Monday, January 31, 2011

La Gorda abre su Maison Gourmet


Para mí, Miami es como los dinosaurios y la gente vegetariana. Son chéveres pero no los entiendo. Aún así hay gente que se desvive por la ciudad de los shorts de blue jean, el aire acondicionado y las autopistas. Una de ellas, su más famosa residente en mi opinión, es mi gran amiga La Gorda (la del blog y la del libro). Ahora en su faceta empresarial decidió desennichar a Miami con la apertura de un oh so chic bistró francés llamado Maison Gourmet.

Junto con Ricky, su esposo chef (esa Gordita si no se casaba con un prende fogón no iba a ser feliz) se llevó el savoir faire parisino y las ganas de echarle plomo caraqueñas para crear un mini paraíso en la tierra de Mickey y Gloria Estefan. Maison Gourmet funciona como una tripleta donde pueden ir a comprar productos gourmet, llevarse platos preparados para sus fiestas o sentarse a comer con un menú excepcional de crepes, quesos, sopa de cebolla, quiches y todo lo que se imaginan que pega con una boina.

Si están por Miami y quieren conocer a La Gorda que inspiró buena parte de este tea party, pasen por Maison Gourmet y le dicen que Ustedes son intiméx de Totón. Ella va a gritar como una loca y decir «ay que show» como siete veces antes de darles el menú. Así es ella, todo un vacilón. Advertencia: No canta cumpleaños. Por favor no insista.

Las coordenadas de Maison Gourmet son 10728 NW 58th St. Doral, FL 33178. Telefonos: 305-597-8333 y 786-463-9138. Su Twitter es: @MaisonGourmetUS


La Gords oh là là en la fiesta de apertura.
¡Cuando la vean le piden un autográfo!
(pero no descuento porque ya eso es un abuso)

Sunday, January 30, 2011

El "S"enso de los Pendejos


Uno podrá estar de acuerdo o en desacuerdo con la administración del Señor Presidente venezolano (Feliz Cumplepuesto por cierto) pero caer en zozobras y rumores mediáticos por culpa de gente malhechora, nos hace a todos unos pendejos. Por fin me llegó el fulano comunicado firmado la Vicepresidencia de la República sobre el Censo que iban a hacer en Caracas para darle espacio a los damnificados. Con sólo ver la carta ya uno sabe que es falsa. Para empezar, no existe el vicepresidente Jagua. Hay alarmas de alarmas pero ya esta «conejada», de cadenas moradas, rumores, corran para aquí para allá, todos los días es demasiado. Seriedad con lo serio que todo lo demás es bochinche.-

Saturday, January 29, 2011

Minuto y medio de empleo doméstico

Con el paseo vacacional de Josefa a Colombia, las cosas en la casa han venido funcionando cual apartamento de soltero. Cada quien lava su plato, hace su cama y tiene acceso al Santo Grial en la cocina: el control remoto de la televisión que otrora estaba fundido en las manos de la Comae Josefa. Ahora bien, como no tenemos idea de cuando es que ella vuelve, la que plancha -experta en clasificados- le comentó a mi señora madre de que tenía a alguien que nos podía ayudar tres veces a la semana.

Hoy llegó Tibisay. Con carpeta de recomendaciones bajo el brazo y lonchera de Badtz-Marú. Esta es la conversación que oigo desde mi oficina entre ella y mi mamá

Suena el timbre.

- ¿Quiéeeeeen? (mi mamá no cree en intercomunicadores)
- Ah sí, es Tibisay la señora de limpiezaaaaa
- Ah como no. Pase.
Se abre la reja. Mis dos perras ladran.
- ¿Aquí hay perros? – pregunta Tibisay nerviosa
- Sí –le dice mi mamá– estas dos locas que no hacen nada y una perra mayor que está ciega. Pase para enseñarle el lavandero.

Silencio. Varios murmullos que no puedo detectar. La reja se abre y luego se cierra. ¿Será que Tibi  secuestró a mi mamá?

- Mami –grito desde mi puerta- ¿Qué pasó?
- Tibisay renunció.

Ahí lo tienen. Minuto y medio de empleo doméstico. Sólo porque uno jamás pone en los clasificados: “Abstenerse gente que le tiene miedo hasta a la palabra perro”.-

Friday, January 28, 2011

Cortando la grama


El tea party se ha vuelto como el terreno del Canódromo en Margarita: una vez fue esplendido. Ahora no es más que monte y culebra. Enero ha sido tan caótico que no he tenido tiempo de sentarme en las mesitas para contar mis cuentos. Tanto, que le mencioné a la Catira Tropical que se lo alquilaba mientras tanto. Lo chimbo es que mientras más tiempo dejo pasar, más me desacostumbro a escribir y no puedo dejar que eso pase. Es cierto, a veces no hay historias que contar pero más de una vez me ha pasado que dejo los buenos cuentos para después y pasa precisamente esto: silencio mediático. Como la gente a la que no le atiendo cuando no me sé el número que sale en la pantalla y que no deja mensaje. Amigo, perdiste tu chance.

Me han pasado varias cosas interesantes en este mes de vientos fríos. Comencé a dar clases de Derecho Intenacional en la Universidad y eso ha sido todo un eventazo. El primer día fui directo a renunciar porque no me sentía preparado (yo me saboteo mi propia vida: es digno de psicólogo) pero me convencí en el trayecto del estacionamiento de que esto es algo que siempre había querido y que a veces hay que montarse en el tren. Es una nota, me encanta la clase que estoy dando y los alumnos son excelentes. Por lo menos se ríen. Y reírse en Derecho es como pedirle Splenda a un vendedor de algodón de azúcar.

Mi relación con la nueva sobrina es inexistente. La adoro y me parece una de esas muñequitas de madera china pero jamás había pensado que un ser humano pudiera ser tan aburrido cuando empieza a vivir. Duerme y come, duerme y come. No hace mucho más. Así que he decidido darle el beneficio de la duda y postergar mi amor profeso hacia ella cuando no quiera seguir echándose un buen camarón. Me ha hecho pensar mucho en si yo quiero chamos. Es un tema de conversación pues con el crowd de dos a siete años soy lo máximo. No sé si esté preparado para el vecindario de los “ay que cuchi, te agarró el dedo”.

Josefa se ha largado a Colombia. Pandemonio histórico en mi casa. No se fue de por vida (al menos eso creemos) sino de vacaciones. Cuatro años sin haber salido de mi casa, lo que me hace pensar que ha vivido en una penitenciaría pero con el beneficio de tener Venevisión Plus. La montada en el autobús fue de película. La señora se llevó cuatro maletas repletas de todo lo que se perdió en mi casa en algún momento (mentira pero hace más interesante el cuento).

Los guardias le dijeron que tenía que quitar dieciocho kilos de una de las maletas. Josefa –como la buena  Comandante que es- no dejó su brazo a torcer y comenzó a gritar: “¡Yo sin mis ollas no me voy!” La callé rapidito diciéndole: “Mamita no grite eso que la gente va a jurar que está diciendo ‘joyas’”. Así se fue. Desde Colombia han llamado todos los primos: “¿Cuándo es que salió Josefa? Porque esa no ha llegado.” Espero que llegue. Dios libre a Piedad Córdoba si tiene que ir a rescatar a Josefa en algún monte.

Cuentos de Sobremesa, la segunda edición está ya en el horno. La Arriera mi socia y yo nos sentamos a sacar números, las cuentas dan y vamos a echarle pichón. Ya mandamos las correcciones del texto que se nos escaparon en la primera edición a la gente de diseño y prontamente a la imprenta. Si alguno de Ustedes se quedó esperando por el libro, buenísimo porque ahora sí necesito compradores fieles. El cobro por el descorche en las librerías es como para dejarme pobre así que necesito agotar esta edición cuanto antes. Espero que así sea.

Ya corté la grama en el tea party. Espero volver rápidamente para que no me expropien el terreno por ocioso.-

Friday, January 7, 2011

El Pánico de los Pájaros

La noche del 30 de octubre de 1938, una serie de boletines de radio con carácter de urgencia comenzaron a alertar a la población americana. La primera invasión marciana había ocurrido cerca de la localidad de Grover’s Mill en Nueva Jersey. Más de un millón de personas vecinas reaccionaron en pánico contra la noticia y creyeron fielmente de que el mundo como lo conocían, estaba a punto de acabarse.

De haber escuchado el principio del programa, se hubieran dado cuenta de que se trataba de una narración radiofónica de la novela de H.G. Wells La Guerra de los Mundos, adaptada por Orson Welles. Un mes después, no menos de 12.500 artículos se habían escrito sobre las reacciones ingenuas a la transmisión, obligando a que el propio Welles ofreciera sus disculpas en torno al pánico suscitado.

En una era previa a la televisión y muy cercana a la II Guerra Mundial –inclusive, Adolfo Hitler se refirió a la transmisión como una muestra de la decadencia de la democracia- no extraña que el pánico pueda causar tal escándalo. ¿Quiere decir esto que no nos pueda pasar a nosotros en pleno siglo XXI? Tenemos toda la información que necesitamos metida en un celular. ¿Puede cundir el pánico si la ocasión lo amerita?

Decenas de pájaros han caído muertos desde los cielos en Kentucky, Arkansas, Suecia e Italia esta última semana. Los peces flotan en las orillas sin vida. Un fenómeno paranormal azota el ecosistema sin que los científicos puedan dar con una certera explicación más que afirmar que eventos similares como éste ya han ocurrido previamente. Lluvias de ranas e incluso de carne han sido reportadas en el pasado remoto.

Hoy se habla de las profecías del calendario maya de la misma manera en la cual los religiosos hablaban del fin del mundo en el año 999. Un eclipse, el nacimiento de un chivo con dos cabezas y algún terremoto habrían sido suficiente como para mandar a todos los vecinos a la plaza del pueblo a unirse en rezo –o ¿en chisme?- sobre como preparar sus almas para el Día del Juicio Final.

En nuestra era podemos predecir todos los eclipses, reaccionar contra terremotos y no sorprendernos con animales de dos cabezas cuando tenemos la capacidad de clonar ovejas. Aún así, ¿estamos 100% seguros de que el mundo no se acaba el 22 de diciembre del 2012? No es casualidad de que un centenar de pájaros decidan jugar a ser kamikazes y se lancen contra cables eléctricos. Mucho menos que -por una terrible coincidencia- mueran todos en intervalos de pocos días en localidades distintas. ¿Cuál es la explicación?

30 de diciembre, 11: 45 de la noche. Todo «sereno». Quinientos pájaros duermen plácidamente como todas las noches en la Quinta Árbol de Mamón. Los humanos están más dicharacheros que de costumbre pero eso no les quita el sueño a los pájaros. A fin de cuentas, tarde o temprano los humanos se callan. Quince minutos después corre el pandemonio. Centenares de bombas coloridas caen del Cielo, los humanos gritan a coro y de las pocetas de los pájaros (lo que los humanos llamamos «carros») salen ruidos ensordecedores en alarma.

Miren, yo soy pájaro y de cajón que me muero del miedo. Yo estoy en mi nido, soñando con alpiste y me lanzan Hiroshima en intervalos de quince segundos y obviamente voy a salir volando hacia el primer cable que encuentre para matarme. Nemo no se separó de su papá por un acto de rebeldía. Se fue porque P. Sherman Calle Wallaby 13 es lo más cercano a Marte de lo que un pez puede llegar. El pánico es lo que sucede cuando no se puede dar cuenta de lo que está pasando. O es eso, o el mundo efectivamente ha comenzado a hacer su check out.-

Thursday, January 6, 2011

La Inutilidad del "Gracias por venir a conocerme"


No hay nada más inútil que un recuerdo. Que lo diga yo es un paso grande para mi propia Humanidad. Una persona que tiene cajas y cajas llenas de cartas, fotos, invitaciones y anotaciones en servilletas metidas en su clóset sin saber qué hacer con ellas, no dice esto a la ligera. El problema no es revivirlos. Siempre es sabroso darse un paseíto por los días de vino y rosas. El conflicto es que mientras más viejo me voy poniendo, más son las cajas que voy llenando. El tema de la recolección de memorias no es un tema de olvido como lo es un tema de ocupación de espacio.

Estoy en esos trances «robotinescos» de limpiar mi cuarto y mi oficina para deshacerme de cuanta cosa no usé en el pasado. La máquina para anotar etiquetas del año 1997 sigue intacta. Esa que parece una pistola con un abecedario rotador para que puedas escribir un nombre. La echo a la basura cuando me doy cuenta de que en mi vida he etiquetado algo que no sean mis carpetas en la computadora. Fuera todos los mapas, el walk man, rollos completos de papel de fax y agendas telefónicas con números de casas en las cuales hoy te atienden los padres. Todo eso lo tengo en mi celular.

En una de las gavetas encuentro un recuerdito de un bautizo. Es un portarretrato azul con un barquito de plata en la parte superior y la foto de un bebé nada agraciado en la parte inferior. No dice quien es el desafortunado por ninguna parte pero da la posibilidad de quitar la foto para poner a alguien cercano a la familia. Lo veo y sólo pienso: que gastadera de real. Madres que se fajan en hacer recuerditos y regalitos de salida para que dos, cinco o diez años después gente como yo no tenga idea de quién es el gordito de la foto.

Por ser Día de Reyes, he llegado a la conclusión de que el único recuerdito que de verdad no tiene pele es aquel que hizo la Virgen María para aquellas personas que fueron a visitar a Jesús. Para empezar, todas las tarjetas de «Gracias por venir a conocerme» tienen algún símbolo religioso en la parte de arriba. Por lo general, un dibujito de la Virgen con su hijo. En el caso de María, es probablemente la primera Polaroid conocida en la Historia. Si ella es la Mamá y él es el Hijo que sale en todas nuestras tarjetas, pues de cajón que se hizo un PhotoBooth autóctono para adornar sus tarjetas.

Por otra parte, esa tarjeta ha debido ser complicada. Imaginen el texto: «Jesús de la Chiquinquirá. Nací el 25 de diciembre a las 12:00 de la noche en el garaje del Belén Inn. Mis padres: María y … bueno y que si José.» Esa tarjeta no se le olvida a cualquiera. Es como cuando en las tarjetas de matrimonio todos los papás están divorciados y a la hija la cuidó una tía e incluyen a una chorrera de gente como si fuera una esquela de entierro. No los juzgo pero tampoco es fácil de olvidar. A fin de cuentas, siempre digo que si me llego a casar, en mi tarjeta de matrimonio tiene que salir Josefa.

Lo de Jesús no es nada fácil. Menos cuando María y José andan en una de asilo político por todo el territorio para que no le maten al hijo. ¿Puede haber un regalo más engorroso que oro, mirra e incienso? Los guardas en una paquita es verdad pero si los Reyes son como mis tías mariconas, ese tipo de regalos vienen metidos en unas cajas sensacionales que duran años rondando por la casa porque –parafraseando a mi señora madre- «da como pena botarlas». Los tres Reyes Magos se guardan su tarjetica de «Gracias por venir a conocerme» en algún bolsillo de la túnica y muy difícilmente olvidarán con el tiempo que fueron a conocer a Jesús. María sin embargo tiene que montarse en una mula con un chamo, la pañalera y una parafernalia de ollas y regalos para seguir con su curso.

Los recuerdos tienen que comenzar a digitalizarse. Fotos en periódicos, servilletas que recuerdan a algún baile, cartas y demás parafernalia que sólo agarran polvo hasta que llega un momento inevitable en donde pasan a la basura por no poder identificar el origen de su sentimentalismo. Estar rodeado de cajas da una sensación que se ha vivido pero no por ello llega un momento en que su única utilidad es como te sirven para encarar el presente.-

Esca, esca, escápate conmigo

Me da un poco de envidia el hecho de que mi libro ha viajado más que yo. Aún así, ser parte de un momento perfecto de relajación es simplemente sensacional. Gracias Lala por una de las mejores fotos que me han mandado del Toto Book Tour.-

Wednesday, January 5, 2011

No volverán (los días de vino y rosas)


Al ver la instalación de la nueva Asamblea Nacional en Venezuela, me viene a la mente una inquietud que me ha agobiado desde que aquí decidimos poner de moda el color rojo cólera: ¿qué significa eso de «no volverán»? La Administración Central ha venido utilizando esa frase desde su prehistoria, haciendo énfasis en que las viejas prácticas del pasado no tienen cabida en estos tiempos de «re»volución bonita.

No volverán los políticos del pasado, las viejas prácticas, la imposición del «ta’ barato dame dos» es lo que se entiende. Incluso, se comparte. Lo que no está claro es cuál es el punto de partida de los «no volveránistas». De ser desde siempre, no se entiende en este tea party el empeño de disfrazarnos de leninistas. Llamarnos «camaradas» y desestimar que las estatuas de Lenin no son precisamente el adorno mundial, pone seriamente en duda las aclamaciones de aquellos que prometen que otros nunca más han de volver.

Dos razones imperan en una Venezuela quebrantada. La visión dickensiana en las primeras líneas de Una Historia de Dos Ciudades, cobra una relevancia teñida de políticas que no han logrado la unificación de una sola nación. No porque se quiera, dicho sea de paso. La confrontación y la ubicación de un frente común como enemigo es un claro objetivo para mantener a flote una política que se sirve de glorias propagandísticas fabricadas para hacer palpable la ilusión de una nueva vía. Lo que no pueden tapar con un dedo –hoy en día mediante el uso de estratégicas cámaras de televisión– es que sólo vuelven al pasado los que no pueden encarar el presente.

Poner viejas políticas en práctica no le sirve a ninguno de los bandos. La adaptación a una era poco puede hacerse con la implementación de panfletos rojos que no toman en cuenta las articulaciones glocales de los Estados, nuevas comunicaciones y experiencias de calle. Aclamar ciegamente a un estadista es tan fatuo como creer en las promesas de paz mundial de una reina de belleza.

El error no está en decir «no volverán» a aquellos entes del pasado considerados como culpables de nuestros tiempos; la corrupción, inseguridad y la violación de derechos humanos son tres enemigos válidos en toda era. El error está en vanagloriarse en mierda, cuando todos sabemos que la Historia fluctúa, la Verdad se impone y que tarde o temprano los días de vino y rosas, regresan.-

Tuesday, January 4, 2011

Pesarse en Enero te Arruina el Año Completo


Enero es como volver a clase: una emoción que se acaba a los tres días. Obstinado de la familia, las festividades navideñas y el arte de no hacer nada, vuelvo a mi rutina diaria con cierta alegría. Hasta el cubículo donde trabajo me parece más bonito que la –horrorosa– imagen de la tía recién «liposuccionada» en bikini. Convencido de que este es mi año, abro la agenda corporativa que me regaló alguien que seguramente me detesta. Con tinta azul anoto todas aquellas cosas que tengo pendiente para enero y que pienso cumplir sin contratiempos.

Uno a uno lleno los días. Reunión con jefes, entrega traducciones, fecha final artículo Clímax, dentista, carro al taller, pago celular, pago membresía, pago curso, pago alquiler, (pago psiquiatra), entrega, vencimiento, plazo, mudanza, último día. Detengo mis anotaciones y observo mi agenda. Mi inmaculada letra Palmer se ha convertido en una maraña de garabatos odiosos. Mis anotaciones cobran vida y me circulan por la cabeza. Pagos pendientes, citas urgentes y rutinas odiosas. ¿Dónde están todas aquellas cosas que resolví hacer para tener un año feliz?

Decido echarle la culpa a mi agenda. La mía es una de esas de semi cuero que tiene una casilla por día. Arriba donde está impreso el día, los editores han puesto una frase motivacional. Leo algunas de ellas y me doy cuenta de que la agenda asume que llevo una vida completamente depresiva. El día 15 de enero la agenda lee: “Cuida tus sueños pues ellos son los niños del alma”. Soñar es algo difícil cuando me doy cuenta que para ese día he anotado: “Pagar tarjeta de crédito”.

No existe una agenda en el mercado que me prepare psicológicamente para la odiosidad que he de vivir en el mes de enero. Ninguna agenda se preocupa por alertarme el dos de enero con una frase estilo: “Revisa tus correos del mes de diciembre. No enviaste el presupuesto”. Todas se van por mantras de “yo quiero, yo puedo, yo voy” cuando lo que tienen que asumir es que no tengo tiempo para absolutamente nada.

Necesito una agenda del fracasado. Una que me diga el lunes de la tercera semana de enero: “Tranquilo. Jim Morrison tampoco pudo dejar de fumar en enero”. Eso me calma la ansiedad de fallar en mis resoluciones de año nuevo. Si Morrison hubiera dejado de fumar en enero, me suicido. Por eso, venirme con idioteces tipo: “El mejor consejo viene cuando estamos calmados” no sirve para un mes en el cual estoy hiperactivo de las dosis de café necesarias para mantenerme despierto y volver a acostumbrarme al tráfico y al horario de oficina.

Ni hablar de los kilos. El bronceado playero se desvanece a medida que me esclavizo a las luces halógenas y a la matica que no necesita agua sino de vez en cuando. No así la gordura como producto del atracón decembrino. Es una tragedia ver que los nuevos estrenos quedan apretados y que aquello de comenzar a correr para disfrutar el placer del ejercicio, se convierte en una carrera por adelgazar. “Corre por tus metas”, sí ponte a creer. “Corre gordo, que te vas a quedar soltero” es más lógico.

Ninguna agenda me dirá: “No te peses en enero. Te arruina el año completo”. Esa es la frase más honesta que me pueden decir para tener un año feliz. ¿Algún editor de agenda ha pensado que todos estamos deprimidos por los cauchos recién adquiridos? No. Todas las agendas asumen que somos amantes de la relajación mental y que asistimos anualmente a las convenciones de Paulo Coehlo.

Las agendas deberían comprender el hecho de que trato de tener el mejor año posible y fallo en el intento por no poder cumplir con mantras poco prácticos. La realidad es la mejor motivación para el éxito, sobre todo en enero. Una agenda que nos diga: “Ya está bueno ya. Divórciate”, “No te van a aumentar el sueldo si no hablas con tu Jefe” o “¿Qué esperas? Pídele el teléfono” es lo que necesitamos para verdaderamente encarar un año feliz.

“No tienes excusas. Jesús hizo todo antes de los 33 años” no es una motivación espiritual. Es un reto corporativo. Ese, es el tipo de agenda que necesito para enfrentarme con felicidad a un año que promete ser imperfecto.-

Saturday, January 1, 2011

Feliz Año 2011

Porque todos nos merecemos pasar un primero de enero en posición de descanso. ¡Enhorabuena!

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