Thursday, July 28, 2011

Del Otro Lado del Hueco



El problema de las cañerías en las casas viejas es que no están adaptadas para los niveles de agua torrencial que han caído en años recientes. Como tal, es normal que los jardines y corredores se inunden, formando una piscina momentánea donde flotan las hormigas, si encuentran la hoja adecuada para que funja como balsa. Habitante de una casa completamente abierta, me acostumbré hace tiempo a poner paños y cobijas para prevenir que la crecida del agua corra por otras partes más habitables de la casa.

Hace tiempo le pedimos al vecino si no importaba que abriéramos un hueco ínfimo en la pared para que, en caso de una inundación mayor, el agua drenase hacia sus cañerías. No le importó y el hueco se construyó. Lo que no sabíamos era que ese hueco iba a ser el faro de guardia de mis perras y los perros de él. A través de ese hueco, mis perras le ladran todo el día a los suyos, montan guardia por si hay acontecimientos mayores e intentan darse mordiscos para salvaguardar lo que sea que creen los perros que hay que proteger. Es un fastidio chino, pues cada vez que hay movimiento el eco de sus ladridos retumba por el hueco.

Unas semanas atrás llegó lo que presumo es la nieta del vecino. No la he visto pero me la imagino de unos cinco, seis años con vestido rosado de verano y bucles amarillos que le cuelgan por los hombros. En fin, una ladilla de niña. Grita, canta y salta, ese tipo de infantes que le dan una tiza verde y juega rayuela. En el ínterin el ladrido de los perros desde ambos lados de la pared.

Estoy sentado tomándome un café en una silla que queda al lado del hueco de la guardia. Del otro lado, la niña de los bucles imaginarios brinca, cantando una canción ilógica sobre unos elefantes. Una de mis perras decide asomarse y comienza a ladrar por él. Hay silencio del otro lado, lo cual me hace pensar que los perros vecinos deben estar encerrados. Pero, como por arte de magia me viene la imagen visual de lo que realmente sucede. La niña de los bucles dorados decide que está harta, pega sus manos a la pared, mete su boca de fresa por el hueco y, sin enfermera adulta que la regañe, solo se limita a gritar:

-¡CALLENSEEEEEEEE!

Desde hoy soy fan número uno de la nieta del vecino.-

2 comments:

Julieta Buitrago said...

Yo creo que la niña es peliroja y se llama Elmira!!! jejje

Valentina said...

El domingo unos vecinos decidieron atormentarnos todo el día con lo que asumo era un karaoke. No sólo cantaban muy pero que muy mal sino que además eran unas canciones pavosísimas. Como a las 5 de la tarde, mi sobrina de 4 años y yo, en un acto altamente liberador estallamos en gritos de Cállense por la ventana. No sé si nos oyeron pero nosotras nos sentimos muuucho mejor.

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