Friday, August 19, 2011

Referencias Disponibles Previa Petición

Estimado Señor xxxx,

Me ha devuelto mi curriculum vitae por falta de referencias personales comprobables. Le pido disculpas, ignoraba que lo que dijeran los demás sobre mi importaba. Me ha puesto en un trance ahora puesto que no sé cual persona será la indicada para decirle buenas cosas sobre mí y los logros que he alcanzado, si mis amigos o el médico que me hizo un examen de hemorroides recientemente. Mejor nos vamos con el médico. Perdí la pena y la cobardía ese día, y él le podrá decir que no lloré. Quizás sea él una buena referencia.

Ignoro si busca una referencia personal reciente. Verá, puedo decirle quienes han opinado algo sobre mí desde que tengo ocho años. A esa edad me escogieron en mi campamento para pertenecer al club de los Woodsman. Este es un club que honra la lealtad y la buena ciudadanía. Todos los domingos, cuando se entregaban los reconocimientos de la semana, los miembros de este club se paraban en una fila en orden de antigüedad para darles la bienvenida a los nuevos integrantes. Todavía recuerdo los gritos de sorpresa cuando me nombraron. Por años, fui su miembro más joven, hasta que otro muchachito rompió mi récord.



Vamos a estar claros, me escogieron porque era un chamo cuchi. No supe lo que significaba la buena ciudadanía hasta tiempo después cuando pasé a ser el líder de la fila. Su miembro más antiguo hasta que a los catorce años me invitaron a formar parte del aún más selecto club de los Voyagers, el cual reconoce el liderazgo.

El campamento tiene unas placas que adornan el comedor. Llamadas el Hall de la Fama, las placas tienen los nombres de aquellos campistas que se han destacado en varias categorías como el más generoso, el más popular, el más atlético, etc. Mi nombre está ahí seis veces, incluyendo el más preciado que es el Mejor Campista en 1994. Me gusta, soy parte de una historia en algún lugar del mundo. Conjuntamente con mi hermano, quien sale siete, nuestro apellido es el que más nombres sale en esas placas.


La buena ciudadanía es un término que me ha perseguido sin yo quererlo. En el colegio también recibí dos años el premio “Martha Posner Good Citizenship Award”. En alguna placa de la Escuela Campo Alegre está mi nombre. Es cómico, no recuerdo haber hecho nada salvo dar los buenos días. Debe ser que saludar tiene mucho que ver con ser buen ciudadano.

En el Colegio Jefferson no daban premios, salvo los académicos. Jamás estuve mencionado en esos cuadros de honor. No entendí jamás lo que era el caletre. En inglés siempre me nombraron, salvo esos cursos donde me quitaban los puntos de apreciación porque hablaba demasiado en clase. Jamás me importó. Di el discurso de graduación porque me escogieron mis amigos para darlo. Fue un momento chévere. Quisiera ser la persona que recomendé ser en ese discurso hoy en día pero ¿qué se puede imaginar un muchacho de diecisiete lo que será su vida a los treinta y dos?

Me metí en los modelos de Naciones Unidas en la universidad porque una amiga de mi hermana estaba metida y me recomendó. Me imagino que entré por palanca, porque era un chamo simpático. Nada sabía yo sobre relaciones internacionales. Pero me encantó. Siempre he dicho que no hubiera terminado mi carrera en la UCAB de no haber sido por Harvard. Me aburrían las clases, el equipo de Harvard me emocionaba.


Perdí el premio el primer año (todavía me duele), gané el segundo aun cuando me declararon la guerra en comité. Fui el Head Delegate en mi tercer año y llevé a mi equipo a ser la primera universidad no angloparlante a ganar la Mejor Delegación y la Mejor Delegación Internacional. Me quedé seis años con el equipo de la Universidad Católica, orientándolos como asesor. Ha sido la única experiencia laboral que me ha enseñado lo que es el empeño y la constancia. Es fácil, si se quiere se puede. Mi otro premio fue dejarlo. Uno sabe cuando ya no puede dar más. No me arrepiento.

Harvard me llevó directamente a VenAmCham recién salido de la universidad. Fui el coordinador encargado para poner a diputados de la Asamblea Nacional a trabajar con la empresa privada. Maduro, Flores, Ortega, Santos Amaral, Heydra, con todos esos trabajé. No son lo que sale en la televisión. Un bonito proyecto que se acabó cuando se entendió que la empresa privada no era el norte del país en ese momento. Lástima. Comencé a estudiar de nuevo. Quedé de segundo en mi promoción. Me parece bien, en Derecho quedé de 20. No ejercí la abogacía por miedo y desilusión, no porque no me gustara. Eso me doy cuenta ahora.


Comencé a escribir por aburrimiento. Quedé de finalista dos años consecutivos en el concurso de Cartas de Amor de MontBlanc. El primer año quedé de tercer lugar. Soy tan desfachatado que el segundo año me llamaron para ser jurado antes de que seleccionaran a los finalistas y les dije que yo estaba concursando y estaba seguro de que iba a quedar. Quedé y perdí. Me importó cinco minutos. Soy Leo, perder duele.

Escribí un libro que vendió muy bien y estuvo en varias listas de top ten; nunca he hecho publicidad de mi empresa de traducción porque el chisme de los satisfechos es la mejor herramienta para captar clientes, y si pudiera escoger que un tercero hablase sobre mí en alguna revista, esperaría que dijese que a veces soy un copiloto perfecto.

Y ese soy yo según lo que opina la gente a la cual yo le referiría. No sé, dígame usted Señor la referencia que le gustó y le mando el teléfono de aquella persona que de alguna manera pensó que yo era una buena persona en la vida. Atentamente, quedo de usted.-

3 comments:

CaroNu said...

Y entonces???
Sr. Tato se decidió usted a la jornada de 8 a 5???
Menuda manera de presentar usted su reseña de vida, gratuitamente a través del blog y de manera estratégicamente contada...
Así cualquiera lo contrata,
Saludos,
desde las mismas coordenadas
Y lástima que ya la Delegación no sea exactamente lo mismo que era antes

Ira Vergani said...

Por alguna extraña razón este post me aguó el guarapo. Si esa fue la razón por la devolución, allí no quieres trabajar. Besos Tots.

Ora said...

Coincido con Ira, pero bueno yo ando depre, capaz por eso se me aguaron los ojos.

Eres admirable Toto ¿te lo había dicho?

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