Wednesday, June 1, 2011

Yetta Rosenberg en el Día de No Fumar.

No respeté el Día Internacional de No Fumar. Lo siento. Sí hice caso a las nuevas instrucciones de no fumar en lugares cerrados. No estoy muy contento pero bueno, el mundo progresa y las cosas pasan de moda. El fumar es una de ellas. Lo que espero con ansias es la prohibición de las operaciones estéticas. No me puedo ir de este mundo sin ver a las guarimberas gritar la consigna por excelencia: "Con mis tetas no te metas".

Aunque sí acaté la medida de no fumar, vi como otras personas no lo hicieron. Me llamó la atención una viejita que caminaba frente mio en el Centro Plaza. Una de esas Yetta Rosenberg a las que sólo le falta un jumper dorado, una visera verde y Las Vegas para sentirse verdaderamente en casa. La señora se detuvo frente a uno de los cartelones y sin ton ni son, sacó su cajetilla y prendió uno de esos cigarros blancos larguísimos. La gente le pasaba por al lado incrédula. Suele suceder. Cuando alguien se porta indebidaente, son muy pocos los que le recriminan algo más que el "qué bolas" en calladito.

Al poco tiempo, dos guardias de seguridad se le acercaron a la doña para informarle que la nueva ley prohibía fumar dentro del centro comercial. La vieja les lanzó una mirada de odio rotundo y siguió con su camino. Mientras bajaba por unas escaleras, apagó el cigarro. Luego se volteó y le dijo a todo aquel que quisiera oírla: "¿Y ahora de qué quieren que me muera? ¿De vieja?".

Hay genios y figuras en cada esquina. Algunos rompen leyes. Y a pesar de todo, fumen o no fumen, uno los quiere.-

1 comment:

Carito said...

Esa pudo ser perfectamente mi abuela!

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