Thursday, June 30, 2011

Finding Neverland

Esta conversación la encontré en uno de mis tweets y se me olvidó que había ocurrido.

Toto: "La dirección del País de Nunca Jamás es second star to the right and straight until morning."
Anne: "Ahhh, ¿la calle se llama 'Morning'?"

Gotta love Anne.-

El Ocaso del Cuerpo


No fueron los fantasmas a los que apodas enemigos los que frenaron tus sueños. Tampoco fueron los que compartieron contigo madrugadas sin sueño los que aplacaron tu causa. Te queda al menos el consuelo de que por fin encontraste lo que no te deja dormir de noche. La malévola negra, el asesino invisible. Te has mirado a un espejo y has podido ver, quizás por primera vez en la vida, que el único enemigo en realidad es tu cuerpo.

Es el cuerpo el que se ha cansado de llevar morados en las manos. De estar ahogado en gripes cuyas curas desestimas. El que te ha visto llenarte de grasas, hasta el punto de achicarte los ojos para que no distingas entre aplausos y abucheos. Es el cuerpo el cual te ha debilitado rodillas por andar eternamente sentado en tu trono de grandeza. Aquel que te ha dejado sin voz salvo la repetición de cómodas consignas que no requieren de esfuerzo. Es el que te ha traído enfermedades ocultas porque primero la causa celestial y luego tu humana entereza.

Emprendes la noble causa de volverte a mirar al espejo. Esta vez con detenimiento pues allí no hay adoración, ni ideologías ni papelitos pedigüeños. Te enfrentarás ahí, en una tierra que no es la tuya con tres demonios en los cuales no pensaste cuando de glorias te cubrías el pecho: la inevatibilidad de la edad, la enfermedad y el agotamiento. Y mientras ves como el cuerpo, tu enemigo, se cura o se desvanece, considerarás cuestionarte si cabalgar de nuevo.

La apuesta, conociéndote, es que sí, vendrás a recrear la mejor de tus conquistas. Con el ímpetu de un joven soldado atrapado dentro del cuerpo de un coronel deshecho. No serás tú  el que se rinda tras las puertas. Pero del arco de triunfo por el cual pases a tu regreso, guindará la espada de Damocles que te advierte sobre el deceso de enemigos confabulados por el viejo en barbas que alaba tu regreso.

Habrás visto ya, si miraste bien a ese espejo, que el único temor al cual deberás enfrentarte es si el cuerpo, tu enemigo, te dejará vivir para siempre y hacer de tu sueño un hecho.

Cuídate, viejo.-

Wednesday, June 29, 2011

Momentos Oh Honey, no!


Hace tiempo he querido actualizar mi lista de los Momentos No, No, No que escribí en 2009. Si se lo perdieron, es un homenaje a Friends cuando Ross Geller le explica a Chandler que robarse la sal de un hotel está bien pero llevarse el salero es algo mal visto. Ergo, «no, no, no». Cambio el nombre del título en tributo a Katherine Chloé Cahoon, la venerada musa de @akredmond y de este tea party quien aparece en la foto de arriba. Todo lo que haga ella en cualquiera de sus videos es como para decirle: «Mi cielo, no».

1. Me lo pones para llevar: Yo sé que los niños se están muriendo en Darfur. Ahora, reto a cualquier persona sin buscar en Wikipedia, y a menos que sea George Clooney, a que me diga las coordenadas exactas de Darfur. No comerte algo en un restaurante y pedir que te lo envuelvan dentro de un papel aluminio en forma de cisne está bien si es domingo. Pero jeva, es un viernes a las nueve y media de la noche y vamos a salir después a rumbear. ¿Me vas a meter una caja entera de costillitas en el carro? Oh honey, no.

2, Despedirte en una conversa de BlackBerry con un emoticón: Cuadrar un plan en los corrientes es fácil. Se abre un chat. A: ¿Cine? B: Sí. A: ¿Te busco a las 9? B: OK. Establecido el plan, se suelta el celular para ir a hacer lo que normalmente hacemos los humanos cuando no hablamos por BlackBerry: nada. Pero hay que devolverse a buscar el celular porque en ese justo momento volvió a sonar el pito del PIN. ¿El mensaje? Una carita feliz de B despidiéndose. ¡SU MADRE! La genialidad de la mensajería es que no se dice chao.

3. Mujeres que regañan en público a los hombres por no bajar la poceta: ¡Amiga, bájala tú! Yo sé que es un acto de cortesía pero ponte a pensar. Un hombre va al baño en promedio nueve veces al día a hacer pipí. Multiplica eso por los años que tiene parado en frente de una poceta. No es educación, es rutina. Se olvida. Ni que tú entraras al baño de espaldas directo a la poceta como para caerte dentro de ella.

4. Intentar estacionarse de retroceso e irse: Tengo los cuatro dedos de frente como para saber en cuales puestos de estacionamiento soy ducho para irme de retroceso y en cuáles no. Hay gente que aprendió a manejar AYER e insisten en practicar ahí mismito en el Sambil, un sábado a las tres de la tarde, ocasionando la cola de las colas. Lo peor es que saben que la/lo estamos viendo y después de tres intentos fallidos, aceleran y se van para otro puesto. Awww, gracias por el puesto pero oh honey, no. ¡Inténtalo! Ya me jodiste el día.

5. Quedarte de último en El León: Tengo tiempo que no voy a caerme a birras con mis panas en este sitio al aire libre pero si algo aprendí es que lo peor del mundo es ser el borracho que se va de último. Inevitablemente terminarás depositando tu salario porque tus amigos se pusieron con la cómica de «Mira, me voy. Te dejo 50 que fue lo que me tomé». Tremendo embarque el darte cuenta que faltan 400 Bolívares más. Cierto, el oh honey no debería ir a tus amigos miserables pero no hay nada más triste que un borracho fiestero se de cuenta que la cuenta no da.

6, Armar un foxtrot en apoyo a la Ley Anti Tabaco y salir a estar con los fumadores porque no te quieres perder del chisme: Esta gente es insolente. Se volvieron anárquicos por Twitter insultando a todos aquellos que fumaban porque «¡por fin ya no voy a llegar con la ropa hediondo/a por tu culpa!». Y nosotros los fumadores se lo respetamos y salimos a echarnos el vicio en una calle inhóspita. El resultado fue que conocimos a un gentío impresionante en las mismas y resolvimos quedarnos afuera. «Ay me vine afuera para estar con ustedes porque estoy como sola allá adentro» Oh honey, no.

7. Lo que ustedes quieran: Hablo por los hombres, todo G.I. Joe siempre fue a la guerra. No puedo hablar por las mujeres pero pregunto: ¿Hubo una Barbie Pajúa? Creo que tengo una amiga que jugó con esa muñeca. No hay otra explicación. Los planes entre solteros para ir a tomar siempre comienzan con un «sí pero ¿a dónde?». Y como estamos unidos en la causa de salir juntos para devolvernos con otras personas menos patéticas que nosotros, proponemos ideas de lugares where the single, mingle. Pero siempre hay una/o cuya idea de plan es magnífico: «No sé lo que ustedes quieran». ¡Al horno la gente indecisa con los planes! (No en el amor).

8. El outfit galipanero: Ya en el countdown de los sifrinos manifesté mi desprecio hacia las camisas Columbia pero debo insistir. Mujeres: ¿En cuál señalización está establecido que Galipán es un bosque rústico al que se va a almorzar vestida como si Snookie fuese una chica exploradora? Blue jeans, botas de gamuza hasta la rodilla y camisa de vaquera con chaleco. Sweater no porque no combina con los lentes de mosca. Hombres: Dejemos al papá de Daniel el Travieso en la oficina, ¿sí? El fin de semana es de franelas e insistimos en ir arremangados con camisas a cuadros como si fuésemos a un domingo familiar. ¡Oh honey no, a los sifrinos y su versión de aventura!

9. Twitteros estrellas que traducen sus tweets de otros twitteros más estrellas que ellos y juran que no nos damos cuenta: Miren, yo me fajo pensando un tweet. Que a los demás les dé flojera retwittear es un golpe al ego pero me fajo. Y sí, me inspiro en tweets gringos que he leído porque tampoco nos vamos a poner Maestra Ximena en un mundo de Cirilos. Pero mantener la fama a punta de plagio, cuando todos los que hacemos lo mismo, seguimos a los mismos twitteros estrellas de Norte América, es para darte un oh honey, no! Y lo peor es que la gente te retwittea. Ahí es un oh, honey no para nosotros y nuestro tweet patético sobre como Eleanor Rigby no hubiese muerto si el equipo de Extreme Makeover la hubiese contactado a tiempo.

10. Hacer referencia a tu hijo cada tres oraciones: Lo entendemos. Son padres. Y los adoramos por ello. Nos dieron una excusa para volver a comer torta con pastillaje. Pero si uno los invita a relajarse del martirio de su día a día con whisky en mano, es para que las conversaciones no sean con referencias subliminales al pediatra cuando estamos hablando de furúnculos presidenciales o al hecho de que mañana es sábado pero no pueden dormir más allá de las diez «por los niñitos». Se hace cada día más abierta la brecha entre los que son padres y los que no. Y si uno es tío porque le gusta y se esmera (yo no, yo los odio a todos salvo a tres), entonces fájense a encontrar temas de conversación que no involucren pezones, pañales y placentas. Salvo el temita de «¿Cuándo te vas a enseriar?» Uno jamás cuestionó su decisión de casarse a los 25. Y no he escuchado a NI UNA SOLA persona que se casó a los 25 que no me haya dicho: «he podido aguantarme perfectamente hasta los 30 y haber hecho más cosas para mí». Oh honey, no!

Tuesday, June 28, 2011

La razón por la cual no podemos ver a Hugo Chávez

Considerando lo magnánimo que es el Señor Presidente, no hay otra explicación.-

Síndrome Esto es el Colmo


El Síndrome de Estocolmo es una condición psíquica en la cual la víctima de un secuestro desarrolla empatía hacia sus captores hasta el punto en el cual los defiende. La reacción viene debido a la necesidad de cooperación ante la posibilidad de la muerte o quizás porque el secuestrador estaba bueno y la víctima andaba soltera y solitaria. Uno nunca sabe.

Venezuela no escapa de este síndrome. Pero como de todo hay que hacer un bochinche, hemos desarrollado una variación de la condición la cual seguramente tiene a la Asociación Mundial de Psiquiatría rascándose la calva. A los venezolanos nos parece que Estocolmo queda como lejos. Nos da como frío. Aquí en verdad lo que sufrimos es del Síndrome de Esto es el Colmo.

La variedad del Síndrome de Esto es el Colmo es que odiamos a nuestro captor. Nos cae de la patada. Consideramos que es un inepto en la manera como nos dirige y pensamos que nosotros podemos ser mejores secuestradores que él. Cien veces mejor. La diferencia está en que lo dejamos actuar. No hacemos nada por interrumpir nuestro secuestro salvo el quejarnos. Por supuesto que nos quejamos. En su cara. Que se lo twittiemos es otra cosa. Allí está su avatar y para el venezolano, eso es una cara suficiente.

El Síndrome Esto es el Colmo no es producto de la V República pero nos gusta pensar que sí. El Señor Presidente nos tiene apresados a todos con un cuento del socialismo el cual ha producido no pocas quejas hacia su persona. Pero no hablaremos de él aquí. No, mientras esté enfermo operado y recuperándose en la ciudad de Pa’lante, Cuba. Nuestros nuevos captores han pasado a ser su séquito de ministros. Esos sí son el colmo. Con caras largas admiten que el Presidente está fino, fino como Bambino pero no le montan un flux y lo sacan parapetado a un balcón para que nos cante No Llores Por Mí Argentina. ¿Cómo se supone que drenemos el síndrome si no lo vemos?

A causa de esto, los venezolanos hemos tenido que lidiar exclusivamente con las otras formas de secuestro que avivan nuestro síndrome. ¿Quiénes son nuestros captores del día a día que nos hacen la vida imposible? Pues, la conserje es una. Que no haya agua para bañarse en el edificio es culpa de esa doña egoísta quien acopla la llave de paso a su horario de novela. La gente en CORPOELEC es otra. Basta que uno se monte en un ascensor para que a un pasante en la empresa estatal le dé por jugar al cuarto oscuro nacional. No hay otra explicación de ineficiencia.

Otro surgimiento del síndrome es en el tráfico. Éste es inevitable pero ahí la culpa la tiene el que reporta el tránsito desde un helicóptero. Es el colmo que alguien que ni siquiera maneja nos diga que la ciudad está «colacsada». Lo sabemos. Hay quince obreros sentados en la parte trasera de un camión viéndonos desde hace media hora.

Los parqueros son otros captores responsables de nuestras quejas fútiles. Es el colmo que pongan conos en un estacionamiento, reservados para las «aquí bien lavadito mami, bella tú, bello el carro». Pero como uno no es mami, ni quiere lavar su carro, tiene que dar cien vueltas por la roca madre del estacionamiento, de donde no se puede salir hasta tanto no se aparque en alguna parte para cancelar el ticket de estacionamiento. ¡Absurdo!

Ni hablar de las recepcionistas. Es el colmo llegar a una cita puntual y que ésta nos diga: «Mi rey tú te me vas a tener que esperar porque el Doctor está furrrlll». El mireyismo no nos importa mucho. Lo que nos duele en el ego es que se mire las uñas laqueadas con maripositas y no demuestre compasión. Que nos deje sentados por horas con revistas cuyas editoriales ya ni existen. ¡Desgraciada!

Así vamos por la vida. En cola, con ticket en mano, entablando amistad con los otros que padecen el Síndrome de Esto es el Colmo. Nos encanta eso, compartir la enfermedad. La lentitud de un proceso administrativo o mercantil es el rompe hielo perfecto para que dos extraños compartan una dolencia muscular. Unirse para comentar sobre la ineficiencia del muchachito de la caja quien no hace sino hablar por celular con Marjorie, la que no sabe lo que es un picnic, es el epítome del síndrome.

¿Caja de sugerencias? ¿Quejas ante el gerente? ¿Organización vecinal? ¿Búsqueda de nuevos líderes políticos? No mijoooo. El Síndrome Esto es el Colmo no se reporta ante las autoridades que pueden prescribir la medicina. Mientras haya un captor a quien echarle la culpa, se coopera (im)pacientemente con la ineficiencia. No vaya a ser que por quejarnos nos quedemos sin el pasaporte, el Presidente, el puesto de estacionamiento o un pollo desmenuzado pa’ la cena de esta noche. Los venezolanos sufrimos del Síndrome Esto es el Colmo. Pero también sufrimos de la falta de tiempo.-

Monday, June 27, 2011

¿Podemos tolerar a un socialista en el banquillo millonario?


Desde que Quien Quiere Ser Millonario comenzó a transmitirse por Televén, me he sentado cada domingo a twittear sobre las anécdotas que me parecen chistosas durante el programa. Los comentarios que hago no son intencionados para insultar al concursante. Más bien, son narraciones brutalmente honestas de lo que probablemente está pensando la comadre en Cagua o el acomodado en Valencia.

Cierto, es distinto si conociera en persona al concursante que participa al momento de hacer un tweet pero luego pienso que si yo fuera a Quien Quiere Ser Millonario, dirían lo mismo de mi. Y yo estoy dispuesto a eso. La idea es pasar un buen rato en familia y reírse juntos de algo que tiene que ver con el programa y no con quien es esa persona en su día a día. A fin de cuentas, el burlado sale con real. Al resto, solo nos queda apagar el televisor.

El programa de este domingo me llamó la atención porque fue el más anecdótico de todos. El animador Eladio Larez, enfundado en su característica corbata de colores a juego con su pañuelo, se sentó con una sucesión de participantes que dieron tela que cortar. La primera falló en una pregunta al confiar en una audiencia equivocada. El segundo fue un muchacho sonso que pasó sin pena ni gloria durante la transmisión y el tercero, pues digamos que el folklore lo lleva en sus venas con cantos y acentos que empleó durante su participación.

Sin embargo fue el segundo participante el que se llevó el mayor número de críticas de mi parte. Su poca carisma –un faux pas para el público venezolano- falta de empatía, amén de desconocimiento de preguntas medianamente fáciles, hizo que deseáramos darle un Red Bull para despertarlo. Hasta el amigo que utilizó como comodín le trancó el teléfono del fastidio. Las burlas llegaron a su fin. No caló bien en el público como lo han hecho otros participantes y se retiró sin ganancias monetarias para probablemente ser olvidado en la memoria del colectivo. Lo que no contábamos es que algún curioso encontraría la cuenta en Twitter de este aburrido participante y leyera que en su biografía decía lo siguiente:

«Estadístico, B. ALBA, Revolucionario...!!! Socialista y Venezolano....»

Frenazo en seco. ¿Un seguidor del socialismo revolucionario venezolano sentado en la silla del más puro capitalismo? ¿Un fiel creyente de las herencias de la Unión Soviética y de Cuba dispuesto a ganarse un carro y 250 millones de Bolívares? ¿En el mismo plató donde fue apagada la luz de un canal por disidencia al régimen de los rodilla en tierra? Sí, él. Vestido de flux y corbata roja anudada al cuello. Como los políticos que ama, pero también a los que odia. En términos de tú y yo, un chavista queriendo real.

Ahí todo cambió. En ese momento el concursante pasó de ser un personaje tonto a convertirse en el culpable de todas las desgracias de este país. Era él la letra escarlata, el católico arrastrado en el Coliseo de Roma y Rudolf Hess en la bancada de Nuremberg. Lo que nadie ha podido decirle en doce años al Señor Presidente y su tren ministerial se lo dijeron a un concursante en Quien Quiere Ser Millonario en cuestión de minutos. Sólo por ser creyente de que el chavismo es la opción más certera para el desarrollo en Venezuela.

Me dio miedo leer los tweets que la gente hizo con respecto al pensamiento político del concursante. Fue miedo por mí, nosotros y el futuro en Venezuela. La desesperación de vivir en un país azotado de exclusiones y miseria llevó a muchos a descargar su ira sobre un pobre señor cuyo único pecado/fortuna es poder decir con orgullo que es chavista.

Y como me dio miedo leer la desesperación, no me da miedo en decir lo que pienso sobre el pensamiento político de ese concursante: Bien por él. Mil veces bien por todos los que son chavistas. Lo celebro a él porque ese concursante puede ir a un programa que es de Radio Caracas Televisión (disculpas, Televén) y ganarse un carro de la misma manera que puede ir cualquiera. Ese muchacho no tiene miedo de decir quién es y decir lo que piensa. Ese señor puede ser lo que todos queremos ser en este país: un ente incluido y un millonario.

Yo no puedo ir a Venezolana de Televisión. No me dejan entrar. Yo soy un ente excluido cuyo único propósito de existencia es para formar parte de una base de datos que dice: «pagó impuestos». Y no me interesa. Llegará un día en el cual yo me siente en Venezolana de Televisión. Pero ese día no será cuando el Presidente Chávez ya no exista. Será cuando yo aprenda a celebrar que el otro que piense distinto a mí puede hacerlo. Será el día en el cual si lo voy a insultar, lo insulto por la brutalidad en su respuesta en un concurso de inteligencia y no por la tolda política a la que pertenece, el sexo que escoge para amar o la religión en la cual cree.

Da rabia pensar así. Peco de deshonesto: lo que da es ARRECHERA. Pero no me puedo someter a la bajeza de insultar a un ciudadano común sólo porque cree ciegamente en mandatos políticos que yo mismo detesto. Un día de estos la rueda de la fortuna girará a favor mío. La Justicia prevalecerá y enjuiciará a los dirigentes que merezcan ser procesados, conforme a leyes justas. De eso no cabe duda. Pero que Dios me libre que mis conciudadanos cacen a simples mortales por pensar distinto. De suceder eso sabré que la intolerancia no era solamente producto de los caprichos de un Presidente. La intolerancia era de todos los que habitamos en Venezuela.-

OZYMANDIAS
Percy Bysshe Shelley (1818)
Me encontré un viajero de antiguas tierras
Que me dijo: "dos enormes piernas de piedra, de cuerpo carentes
Están en el desierto. Cerca de ellas en las arenas
Medio hundido, yace un semblante destrozado, cuya frente
Y labio fruncido y rictus de órdenes frías
Nos dicen que su escultor bien esas pasiones leyó
Que, grabadas en esas cosas sin vida, aún sobreviven hoy,
La mano que de ellas se burló y el corazón que las alimentó.
Y en el pedestal aparecen estas palabras:
"¡Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes soy:
Mirad mis obras, poderosos, y que os llene el desespero!"
Nada más permanece. Rodeando los despojos
De esas ruinas colosales, sin límites y somero
El solitario y llano desierto en el horizonte desaparece a los ojos."

Nadie tiene la verdad en sus manos. Salvo el que acierta las quince respuestas en Quien Quiere Ser Millonario.-


Saturday, June 25, 2011

La Señorita Modales y la que opacó a la novia


Matrimonio. Hablo con la señorita Modales. A lo lejos los invitados suben sus garras al aire en la mejor imitación de Lady Gaga. Señorita Modales me cuenta que le parecen divertidísimos los helechos que guindan por montones sobre la pista. Decido fastidiarla y le digo que la gente gozaría más si fueren matas «substanciosas» y las bajaran a la medianoche como cotillón. La Señorita Modales me pega un carterazo y me dice que soy un insolente. Me río. Señorita Modales, la que nunca rompe un plato.

Miro nuevamente a la tarima donde usualmente está el cortejo fungiendo de payasitas del evento. No hay ninguna. Solo la novia, destacada por la blancura de su vestido dentro de un coro de manos enfluxadas que la animan a saltar en las alturas. No sé si sufro de astigmatismo pero creo que la novia se cambió de vestido. Este sigue siendo blanco pero ahora es como más pegado. Ya va, ¿esa es la novia? me pregunto. Sin quitar los ojos de la tarima, inclino mi cabeza para entrar en conferencia con Señorita Modales para que me identifique a la señorita y me confirme mi borrachera. Pero me voy de bruces al sentir nada más que espacio vacío.

Señorita Modales no está al lado mío. Volteo por todas partes para buscarla y me resigno a observar a la misteriosa «¿es o no es?» que salta con su vestido blanco en la tarima. Ah mira ahí está Señorita Modales subiéndose junto a ella, me digo. Oh, oh. Señorita Modales, no lo hagas. Lo hizo. Señorita Modales, todo su metro y medio de existencia se ha detenido detrás de la falsa impostora y la ha empujado con todas sus fuerzas de la tarima. Feliz y contenta, hace un ademán como si se limpiase las manos, saluda a un público que la vitorea y voltea su mirada a la esquina donde yazco yo, riendo de la pena. Que esto sea una lección para todas las doncellas allá afuera: si van de blanco a un matrimonio no se entarimen. Señorita Modales las hará pasar vergüenza.-

Thursday, June 23, 2011

El Armisticio del Sobaco

Una de las tragedias del crecimiento es cuando llegas a esa interesante edad en la cual te tienes que poner desodorante. Sí, esta entrada es sobre los sobacos así que pueden dejar de leer ahorita si les asquea el tema. Un beso, nos leemos mañana. Pero hay que hablarlo. En materia de olor corporal ¿qué pasó entre los 0 y los 12 años que no teníamos tufo y de repente de los 13 a los 98 sí?

Es ilógico por donde se mire (cierto, hay una teoría científica pero este tea party no es Wikipedia). Todo niño que se respete fue maratonista en sus buenos tiempos. Hasta el más inquieto corrió cien veces alrededor de una mesa de vidrio en el apartamento de noventa metros cuadrados de sus papás cuando estaba lloviendo o la mamá estaba demasiado enratonada como para llevarlo al parque. Todo niño suda. Incluso la versión La Pequeña Lulú de Bárbara Blade y el negrito fullero del comercial de Old Spice. Pero ningún niño ha tenido que preocuparse por andar con una barrita de Aquamarine en la maletica de Snoopy.

Con el tiempo, la barrita del desodorante pasa a ser un accesorio indispensable en el bagaje de todo ser humano (salvo los franceses quienes se entienden entre sus olores). Se puede dejar el cepillo de dientes en casa y uno resuelve con el dedo lleno de pasta pero el desodorante no. Los sobacos no perdonan el movimiento de los brazos. En programas como Survivor, la queja no es la falta de comida. Es el olor de los demás.

No hay nada peor que tener tufo. La señal internacional de subirse uno de los brazos de manera conspicua y pegárselo a la nariz es la sentencia a muerte de que el día de uno va a ser una mierda. Es Ley de Murphy que el tufo no pega en casa. Pega en plena Avenida Francisco de Miranda cuando uno corre para llegar a una cita con dos clientes. Por más que uno pida el baño y se eche jaboncito debajo de las alitas, el olor a portada de Algebra de Baldor se queda hasta que uno pueda resolver en casa.

Escribo esto porque me tiene molesto el hecho de que hayan descontinuado la marca de mi desodorante. Descontinuado siendo un término fancy para decir que no volvió a verse en los anaqueles de las farmacias. Eso me ha obligado a convertirme en conejillo de Indias de otras marcas que si bien no me han dado tufo, han hecho mi vida imposible. El mes pasado estuve con uno de talco cremoso. Ese comprobó que soy un lerdo a la hora de ponerme una camisa. Me enrollaba la misma, me la pasaba por los brazos y me la ajustaba hasta la cintura. Bingo, senda mancha de talco por el contacto.

Estuve con uno de spray pero me dio frío. Nada puede ser más ilógico que echarse un aliento de Dr. Freeze (Arnold Schwahrzedtemaid en Batman) por las mañanas. Me cambié a uno de gel. Es tremenda satisfacción tener arepas por culpa del gel. Produce una capa protectora más fuerte que el Scotch Guard, la cual hace imposible de secar. Ponerse una camisa mnga larga probó ser una tragedia. Por lo general, uno desabotona la camisa y hace un giro tipo María Von Trapp en la montaña con la tela para llevarla hacia atrás. En un nanosegundo, la parte de la camisa que cubre la etiqueta que dice wash, junto a los botones de repuesto, se manchaba. Éxito. No me dejaba asumir la elegancia ni semidesnudo.

Opté por otro que sencillamente se rindió con mi cuerpo. Tuvimos diferencias irreconciliables desde un principio. Uno de esos de bolita que sirven de maravilla. Que no manchan ni se pegan. Aun así, llegó un día en el cual decidió que no me iba a proteger más nunca. Se divorció de mí sin derecho a réplica. Se asqueó, pues. Poco importaron las semanas de convivencia con la misma marca. Ese desodorante me dijo «es mejor que lo dejemos hasta aquí» obligándome a cambiar nuevamente de marca.

Ahora estoy con el último. De barrita con talco, gel, loción y partículas de fibra óptica que balancean el PH mediante satélite molecular. Es el papá de los desodorantes. Sin olorcitos a colonias para promocionar marcas de diseñadores. Tampoco como los que se ufanan de secar al instante y chorrean como una estalactita con sólo apretar los brazos para escribir un e-mail en una laptop. Y yo le rezo al Dios de los Olores y la Sequía para que éste me deje quieto mínimo seis meses de mi vida. Que no me tenga que preocupar por camisas manchadas o arepas creadas artificialmente. Ese es el precio que pido por la inevitabilidad de ser gente grande: paz a mis axilas.-

Wednesday, June 22, 2011

What I think of it all

Foto: C. Elster

Gozarse la Guardia

Yo gozaría siendo guardia de seguridad. Cuando se tiene un apellido impronunciable y consecuentemente inscribible en una hoja de papel sin sentido, es poco lo que no he oído. Para todo guardia en este país yo soy «Juan ¿quéee?», «Juan ¿ahhh?» o simplemente «¿Cómo?» a secas. Entre el deletreo de una de las tres eres que puebla mi apellido, envidio secretamente a los García o a los Pérez. Los García entran derechito. Los Pérez son gente VIP.

Siempre me he preguntado a donde van a parar las hojitas con los datos de los visitantes que los guardias de las garitas residenciales rellenan con esmero. Entiendo la función de saber quien entra y quien sale pero realmente ¿alguien las revisa? No hay presidenta de asociación de vecinos tan fastidiada en la vida como para hacer un cotejo de los que visitan su calle cerrada. Una pena. A falta de crónicas sociales entretenidas en este país, con las listas sabríamos quien tiene un amante y quien no.

Buscar por ejemplo a Nina mi editora es un calvario. Espantados por dos que diecisiete atracos en la zona, los vecinos decidieron amurallarse dentro de Fort Knox. En la garita hay un foco de luz que nada tiene que envidiarle al faro de Puerto La Cruz. La luz es intensa, propia para un interrogatorio. ¿Por qué no hay faros en los clubes de stripper? Es la única ocasión en la cual se me ocurre que sería bueno tener las pupilas dilatadas.

Como polilla cegada por bombillo energético, acelero con trepidación hacia el poste de seguridad que me tranca el paso hacia Fort Knox. Es un palo estándar pero lleno de cartelones con prohibicione tipo: Identifíquese, no toque corneta, baje los vidrios, no insista los guardias no cantan cumpleaños. Están todos allí. Desde la garita, y como para añadirle más vatios al Electrical Parade, hay un guardia que me alumbra con una linterna. La misión de este guardia es indicarme que debo bajar las luces de mi carro.

Otro guardia se acerca con la tablita y la hoja para anotar mis datos. No sirve el rutinario hashtag que da uno cuando baja el vidrio del carro: «#sibuenasamigovoyaresidenciasendora». Este guardia es de los que se asoma. De los que me pide prender la luz interna de mi carro y de los que se molesta porque no puede entender que la luz interna de mi carro no sirve desde 1999. Nina mi editora está avisada de que estoy en la garita. Desde hace tres esquinas cuando le mandé el mensajito de «Baja». Yo la puedo ver en la distancia pero no hay forma de que me dejen pasar. Entrar a su calle es cruzar Schengen. Mínimo quince minutos de suministrar información ilógica. Darles tu tipo de sangre como ñapa no sirve. Pocos guardias residenciales ríen.

Mis guardias favoritos son los wachiman a la entrada del edificio. Todos con postgrado en la Escuela de Wachimanes, donde aprendieron a tener sueño y acostumbrarse a la pantalla de un televisor pequeño. Despertarlos con un «Buenas» o tres toquecitos cada vez más frenéticos en el vidrio es un crimen pero más seguros están ellos de lo que estoy yo fuera del edificio.

Me entretienen los sabiondos. Los que saben donde vive cada quien. Detesto a los que no tienen idea en cual torre es que vive la familia García. Yo no sé donde vive la familia. No me interesa, sólo vine a buscar a alguien. Pero ahí tengo que esperar a que se encuentre el piso. Siempre es 1-B. Lógico, el de la ventana justo encima de la caseta. Un trabajo sencillo que no tiene ciencia, salvo la insoportable impaciencia por lograr que baje alguien desde la más alta torre.

Sí, yo gozaría. Si yo fuera wachiman mi técnica para avisar que alguien está en la puerta sería gritar en el aire: «¡NIIIINA LLEGÓ TOTO! QUE BAJES». Los vecinos que se molesten. Cualquier cosa que se quejen con el nombre que anoté en la planilla de entrada. Teodoro Petkoff o el que más caché le de a la llegada de un visitante impaciente.-

Te odio Charles Warnke

Lo admito. Hay cosas que leo y me dan arrechera. No es rabia ni mucho menos ira la que me pesa, más bien son celos. Una envidia mal sana porque alguien escribió algo que me hubiese gustado escribir. Y no lo hice. Te odio Charles Warnke. Tienes veintiún años y te detesto. Volviste trizas a mi mujer que está sentada en el bar, a la pendeja que le da frío en las manos. Todavía es muy reciente para decirlo pero a la que le piden autógrafos todavía la tengo en alta estima, así que aun no admito mi derrota con ella. Te odio igual. 

Escribiste la oda suprema sobre la chica que no lee. Y la redactaste tan bien condenado que leerla en otro idioma que no sea en tu inglés de cuna es una soberana violación al sentido de las letras. Lárguense de mi blog mujeres ávidas de buscar escritos que las enaltezcan. Hay sólo uno de esos que vale la pena y le pertenece lamentablemente a Charles Warnke. A él coméntenle. Y envíenle mis respetos de algo que me hubiera gustado escribir y que no me dio la lógica, el talento ni el uso elocuente de las palabras para hacer algo al respecto.

Aquí el link en su idioma original. En español está en el blog de Nina mi editora. Por supuuuesto Nina mi editora ama a Charles Warnke.-

Tuesday, June 21, 2011

Saber de Reverón


La única queja que tengo con la película Reverón de Diego Rísquez es conmigo mismo. Por no saber absolutamente nada del artista salvo lo que nos dicen a todos en el colegio. Vivió en Macuto junto a un mono donde pintaba a Juanita y a sus muñecas utilizando la luz como elemento primordial en sus lienzos. Es este pedacito de información el que tengo grabado en la cabeza y que uso para echármelas, como todos los demás, cuando estoy frente a uno de sus cuadros. Mi amigo It’s Good to Be por supuesto sabe un poco más, Reverón solía pintar a sus tías abuelas. El resto es ignorancia y apatía del aprendizaje. Sobre Reverón, nada sé más que lo que sabe todo el mundo.

Hago esta caución porque considero que la ignorancia y el conocimiento sobre la vida del artista van mano en mano a la hora de sentarme a ver esta película. Para efectos de detalles y consagración de un personaje en la memoria colectiva, conviene que no haya leído sobre Reverón, ni siquiera ver una foto de él, antes de entrar al cine. Desde los créditos iniciales, ésta es una película cuidadosa en detalles. El uso del color, la luz y las locaciones sirven como el perfecto escenario para la magistral interpretación que de Reverón hace Luigi Sciamanna. Es una de esas raras ocasiones donde el personaje se come al actor que lo interpreta por completo. En mi mente, Luigi Sciamanna es Armando Reverón de la misma manera que Robert Powell es Jesús de Nazareth.

La ignorancia también me sirve para apreciar con curiosidad las mañas del pintor. Dormirse los brazos para acelerar la fluidez de sus trazos en el lienzo, taparse los oídos, sus arranques y sus delirios están todos ahí para ser vividos junto a él y comprender la razón por la cual lo llamaban «el loco de Macuto». A medida que transcurre el tiempo, narrado por hechos históricos a través de una radio, aprecio con gusto que la historia de amor de Reverón con una Juanita que no le comía coba era una de absoluta devoción. Desde la pena hasta el desenfado, allí está una de las más grandes historias de amor venezolanas. Entretenida incluso. ¿Cómo no querer a Juanita?

Sin embargo, no encuentro en Reverón una película de secuencia histórica tradicional sino más bien una de períodos precisos. En eso es donde la ignorancia me las cobra. Reverón ya vive en La Guaria para cuando comienza la película. Esto me deja pensando quién era antes de ahí. ¿Dónde aprendió la técnica de la pintura? Un vago recuerdo del libro de Historia me dice que en Europa pero no es mucha, salvo tres o cuatro diálogos y algunas apariciones confusas de sus padres y una muchachita sin nombre que dan cuenta sobre su pasado.

Personajes como el de Nicolás Ferdinandov son completamente nuevos para mi cerebro y se me hace difícil comprender la influencia de este artista, interpretado por Luis Fernández, sobre Reverón. Particularmente cuando el nombre de Ferdinandov es dado a cuentagotas. Los demás personajes se explican por si solos pero me inquieta no haber sabido sobre el que más lo influenció.

Escenas memorables como la pintura de la señora Boulton, las peleas de Reverón con sus filántropos caraqueños y la explicación de un cuadro tejido con una mantilla me dejan un gran sabor de la película. Otras, se han podido recortar para acelerar la trama. Pero no deja Reverón de ser una muestra artística coronada por una excelente visual en la escena final. Allí cuando salgo del cine, entre mi ignorancia y el conocimiento adquirido es donde me digo: vale la pena leer un poco más sobre los nuestros antes de sentarme a ver cómo y por qué pinta un maestro su lienzo.-

Monday, June 20, 2011

Manera de Robar Cámara en el Recibimiento Presidencial


Solamente he visto al Señor Presidente en persona una vez en mi vida. Fue en una conferencia que dio en la Universidad Católica Andrés Bello cuando estaba por lanzarse a ser Presidente de la República. De ahí en adelante, sólo lo he visto por televisión. Una y otra vez como el Gallo Pelón. Sólo que de pelón no tiene nada. El Señor Presidente podrá haber engordado en estos doce años de gobierno pero esa cabellera barinesa le ha durado más que un contrato de Alicia Machado como vocera en Twitter.

Estoy un poco angustiado por no haberlo visto en televisión estos últimos días, mientras se recupera de una operación por un supuesto furúnculo en Cuba. Soy de esas personas que se tranquilizan cuando el Presidente está encadenado. Por lo menos sé donde está. Echando varilla pero ubicable en Google Maps. Cuando no está al aire, siento un alivio momentáneo pero después de varios días le hago la competencia a los padres que se pasan la noche en vela cuando un hijo sale para ir a un bar. Waldo es un pendejo. Yo lo que quiero saber es dónde demonios está Hugo para tranquilizarme y poder gritarle a la televisión de nuevo.

Pronto viene su recibimiento oficial a la República. No podemos pensar que será un sencillo paseíto por Maiquetía como el de los mortales que hacemos cola para entregarle el ticket de las maletas a un señor con labores de pasante. La llegada del Señor Presidente imagino será tan apoteósica como la entrada de Cleopatra en Roma o el paseo de Napoleón bajo el Arco de Triunfo. Si algo ha sabido hacer esta Revolución es montar un show. Que no hayan contratado a Joaquín Riviera para que lidere el Comité de Recibimientos Revolucionarios es una lástima. Riviera tiene el manual de cómo buscar gente en Maiquetía.

Ahora, el furor de los que simpatizan con los planteamientos del Señor Presidente va a poder más que mi intento de bajar a Maiquetía para verlo de nuevo. Eso va a ser un mogollón de gente. Tengo que encontrar una forma de diferenciarme. De robar cámara para que el Presidente me vea de alguna manera. Mi única opción es ir disfrazado de furúnculo. No tengo la menor idea de cómo se construye un furúnculo pero si algo he aprendido de las fiestas en Venezuela es que aquí construyen un cotillón de lo que sea. Un furúnculo no debe ser tan difícil de hacer con goma espuma.

Me veré ridículo por supuesto. Pero si en este país hay gente que se disfraza de focas –y sin goma espuma- no debo diferenciarme mucho. Los verdaderos fans del Señor Presidente, las focas y un furúnculo, reunidos todos en el hangar presidencial para recibir el avión que viene desde La Habana. Espero que así me salude o por lo menos me vea cuando rebobine el video de lo que fue su venida. Con eso me quedo quieto y calmo la ansiedad de haberlo visto en persona por segunda vez en mi vida. Por lo menos para comprobar si como furúnculo, llego alguna vez a sentirme incluido.-

Sunday, June 19, 2011

Al Jardinero de Sonrisas - En el Día del Padre


Es extraña la sensación de celebrar un Día del Padre sin el Padre. Como he contado aquí, mi papá camina por las calles de Paris abriendo botellas de vino por doquier y viviendo un tórrido romance con una señorita que se hace llamar mi madre. Verlos a los dos caminando por cualquier calle parisina es pensar: que cursis. 36 años de casados más tarde han vuelto a poner de moda eso de agarrarse la mano.

Recuerdo una vez que nos mandaron a pintar un dibujo en el colegio con motivo del Día del Padre. La profesora nos pidió que pintáramos la profesión de nuestros papás para poder regalárselo como la tarjeta para algún objeto ilógico hecho a base de goma Elefante y pasta de lacitos. Yo me esmeré. Siempre me ha gustado pintar humanos. Dibujé un fondo de matas cuajadas de todas las orquídeas verdes, moradas, blancas y anaranjadas que poblaban mi casa. Como era un niño me permití el lujo de dibujar dos que tres phalaenopsis azul neón

A mi papá lo puse en el medio. Una figura con unas piernas larguísimas –característico de mi temprano período artístico-, una corbata de rayas y un saco gris que le combinaba con el pantalón. Como único accesorio le puse una manguera en la mano. Allí estaba plasmada la profesión de mi padre: jardinero estrella de las flores más bellas de mi casa.

Tres semanas después me encontraba sentado en la oficina del Dr. Nascimiento, psicoterapeuta. El dibujo de las orquídeas y el señor que riega las matas era el objeto de la discusión. Mi papá no era jardinero. Mi papá era una cosa extrañísima llamada A-B-O-G-A-D-O (el cual me hicieron deletrear sesenta veces). Como consecuencia de mi ignorancia, pasé un mes del verano de 1987 metido en el escritorio de A-B-O-G-A-D-O-S de mi papá, engrapando documentos importantes con la secretaria.

¿Fue un error confundir a mi papá por jardinero? Los psicólogos podrán explicar y dar teorías sobre mi relación pero yo difiero. El horario en el cual yo veía a mi papá era a las doce del mediodía, hora del almuerzo. ¿Qué hacía? Pues regaba matas. Se llamaba quitarse el estrés. Para cuando llegaba a las ocho de la noche, no regaba matas, solamente las contemplaba con un whisky en mano. Trago también llamado quitarse el estrés.

Es completamente lógico pensar que mi papá era el jardinero de mi casa. De niño uno jamás se pregunta donde está San Nicolás en febrero o en marzo. Yo no tenía preocupaciones por el paradero de mi propio San Nicolás en mi horario de natación, golf, tenis, matemáticas y Crema Paraíso. Estaba ahí para abrazarme a las doce antes de regar las matas y estaba ahí para hacerlo otra vez después de las ocho cuando salía a contemplarlas.

Hoy me burlo de la historia pero imagino fue toda una desgracia para él en aquel momento. ¿Cómo que mi hijo no sabe donde trabajo? Leo notas de esa época que he encontrado en gavetas y sí sale: desapego paternal. Y yo sólo pienso: que errados estaban. Mi papá era la vida para mí. Era el hombre de volar papagayos, de bicicletas en Los Caobos, de señalar a “los pavitos necios”. Era el señor antojado de ir a la apertura del primer McDonald’s en El Rosal.

Él era el papá que se bañaba con todos los primos y añadidos en la playa. El que gritaba “a la orillita” cuando nos dábamos de Julio Verne y salíamos a explorar a la mar. El exagerado que compraba la tienda de campaña más grande del mercado para poder montarla en el jardín. El rey de las películas en Súper Ocho. El bonachón en Navidad. El que deletreaba groserías. Todavía lo hace. “P-E-O”.

¿Cómo no querer a alguien así? ¿Ser alguien así? Mi mamá era la del orden, los regaños y las pelas. Mi papá era el de la confesión en la esquina: “dile a tu mamá que no te puede amenazar con pelarte porque tú tienes derechos”. Fue mi héroe supersónico. Es mi Pedro Picapiedra. La razón por la cual todavía creo en Fantasía.

Hoy en día lo regaño porque se porta como si todavía estuviera surfeando las olas con su barriga. Es el que prende el cigarro debajo del cartelón de no fumar, el que amarra una media en una bujía. El que le dice Yolanda a Cristina y el que se colea haciéndose el loco porque qué fastidio la espera. Es un desastre. Pero es mi desastre. Mi jardinero de matas. Mi regador de sonrisas. Que se fue a Paris con lo que más quiere y que algún día, con regalos ilógicos que le dieron risa en su momento, volverá.-

Happy Father’s Day, Daddy Dear.-

Saturday, June 18, 2011

Hablemos del bullying (y del sexo) en la mesa


Con las nuevas tecnologías, la vida está difícil para los muchachos de hoy. Recientemente he oído unos cuentos de bullying en los colegios que dejan a las prácticas de acoso en mi época como nimiedades. En el cien por ciento de estos cuentos hay una forma de tecnología involucrada, léase Facebook, léase el Messenger del BlackBerry y las fotos. No es un problema de reciente data. De hecho ¿a quién no le sacaron el gato en el colegio por puro placer? A mí me fastidiaron toda la vida en el colegio cantando: “Hacer el amor con Toto, no, no, no. No es la misma cosa. No hay estrellas de color rosa”. Uno lo asume pero la verdad es que ninguno de nosotros se vio afectado por una foto que se volvió viral con un solo clic de la parte agresora.

Es normal que el adolescente tenga curiosidad sobre el sexo. Basta con recordar nuestro desespero entre el acné y las hormonas como para pretender que nuestros hijos y sobrinos con frenillos no están en lo mismo a puerta cerrada. El problema es que hoy en día cualquiera puede teclear la palabra “teta” o “pene” en la Internet y le salen diecisiete millones de fotos. En mi época sólo habían dos recursos: una película robada de la biblioteca del tío lascivo o las páginas de anuncios de la revista Estampas donde se promocionan los implantes de “glúteos” y “senos” con modelos en atuendos sugerentes.

Más allá de la variedad de opciones, el gran problema es que el sexo continúa siendo un tema tabú en la sobremesa familiar. Se rehúye de hablar sobre él con los hijos por pena o porque sencillamente nuestros padres no lo hicieron con nosotros. Y eso es un gran error.

No puedo hablar sobre las mujeres pero el tema de la masturbación del varón al comienzo trae un gran miedo. Sea porque oyes a los amigos hablar de ella o porque te preguntas el porqué Ron Jeremy se frota su pene así en la película mal hecha, el descubrir el placer de masturbarse para luego eyacular constituye una mortificación temprana: ¿Qué es este líquido que sale de mi cuerpo? ¿Me estoy muriendo? ¿Será que me rompí un órgano? Desde ese momento es importante tener la confianza para poder hablarlo con un adulto.

La educación sexual en los colegios sólo se limita a la reproducción. En mi caso, en primaria, dividían a los hombres y a las mujeres en dos salones distintos. Al hombre le enseñaban todo sobre el aparato sexual masculino y a las mujeres el suyo. Siempre he pensado que este fue el error. Si tienen el tupé de juntarnos para hacernos ver lo que es un paramecio ¿por qué demonios el varón no tiene derecho a saber cómo funcionan las trompas de Falopio y la mujer los testículos?

Nada se habla sobre la importancia de relaciones sexuales sanas, hechas a través de la confianza y el consentimiento mutuo. Es un tema dejado para la casa pero en casa no lo estamos hablando lo suficiente. Sobre todo cuando la “primera vez” se aleja cada vez más de la “primera vez” que te acuestas con tu marido o con tu esposa. En tiempos permisivos como éstos no nos podemos dar el lujo de apostar por la virginidad del matrimonio. Si no lo hicimos nosotros ¿cómo esperar que nuestros hijos lo hagan?

Yo no tengo hijos pero me uno a la causa de la educación: hay que hablar sobre lo que está mal y lo que está bien. La pena son cuatro letras que bien valen la pena olvidar, porque si nuestros hijos son como nosotros, primero muertos antes de sentarse a hablar sobre sexo. Pero hay que hacerlo de alguna manera. Más que controlar y bloquear todo acceso de Internet a contenidos explícitos y pretender que con eso estamos seguros, hay que enseñarles que eso existe pero que todo tiene su momento.

Hay que enseñarles que lo que se jura es un acto inocente como “mándame una foto porque yo te mandé una foto mía”, como está sucediendo, es un acto que puede traer consecuencias. No podemos ser los espías de lo que nuestros hijos hacen en Internet pero es necesario impartir la confianza para dejarlos ser, a sabiendas que lo “malo” que pueden estar haciendo, se discutió o se puede discutir en la mesa con franqueza. Y con opciones.

El último caso de bullying que escuché se debió a que una niña confesó en la mesa con sus padres lo que le estaba pasando a un niño que había sido víctima de una foto enviada a otro amigo por ignorancia. El niño había perdido una chorrera de kilos como consecuencia de eso, sin poderlo hablar con sus padres o sus profesoras por vergüenza. No podemos permitirnos ese lujo. Hay que sentarse a hablar sobre temas molestos para poder garantizar al menos que existe un tipo de ayuda en caso de requerirla. Es horrible ser hijo, eso todo lo sabemos. Pero más horrible es ser hijo víctima de un bullying y no poder sentarse a discutirlo en la mesa por desconocer que eso puede ser una opción. A veces la mejor de todas.-

Friday, June 17, 2011

¿Cómo escribir un blog?


Esta mañana estuve en el programa Libreros con Roger Michelena y la sensacional Manuelita Zarate conversando sobre la transición de mi blog a un libro. Fue una tertulia interesante debido a que no he hablado mucho de eso en otras entrevistas. De hecho, creo que ni lo he conversado en este tea party. Más allá de querer publicar o no ¿cómo se escribe un blog?

Escribe sobre lo que sabes

Lo sabroso de los blogs es que cualquiera puede tener uno. Hay tanta gente como yo que no se considera un escritor formal pero que quisiera encontrar un nicho donde ventilar sus pasiones. Porque el blog es eso: un espacio para dilucidar sobre lo que más nos apasiona. Sea el deporte, la gastronomía, la moda, el día a día, o un guayabo, para mantener un blog en el tiempo es importante recordar la máxima: «escribe sobre lo que sabes». Hay blogs interesantísimos que son hechos solamente a base de fotos. Me encantan. Sin tener una sola palabra muestran las imágenes que inspiran a una persona a ser como es.

No te auto limites por el «¿qué dirán?»

La pregunta a hacerse antes de abrir un blog no es si la otra gente consideraría interesante lo que uno tiene que decir. La gran pregunta es si a uno le parece interesante. Sin pensárselo mucho. No podemos pretender abrir un blog y tener 80 comentarios por cada entrada que publicamos. Este blog tiene tres años de haberse comenzado a escribir y la gente no comenta. Leen pero no comentan. Me dicen que se lo leyeron cuando me ven en persona pero no comentan. Preocuparse por los demás es la manera más sencilla de caer en la temida página en blanco: «¿qué puedo decir que guste?». Alguien twitteó ayer: «Debe ser agotador ser políticamente correcto». No auto limitarse por lo que dirán los demás es una porción del éxito en los blogs.

Tú vida no es tan interesante como crees pero échale pichón a probar lo contrario

Ahora bien. No podemos negar que nos leen. Sea porque son asiduos Yo Te Leo (los quiero) o porque tipearon en Google «la pollina de Lila Morillo» y cayeron en el blog. Yo encuentro que las historias del blog que más gustan son las que todos se pueden relacionar. Una historia divertida sobre Josefa se disfruta más porque todo el mundo tiene, ha tenido o tendrá una Josefa. Una historia divertidísima sobre una borrachera que me metí en Le Club no tiene sentido sino para mí. La puedo publicar pero bajo la advertencia mental de que nadie se goza las peas de otro. Salvo que yo amanezca en el lecho nupcial de unos novios, historia que todavía no me he atrevido a contar. El reto es a publicar contenido que sea interesante y creativo. No todos los días se logra pero a veces, es lo suficientemente bueno como para querer volverlo a leer.

El felpudo que dice «Guercom» es más memorable que uno escrito como se debe. Por niche.

El nombre del blog. Yo cometí el error y lo reconozco ahora de ponerle Conversations Overheard at the Mad Hatter’s Tea Party. Es sensacional y todavía me gusta pero fue un error. Hubiese sido más lógico, más fácil y más pronunciable llamarlo El Blog de Toto Aguerrevere. Siéntanse originales pero no hagan lo que hice yo. Sí, si tengo las tetas grandes es el blog de Maiskell y es genial. International Man of Misery es el de Nixon Vega y es de aplauso. Una Gordita en un País de Misses es como para leerla todos los días. Lo primero que va a llamar la atención es el nombre. Tener que explicarlo «es como los cuentos que me chismearon de la mesa de té del sombrerero loco» es un franco fastidio.

¿Reality Star o Cómodamente Anónimo?

Lo otro que hay que pensarse es sobre el anonimato en el blog. Yo fui muy franco –o muy fetichista- al querer exponer mi vida en esta bitácora como si fuese un reject de Protagonistas de Novela. Fotos de mi familia, mi nombre, lo que hago y a donde y con quien salgo está reseñado aquí a tal punto que gente que no conozco se refiere a un tipo de verde como «verde Eparquio». Yo estoy contento con ello porque soy así pero tiene toda una cantidad de limitaciones. Una y la peor es no poder hablar de ciertos temas que me inquietan. Al ser conocido por ejemplo, no puedo hablar de sexo porque recibo una llamada al día siguiente de «mira, mijo». Aquí ya no es qué dirán. Es más bien tener que recibir una llamada de tu mamá preguntando porque las tías dicen que uno estuvo en el Dallas en horario de oficina.  

La otra cara de la moneda es un blog como La Cagada. Pedro su autor es una persona completamente anónima. Ni sus amigos saben que tiene un blog. No hay fotos, no hay nada. Y es uno de los mejores blogs de los que yo leo. Pedro puede ser anárquico cuando le plazca, cursi si quiere, aniquilador siempre. Es la prueba de que los dos blogs –el conocido y el anónimo- funcionan. Con el blanco y negro de que a mí me paran en la calle y a Pedro no. Y ambas opciones son buenas y malas.

Constancia, Constancia, Constanza Ginner.

Lo más importante de abrirse un blog es estar claro en una cosa: eres solamente tan bueno como tu última publicación. Insisto siempre en que el éxito de un blog es la constancia. La plena y pura constancia de que si vas a escribir, es porque vas a hacer tiempo para actualizarlo. Hasta que te aburras o decidas que tu historia ya está contada y te despidas. La cantidad de blogs abandonados abunda en la red. Una lástima puesto que varios solían ser buenos. Para su autor, el reto está en ponerse metas. Escribir una entrada semanal, dos o todos los días. Eso depende de la pasión y el tiempo de cada quien. Lo importante es saber que para leerse a si mismo y para ser leído por los demás hay que tener contenido actualizado.

¿Viste lo que escribió el niñito Aguerrevere?

Con los comentarios dejados por los demás, se toman con soda. Yo no comento sobre los comentarios que me dejan aquí porque siento que cuando publico una entrada en la cual trabajé, ya no es mía sino de los demás que quieran leerla. Para mí cumplió su cometido. El espacio de comentarios es el mini blog de los demás. Si hay una duda o posición interesante –y las mejores: la diferente- pues se toma el tiempo de responder. A veces los comentarios duelen. A veces no. Pero es la prueba de que no tenemos a Dios agarrado por la chiva solamente porque nosotros tenemos un blog y el otro no.

Yo salí con Bridget Jones

Promocionar el blog es difícil. Sobre todo al comienzo. Nadie te lee. En serio, nadie. Por eso es que la mayoría de los blogs son abandonados en el primer mes de apertura. Mi recomendación es comenzar a leer otros blogs. Hacer comentarios interesantes, escribir sobre posiciones antagónicas o similares a lo expuesto. Con el tiempo esos bloggeros comenzarán a leerlo a uno. Lo importante es la constancia y la pasión. Sin desanimarse. Es el perfecto espacio para relajarse. Si es bueno, como todo en la vida, la gente vendrá. De 35 visitas diarias en junio de 2008 a 800 en el 2011 se gasta este tea party. No me vanaglorio porque cuesta pero es un privilegio escribir. Porque primero y antes que nadie, me lo gozo yo.

¡Al horno Twitter! No seamos flojos

Twitter es otra herramienta para promocionar pero hay que tenerle cautela. En mi caso, Twitter me roba del 80% de las historias que hubiera contado de no tenerlo. En 140 caracteres dije el mejor chiste o conté la mejor historia. ¡Qué fastidio desarrollarla! Pero si se puede probar con un mini cuento cómico y después expandirlo en una historia en el blog, funciona de maravilla. La cuestión es batallar la flojera de hacerlo.

El Evangelio según San Yo

Para todo lo demás: creatividad y gozadera. Hay días que amarán su blog. Habrá momentos en los cuales desearán cerrarlo y borrar toda su existencia de la Internet. Le echarán la culpa sobre su miseria o estarán agradecidos de haberlo abierto. A mi me cambió la vida. Y hay días en que no lo soporto. Pero con la constancia, creatividad, un buen nombre, cautela con la privacidad, y ganas de contar un buen –o mal- cuento, se puede crear una gran bitácora. ¿Lo mejor? Llegar a un día en particular y poder leer lo que estabas haciendo exactamente hace un año. ¿Cómo te sentías? ¿Quién eras? ¿Qué te parecía importante en ese momento? Lo sabroso, es que eso es la prueba de que no hay mejor día como el que vas a leer hoy.-

Cualquier pregunta a la orden. En este tea party no se cobra comisión. Mientras más blogs, mejor.-

Thursday, June 16, 2011

Señora de Servicio le responde a Toto Aguerrevere

A mí me pasan unas cosas. Esta semana en Runrunes publiqué mi clasificado “Se Busca Señora de Servicio”. Me encanta que haya gustado y de hecho tuve tres propuestas en Twitter (una seria). Pero esto es lo máximo. La señora Yuridiscaidy Pérez de la Coromoto Te Pinto me ha escrito a mi correo personal para postularse como la candidata perfecta para el empleo. No había estado tan emocionado con recibir un correo como estos desde que pasaron el video de Yasuri Yamileth. Aquí se los dejo para que lo disfruten.

CURTICULO VIRAL

YURIDISCAIDY DE LA COROMOTO PEREZ TE PINTO

En primero lugar le quiero agradeser que me ofrezcas el puesto de Señora que me merezo y que ensima me pages por eso.

Yo no soy tan doña tengo 35 años y me revusco los churupos matando tigre de vez que encuentro. Me parese que usted puede ofreser una guena oportunidad. Si es escritor como dices debe estar conetado a la farandula y eso promete porque onde hay farandula hay rial y deves estar forrao.

La gente del este siempre tiene onde caese muerto. Además yo se que su nombre es muy famoso y asi le demuestro que yo tengo mucha curtura y se que es un gran escritor: por su apedillo ese que tu tienes yo se que tu fuera sido el que escrivio el nombre de una clinica que queda aquí arriva e santa Cruz, er barrio más sifrino del este onde yo vivo.

Que yo viva en er barrio más sifrino der este te cae fantabuloso pa ti poque eso te compruevo que yo soy una mujer de servisio de tu artura es más si uste vive en er este te conviene que yo viva en er este también porque ya de ahí, le garantizo la masima puntualida.

Si uste pone de orario a las 9 de la mañana eso quiere decí que la hora e llegada rearmente a las 9•30 en puño. Pue yo me compro y meto que estoy como una claravoya en su casa recidensial a las 9:25 sin cobrarle los minutos etrax que le regalo por yo llegar la mañana CINCO minutos antes de la ora que uste realmente quiere que yo llegue, llueva, trueque o caiga champarrón.

Como uste pue ver, yo no soy una “mujer” er servicio cuarquiera, sino ya de anticipao le estoy demostrando que tengo mucha ventaja pa uste.

No me tiene que pagá tasi, le sale gratis, pue me da su cola y listo.

Le regalo sinco minutos por adelantao sin cobrale etrax y ensima tengo conocimiento curtural de su talatitura.

Eso sin conta que sé cachifea a todo dar y que encima estoy de lo más guena, y se pasá cepillo a ritmo e perfeto reggaeton.
Yo no soy chismosa pa ná, ni a mi no me gusta enconpinchame con nadie, más bien me encanta pará bien la oreja simplemente pa tenelo a usté bien informado.

Pero, yo lo hago con categoría HI TECHO, oseano, uso la arta tenología pa que todo lo que ruede por el pasillo le llegue antes de que uste llegue palacasa, poque con mi Blaqueburry lo mantengo artuaizado a través de la via Fasebut y tuinter. Osea que va a tene una señora e servicio HI TECHO con servisio garantisado. Si viene una loca de sus levante preguntando por usté o tiene mucha muje que lo persigue yo le garantiso asoluto cierre de pico. Así uste ve lo discreta que yo soy, poque jamas le voy a tener que dar un jarabe e lengua pa describile a ningua mujer que venga y usté sepa quien es, poque yo le mando una foto linqueada de ellas por er tuinter y uste ya esta notificado via Hi TECHO.

Como estamo en tiempo de razonamiento eletrico y razonamiento de agua, tamien tiene servisio garantisado, poque yo me gradué en la misión de supervivencia pa sabé pasá tapara a la luz de la vela en tales condisiones extremas que ya son er pan nuestro e cada día.

Cosino e todo y lo ma variado de la cosina extrangera de caracas: el chosiro carupanero casero me queda fantabuloso y los patacones de mondongo con tiras de siruela e guestito, son mi propia creación curtinaria.

De politica, no me gusta er rojo pa na. Yo toy esperando ar candidato Rosales pa que me salve la vida con la tarjeta de segurida antisocialista MI AFRODESINDIENTE.

Referensias disponivles prebia petision.-

Wednesday, June 15, 2011

Mi recorrido por la FIA (sin saberme los nombres de los artistas)


La Feria Iberoamericana de Arte abrió sus puertas y es tremenda opción para pasar el fin de semana. Con veinte años de trayectoria, la propuesta de este año es un poco más pequeña pero no por ello carente de artistas excelentes. Soy malazo con los nombres de los artistas porque no me llevo un cuadernito para anotar lo que me compraría si fuese millonario pero este es mi intento.

Si van no se pueden perder el cuadro de un artista colombiano en el que sale el Rey de España. Está hecho a base de cajas de fósforos cuya marca es –apropiadamente- «El Rey». Sobre las cajas y pintado al oleo está sobrepuesto la figura de Juan Carlos de España, haciendo de la obra una apreciación visual a lo lejos y una experimentación con el juego de las cajas de cerca.

Hablé un rato con el artista y me contó que suele hacer cuadros referenciales con objetos que desechamos. Por ejemplo, toma todos los mouse que descartamos y hace de ellos la figura de un ratón. Con la silicona un par de tetas, y así va. Genial la propuesta. Hay partes del cuadro que tienen vacíos. La explicación es que todo en la vida viene con un vacío. Inclusive el ser rey.

Otro que me gustó fue la maqueta del Cerro Ávila que presentó Miguel Prypchan. Pintada en verde fuerte, es un metal forjado que duplica las faldas de la montaña de una manera interesante. Me contó que está buscando patrocinio para hacerla a gran escala como un regalo a los peatones caraqueños. Si la ven, vean hacia la derecha donde hay una pared con un cuadro hecho a base de billetes de 50. Miren ese cuadro y después volteen. Pegado está la misma montaña de Prychmann pero un morado que recuerda a Barrios igual de fenomenal.

Interesante una bandera venezolana colgada pero teñida de ocre para aparentar vejez lo cual me recordó a la Sábana Santa en Turín. Al lado unas fundas de almohadas con letras escarchadas que dicen «Cójeme» y «Lluvia Dorada» que me parecieron propicias. A la derecha en la galería contigua, un cuadro hecho a base de acuarela azul y lápiz que lo quiero para mí. En fotografías, las de Luis Molina Pantin que me fascinan. La que tiene expuesta es una recopilación de libros antiguos en distintas librerías.

Otra artista muestra la sucesión del sol en fotografías. Lo genial es que el sol lo pinta en la pared con marcador negro y juega con la luz de su cuarto para hacer de sombras. La foto de Ricardo Peña es imperdible: una cortina roja chapada a la antigua y un enchufe. Austera pero regia. Mi favorita sin embargo es la de una geisha vestida con la misma tela que adorna la pared.

Al salir, no se pierdan la muestra Imanencia de Onda La Superestación. Salen todos los locutores, Valentina Quintero, Alonso Moleiro, Simón Villamizar, Elba Escobar, etc. vestidos como en los años cuarenta y cincuenta. Una lástima que no tengan un catálogo porque esas fotos son para la historia farandulera.-

Tremenda opción para Caracas. La FIA está en el Hotel Tamanaco hasta este domingo 20 de junio.-

Tuesday, June 14, 2011

Tres Temporadas celebrando a Caracas


Llegando del coctel de E! Entertainment para celebrar la III temporada del programa E! VIP Caracas con Caterina Valentino. Este programa se ha portado buenísimo conmigo en mis andanzas por la ciudad. Luisana su productora es la mata de la simpatía así que cuando me llegó la invitación no me lo pensé dos veces. Lo celebraron en el restaurant Atlántico del Centro Comercial Galerías Sebucán. El sitio es divertido porque sirven puras tapas pero el ambiente es completamente discotequero.

Presentes, la fauna crepuscular de Caracas que sale en televisión y en las revistas. Todo muy de besos al aire, yo te leo, yo te veo, yo te quiero, yo te adoro. Caterina la animadora, en su mejor noche de lo bella que estaba. En fin, un festín de champañitas rosadas para celebrar un espacio televisivo que, en mi opinión, le ha regalado a Caracas una recopilación interesante de una agenda social de la cual carecía.

En medio de la frivolidad característica de este tipo de programas, se hace un paneo de los eventos citadinos, mucho de los cuales ni nos enteramos. Lo interesante es que hacen un esfuerzo por cubrir Caracas de pies a cabeza, no quedándose solamente en eventos de moda sino también reportando sobre eventos culturales accesibles para todos los bolsillos.

Yo soy fiel participe de todo lo que promocione a la ciudad con buen gusto. Acostumbrados a programas como Ají Picante, La Bomba o los que transmiten por Canal-I se había insistido en mostrar a Caracas de la manera más chabacana posible: operada de silicón acompañada de un pecho abierto.

La muestra en E! VIP Caracas de opciones gastronómicas, artísticas y faranduleras enaltece un poco la calidad de vida de una ciudad que se supone cosmopolita. Sobre todo en cubrir talentos emergentes, noveles diseñadores, cocineros, artistas y hasta este servidor que nada tiene que hacer en televisión. Me encanta ver a las cámaras en eventos de calle como el Paseo Los Palos Grandes o conciertos para mostrar que sí hay opciones de paseo dentro de una ciudad estacionamiento. Cierto, no escapa de que los entrevistados digan «súper chévere» cada cinco minutos, pero ya eso es un problema de sifrinismo innato del cual el programa nada tiene que ver.

Felicitaciones al programa. Ahora todo lo que falta en E! es que compren la franquicia de Chelsea Lately, pongan a Erika de la Vega e inviten a un poco de twitteros comediantes para entablar una conversa franca sobre lo cómico en Venezuela y la cómica que solemos poner de vez en cuando cada vez más a menudo.-

Sunday, June 12, 2011

La manera correcta de buscar una pareja



Si quieren buscar una pareja por Internet, esta es la manera de hacerlo. #guillo.

Thursday, June 9, 2011

El oscuro pasado de Nina mi editora

Tengo tiempo tras la caza de una revista campestre publicada en los años noventa, aptamente titulada “CortiClub”. Dicha revista fue distribuida gratuitamente a todos los socios del Club Campestre Los Cortijos hasta que dejó de publicarse en el año 2004. ¿La razón? Nina mi editora.

Yo adoro a la editora de este blog. Me da consejos, me crítica y cuando no puede meterse más conmigo me llama para tomarnos unos tragos. Es una relación sólida basada en nuestra necesidad de alcohol. Nina siempre me ha dado la biografía que les da a todos: locutora con grandes sueños de ser actriz y ganarse un Oscar. En el intermedio, darle unos guamazos al piso con zapatos de tap. Es francamente abierta a la hora de echar los cuentos que han moldeado su vida. Pero siempre he sabido que esconde algo. Lo sé porque cada vez que alguien menciona las palabras “Los Cortijos” se pone nerviosa.

La única referencia que tengo sobre el Club Campestre Los Cortijos fue un ejemplar de la revista CortiClub la cual llegó a mis manos en primer año de la universidad. Esa edición en particular traía una reseña sobre las candidatas al Miss Teen Los Cortijos, las cuales posaban con toda su pompa y algarabía. No le di mucho pensamiento al asunto salvo las típicas mofas que solemos hacer sobre adolescentes que se maquillan como si estuvieran divorciadas del cuarto marido.

Años después, me encontraba cenando con Nina y Raúl en nuestro sitio preferido de hamburguesas. Nina y Raúl conversaban sobre una de esas series que juran que todos –incluyéndome- ven. Como de costumbre, comenzaron a repetir sus parlamentos favoritos. Hay noches en las cuales se levantan de sus sillas para dramatizar una escena en particular. Esa noche no fue la excepción. Solamente que Nina cometió un error. Nina, todo su metro cincuenta y ocho centímetros de humanidad, se levantó de su silla, puso ambas manos sobre sus caderas y comenzó a repetir el parlamento de una modelo que había estado como invitada en una serie.

No recuerdo ni quien es la modelo o que fue lo que dijo Nina. Solamente sé que al verla, me vino un flash. Un vago recuerdo. Algo con mucho tufo a la revista CortiClub. No pude poner mi cabeza sobre el asunto en ese momento hasta que llamé a mi amigo Donato Silva, pasante experto en los archivos de Impresiones Guakirí. Con mis descripciones, Donato pudo cumplir mi encomienda y suministrarme una copia de la edición Nº 43 de la revista CortiClub.

Gracias a él, revelo para siempre el pasado oscuro de mi editora Nina. Lo que me ha escondido toda su vida. Señores y señoras, con las gloriosas notas de Let's Go to the Mall cantada por Robin Sparkles de fondo, les presento a la editora de este tea party en sus años mozos: la candidata Nº 17 del Miss Teen Los Cortijos.

Wednesday, June 8, 2011

The Little Engine that Could

¡Muy orgulloso!

Los libros más vendidos de Mayo 2011 de la Librería EntreLibros. Los Palos Grandes. Caracas- Venezuela

1. “El tiempo entre costuras” de María Dueñas. Editorial Planeta
2. “Cuentos de Sobremesa” de Toto Aguerrevere.
3.“Sangre en el diván” de Ibéyise Pacheco. Editorial Grijalbo
4.“El Chavismo como problema” de Teodoro Petkoff. Editorial Libros Marcados
5.“La Rebelión de los Naúfragos” de Mirtha Rivero. Editorial Alfa
6.“Amigas, peleas y grandes secretos” de VV.AA
7.“ Fiestas, pijamas y pequeños misterios” de VV.AA

Tuesday, June 7, 2011

La Nueva Gozadera


Nada pudo haber causado más confusión que convidar a España a jugar un partido amistoso con Venezuela. Tenemos tanto tiempo divididos en palabra y en pensamiento, que meternos todos dentro de un mismo equipo provocó no pocas rascadas a la cabeza. Amén de que le vamos a España –por moda como yo o por efusión como mis amigos- en campeonatos internacionales. Dije en Twitter a manera de chiste que no importaba a quien irle. Perdiera Venezuela, como efectivamente lo hizo con tres goles en su contra, Venezolana de Televisión lo iba a negar.

La verdad es que me pareció un buen partido. Tampoco le vamos a pedir peras al olmo y pretender que íbamos a tener un momento Rocky Balboa con los campeones del mundo. Si bien fue una derrota, la verdad es que es un triunfo con haber traído a Venezuela a la selección española. Sobre todo en la decisión de quitarle un poco el protagonismo que tiene Caracas para hacer énfasis en la importancia de otras ciudades. Caracas podrá ser nuestra versión autóctona de Nueva York pero Puerto La Cruz bien merece ser nuestra Chicago. Vargas es Nueva Jersey. Con el aeropuerto de Newark.

Me encanta que este evento haya sido hecho en Venezuela. Va muy en consonancia con un cambio que he notado últimamente. Me he dado cuenta de que estamos gozando más. Que somos un poquito más país, más ciudad, más gente en lo que a cultura del entretenimiento se refiero. Cierto el half time show de BBVA en el partido no tiene nombre pero omitamos que eso pasó.

Vivimos en una quejadera constante, embutidos en un tráfico donde se nos va la vida. Pero desde hace un tiempo para acá yo estoy sentado en más butacas de teatro, yendo a más bares y fiestas, caminando por más calles. De repente es porque me subieron el límite de la tarjeta de crédito y me vuelo la noche sin pensar en la cuenta hasta que me deprimo cuando no llega la quincena. Quizás es porque las oportunidades se están abriendo dentro del caos que nos embarga.

Mi fin de semana fue estelar por ejemplo. Luego de recuperar mi orgullo al ser la única persona torola en el reto Suaz junto a Erika de la Vega, esperé a que la lluvia cesara para poder ir a tenderme en la grama de una finca a disfrutar de un picnic traído por la gente de Gourmet Lounge. La gente estaba embarrada hasta los tuétanos. Si hubieran visto los pies del Stripper de la Asamblea Nacional de mi libro, votan por él a lo que sea que se lance. Por tierruo. Pero me encantó el respiro de gente. Sifrinas con lodo en sus boticas de gamuza, padres revolcándose por una colina con sus chamos. Sabrosísimo.

Luego en la noche fui a una fiesta llamada On The List donde si conocía a cinco personas era mucho e igual terminé conociéndolos a todos. Le echo la culpa a la prohibición de no fumar. Debo decir –y esto traiciona a los pensamientos de Toto desde hace una semana- que la medida de libertad de humo dentro de los locales es otra manera de gozarte la rumba. Me impresionó la claridad del ambiente, así como me di cuenta de que los tragos caen mejor. Esto no quiere decir que no salí ochenta veces a echarme mi cacho. Lo que está sucediendo es que afuera se conoce gente: los marginados bota humos. Y sí, nos merecemos todo el infierno pero miren, si no fuera por la medida un fumador conoce a otro solamente para prestarle el yesquero.

Yo no hago ni la mitad de las cosas que la gente dice que está haciendo por Twitter. Pero sé que estamos todos gozando. Por lo menos nos estamos abriendo más a planes inusuales. Cada día que pasa se abren más funciones de teatro, más lecturas dramatizadas, más puestos de comida, se hace más standup comedy y se estrenan nuevas películas locales.  Cada día vienen más personajes internacionales a deleitarnos por algunos instantes. Así nos metan una goleada, eso no importa. Hasta Quien Quiere Ser Millonario lo gozamos en familia por Twitter.

Todavía me encuentro con gente que me dice que aquí no hay nada que hacer. Pues es hora de mandar al horno esa actitud. Igualmente con la de “vayan a ver esta exhibición porque hay que apoyar el talento nacional”. Esas dos merecen morir. No hay que hacer nada por apoyar a nadie. Aquí la gente está haciendo maravillas sin darse cuenta. Lo que hay que salir es a gozar y comentar. Pasar de boca en boca lo que se va a hacer o lo que hay para hacer. Nos vienen tiempos difíciles con las elecciones pero nos las hacemos más difíciles si le decimos sí a poner una bola de disco en nuestros baños auxiliares y rumbear con siete personas para sentir que salimos a un local.

A salir, a salir, a salir y a gozar debe ser la consigna. De día y de noche. Gracias al Twitter hemos descubierto que podemos conocer en persona a los más disimiles y gozar como si hubieran estudiado con nosotros en Kinder. Es el momento de inventar cosas nuevas, de gozarse planes fuera de agenda y de vivir por fin en las ciudades variopintas que queremos. Hay que gozar para no amargarse. Porque España nos metió tres goles. Eso no se niega. Pero para Bogotá no fue. Vino para acá. Y fue una gozadera.-

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