Tuesday, July 12, 2011

Nana en el jardín de una casa que ya no es mía


Es cómico como ciertos tesoros que parecen imprescindibles en su momento pasan a ser meras baratijas en un futuro. Boletas, medallas, invitaciones a fiestas, cartas de gente especial, todo revolcado en cajas que cada día agarran más polvo. Yo tengo cuatro cajas, llenas hasta el tope. Cada vez que las veo digo que un día me voy a sentar a hacer un gran álbum donde pegaré lo que fue, es y será mi vida. Pero es un fastidio tener que sentarse a recordar cuando estás demasiado ocupado viviendo el presente.

Es distinto cuando los recuerdos no caben en cajas. Por ejemplo, las casas. Todo el mundo tiene una casa, sea la suya propia u otra que le huele a infancia, a Navidad, a buenos momentos. Las casas de las abuelas por ejemplo, con su decoración intacta año tras año, esas de las que uno dijo alguna vez que iba a fotografiar para no olvidarla nunca. La cámara tomó otros momentos, usando a la casa de fondo pero nunca a ella como protagonista. Hoy nada queda salvo espacios vacíos. Muebles que salieron a poblar otras casas donde quizás nadie sabrá que alguno de ellos fue usado para jugar al barco de piratas o al fortín en una juerga de vaqueros.

Me tengo que despedir esta semana de otra casa. Es una de las cosas más difíciles el saber que en la próxima no seré yo quien mire a los aviones pasar, me siente acobijado entre sus muebles o queme gallinas de mimbre en la chimenea porque no había más nada que hacer ese día. No seré yo quien cuente estrellas. Otros a quien no conozco, poblarán la casa de nuevos recuerdos, completamente ignorantes de los míos. La vida pasa y hay etapas que se cierran, pero a veces provoca retroceder el tiempo para saber con certeza la fecha en que muere la gozadera y comienza a imperar la nostalgia.

Una noche el Sr. Darling anunció que Nana dormiría en el jardín. Y eso, cambió todo...

3 comments:

Sweet 180° said...

Que nostalgia me ha dado este post! mi casa está en venta... ya no está ni nana en el jardín...

Ira Vergani said...

Tots, me llegaste al alma, la de mi abuela también se está vaciando y mi Mamma ya no está con sus brazos abiertos, sus fogones olorosos y su "dame un beso Chichi". Es que el pasado, como el olvido, está lleno de memoria.

Gera said...

Ok lograste regresarme a aquellos dias en los que jugabamos en tu jardin... Parece un siglo, otra vida. Cuantos anios han pasado...
Que tristeza pensar que no voy a volver a ver ni tu casa ni la de Nanins...

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