Friday, November 25, 2011

La amistad se brinda (así sea a distancia)


Una de las cosas chéveres que me ha pasado este año con toda la parafernalia del libro es que las empresas de bebidas alcohólicas asumen –correctamente– que yo tomo. Como tal, me invitan a catas a las cuales gustosamente asisto porque me da la oportunidad de conocer marcas que normalmente no tomo (pues en este tea party hay una predilección por las tazas llenas con whisky) y de sentarme a conversar con gente divertida que no conocería en otras circunstancias.

Un concepto que me encantó fue uno que me invitaron hoy. La marca de vodka Ciroc me invitó junto a cuatro de mis amigos para que me fuera al restaurant Veranda en Las Mercerdes a probar su variedad de cocteles. Con esto de que a uno lo crían hombre de un solo trago, son muy raras las veces en las que uno se pone a inventar con cocteles por lo cual fue la oportunidad perfecta para decidir que ese momento memorable que tuve con Blue Curacao en una fiesta en casa de mi amigo Franco hace cinco años sigue vigente.

Aquí me dieron un trago llamado Blue Ocean el cual es una mezcla de vodka Ciroc con blue curacao y jugo de grapefruit el cual me encantó. Igual el Martini Ciroc de uva que le da tres palos a cualquier trago que se sirva James Bond. Nunca sujeta a un menú La Deneuve mandó a inventar su propio trago, el Cougar Sugar, en el cual pidió su propia mezcla de mojito frappé el cual le quedó sensacional.

Lo sabroso de todo esto fue compartir entre amigos. Aprovechando que La Deneuve está de visita en Caracas por el Thanksgiving gringo, la Chica Bond en un descanso de su vida misteriosa, que It’s Good to Be no se murió y que Queen Zubi y yo vendimos una chorrera de libros en el bazar del Country, me pareció la oportunidad perfecta para invitarlos a tomar conmigo. Son raras las veces que uno puede escoger a su crowd de una manera tan perfecta. El problema es que, salvo La Denueve y Queen Zubi, los otros no llegaron.

En la creación de mis planes fabulosos a mí se me olvida que cuadrar un Happy Hour en esta ciudad es casi imposible. El tráfico impide que la gente llegue a tiempo y el temido mensaje de “me perdí mi propia celebración” es inevitable. Al menos eso me digo porque me niego a creer que la Chica Bond e It’s Good to Be no quieran unirse a una reunión de la Asociación de Amigos Manos Unidas (asociación que brinda cada vez que asumimos que somos unos fracasados).

Ese es el problema con esta ciudad. El estacionamiento de carros en horas pico hace que te pienses la amistad a la hora de servirte un trago. En la cual quizás haya sido mejor invitar a alguien más interesado, o que viviera más cerca para que la sobremesa de cuentos fuera perfecta. Pero cuando suena el celular dos veces y es It’s Good to Be en conference call con la Chica Bond para decir que se sirvieron una vodka para brindar desde el otro extremo de la ciudad con los presentes, los presentes, sé que esto de la amistad no está tan mal. A veces la gente no llega, pero eso no quiere decir que no brinden contigo.-

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