Thursday, June 2, 2011

Nadie se cae por tener las trenzas desamarr$%&(=%&


¡Qué vivan los momentos incómodos! No tienen horario ni fecha en el calendario. A menos que lo tuyo sea utilizar Velcro como los niñitos chiquitos en las trenzas de los zapatos donde tienes menos probabilidades de tropezarte y seguir con tu paso aun cuando te sigues cayendo. Son gafedades que le pueden pasar a cualquiera pero que no nos pase a nosotros. Hay poca auto tolerancia hacia los momentos embarazosos como meterte un tenedor lleno de pasta y tener que inclinarte en el plato para morder el exceso que brota como en la mejor escena de La Dama y el Vagabundo.

Aclaremos una cosa. A los demás no les importa que hayas tenido un momento incómodo. Saben que tienes un accidente. Te atragantaste con tu propia saliva. No sigas hablando que te vas a morir. Yo siempre le digo a la gente que se atraganta que suba los brazos porque eso hace que los pulmones se extiendan. Nada le puede dar más arrechera a una persona moribunda por su propia saliva que yo le diga eso. Funciona pero primero en la clínica antes de someterse al escarnio de subir los brazos y toser. Ni el hipo da tanta pena. Salvo el hipo borracho. Ahí no es un momento incomodo. Ahí te tienes que ir a tu casa.

Celebremos entonces los 10 Momentos Más Incómodos que nos pueden pasar en público:

1. El Fondo Blanco: Ese momento incómodo en el cual ya vas por mitad de copa cuando te das cuenta de que todos esperaban a que se sirvieran los demás para poder brindar. Bridget Jones se compadece de ti. Ella es la única persona que entendería a un alcohólico como tú en este momento.

2. El Búfalo Mojado: Ese momento incómodo en el cual hablas con alguien muy de cerca y una burbuja de tu saliva cae en el cachete del otro. Tú sabes que está ahí. Esa persona sabe que está ahí. Y nadie hace nada por quitarla. Lo mejor es cuando la burbujita agarra un rayo de luz. Es como el lunar de La Monroe pero galáctico.

3. El Pastorcito Perdido de Fátima: Ese momento incómodo en el cual la gente reza el Padre Nuestro en misa. Tú no eres muy devoto –el Credo te lo sabes por la mitad- pero ahí te da una nota celestial y comienzas a gritar en unísono. Llega la parte final: «por los siglos de los siglos… AMEN». Espera, ¿fuiste tú el único que dijo Amén? ¿Así gritadito? Observas al cura quien está hablándole a alguien para que rece por todos nosotros pero las viejitas te ven. El de al lado te ve. Cristo en las alturas de la Iglesia te ve. Tú no vuelves más nunca a misa.

4. El Casanova: Ese momento incómodo en el cual estás con una mujer en un bar. Te la estás echando como el galán de paquete que eres cuando le preguntas si quiere un trago. Suave, como Bond, giras tu torso en la barra para hacerle la señal de costumbre al mesonero. Éste ni te ve. Comienzas a hacer señas hasta que finalmente saludas con las dos manos como Tom Hanks viendo un avión en Cast Away. Luego comienzan los llamados: «Señor…Señor…Epa… pana… ¡Hey!». Nada. La mujer te ve con compasión, levanta el dedo pequeño de su mano izquierda y tres mesoneros vienen a su rescate con un «Dígame señorita». El sub momento incómodo en este escalafón viene cuando ella te dice: «¿Tú qué quieres?».

5. El Mariachi: Ese momento incómodo en el cual cantan Cumpleaños Feliz y no tienes idea de cómo se llama la cumpleañera. Lo peor es que por alguna razón estabas junto a la mesa donde está la torta y todos se acercaron en cambote, apagaron la luz y decidieron que era la hora de soplar las velas. Tú quedaste atrapado entre las primas y la Nonna. No te queda otra que cantar por lo cual te lanzas un «…aaaaños Guashuu Guashuuu, cumpleaaaaños…». Tranquilo. Todo el mundo se dio cuenta.

6. El Inseguro: Ese momento incómodo en el cual te metes en un ascensor y alguien viene corriendo gritando «Aguántalo» Es un momento incómodo para él porque si no se monta va a quedar como un Forrest Gump con iniciativa. De ti depende. Hay gente egoísta que hace como si estuviera marcando la puerta y deja que las mismas se cierren. ¡Sus madres! Hay gente insegura como tú que no tiene idea de cuál botón apretar para que no se cierren las puertas. Finalmente te das por vencido, como si eso fuese física cuántica. Sólo rezas para que no te encuentres a esa persona en el piso al cual vas.

7. El Desconfiado: Ese momento incómodo en el cual vas con el vidrio del carro abajo y pasa un motorizado. Como está la situación, desconfías de todo lo que se mueva en dos ruedas por lo cual decides subirle tu ventana en su cara. Pero como te da pena que él piense mal de ti, haces como si estuvieses prendiendo el aire acondicionado. El motorizado ni voltea a verte.

8. El Ned Flanders: Ese momento incómodo en el cual te saludan a lo lejos y te pones como la familia Brady a saludar de vuelta. Te parece rarísimo que no tienes la menor idea de quién es esa persona tan simpática pero te gozas el momento. Hasta sonríes. Es solamente, con la mano todavía levantada cuando decides voltear y ver que detrás de ti hay una muy linda señora con su retoño saludando de vuelta. Nada como bajar esa mano no correspondida.

9. El Promiscuo: Ese momento incómodo en el cual te vas a casa de alguien a las tres de la mañana luego de una rumba para hacer cositas ricas. No te importa ni como se llama –porque ya has aprendido que decir otro nombre es el peor momento incómodo de todos- pero gozaste. Eventualmente debes volver a casa. Nada dice «Camino de la Pena» como esa bajada en el ascensor de su edificio. Oliendo a caña pareja y con la ropa de noche amuñuñada, tienes que soportar como te juzga la viejita del 3B que se despertó a comprar el periódico, la mamá con el coche y el atleta que van montándose en el ascensor contigo.

10. El Literario: Ese momento incómodo cuando te sentaste en el cine a ver la primera película de la saga de Harry Potter y te diste cuenta de que el nombre Hermione Granger no se dice como lo decías en tu cabeza. Hermione, siempre fue Ermayoni en tu mente cuando te sentaste a leer el primer libro. La pronunciación correcta fue la última humillación del imperio británico para el resto del mundo. Lo peor es darte cuenta de que discutiste a Ermayoni con gente. Burda.

Momentos incómodos que nos tormenta la vida pero que la hacen risible. Y de eso, nos falta.

La Ñapa: Aclaro una cosa. Ese momento cuando un extraño se para en frente tuyo y te dice: «Hola, ¿tú no sabes quién soy yo, verdad?» no es incómodo. Eso es estar frente a una persona estúpida. Obviamente vamos a responder «Claaaro» y ciertamente esa persona va a responder de vuelta: «A ver». Esos minutos de tensa calma donde tenemos que revelar que en verdad no tenemos idea de quién es, es la pérdida de tiempo más grande que pueda haber en la interacción de dos humanos. Provoca decirles: «No sé pero según las estadísticas, en el juego de mesa Guess Who? casi siempre eras Anita». Pueden decirte que es Bertin Osborne y siempre te van a fastidiar con un cuento chino. A las personas que hacen esto: paren. No es un momento incómodo sino algo que incomoda. Y ese algo, son Ustedes.-

2 comments:

isaac said...

Check, Check, Check, Check, Check.....

aplausos..

MARIA CORINA said...

PARA MI CEREBRO CRIOLLO ERA JERMIONE Y PROFESORA MACNUGET

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