Monday, September 19, 2011

Por El Medio del Colapso

Cuatro pequeñas gotas anuncian lluvia lo cual me parece una tragedia dado que el evento es completamente de calle. Afuera de mi casa, Nina mi editora me espera con el pelo mojado. Si va a llover, ya la desgracia está hecha. Me llevo un paraguas porque así de viejo me he puesto. Pero es un paraguas que nunca se abrirá sino que encontrará nicho en una cartera de mujer.

El evento Por El Medio de la Calle no recibe lluvia desde las alturas pero si moja. La masa humana que decide conglomerarse en las calles de Chacao termina por formar un río de gente en más de una ocasión. Y es ahí, mojado en sudor propio y ajeno, donde entiendo lo que significa la claustrofobia. La horrible sensación de querer salir a respirar donde sea y no encontrar un oasis de espacio sin gente.


Como todos los años espero con ansias este evento. Me encanta la idea de romper con el paradigma de que Caracas se recorre en carro, porque la verdad es que se goza a pie. Pero no me lo gozo esta vez. Es tal el número de personas asistentes al evento que el medio de la calle, la acera y hasta los muros se llenan y lo que es quizás la mejor propuesta urbana anual en la ciudad se convierte rápidamente en Por El Medio del Colapso.

Hay una franca mejoría en la impresión de mapas y centros de información con respecto al año pasado. Pero el problema ya no es de información sino de movilidad. Cuesta acercarse a ver las propuestas artísticas, resaltando solamente las que están montadas en las alturas y las que se celebran en calles poco transitadas. Luces hechas con zapatos colgantes, residuos de plásticos forrándose en postes de luz y una enorme escultura de basura son las propuestas memorables. Lo demás se ve en un pasar, de lejitos. En algunas esquinas el olor a orina y marihuana es tan fuerte que no vale la pena sino caminar en sentido contrario.


Un golpe de suerte hace que me tope con un concepto de arte movible que me parece fenomenal. Personas disfrazadas de vasos Dixie en diversos colores. Me gusta y me tomo fotos con ellos. Veinte minutos después los tengo incrustados. He quedado atrapado en la esquina aledaña a la Plaza La Castellana vía Prolicor. Y no puedo salirme por más que trate. A la izquierda, mis amigos y a la derecha un hombre con vasos Dixie pintados en rojo clavándome en los brazos. ¡Sin agua!

Intento respirar, diciéndome en calladito que ya esto va a pasar pero no termina de pasar. Un empujón mal dado y todo termina en este momento. Es la peor sensación del mundo. Me sucederá tres veces más esa noche. En el interín, pierdo a Nina mi editora. Cosas que se perdieron en Por El Medio de la Calle: @ninarancel fue una de ellas. Me quedo con Raúl y Vane, mis salvadores nocturnos y cargadores de malacrianza contra el gentío.


Decido sentarme con ellos en Gran Horizonte a tomar cerveza. Gente va y viene, en la lucha por conseguir un baño y más cerveza. Me parece una ironía, me quejo todo el año que nunca veo a nadie en la calle y me los termino consiguiendo en un sitio al que siempre voy. Ahí hablamos sobre cómo mejorar el evento.

Para empezar esparcir las propuestas grandes y de mayor interés hacia localidades donde la gente quepa y no se ahogue. Es un error no cerrar la calle del Centro San Ignacio. Elevar el arte hacia arriba es otra. La propuesta más memorable de todos los años que tiene este evento fue la del artista vestido de barrendero pegado horizontalmente a una pared en las alturas. Fue novedoso y visible.

Hacen falta más propuestas así en Por El Medio de la Calle. Arte que se vea. Todo lo demás se pierde entre el río de gente. Y la consigna debe ser esa, pasarla bien sin sentirse ahogado. Pasear por rutas que permitan movilidad y acercamiento a las obras. Porque cuando se queda atrapado entre un mar de caras desconocidas, lo que provoca es nunca más volver. Pero vuelvo. Es una de las pocas oportunidades que tengo para ver gente que quiero en la calle. Solo que ya estoy preparado. El año que viene seré el primer chicharrón con zancos y chaleco salvavidas por si acaso.-


3 comments:

Ira Vergani said...

100% de acuerdo, tuvimos la misma sensación, fuimos con el Chino y todos nos cansamos y vimos poco. Amamos la de los zapatos. Besos

Elena Sánchez Vilela said...

no entiendo cómo llegaron a ver tantas cosas. Yo fui a las 8pm y sólo me dio tiempo de ir al mercado de diseño porque hasta allá me llevó la corriente. A las 9:30 estaba ahogada en un río de gente que se dirigía a ver a Los Mentas y fue ahí donde Gabriel y yo nos dijimos: ¿pero qué coño hacemos aquí sin casi poder respirar? y nos fuimos. Creo que la convocatoria tuvo una altísima recepción pero quedaron muy cortos los espacios, antes habilitaban más calles. A ver si el año que viene este evento limpia su incipiente fama de cogeculo y marihuana :P un pseudowoodstock endógeno.

Vida said...

Tots! Volviste en Medio del Colaccso! Este año no me gustó porque me hizo sentir vieja. No pude con los olores varios y la sensación de que en cualquier momento se armaba una tángana al lado mío, o me clavaba una botella rota en el pie, o me aplastaban como chicle usado! Lo único bueno fue descubrir Pizzería Zeina (o como se llame). Espero reivindicaciones next year. Besos

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