Tuesday, June 21, 2011

Saber de Reverón


La única queja que tengo con la película Reverón de Diego Rísquez es conmigo mismo. Por no saber absolutamente nada del artista salvo lo que nos dicen a todos en el colegio. Vivió en Macuto junto a un mono donde pintaba a Juanita y a sus muñecas utilizando la luz como elemento primordial en sus lienzos. Es este pedacito de información el que tengo grabado en la cabeza y que uso para echármelas, como todos los demás, cuando estoy frente a uno de sus cuadros. Mi amigo It’s Good to Be por supuesto sabe un poco más, Reverón solía pintar a sus tías abuelas. El resto es ignorancia y apatía del aprendizaje. Sobre Reverón, nada sé más que lo que sabe todo el mundo.

Hago esta caución porque considero que la ignorancia y el conocimiento sobre la vida del artista van mano en mano a la hora de sentarme a ver esta película. Para efectos de detalles y consagración de un personaje en la memoria colectiva, conviene que no haya leído sobre Reverón, ni siquiera ver una foto de él, antes de entrar al cine. Desde los créditos iniciales, ésta es una película cuidadosa en detalles. El uso del color, la luz y las locaciones sirven como el perfecto escenario para la magistral interpretación que de Reverón hace Luigi Sciamanna. Es una de esas raras ocasiones donde el personaje se come al actor que lo interpreta por completo. En mi mente, Luigi Sciamanna es Armando Reverón de la misma manera que Robert Powell es Jesús de Nazareth.

La ignorancia también me sirve para apreciar con curiosidad las mañas del pintor. Dormirse los brazos para acelerar la fluidez de sus trazos en el lienzo, taparse los oídos, sus arranques y sus delirios están todos ahí para ser vividos junto a él y comprender la razón por la cual lo llamaban «el loco de Macuto». A medida que transcurre el tiempo, narrado por hechos históricos a través de una radio, aprecio con gusto que la historia de amor de Reverón con una Juanita que no le comía coba era una de absoluta devoción. Desde la pena hasta el desenfado, allí está una de las más grandes historias de amor venezolanas. Entretenida incluso. ¿Cómo no querer a Juanita?

Sin embargo, no encuentro en Reverón una película de secuencia histórica tradicional sino más bien una de períodos precisos. En eso es donde la ignorancia me las cobra. Reverón ya vive en La Guaria para cuando comienza la película. Esto me deja pensando quién era antes de ahí. ¿Dónde aprendió la técnica de la pintura? Un vago recuerdo del libro de Historia me dice que en Europa pero no es mucha, salvo tres o cuatro diálogos y algunas apariciones confusas de sus padres y una muchachita sin nombre que dan cuenta sobre su pasado.

Personajes como el de Nicolás Ferdinandov son completamente nuevos para mi cerebro y se me hace difícil comprender la influencia de este artista, interpretado por Luis Fernández, sobre Reverón. Particularmente cuando el nombre de Ferdinandov es dado a cuentagotas. Los demás personajes se explican por si solos pero me inquieta no haber sabido sobre el que más lo influenció.

Escenas memorables como la pintura de la señora Boulton, las peleas de Reverón con sus filántropos caraqueños y la explicación de un cuadro tejido con una mantilla me dejan un gran sabor de la película. Otras, se han podido recortar para acelerar la trama. Pero no deja Reverón de ser una muestra artística coronada por una excelente visual en la escena final. Allí cuando salgo del cine, entre mi ignorancia y el conocimiento adquirido es donde me digo: vale la pena leer un poco más sobre los nuestros antes de sentarme a ver cómo y por qué pinta un maestro su lienzo.-

1 comment:

Ora said...

El domingo pasado (19) publicaron en Últimas Noticias una entrevista que le hizo Oscar Yanes a Reverón en 1953. Aquí el link:
http://www.ultimasnoticias.com.ve/Noticias/Chevere/Espectaculos/Reveron-no-desmiente-su-locura---.aspx

Quiero ver esa película.

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