamientos de Toto desde hace una semana- que la medida de libertad de humo dentro de los locales es otra manera de gozarte la rumba. Me impresionó la claridad del ambiente, así como me di cuenta de que los tragos caen mejor. Esto no quiere decir que no salí ochenta veces a echarme mi cacho. Lo que está sucediendo es que afuera se conoce gente: los marginados bota humos. Y sí, nos merecemos todo el infierno pero miren, si no fuera por la medida un fumador conoce a otro solamente para prestarle el yesquero.

Yo no hago ni la mitad de las cosas que la gente dice que está haciendo por Twitter. Pero sé que estamos todos gozando. Por lo menos nos estamos abriendo más a planes inusuales. Cada día que pasa se abren más funciones de teatro, más lecturas dramatizadas, más puestos de comida, se hace más standup comedy y se estrenan nuevas películas locales.  Cada día vienen más personajes internacionales a deleitarnos por algunos instantes. Así nos metan una goleada, eso no importa. Hasta Quien Quiere Ser Millonario lo gozamos en familia por Twitter.

Todavía me encuentro con gente que me dice que aquí no hay nada que hacer. Pues es hora de mandar al horno esa actitud. Igualmente con la de “vayan a ver esta exhibición porque hay que apoyar el talento nacional”. Esas dos merecen morir. No hay que hacer nada por apoyar a nadie. Aquí la gente está haciendo maravillas sin darse cuenta. Lo que hay que salir es a gozar y comentar. Pasar de boca en boca lo que se va a hacer o lo que hay para hacer. Nos vienen tiempos difíciles con las elecciones pero nos las hacemos más difíciles si le decimos sí a poner una bola de disco en nuestros baños auxiliares y rumbear con siete personas para sentir que salimos a un local.

A salir, a salir, a salir y a gozar debe ser la consigna. De día y de noche. Gracias al Twitter hemos descubierto que podemos conocer en persona a los más disimiles y gozar como si hubieran estudiado con nosotros en Kinder. Es el momento de inventar cosas nuevas, de gozarse planes fuera de agenda y de vivir por fin en las ciudades variopintas que queremos. Hay que gozar para no amargarse. Porque España nos metió tres goles. Eso no se niega. Pero para Bogotá no fue. Vino para acá. Y fue una gozadera.-

5 comments:

Bibi said...

Te lo juro que se me salió una lagrimita de orgullo de lo que estamos siendo en este momento :)

Dolores said...

Gracias Toto! Hoy necesitaba algo más que ver el Ávila para recordarme lo maravilloso de esta Caracas que nos tocó vivir. Y leer esto fue suficiente. Gracias Toto por este manifiesto al buen vivir!

Ora said...

(Amo a Mary Poppins)

Anonymous said...

Love it.

EmeJota said...

Permíteme diferir Toto. Si vamos a hablar de Caracas, es cierto, quien diga que no hay nada que hacer merece que le volteen la cara de una sola cachetada.

Pero esto no aplica a el resto de las ciudades del país, lamentablemente. Las ofertas culturales en otras regiones no es tan variada.

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