Monday, July 18, 2011

El James Bond más chimbo de la historia


Este mes estoy reseñado en la revista Look Caras bajo la sección Genio y Figura. Lo de "genio" me encanta, lo de "figura", pues me peso en la balanza y me da risa. La entrevista quedó genial, muy cándida, como si la hubiera contado para el tea party. La foto sí fue una gozadera. Yo me había tomado otras, como soy: un sifrino zarrapastroso; mi clásico blue jean, zapatos sin trenzas y camisa con el remangado Procter & Gamble. El fotógrafo fue un viejito argentino genial que se enamoró de mi casa pero que me puso en unas poses tipo don, lo cual me pareció “elegante” pero “safe”. La única que me gustó fue cuando le dio por ponerme como El Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci dentro de un arco. Pero, como mi vida seudo famosa es on the D-List, desistió de la idea al decirme: “Ché que tenés las arepas más enormes que he visto”.

No pensé mucho sobre las fotos hasta que un día llamó Roland Carreño a decirme que lo lamentaba pero que me iban a mandar a otro fotográfo porque ese no era yo. Le dije: “A menos que también le hayas tomado fotos a Luis Olavarrieta, sí soy yo”. Se rió pero me dijo que le parecían aburridas y que me quería de smoking. Me quejé. Yo no soy nadie para verse bien en smoking. No le importó. "¡En smoking!" y me trancó (no me trancó pero me entretiene poner a Roland como el malo de la película). Repensar la manera en como me visto me envió en un trance neo existencial con el espejo. “¿Traiciono mi verdadera identidad o me engalano en algo que no soy”, pensé. Ahí decidí que el smoking un carrizo; mi trademark es mi camisita remangada como los que trabajan en Procter.

Así estaba vestido cuando llegaron los fotógrafos para las segundas fotos. Al bajar las escaleras me devolví. En verdad, ¿cuándo en la vida me van a volver a tomar fotos chéveres que no sean las clásicas que se toman en un fotomatón? ¿Cuándo en la vida me van a volver a tomar fotos para una revista? Nunca. Para salir como salgo siempre, me pongo como los insoportables que se fotografían frente al espejo y la subo a Facebook. Hurgué en mi closet y desempolvé el smoking que usó Don Ramón para su matrimonio el cual no me cierra pero que me salva la patria porque me niego a desembolsillar esos reales. Y así bajé, en smoking. Con los zapatos más ruñidos que encontré en el closet porque sé que mi familia no me lo perdonaría cuando viera las fotos.

La sesión fue una gozadera. Este fotógrafo tenía ideas geniales sobre como posar (hubo una como Forrest Gump sentado en el banco que me encantó) y aun cuando la que salió fue la más seria de todas las poses, me gocé mi tarde vestido como el James Bond más chimbo de toda la historia. A Roland le mandé mensajes de víctima: “¡me tienes en un smoking sudado a las tres de la tarde!”. Si me iba a sentir divo, quería hacerlo como los grandes. Al irse los fotógrafos subí a mi cuarto, guindé el smoking y me volví a poner mi camisa remangada. Pa’ gozar es para lo que estamos hechos. Para las fotos clásicas, que me etiqueten en Facebook.-

La revista si la quieren comprar es la que sale Alicia Machado en portada.

Mi señora madre al ver las fotos: "Ayyy pero de haber estado ahí, te hubiera mandado a poner una matica y echado agua y jabón al piso. ¡Qué verguenza". Clásico.-

2 comments:

La Perfecta said...

Como me la doy de hipster voy a empezar a decir por ahí que soy más early-adopter que TODOS: yo leía (y conocí) a Toto antes de que fuera famoso :)

(otra frase que espero se ponga tan de moda como aquella de "yo vengo de abajo, yo estudié con Norkys")

Bela Pulgar de Figueira said...

Apoyo el comentario de la Srta Perfecta. Nosotros los hipsters vimos a Toto caminar por la UCAB y empecé a leerlo porque escucharlo hablar es memorable.

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