Saturday, April 30, 2011

A little more British, a little less Venezuelan


La tertulia en Librería Kalathos sobre mis Cuentos de Sobremesa fue una maravilla. Con la ayuda y gracia de la divertida Comeflor aka @arianuchis, tuve una muy buena conversa en la cual pasamos revista a todos los pormenores del blog, la producción del libro y el seudo estrellato. En verdad, me quedé impresionado con la cantidad de gente que había en el local. Invitar a gente para esas cosas es un franco fastidio pero es una prueba de que más puede el cariño, la curiosidad o que sencillamente fueron a comprar un libro y le barricaron las puertas para que no saliera nadie.

La queja universal, sin embargo, es que yo comencé demasiado temprano por lo cual mucha gente se perdió del principio del evento o se lo perdió del todo. Nosotros los venezolanos no le paramos mucho al tiempo pero cuando uno que no es nadie invita a las 3:30 de la tarde, pues tiene que comenzar a esa hora con las siete personas que ya han llegado. Yo no me podía imaginar que venían cincuenta más y esas todas me regañaron por ser “tan británico con el horario”.

Yo soy pecador en esto también. Pasar buscando a una niña para un matrimonio a las 9:30 significa que me estoy metiendo a bañar a las 9:34. Total, ella nunca va a estar lista y me van a tener que dejar con el papá en la sala hablando sobre el clima. Pero es algo que tenemos que mejorar. Venezuela de alguna manera tiene que estar a la hora, en punto. Tráfico va a haber siempre pero algún día tendremos que comenzar a ser a little more British, and a little less Venezuelan.-

Thursday, April 28, 2011

Si la Pequeña Comeflor se 'esnúa, pues yo también


Esto de encontrar una co-anfitriona que me acompañe a echar Cuentos de Sobremesa en Kalathos este sábado a las 3:30 pm ha sido titánico. En una entrada anterior, había escrito que yo podía hacerlo solo pero me di cuenta de que eso es un fastidio. Así que me fui a la selva. Allí –y nótese mi cara- me encontré a una muy ‘esnúa Arianna, alias la Pequeña Comeflor, posando para la segunda edición de la elocuente Revista Mono. (Lean su cuento aquí, es lo máximo).

Viéndola –sin ánimos de voyerismo pues la Peque es como la Patrona Jedi del Turismo en Venezuela– se me ocurrió una brillante idea: ¿por qué no invitarla a conversar conmigo el sábado y compartir experiencias? Salí de entre las matas para preguntarle si aceptaba el reto. Arianuchis me miró exaltada. «¡Claro que sí Toto! –me dijo-. Pero ¿no crees que me lo has podido proponer vestido?». Me sentí como Adán cuando lo despidieron del Jardín de Edén y le decomisaron los Cesta Tickets. Me desnudé porque juraba que estaba de moda.

Así que ya mi misón está cumplida, ¡con co-anfitriona para hablar de mis Cuentos de Sobremesa a bordo! Estaremos en Librería Kalathos a las 3:30 pm –completamente vestidos lo prometo- para gozar. Vénganse tod@s mis Yo te Leo, los espero con ansias de compartir mis aventuras en esta selva llamada Caracas.-

Info: Libería Kalathos, Av. Ávila con 8va. Transversal, parcela #29, Centro de Arte Los Galpones.

Se sube por la Av. Sucre de Los Dos Caminos hasta la esquina de JVG (8va. Transversal) y se dobla a la derecha. Si se viene por la Cota Mil, salirse en Sebucán bajar hasta ver esquina de JVG y cruzar a la izquierda. Allí hay unos parqueros sensacionales que les paran el batimovil. Mapa: haz clic aquí.

Un Aplauso a «nuestro» Guillermo de Inglaterra



Desde que en este país lo «social» pasó a ser «socialismo» y Sábado Sensacional dejó de traer a luminarias internacionales, la única escapatoria hacia un mundo de fantasía lo constituye la compra semanal de la revista ¡Hola!. Toda una biblia rosa en menesteres reales y faranduleros, la revista española nos ha regalado la posibilidad de familiarizarnos con famosos, sobre todo los venidos a menos, cuyas vidas nos ofrecen la posibilidad de escapar por algunos instantes del paupérrimo acontecer nacional.

Lo irónico de revistas de esta índole es que llega un momento en el cual terminamos pensando que la gente que aparece allí es familia nuestra. Mi señora madre jura y perjura de que las Infantas de España son sus nietas. En un almuerzo se vaticinó la separación de los duques de Lugo, se volvió trizas a la duquesa de Alba –es que no hay más que mirarla– y se aplaudió a Carolina de Mónaco cuando se lanzó el rumor de que había dejado al marido violento dormir su borrachera a solas.

Ya es tal el postgrado en farándula europea, que uno se puede dar el tupé de predecir si la revista va a estar buena o no con tan solo mirar la portada. Si sale la baronesa Thyssen-Bornemisza o Carmen Martínez-Bordiú significa que no pasó nada en España esa semana. Si sale la reina Doña Sofía es que la revista va a estar maternal. La aparición de Julio Iglesias quiere decir que Miranda está preñada de nuevo y si ponen a Estefanía de Mónaco, es porque en algún lugar del mundo, una mujer se quedó sin marido.

Este mes está dedicado al completo a Guillermo de Inglaterra. Protagonista él de su propio cuento de hadas, Guillermo desfilará mañana por la abadía de Westminster para contraer nupcias con su novia, la muy bella y plebeya Kate Middleton. Esto nos llena de orgullo porque lo conocemos desde siempre y lo consideramos nuestro. Haber nacido en el seno de una familia más locuaz que los Osbourne ameritaba que el príncipe saliera con el pelo verde, fuera miembro de la banda Korn y estuviera comprometido con un avestruz domesticado. No es así el caso. Para nuestro deleite, el príncipe Guillermo se ha convertido en uno de esos personajes que usan flux hasta en la playa y su incipiente calvicie nos demuestra que ni los Windsor se salvan de la mala genética.

Simpático el muchacho y generoso con su tiempo para las causas sociales, Guillermo ha representado para Inglaterra un soplo de aire fresco frente a las momias de Carlos y Camila que están más pasados de moda que un álbum de barajitas de «Amor Es…». La ¡Hola! se ha vuelto loca con lo que ha sido catalogado como la boda del siglo. Sobre todo porque en el dedo anular de la Middleton reposa la roca de compromiso de la difunta Diana. Un zafiro redondo rodeado de 14 diamantes montados en 18 quilates de oro blanco. En criollo, una garrapata bien comida disfrazada de corona de miss. Algo pavoso pero tradicional.

Juzgando por lo que sabemos del sarao, el Guille no la tiene fácil. En verdad la que no la tiene es Kate pero de ella que se ocupe su mamá. Lanzarse un matrimonio de este calibre, con las críticas sobre los gastos de la monarquía británica y en medio de un escrutinio público cada día más agresivo, no debe ser nada alentador. No hay nada normal en esta boda para Guillermo. Ni siquiera su despedida de soltero. Meter billetes con la cara impresa de su abuela dentro de la tanga de una stripper no puede ser catalogado propiamente como una noche de juerga.

Tampoco es que la pareja pueda aspirar a la normalidad. La economía británica espera recibir un aporte de $995 millones como consecuencia de la boda real. Las caras de Guillermo y Kate impresas en servilletas de té, platos conmemorativos, estampillas y hasta en una caja de condones –apodados acertadamente «Las Joyas de la Familia»– han hecho de estos dos tortolos un fenómeno de mercadeo del cual es difícil de escapar. Arrepentirse de casarse o peor aun manejar a la capillita más cursi para darse el «sí quiero» frente a dos testigos rascados como en Las Vegas, es la manera más fácil de descalabrar la monarquía británica para siempre. Por no decir la decepción a los más ávidos seguidores tropicales de las fantasías en el Viejo Continente.

Con todo y eso, porque lo queremos desde que comía hamburguesas en McDonald’s con su mamá, le deseamos lo mejor a Guillermo de Inglaterra. No somos parte de los 1600 invitados al ágape –somos Sarah Ferguson– pero nos pegaremos el «madrugonazo» de este lado del charco para ver las imágenes que nos ofrecerá en directo la BBC. Un príncipe por derecho divino y nuestro primo por derecho de farándula, allí estaremos presentes en el «felices para siempre» del Guille con la Middleton. Con la edición de la revista conmemorativa reservada en el quiosco, como buenos faranduleros que somos, porque sabemos que esa edición sí será de álbum familiar.-

Revista Climax - abril 2011.

Wednesday, April 27, 2011

Conversatorio en Kalathos: Update

Sigue en pie The Eva Ekvall Show presenta a Toto Aguerrevere; sólo que ahora se llama The _____ ____ Show presenta a Toto Aguerrevere pues mi co-anfitriona no podrá acompañarme a echar los Cuentos de Sobremesa ese día. Eva alega razones estrictamente profesionales que le desequilibraron su agenda del fin de semana pero yo no le creo.

Estoy convencido de que está de pésame por la muerte de Sai Baba y le está guardando luto estricto. O, conociéndola, está previendo que el madrugonazo por el matrimonio entre Guillians y Keit va a ser de pronóstico por lo cual tendrá que pasarse todo el sábado echando ronquidos de reina.

¡Pero no podemos defraudar a Eva! Tenemos que demostrarle que Toto por si sólo puede conducir The ____ ____ Show para poder pichar el demo juntos en un futuro! Así que los espero –yo soy el flaco calvito- este Sábado 30 de abril en Librería Kalathos a las 3:30 p.m. para conversar sobre los Cuentos de Sobremesa.-

Tuesday, April 26, 2011

The Eva Ekvall Show presenta: Toto & sus Cuentos de Sobremesa


Lo twitteable: Conversatorio Cuentos de Sobremesa de Toto Aguerrevere presentado por Eva Ekvall. Sábado 30 de abril. 3:30 p.m. KALATHOS Librería. Centro de Arte Los Galpones (8va. Transversal con Avenida Ávila Los Chorros).

Tal como lo leen. Eva Ekvall ha decidido hacer un talk show donde yo soy el invitado permanente. Es mi idea pero le he cedido el protagonismo a la reina-modelo-esposa-madre-locutora-twittera porque es más fácil conseguir patrocinadores para poder hacer un segundo show. ¿Cuántos calvitos tienen su show? Sumito no cuenta. Yo no sé cocinar.

Nuestro primer programa –egocéntricamente y porque no tenemos real para traer luminarias internacionales- será entrevistarme a mí. Eva estará conversando conmigo este sábado 30 de abril a las 3:30 de la tarde en Librería Kalathos, del Centro de Arte Los Galpones en Los Chorros. Queríamos hacer un post Royal Wedding commentary para ver si E! Entertainment se fija y por fin nos da un espacio que no sea de infomercial pero yo tengo que ser más conocido para poder picharles el demo. Eva no está muy contenta conmigo por eso. Ergo, este conversatorio.

Llamado “Inside the Reality Author’s Studio”, Librería Kalathos  me ha invitado muy gentilmente a conversar sobre mi libro Cuentos de Sobremesa. La idea es compartir un poco con mis Yo Te Leo (y la gente random que está en la librería por casualidad) para que conozcan la versión unplugged del libro. Es la oportunidad ideal para conocernos, compartir anécdotas y poder firmar las copias que ya tengan o que –cruzando dedos porque tengo que pagar la tarjeta de crédito- compren en la librería ese día.

¿Ajá y que pinta Eva ahí? Bueno, que a mí estas cosas me dan como pena y me niego a introducir la tertulia con: «Hola, mi nombre es Toto y yo escribí Cuentos de Sobremesa» como los alcohólicos. Así que Eva me ayudará a romper el hielo, a comentar sobre los pormenores del libro, animarme a leer algunas historias y ser la moderadora cual Laura en América -«¡Qué pase la amaaaante, traigan al desgraciaooo!»- si alguno de mis personajes se llega a presentar pidiendo explicaciones.  

Anoten la fecha: Sábado 30 a las 3:30 p.m. ¿Cabalístico, no? Debería ser una tarde chévere y distinta. Kalathos y sus espacios son una nota si no los conocen y ahí me he sentido tan consentido que quiero compartir este consentimiento con Ustedes. Ambiente relax, en blue jeans y listos/as para gozar, echando Cuentos de la Sobremesa.

Los espero (please vengan, ¡qué pena si sólo viene el marido de Eva y mi abuela!)

Toto

Info: Libería Kalathos, Av. Ávila con 8va. Transversal, parcela #29, Centro de Arte Los Galpones.

Se sube por la Av. Sucre de Los Dos Caminos hasta la esquina de JVG (8va. Transversal) y se dobla a la derecha. Si se viene por la Cota Mil, salirse en Sebucán bajar hasta ver esquina de JVG y cruzar a la izquierda. Allí hay unos parqueros sensacionales que les paran el batimovil. Mapa: haz clic aquí.

Toto en Planeta (más no planetario)

Esta mañana a las 11:30 estaré en el programa Piense y Hagáse Rico con Melisa Rauseo, Alvaro Pérez y Reuben Morales, echando los cuentos del tea party! Es en Planeta 105.3 FM para que prendan sus cornetas desde la oficina!

Monday, April 25, 2011

Después de Usted Señora Doña


Soy hombre. Al menos eso me dice la genética cada vez que me desabrocho los pantalones. En formularios marco una equis en «masculino» bajo la casilla «sexo». Toda mi vida he sido llamado «señor» salvo aquella incómoda etapa en la cual un profesor universitario de cabello (ese sí tenía «cabello») plateado insistía en llamarme a mí, y a todos los demás, «bachiller». Jamás me ha importado en lo más mínimo ser el Señor Toto o el Señor Aguerrevere, si soy Licenciado o me dicen Abogado. A fin de cuentas soy todas esas cosas. Incluso terrateniente. De lo contrario no entiendo el porqué Josefa insiste en llamarme «Don Totín».

Eso, he descubierto, no le pasa a las que se desabrochan los pantalones y no encuentran nada. Hay una delgada línea entre ser «señorita» y ser «señora». Las normas convencionales dirían que la delgada línea constituye un aro bordeado llamado anillo de matrimonio pero hoy en día ni eso. Es un tema de batalla campal abrir una puerta y decir: «Después de Usted, Señora Doña».

No he conocido a la primera mujer que no arme una trifulca porque nosotros las llamemos como no es. Les da asco, rabia, impotencia, nauseas, sentirse mayores de los que son. Un simple «señora» a una que es «señorita» es suficiente como para salir con las tablas en la cabeza. Lo de estar casada, te dirán algunas guarimberas, es un simple tecnicismo. La virginidad se habrá podido perder en papel y en la cama pero en apariencias, se mantiene intacta.

Si las mujeres supieran que los hombres ni lo pensamos. Tratamos de ser corteses con las anónimas, y de ceder un puesto porque la caballerosidad, a pesar de afirmaciones al contrario, todavía existe. Toma siete segundos verlas (lo admitimos: tres son usados para verle las lolas) para determinar si ameritan un señorial «señora» o un muy infantil «señorita». Por lo menos en mi cabeza, así lo veo. Señorita es una chica de dieciséis. De veintiocho, vamos que ya estás como grandecita. De treinta y dos: jeva, supéralo.

Tengo dos tías abuelas solteras de noventa años. La gente dice que son cachaperas pero yo no tengo ni idea. El otro día vi una tarjeta de matrimonio dirigidas para ellas y me impresionó leer: «Señorita xxx» y «Señorita yyy». Me pareció una soberana ridiculez. ¿Esas dos no están ni para que las llamen «Doña» sino lo que viene después que no ha sido inventado y seguimos presumiendo de su inocencia virginal? Joder.

Entiendo que «Doña» es matriarcal y juro no emplearlo a ninguna mujer a menos que no sea un capataz con más bolas que un biombo de lotería pero por más que trato, no le veo el rollo a que las mujeres sean llamadas «señora». Melissa cantaba que ella no era una señora de una conducta intachable pero era señora al fin. Y vamos, que la reina del pop no tenía precisamente dulces dieciseises.

Son graduadas todas, con postgrado, trabajo y el primer marido visteado. Arrugas no les he visto y sobre canas, que hablen sus peluqueros. ¿Cuál es el miedo entonces a ser señora cuando ya ninguna de Ustedes está como para ser miss? Lo que están creando con sus «a mi no me diga señora» es que un día todos los hombres de este país nos alebrestemos y le abramos la puerta diciéndoles: «Después de usted Bachilleresa».´Un título genérico que no puede insultar a nadie, con excepción de la bruta que no se graduó.-


Fotos: Nace Aaron 

Sunday, April 24, 2011

Toto en Domingo



Una nota esta entrevista que me hizo Johnathan Reverón para Todo en Domingo. Estar al lado de gente admirable como George Harris, Led Valera y el increíble César Muñóz es sentirse como un coleado pero yo me lo gozo, con sombrero y todo. El link de la entrevista lo pueden encontrar aquí.

Mi Vida Fabulosa según Spam


A veces veo mi correo spam y pienso que mi vida sería más interesante si leyera  esos correos en vez de los que tengo en la bandeja de entrada. Con la proliferación de redes sociales, que me llegue un correo interesante estos días es la excepción a la regla. Nada interesante puede salir de un correo del banco recordándome que pagues la tarjeta o de una bolsa de empleo enviándome recomendaciones que no van contimo. ¿Cómo que cura?

De enviarle un correo a alguien, éste simplemente se limita a responder: «OK»; «Perfecto»; o «¡Eres lo máx!». A estas alturas el correo más largo que recibo es el de la guarimbera inoportuna, quien me envía presentaciones en Power Point sobre cómo sobrevivir un tsunami, un terremoto y la escasez de huevos en el país.

El spam en cambio se ha mantenido constante desde que me abrí el primer Hotmail en la década de los noventa. Fastidioso al extremo, engorroso de filtrar y proclive a virus en el computador. Ahora bien, ¿qué pasaría si lo que publicitasen fuera verdad? Veo los encabezados de los correos y no puedo dejar de pensar en el sinfín de oportunidades que éstos promocionan.

Según spam, un jeque árabe me busca para legarme toda su fortuna en una cuenta en Londres. Al menos diecisiete compañías me invitan a abrir el correo para aprender sobre cómo puedo agrandar mi pene. Hay descuentos en cruceros; cupones para spas con masajistas tailandesas; la bienvenida directa a los Estados Unidos de América con la oferta de la Green Card y sexo, sexo y mucho más sexo. Llámenme loco pero ¿no es esa una vida perfecta?

Nada de esto es verdadero. Es como aquellos correos pasados de cadena en cadena sobre una boliviana a la que se le apareció la Virgen María en un cubo de hielo. Nos muestran la foto y por supuesto no hay nada. Ver una aparición es como tratar de darle sentido al eco de un bebé. Y luego vienen otras fotos de cómo la Virgen se apareció en una tostada, en una mandarina. Hasta en el piso de un salón de quinto año de bachillerato en un colegio de varones, donde presumimos que no fue virgen por mucho tiempo.

Pero soñar no cuesta nada. Estoy convencido de que allá afuera hay una heredera rusa buscando depositar su fortuna completa en una cuenta bancaria ajena para poder algún día reencontrarse con ella. No le creemos. De haber sobrevivido Anastasia Romanov,  la hubiera enviado inevitablemente al spam.-

Foto: Alberto Montt

Saturday, April 23, 2011

El Hombre Marlboro del Siglo XXI

Fernando entra a un establecimiento en Madrid a comprar cigarrillos. Por Ley y para información a los que no fuman, cada cajetilla debe contener un anuncio que alerte sobre las peligrosidades del tabaco en el cuerpo humano. Fernando pide una caja de Marlboro Rojo, paga con unas monedas que tiene en el bolsillo y sale del local.

Afuera, se detiene mientras mira la caja. La misma dice: «Fumar causa impotencia». Camina unos pasos más, se para en seco y decide devolverse a la tienda para hablar con el señor que le ha vendido los cigarros. «Disculpe señor, -le dice- ¿le importaría darme la cajetilla que dice «Fumar mata»?.-

Thursday, April 21, 2011

La Irreverencia Policial Jevística

Gabrielita baja el Cerro Ávila con su hermano menor. Sudada hasta la médula pero con el pelo planchado intacto –sifrina suda pero no se enchurla las greñas- se monta en su carro. Bajando por la Avenida Don Bosco le da un antojo feroz de Yogen Fruz por lo cual decide manejar hasta el local. El centro comercial que lo alberga es cómico; por un lado tiene pequeños establecimientos de comida rápida, por el otro un bar de mujeres de moral dudosas. Ambos tienen una sola cosa en común: encontrar un puesto de estacionamiento siempre es un desastre.

Como buena mujer (vaya que no hago mofa de las mujeres sino que solamente a Ustedes se le ocurriría hacer esto) Gabrielita decide dejar el carro prendido en plena avenida con su hermanito de copiloto a bordo por si acaso y bajarse corriendo a Yogen Fruz para pedir dos yogurt para llevar. Para su mala fortuna, un policía de tránsito la ve y comienza a silbarle. Le silba tres veces pero Gabrielita le huye por la izquierda y entra al local.

El policía entra a Yogen Fruz y le reclama que está estacionada mal. Gabrielita le pide perdón y le dice que ya va saliendo a mover el carro. El policía se enerva y comienza a decirle: «te silbé tres veces y ni volteaste. Por eso es que las secuestran, porque no miran para ninguna parte. ¿Por qué no volteaste?».

Gabrielita tiene tres opciones: ser multada como buena ciudadana, poner cara de jeva en aprietos y llorar o, sacar la carta escondida de mujer inteligente. Opta por la tercera: «Señor oficial, Usted me va a disculpar pero yo le voy a decir la verdad del porqué no volteé.» Respira hondo mientras el policía se cruza de brazos, éste es uno que ya ha oído de todo. Gabrielita le dice: «yo no volteé porque el 100% de las veces que a mí un hombre extraño me ha silbado en la vida es porque me está sabroseando».

Al policía se le cae la boca. No tiene más remedio que darle la razón. Acompaña a Gabrielita a pagar sus dos yogurt y la escolta hasta su carro donde la despide con un muy buenos días. Hacia el este de la ciudad maneja Gabrielita. Mala ciudadana pero con cinco dedos de frente y un yogurt que le sacia la irreverencia.-

Wednesday, April 20, 2011

Si De Niro tiene moral...


La Deneuve y yo hemos ido a Madrid al matrimonio de nuestra amiga Flore. Hospedándonos en el Barrio La Latina –en frente por cierto de un bar llamado apropiadamente Latina Turner- no nos queda de otra sino sucumbir a la maraña de taxis para llegar a todos los cócteles previos al sarao. Montarse en el Metro madrileño es más fácil que peinar a un calvo pero La Deneuve tiene un fetiche con Manolo Blahnik. El Sr. Blahnik no diseña pies para ser montados en Metros. Ergo, la metida de mis dedos en la boca para, muy americanamente, llamar a un taxi.

Uno de los que nos toca comienza la conversa con la sempiterna pregunta del viaje: «¿Vosotros qué son? ¿Mexicanos?». Aclararle de que somos de Venezuela abre la consabida discusión sobre si el Señor Presidente es lo máximo o es un chiste. Para eso hemos quedado los venezolanos que viajamos con CADIVI: para explicar la revolución. Lo sabroso es que cada taxista tiene una fuerte convicción política que permite el debate entre los euros que escalan la cuenta en el taxímetro. Éste que nos toca, muy serio él, se declara de izquierda «pero vaya hombre que a Chávez le falta un brazo más».

El taxista tiene todos los gadgets imaginables para su faena. El GPS, la libreta de direcciones, el celular con alta voz y el dedo del medio listo para levantarlo por si acaso algún coche se le atraviesa en La Gran Vía. Estamos hablando sobre el impacto económico en América Latina que ha producido el gobierno venezolano. Una conversación muy seria la cual no amerita ni el lugar donde estamos montados ni mucho menos la pinta de farandulero con la cual la señorita Deneuve y yo estamos vestidos. El timbre del celular interrumpe la conversa y el taxista lo atiende. Con manos libres para no irrumpir la Ley.

Es un señor amigo de él. Tienen tiempo que no se ven. Ambos recapitulan su vida. Éste dejó a Marujita hace seis meses, el otro se ha tenido que mudar desde que su Carmen lo botó de la casa hace mes y medio. El negocio va bien, menos mal que ya hace calor porque el frio de la semana pasada estaba «de puta madre». El taxista voltea de reojo ante la grosería para ver nuestra reacción. LaDenueve ayuda a la situación gritando «Coño, marico se me rompió la media». El taxista respira.

La razón de la llamada se devela luego del small talk. El señor que llama se ha conseguido una tía. Buenamoza ella, aunque pasada de años pero con mucha pasta. Se la ha follado un par de veces –el taxista voltea a vernos- pero esta noche le ha manifestado a él que ella quiere fumar marihuana. El taxista intenta apagar el celular sin éxito, mientras el hombre le dice: «y como tú siempre sabes donde conseguir, me gustaría saber si puedo contar con…». Frenéticamente, el taxista intenta deshacerse de la voz que sigue poblando la entereza del taxi con apologías estilo «pero oye, ¿cómo vas a decir esas cosas?» o «hombre, que yo no estoy metido en eso pero es una barbaridad», mientras trata de ver de reojo nuestra reacción sobre la llamada. El hombre le pide mil perdones, se pelean «pero vaya que no estoy discutiendo tu honorabilidass, para nada no te molestes, eh?».

Yo lo veo de lo más normal, cuando un hombre quiere ligar pues busca lo que la mujer le pida y llama a quien lo tenga. Cuando no hay, pues no hay. Pero el taxista está tan desesperado por terminar la conversación, so pena de que su clientela se baje sin pagarle la carrera que temo he de ayudarlo. Saco mi billetera y extraigo un papel que casualmente uno de los bartenders de las tascas del barrio me ha dado esta mañana porque uno nunca sabe lo que le va a provocar hacer en un viaje. «Dígale a su amigo que llame a este número», le digo. El taxista voltea sorprendido, me mira con cara de loco, lo piensa y recita los números.

Turista pero a veces dealer. No siempre pero de vez en cuando, hay que ayudar al desconocido cachondo como se pueda.-

Tuesday, April 19, 2011

Homage a Alfred Hitchcock





Vertigo (1958)

Rear Window (1954)

Suspicion (1941)

Dial M for Murder (1954)

To Catch a Thief (1955)

Vertigo (1958)

Psycho (1960)

Escogencia del Arma

Monday, April 4, 2011

Me laaaaargo (y otros pensamientos calvos)



Lo sé, he sido un completo desastre regentando el tea party este año. Comparo las entradas publicadas el año pasado y siento que me van a expropiar el local por ocioso. Me pongo a pensar y no recuerdo la última vez en la que no hice absolutamente nada. Bueno hoy que dormí pues, pero eso lo considero relevante. Y ahora que tengo el tiempo para explayarme a mis anchas y gozarme las tazas, pues salgo de antojado y me compro un pasaje de avión para largarme un tiempo. Say whaaaa? Pues sí. Me di cuenta una noche luego de dar clases y sentirme particularmente cansado, de que la última vez que conscientemente me agarré unas vacaciones fue en noviembre de 2009. Vacaciones as in «borra Twitter del celular pendejo porque te van a clavar en el exterior».

Tenía un viaje planificado (un plan papi pagazo, más bueeeno) en octubre del año pasado y lo cancelé porque estaba en plena post-producción del libro. Sí, Alejandro mi hermano todavía opina de que soy un idiota. También me di cuenta de que planificar una escapada a Margarita con mis amigos es más difícil que convencer a Gadafi para que monte una plaza conmemorativa de las Naciones Unidas en Trípoli. Así que me largo. La compra fue tan impulsiva que hasta me llamaron del banco diciéndome: «¿Tú? Really?». Pero sí, maletas hechas, el consabido encarguito de la tía ladilla metido en la maleta y hasta finales de abril como Cristina Saralegui: bai bai.

Me voy a visitar a mis progenitores. Ya que soy el único caso mundial en donde no fui botado de casa de mis padres sino que yo los terminé botando a ellos, me parece justo y necesario irles a dar una vueltica a ver como se me están portando. Uno se preocupa. He visto demasiadas películas de Steve Martin y Goldie Hawn como para no saber que dos locos en año sabático, necesitan de Nanny McPhee para controlarles la caña. Ejemplo: Luego de siete intentos fallidos de configurar su cuenta, por fin logré que aprendieran a cómo usar Skype. Ahora, no sé qué demonios hicieron pero la imagen de su web cam se ve al revés. Ergo, yo hablo con unos papás que están volteados. Incluso, he visto como voltean la laptop porque dicen que así se va a arreglar. Mi viaje no es de placer. Es un viaje humanitario.

Lo bueno es que tendré tiempo para escribir bastante. Así que durante el viaje o luego de que regrese, postearé algunas historias que habré anotado en mi nuevo cuadernito Moleskine que me regalaron porque así como los corredores del maratón tienen a Johnny, los escritores se vanaglorian con el cuentico del librito negro para anotar. Jamás he sido de momentos «Querido diario» porque lo usual es que si me da risa lo recuerde en mi cabeza pero voy a tratar. Toto en un avión por nueve horas (sin fumar) es como Ron Burgundy: «estoy atrapado en una cabina de emociones». Algo anotaré.

Mientras tanto, estén pendientes de la revista Todo en Domingo que debe salir en un par de semanas. @elreveron fue muuuuy amable en incluirme en una lista de personas que «hacen» (y entre comillas porque a mi me da pena incluirme en esa lista) humor por distintos medios. Me reuní con él a tomarme un café el lunes pasado y yo no sé que le dije o si salió cómico o como es el merecumbé pero espero que salga chévere y anime a la gente a participar en la Misión “Hagamos Millonario a Toto Aguerrevere” con la compra de mis Cuentos de Sobremesa. Un poquito de ego aquí (¿cuándo no?), me escribió el autor de la canción: «Y yo y que quéeee, noooo que fiiino» para contarme que le había gustado el libro. ¿Mafalda cuando le traen la televisión y los montacargas le preguntan al papá que dónde la ponen luego de que le da un pasón? Bueno así. Highlight de mi semana, for sure.

Otro highlight fueron unas fotos en las que participé esta semana. Marienna García estudió conmigo Derecho. Yo en la sección “A” y ella en la “B”. Nunca nos vimos sino hasta el viaje de graduación porque mis amigos eran como penosos y sus amigos eran como chéveres. Así que nos hicimos panas. Cuarenta siglos después yo soy escritor y ella es fotógrafa. De las buenas. De las que goza tomando fotos. Picada porque me iban a tomar fotos en Todo en Domingo, me dijo que me quería hacer una sesión porque después, si Dios y la Virgen a los 95 publico las memorias del cotilleo caraqueño que no puedo hacer ahora porque es suicidio social y me vuelvo archifamoso, la gente seguramente querría comprarlas.

Yo me gozo todo esto de la gente que toma fotos. Desde el concepto, hasta como miden sus luces, buscan el punto focal, te piden que te montes en un árbol boca abajo y que sonrías. Toda profesión que sea jugar me parece entretenida y si me ponen frente al lente pues saco la dentadura. Marienna se fumó un concepto que ya lo verán en las próximas semanas porque es la narración fotográfica de cómo hago algo que me encanta (y que nunca había hecho). Ya cuando salgan esas fotos contaré sobre ese día. Las que están ahora en su blog son unas tipo Avedon que no puedo estar más orgulloso porque mi calva sale justo donde tiene que estar. ¡Brillante! Visiten su blog y háganse fan de su página en Facebook porque ella es de autógrafo.



Le tengo miedo a viajar. No a los aviones, sino a viajar. Es la misma sensación que me producía la noche del domingo antes de comenzar el colegio cada octubre. Es uno de los momentos en los que más solo me siento. Irónico pues estoy rodeado de gente pero no me gusta el cambio. Ni el asiento. Bueh, a lo hecho pecho, ¡me merezco mis vacaciones! Gracias por venir a visitar este tea party, mi gente «yo te leo». La idea del próximo libro gestándose ya en la cabeza, cero historias del blog, sino algo nuevo. Crucen los dedos porque me salga. También vengo pronto en otra revista, esta vez mi artículo viene ilustrado por Rayma. ¿Así como Maflda con el televisor con el de la canción «Y yo y que quéeee, noooo que fiiino»? Bueno, imaginen que a Mafalda le traen el televisor 3D, HD, con Blue Ray. Así. Ya vi la caricatura. Indescriptible. Luego cuento más.

Mientras tanto ¡acosen a @amzubi mi socia para que comparta sus labores de madre con la labor de llamar a las librerías para ver si necesitan más Cuentos de Sobremesa! Ese coche de bebé me da unos celos tremendos. Y eso que adoro a mi nueva sobrina. Le fumé los nueve meses encima. Si no la maté pues estoy obligado a quererla de por vida.

Au revoir. Les traigo cuentos (porque CADIVI no me devuelve pero ni la carpeta foliada).-

Sunday, April 3, 2011

¿Qué tan idiota es tu foto de perfil en Facebook?


No Nena No

No nos caigamos a coba. El 80 % de las veces que vemos la foto de un perfil anónimo de Facebook pensamos: «qué idiota». Facebook se ha convertido en nuestra tarjeta de presentación. Es el medio por el cual aquella jeva que conocimos anoche nos va a buscar para aseverarse de que no somos unos degenerados que salen en una foto junto al Chacal de la Trompeta. Si este es el método de stalkeo por excelencia, cabe preguntarse: ¿Qué tan idiota es nuestra foto de perfil en Facebook?

Una foto vale más que mil labias y lo cierto es que la mayoría de nosotros se faja en buscar una medianamente decente en donde nos podamos vender. Somos un producto para la masa y si bien Facebook no es técnicamente un burdel virtual, se acerca. De lo contrario, no hay explicación para la chorrera de fotos de perfil de mujeres en bikini. Solemos poner una foto que nos represente, que le diga al mundo: «éste soy yo». El problema es el empeño de algunos en poner la foto más ilógica que tienen guardada en la computadora y creer que con ella se la comen. A continuación, el countdown de las cinco fotos más idiotas que pueblan Facebook:

1) La foto tomada frente al espejo con el celular: Nada dice «no tengo amigos» como esta foto. Chévere. Tienes un celular. Guárdalo, sal del baño y dile así sea a la conserje de tu edificio que te tome una foto decente. Nadie quiere estar con el Llanero Solitario que se puso a posar cual Narciso frente al espejo. Mucho menos si la foto te la tomas sin camisa. Un montón de mujeres te escribirán comentando que tienes cara de interesante y que tus abdominales se ven sexy. Está bien. Pero piensa que por cada tres mujeres que escriban hay un viejo verde que te stalkea y que piensa exactamente lo mismo.

2) La foto del Club de Panas: Lo entendemos, eres El Puma. Tienes un millón de amigos y con ellos patria o muerte. Lo que tienes que entender es que todos los panas –salvo el gordito con personalidad propia– se parecen. Mira a la gente que solía estudiar contigo en el colegio. Todos nos peinamos de la misma manera. Ahora piensa en esa mujer que conociste anoche en la fiesta y que te busca en Facebook sin que tú lo sepas. Lo primero que piensa es: «¿Cuál demonios es?». Lo segundo es: «¿Quién es el de la derecha?». Facebook es tu espacio. Elimina la competencia, por más amigos que tengas.

3) La foto del Comando Borracho: Esta foto siempre es cómica porque en verdad gozaste esa noche de juerga. Ahora, cuando pasas la sucesión de fotos y te das cuenta de que no hay una en la cual no tengas un trago en la mano, es hora de considerar tu estilo de vida. Más aún cuando una buena parte de tus amigos en Facebook te ven de 8 a 5 en la oficina. La excusa de «llegué tarde porque alguien se lanzó al Metro» comienza a perder sentido cuando decides poner otra foto más en la que sales señalando a un pipote de basura lleno de botellas vacías.

4) La foto del animal u objeto inanimado: Está bien que pongas una foto de tu Rottweiler pero la última vez que te vimos, eras un flaquito con un corte de pelo cuestionable. Tampoco eras Tron ni un par de botines Converse ni mucho menos un atardecer en el Roraima. Poner una foto de algo o alguien que no eres tú es una invitación tácita a pensar que estás desfigurado y que te escondes detrás de un afiche de la banda Kiss.

5) El Latin Lover: Estar en medio de dos mujeres que te besan, por más buenas que estén y a menos de que una de ellas sea Daniela Kosán, es la alienación más grande que le puedas hacer al público femenino. Cierto, dice mucho de ti: te encantan las mujeres y no lo escondes. Pero es bueno recordarte que tienes la misma foto que probablemente tiene el Delfín con Wendy Sulca y la Tigresa del Oriente luego de su single En tus Tierras Bailaré.

Nadie queda mal con una foto tomada de frente, viviendo un momento de pinga, sin falsedades. No estamos hablando de aquella en la cual luces tus Ray Ban frente a la Casa Blanca, donde se ve el reflejo que tú mismo te tomaste la foto. Tampoco la del nacimiento de tu sobrino cuando éste ya camina, ni la de tu disfraz de Halloween cuando es abril. Actualiza tu foto en Facebook de la misma manera en la que te le presentas a una mujer: tal cual como eres tú. A fin de cuentas, nadie se presenta diciendo: «Hola, ¿Qué tal? Me llamo Idiota».-

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