Wednesday, August 31, 2011

Hay Gente Bruta

Ayer reportaron que un vuelo de Santa Bárbara que venía desde Miami hacia Caracas fue cancelado. Mientras los pasajeros esperaban por ser reubicados en otro vuelo, a una venezolana no se le ocurrió mejor cosa que dibujar sobre su maleta plastificada una bomba que decía: «Santa Bárbara ¡Puff!». Al entregar su maleta en el counter de Santa Bárbara, los empleados comprensiblemente se preocuparon y mandaron a desalojar todo el pasillo, vino la policía, perros y cámaras de televisión causando un desastre en el aeropuerto. La familia estuvo detenida por averiguaciones.

La gente bruta es como para pegarle un lepe. Esa niña está condenada a que le manden al temido cuartico de la aduana cada vez que pise los Estados Unidos, si es que en algún momento la dejan entrar. Alguien me contó una vez que cada vez que viaja, debe pasar por ese cuarto porque a los 18 años a su amigo acompañante no se le ocurrió mejor cosa que decirle a la aeromoza que la revisaran porque tenía una bomba dentro del maletín. Obviamente no tenía nada pero fue un chiste del cual se tiene que arrepentir de por vida.

Todo trámite de seguridad es engorroso. Por ejemplo, ir a la Embajada de los Estados Unidos es un calvario. Tienes que dejar el celular, y no puedes traer ni ligas. Tener un yesquero en el bolsillo es considerado casi que un acto de terrorismo. Pero es mejor pasar inadvertido, cumplir con lo que te mandan a hacer antes de cometer tal brutalidad como dártelas de chistoso en una embajada, aeropuerto o avión. Suficiente con salir fuera del país para desestrersarse de los errores de otros compatriotas para que venga uno a ser el payaso.-

Wednesday, August 24, 2011

Morning Blues


Me despierto de un solo golpe. Mierda, son las once de la mañana. Lo raro es que el despertador no sonó. Recuerdo haber cambiado el sonido de la alarma. Ayer me llevé un chasco mayor con el ring tone que accidentalmente puse, “Morning Blues”. El sonido no puede ser más similar a la musiquita cuando Candy Candy se enteraba de algo fatídico. Siempre era la misma escena, Candy volteaba y veía una figura oscura parada a lo lejos en una puerta. Ahí sonaba “Morning Blues” hasta que la figura caminaba hacia la luz y aparecía Anthony o Terry o cualquiera que se la fuese a coger a mitad de mañana.

No es peor que el sonido que puse de alarma cuando estrené nuevo celular: “Evolving Seaside”. Comienza con una ola que revienta suavemente contra las rocas, lo cual me hace sentir como si estuviera recostado en una playa desierta. Más olas fluyen y casi puedo sentir el agua que corre por mis piernas, mientras oigo a dos gaviotas revolotear por las nubes. Es una sensación placentera de tranquilidad. Una lástima que el crucero Celebrity haya decidido estacionar el barco a dos metros de mi playa privada y el capitán haya apretado la bocina como quien prende un televisor con control remoto que le falta pilas. Es la patada más grande que le pueden dar a una persona que hasta hace dos segundos creía que su almohada era un castillito de arena. “Evolving Seaside” fue borrado del celular esa misma mañana.

Claramente puse “Morning Light” anoche. Me recuerda cuando Mario Bros nadaba. Tiene como unas campanas, las cuales nada tienen que ver con el plomero italiano pero me tripeo que Mario andaba visitando un templo. Me gusta despertarme así. Pero mi Mario budista no entiendo. Mierda, son las once de la mañana.

En realidad son las 6:45. “Morning Light” no se disparará sino hasta dentro de una hora.

Monday, August 22, 2011

Las Dos Versiones de Mis 32

Todo cumpleaños tiene dos versiones. La que vive el homenajeado y la que perciben los invitados. Esta es la historia de cómo pasé mis treinta y dos primaveras.

LA VERSIÓN DE TOTO


Cumplir 32 es como tener veintitrés pero con una actitud más relajada y un mayor salario. Si cae domingo, pues el día es más relajado aún. En casa me habían avisado que un primo mío cumplía 50 años el mismo día que yo y que su familia le había organizado un fiestón en los jardines de Topotepuy en El Volcán. La idea de colearme en un cumpleaños ajeno en el día del aniversario de mi rompimiento de la placenta materna me pareció genial por lo cual cancelé mis propios planes y me uní al plan campestre.

Sorpresivamente compuesto luego de un matrimonio la noche anterior donde me entarimaron para cantarme el cumpleaños, me fui con mis papás para allá. Si alguna vez tienen la oportunidad de ir hacia estos jardines se los recomiendo. Quedan subiendo por Oripoto y el contacto con la naturaleza es fenomenal. Hay cuanta mata se puedan imaginar y los turpiales se te paran en frente como para decirte “quítate que me estás frenando el paso”. Los que cuidan los jardines me cuentan que deben cambiar el agua catorce veces al día para saciar la sed de los pájaros.

El ambiente fue fenomenal, rodeado de toda mi familia. Venir de una casta de locos significa que uno puede hablar con quien sea y sabes que te vas a reír. La lluvia iba y venía y nadie le paraba, pues cada quien escogía su toldito. El verdadero cumpleañero y homenajeado de la fiesta estaba que no cabía del éxtasis por su cumpleaños. Cuando le dije que también era mi cumpleaños me respondió: “es mi cumpleaños, y mío solamente”. Lo entendí perfectamente, ambos somos del signo Leo y de haber sido yo el anfitrión se lo hubiese dicho igualito. Es que había de todo, tambores de Caruao donde me lancé una del gallo pelón, música sabrosísima, piñatas, torta del Magallanes y comida como para alimentar un batallón. Una rumba sensacional.

Entre cuentos y risas con gente de todas las edades, entonados con tintos de verano, whiskycillos acampanados y cervezas, huimos a refugiarnos ya caída la tarde por la fuerte lluvia que cayó. Algunos debajo de una churuata y otros, como yo, debajo del bar. Ahí con mis amigas las Zubis, nos pasamos la tarde hasta que llegaron unos mariachis donde me abracé al otro cumpleañero para entonar más canciones de cumpleaños. Fue una tarde mágica de 100% Actitud (quien también estaba gozando por ahí) hasta que me devolví con mis papás a mi casa para terminar con un merecido whisky en familia con mi amigo It’s Good to Be, agradecido por todos los mensajes en Twitter y en Facebook que me enviaron para felicitarme. Unos muy buenos 32.

LA VERSIÓN DE LAS ZUBIS



"Toto efectivamente tuvo un contacto con la naturaleza en el día de su cumpleaños. Lo que no recuerda es que el contacto con el whisky fue diez veces peor. Su rasca fue una de las cosas más divertidas que se ha visto en mucho tiempo. Se gozó el cumpleaños ajeno y menos mal también era el de él porque se lo tomó para él (literalmente). Todo iba bien, Toto gozó un mundo y su historia es 100% verídica hasta el momento donde tuvo que coger refugio debajo del bar por culpa de la lluvia. Cuando uno está atrapado entre el Huracán Irene y un bar, no queda otra sino tomar, tomar y tomar. Si empatamos el hecho que es el cumpleaños del susodicho, pues la perdición.

Emocionado él, Toto se tomó hasta el agua de los turpiales y como nadie se dio cuenta pues no hubo manera de rescatarlo. En un momento dado se volvió cursi, nos pedía que corriéramos por la lluvia con él agarrados de la mano. Los mariachis deben estar buscando el sombrero que dejó regado por ahí, pues no había forma que Toto se lo quitara mientras le pedíamos que se saliera del sitial de honor donde terminó abrazado de su primo el cumpleañero. Sus papás nos cuentan que roncó todo el camino de regreso e It’s Good to Be lo dejó con el whisky por la mitad en su casa donde no leyó Twitter un carrizo sino hasta el día después. Si esta no fue la peamentazón más divertida de su historia, entonces habrá que esperar hasta sus 33."-

Sunday, August 21, 2011

Con Josefa, siempre es un affair elegante

Una mañana de cumpleaños con Josefa siempre es de sombrero.

The Birthday Boy!


No le temo a la edad mental, es la física la que me da culillo. Sea cual sea, ¡feliz de cumplir 32 años! Ha sido un recorrido sensacional. A todos los que me visitan en el tea party, les agradezco tanto esta amistad virtual. No conoceré a muchos en persona pero el cariño es como para tomarse un whisky. Son de autógrafo.

Toto.-

Friday, August 19, 2011

Referencias Disponibles Previa Petición

Estimado Señor xxxx,

Me ha devuelto mi curriculum vitae por falta de referencias personales comprobables. Le pido disculpas, ignoraba que lo que dijeran los demás sobre mi importaba. Me ha puesto en un trance ahora puesto que no sé cual persona será la indicada para decirle buenas cosas sobre mí y los logros que he alcanzado, si mis amigos o el médico que me hizo un examen de hemorroides recientemente. Mejor nos vamos con el médico. Perdí la pena y la cobardía ese día, y él le podrá decir que no lloré. Quizás sea él una buena referencia.

Ignoro si busca una referencia personal reciente. Verá, puedo decirle quienes han opinado algo sobre mí desde que tengo ocho años. A esa edad me escogieron en mi campamento para pertenecer al club de los Woodsman. Este es un club que honra la lealtad y la buena ciudadanía. Todos los domingos, cuando se entregaban los reconocimientos de la semana, los miembros de este club se paraban en una fila en orden de antigüedad para darles la bienvenida a los nuevos integrantes. Todavía recuerdo los gritos de sorpresa cuando me nombraron. Por años, fui su miembro más joven, hasta que otro muchachito rompió mi récord.



Vamos a estar claros, me escogieron porque era un chamo cuchi. No supe lo que significaba la buena ciudadanía hasta tiempo después cuando pasé a ser el líder de la fila. Su miembro más antiguo hasta que a los catorce años me invitaron a formar parte del aún más selecto club de los Voyagers, el cual reconoce el liderazgo.

El campamento tiene unas placas que adornan el comedor. Llamadas el Hall de la Fama, las placas tienen los nombres de aquellos campistas que se han destacado en varias categorías como el más generoso, el más popular, el más atlético, etc. Mi nombre está ahí seis veces, incluyendo el más preciado que es el Mejor Campista en 1994. Me gusta, soy parte de una historia en algún lugar del mundo. Conjuntamente con mi hermano, quien sale siete, nuestro apellido es el que más nombres sale en esas placas.


La buena ciudadanía es un término que me ha perseguido sin yo quererlo. En el colegio también recibí dos años el premio “Martha Posner Good Citizenship Award”. En alguna placa de la Escuela Campo Alegre está mi nombre. Es cómico, no recuerdo haber hecho nada salvo dar los buenos días. Debe ser que saludar tiene mucho que ver con ser buen ciudadano.

En el Colegio Jefferson no daban premios, salvo los académicos. Jamás estuve mencionado en esos cuadros de honor. No entendí jamás lo que era el caletre. En inglés siempre me nombraron, salvo esos cursos donde me quitaban los puntos de apreciación porque hablaba demasiado en clase. Jamás me importó. Di el discurso de graduación porque me escogieron mis amigos para darlo. Fue un momento chévere. Quisiera ser la persona que recomendé ser en ese discurso hoy en día pero ¿qué se puede imaginar un muchacho de diecisiete lo que será su vida a los treinta y dos?

Me metí en los modelos de Naciones Unidas en la universidad porque una amiga de mi hermana estaba metida y me recomendó. Me imagino que entré por palanca, porque era un chamo simpático. Nada sabía yo sobre relaciones internacionales. Pero me encantó. Siempre he dicho que no hubiera terminado mi carrera en la UCAB de no haber sido por Harvard. Me aburrían las clases, el equipo de Harvard me emocionaba.


Perdí el premio el primer año (todavía me duele), gané el segundo aun cuando me declararon la guerra en comité. Fui el Head Delegate en mi tercer año y llevé a mi equipo a ser la primera universidad no angloparlante a ganar la Mejor Delegación y la Mejor Delegación Internacional. Me quedé seis años con el equipo de la Universidad Católica, orientándolos como asesor. Ha sido la única experiencia laboral que me ha enseñado lo que es el empeño y la constancia. Es fácil, si se quiere se puede. Mi otro premio fue dejarlo. Uno sabe cuando ya no puede dar más. No me arrepiento.

Harvard me llevó directamente a VenAmCham recién salido de la universidad. Fui el coordinador encargado para poner a diputados de la Asamblea Nacional a trabajar con la empresa privada. Maduro, Flores, Ortega, Santos Amaral, Heydra, con todos esos trabajé. No son lo que sale en la televisión. Un bonito proyecto que se acabó cuando se entendió que la empresa privada no era el norte del país en ese momento. Lástima. Comencé a estudiar de nuevo. Quedé de segundo en mi promoción. Me parece bien, en Derecho quedé de 20. No ejercí la abogacía por miedo y desilusión, no porque no me gustara. Eso me doy cuenta ahora.


Comencé a escribir por aburrimiento. Quedé de finalista dos años consecutivos en el concurso de Cartas de Amor de MontBlanc. El primer año quedé de tercer lugar. Soy tan desfachatado que el segundo año me llamaron para ser jurado antes de que seleccionaran a los finalistas y les dije que yo estaba concursando y estaba seguro de que iba a quedar. Quedé y perdí. Me importó cinco minutos. Soy Leo, perder duele.

Escribí un libro que vendió muy bien y estuvo en varias listas de top ten; nunca he hecho publicidad de mi empresa de traducción porque el chisme de los satisfechos es la mejor herramienta para captar clientes, y si pudiera escoger que un tercero hablase sobre mí en alguna revista, esperaría que dijese que a veces soy un copiloto perfecto.

Y ese soy yo según lo que opina la gente a la cual yo le referiría. No sé, dígame usted Señor la referencia que le gustó y le mando el teléfono de aquella persona que de alguna manera pensó que yo era una buena persona en la vida. Atentamente, quedo de usted.-

Thursday, August 18, 2011

EVA by Roberto Mata

Este es el folleto de la exposición EVA en los talleres de fotografía de Roberto Mata. Nunca había ido para allá y me encantó ser parte de la tertulia que se formó entre fotógrafos y curiosos como yo. Esta vez fue sobre las fotos que tomó Roberto con ocasión de su libro con Eva Ekvall, Fuera de Foco. El texto del folleto lo escribió él y me gustó mucho porque la forma en que narra la crónica es como si estuviéramos cayéndonos a birras a un lado de la acción. Si le dan clic a las imágenes pueden leerlo porque vale la pena.-  


Wednesday, August 17, 2011

La Conserje Feliz

La Catira Tropical ha llegado para pasarse un mes en Venezuela. Esto me tiene contento porque tengo más de dos años que no la veo. Es mi amiga más escandalosa y yo soy de ese tipo de gente que le encantan las personas que saben hacer ruido en los momentos adecuados. No grita, simplemente se ríe todo el tiempo. Le da risa el Guaire.

Ella jamás echará un cuento diciéndote: «choqué contra una gandola y tuve que mandar a arreglar el parachoques». No, de hecho el cuento es más: «mira flaco, yo iba por la Fajardo en una Wagoneer del ayer y una gandola de cómo ochocientos metros se me estampó de retroculo. Lo peor es que no se cómo carrizos, mi carro se enganchó con la gandola y la verga esa seguía rodando. Rodé como quince metros pegada, hasta que tuve que sacar medio cuerpo para gritarle al pana que habíamos chocado para que se parara. No llegué a Las Adjuntas de vaina. El parachoques me lo dejó esfloretao». Ese cuento da risa en todas partes excepto en la Escuela de Finos Modales donde obviamente la Catira Tropical raspó el curso de inducción.

Yendo a la exposición EVA en los talleres de Roberto Mata esta noche, la Catira y yo llegamos a tocar el tema de los hoteles Auto Mac. Estos hoteles son los que pasas con el carro, pagas una módica suma en una taquilla, subes directo al cuarto, vives una eterna pasión y te vas a tu casa. Es raro encontrarse con alguien. O eso decimos la Catira y yo. La verdad es, ¿qué pasaría si uno se topase repentinamente con la conserje feliz?

La conserje feliz es aquella señora que limpia los baños o monta el arreglo floral para darle un aire de respetabilidad al hotelucho. Ella se debe saber los cuentos más cómicos de la ciudad pero entiende que no puede divulgarlos porque esto es como Katherine en Relaciones Peligrosas: todo el mundo lo hace pero nadie habla sobre ello. Lo que pasa es que la Catira Tropical es tan escandalosa y tan amiguera que yo le aposté mi sueldo a que seguro en algún momento de su vida se hizo amiga de una conserje feliz. Me lo negó.

Pero no por ello podemos inventar un cuento ¿eh? Imagínense a la Catira Tropical con la conquista nocturna. Se va al hotel y por cuestiones de la vida, porque le dio risa que el carro de enfrente tiene una calcomanía que dice “Solteras Playboy”, oye desde el fondo del ventanal de pago: «Esa voz me suena a la Catiraaaaaaaaa». La conquista ve para los lados como diciendo esto no puede ser ella.

De repente se abre el ventanal y sale la conserje feliz con un rollete en la pollina: «Pero mira quien llegó, si es mi catira favorita. Mi amooor, tú ‘tabas como perdida. Ay pero me trajiste a mi Carlitos, tan bello Carli…ay no pero este no te es. Que chimbo mi Catira… ay ya va mi amor que tengo guardado unas mediecitas que dejaste regadas por ahí la otra vez que viniste». La conquista se hunde lentamente en el asiento del piloto. Lo único que le falta a la conserje feliz es decirles que pasen para tomar café.

La Catira Tropical se ríe con mi cuento. «Eso nunca pasaría», me dice. Sí, Catira pero alguien debe tener un cuento así. Esa conserje feliz está en alguna parte y tráguenos tierra que algún día nos salude.

Tuesday, August 16, 2011

No escondas tu mal gusto (es el mejor)

Me meto en Facebook para ver las fotos de la semana. Entre la maraña de ecos de bebés y fotos de saltos en parapente, a veces es difícil conseguir un álbum sobre un evento lo suficientemente interesante como para verlo de principio a fin y pensar que hubiera sido chévere estar allí. Esta vez, me deleito porque por fin consigo algo que me hace pensar que en Caracas se goza: una fiesta de mal gusto.

Las fiestas de mal gusto son aquellas donde los sifrinos jugamos a ser niches. Es como el reggaetón. A la gente se le pide que hurgue en su closet para sacar lo más tuky que tengan y vayan así al sarao con el objetivo de burlarse de lo nefasto que uno podría ser de llegar a vestir así en la cotidianidad. Es el momento perfecto para sacar a relucir a la muchacha de las botas de Zara que tanto se critica y la chaqueta con parches de cuero en distintos tonos que jamás se pondría un caballero que se respete.

Por lo general todas las fiestas de disfraces tienen tres tipos de personas: los que entienden el concepto y van acorde con un flux color berenjena y camisa mostaza; los que se esmeran más allá de lo requerido y se traen hasta Pitbull para que los acompañe en un remix de su disfraz y la gente que jura que todo se resuelve con unas alitas de ángel y el pelo secado. En esta fiesta hay de todo un poco.

El álbum, debo decir, me parece sensacional. Todos los invitados salen sonrientes, cada cual orgulloso de su bigote falso, sus uñas laqueadas con motivos de Hello Kitty y mucho oro y lycra. Lo bueno de este tipo de fiestas, es que permita la crítica en el sentido favorable de la palabra. Mientras más feo sea el disfraz, más favorable es la crítica.

En una fiesta de estrellas del rock hace años, mi amiga Miss Pega y su espos fueron vestidos tan de “trailer trash” que hasta Pamela Anderson se hubiera volteado a decir “que niche estos carajos”. No importa, pues todo es en son de broma. A fin de cuentas, nadie es un disfraz en la vida real y la idea es gozar una noche como si fuéramos otra persona. En este caso, gente que es amiga de Marjorie la del picnic.

Termino de ver el álbum y pienso que es una fiesta a la cual me hubiese gustado ir de haber tenido la edad de los chamos que salen en ella. Días después se lo comento a alguien que sale en las fotos y me dice. “Sí la pasamos buenísimo pero lástima que mandaron a quitar el álbum de Facebook”. Frenazo. Say what?!?!? “Sí es que hay gente que se molestó por las fotos y pidieron que borraran el álbum de Facebook”.

O yo estoy viejo y cómodo con mi personalidad o no entendí bien la excusa. Mandan a quitar un álbum de fotos donde todo el mundo sale disfrazado de gente niche porque la gente va a criticarlos. Ehh, ¿no es ese todo el punto de una fiesta de disfraces de mal gusto? En ninguna de las fotos salen imágenes dignas de destaggueo, simplemente gente feliz pero vestida como si Zapatos Atrevidas hubiese decidido hacer una fiesta de lanzamiento en el Country Club. ¡Inentendible!

El álbum ya no está en Facebook por lo cual ciertamente hay alguien que se molestó. No me interesa quien fue, sus razones válidas tendrá y la verdad es que soy un metiche por andar viendo fotos ajenas pero me parece cómica la actitud. A esa persona, quien quiera que sea, solamente le digo: es 100 veces más probable que te hayamos criticado en una foto de un matrimonio dónde estás vestida/o como eres tú en la vida real. Y es 100 veces más probable que te hayamos aplaudido en el álbum de mal gusto porque te la comiste de lo bueno que fue tu disfraz.

Hay que aprender a reírse de uno mismo. Esos son los momentos fotográficos que siempre vamos a apreciar.-

Monday, August 15, 2011

C4R4C4S: Como quiera que la veas

Caracas me impresiona. Me paso el día hablando mal de ella pero de repente sale con unas cosas que tengo que voltear para verla de reojo. Una noche estoy debajo de una lámpara de Baccarat en una casa desolada la cual no tiene nada que envidiarle a las presidenciales, oyendo a tres músicos descargar su guitarra porque no hay vecinos que interrumpan la sesión. Otro día, veo como mesoneros corren de aquí para allá en un rally de garcon des café como los hacen en París. Un lunes, Queen Zubi y yo nos escapamos al centro de Caracas porque los chismes que llegan al gueto hablan de restauraciones en la zona, y mira está bonita la cosa. En otro, me paso la tarde en un picnic atiborrado de gente buscando no más que pasar el día al aire libre, en familia.

Pero de vez en cuando, una sola imagen basta para decir que esta ciudad se las trae. Una pareja en bicicleta de dos asientos, paseando por Las Mercedes. Él va vestido de pajarita. Ella, de novia con tul en el pelo. Detrás de la bicicleta el clásico papelito que dice “recién casados”. La foto rueda por mi Twitter y poco a poco se van juntando las piezas. No hacen menos de media hora, esa misma pareja se ha casado en una boda urbana en la Plaza de Los Palos Grandes. Con burbujitas en vez de arroz y un buen baño en los chorritos con los curiosos que sirvieron de testigos porque así se casa la gente cool. Encima, un domingo.

El cuento sigue tejiéndose y resulta que el novio se graduó conmigo en Estudios Liberales. Caracas es un pañuelo pero no puedo dejar de pensar que por gente como él, así como los bateristas que tocan en casas sin dueño; mesoneros que corren felices por una plaza y una reina como Zubi que va para el centro “en zapatos con chispitas porque hoy cumple Tío Simón y hay que celebrar”, es que esta ciudad bien vale la pena.-
 
 
Foto: Yeisy Lakes.

Sunday, August 14, 2011

Sobremesa en Puerto Ordaz

Estoy  tan inmerso en mi gueto mental y geográfico que me impresiona saber que alguien pudiera tener interés en este tea party más allá de esta frontera. Pues en Puerto Ordaz como que sí. Esta entrevista salió en el Diario Primicia de allá, la cual me valió una cándida charla en la radio con CG Radio en la cual gocé. Esto es la prueba de que hay cuentos para todos y la sobremesa se hace en la ciudad que sea. ¡Muchas gracias por la entrevista!

Saturday, August 13, 2011

La Sonrisa y El Librero

Agradecidísimo con El Librero por incluirme en su edición del Quinto Aniversario. Fue una de las conversaciones más amenas que tuve sobre mi libro en un medio impreso y estar ahí junto a autores “de verdad, verdad” es como para pellizcarse tres veces.
Me dio mucha risa tomarme la foto. Efraín el fotógrafo, muy pana él, se tomó su tiempo en escoger las locaciones. Mientras lo hacía yo twitteaba. Cuando llegó el momento de pararme donde me quería, saqué la típica sonrisa que uno pone cuando le toman una foto. Me explicó que en esta revista la gente no sonríe. Ah, caramba, esto no lo había pensado y es verdad: pocos autores sonríen.  
Así que esa es la razón de la seriedad en la foto. Tomamos como ochenta hasta que le dije: “déjame sonreír una sola vez”. Me dejó, quedó chimbisima. Al día siguiente fue la entrevista y Abril, la entrevistadora me dijo: "bueno mañana va el fotógrafo". Le expliqué que ya había ido y me dijo “Ah, qué lástima. En la junta hablamos sobre explicarle al fotógrafo cómo eras tú”. Yo le respondí: “pues yo puse mi mejor cara de autor serio”. Nos reímos. Así se quedó. No pega ¿verdad?

Tuesday, August 9, 2011

Lanzarse al Agua como en las Películas Indie



No somos gente de celebrar cumpleaños en grande, tampoco fiestas ni bailes milenarios que queden en el recuerdo de la memoria. Caracas es una ciudad a la cual le encanta vestirse de novia. Todos los viernes y sábados desfila de blanco por el ala de una iglesia. Si no consiguió casa que albergue la rumba, pues se lanza al agua un jueves y si se siente eco-campestre, se pone un sombrero de domingo.

Los caraqueños, de hecho los venezolanos, han definido el concepto de botar la casa por la ventana al momento de unir a un pingüinito con una crema batida. Expertos en la faena de vestir corbata y tacones de raso para ir a celebrarle las felicidades a otros, ya sabemos que un matrimonio no queda bueno si no hay actitud, música y tequeños. Eso sí, tequeños de queso; que haya solamente tequeños de hojaldre es divorcio seguro.

Tan expertos somos que tarde o temprano, las fiestas comienzan a parecerse. La novia del jueves no se distingue de la del jueves pasado. La industria se ha agarrado de conceptos que en su momento fueron novedosos pero que hoy son, digamos, trillados: la pluma blanca en la cabeza de la novia, la foto del novio lanzado por el aire y tela blanca en los cielos de la Quinta La Esmeralda como para trajear a un séquito de santeros son todos un franco bostezo.

Por eso me encanta cuando dos parejas se aventuran a probar algo distinto. Algo que sea digno de comentar en la mesa del desayuno al día siguiente, cuando se le echa el cuento de la fiesta a la gente que no fue y en verdad se acaba la fiesta. Mejor aún, cuando días después, la gente se topa con el video de lo que fue el matrimonio y le provoca volver a revivirlo , haber sido invitado al sarao.

Me acabo de encontrar con la página web de la empresa Al Agua que se dedica a la producción de videos de boda de una manera novedosa. Lo que hacen estos muchachos es producir una mini película de ese día que va más allá del concepto tradicional y fastidioso. Un aire retro y música acústica atemporal, amén de un colorido digno de pantalla de cine, le dan al recuerdo un toque de familiaridad que se aleja de la formalidad del caraqueño para retratar lo que todos haríamos si no fuera por «el que dirán»: una buena fiesta indie.

Si bien se fajan con cámaras en casa del novio y la novia para retratar como fue toda la pre-producción y continúan grabando hasta bien entrada la noche, los videos que produce Al Agua tienen una duración de cuatro minutos. Para la Bridezilla, eso puede ser el robo más descarado a su momento de oro pero la verdad es la siguiente: todos recordamos el video del cortejo gringo entrando a la iglesia bailando. No sabemos ni quiénes son los novios ni qué tal le va en su vida de casados pero con tan solo ver esos cuatro minutos de video, pasan a ser nuestra esperanza de felicidad. Queremos ser parte de su cortejo.

Al Agua juega con ese mismo sentimiento, esos momentos que nadie da cuenta: ya sea el viejo explicándole por última vez a su hijo como es que funciona el nudo de la corbata, la Susanita del cortejo arreglando una mata porque a ella le parece que así está perfecto o un beso íntimo de los novios en la mitad de un jolgorio de cotillón. Son cuatro minutos que cuentan una historia común, la cual sucede en una Caracas que le gusta casarse. El resultado, sin embargo, es de película.-

Contactos: E-mail: alaguacaracas@gmail.com y su página en Facebook.

Monday, August 8, 2011

La Mutación de la Vagina

El cotilleo no cesa. «Es una vulgaridad» comenta una; «a mí me gusta» responde otro. «Sí pero ¿es algo que pondrías en la sala de tu casa?» argumenta un inquisidor. « ¿Por qué no? –dice el más echón- si Jeff Koons tiene una, pues algo bueno debe ser».

Cual antena parabólica, escucho los murmullos de aquellos que visitan la exposición Epiphany/Epifanía del artista venezolano Carlos Enríquez-González, en la Galería CBG Arts en Caracas a la cual he acudido esta tarde. Sus caras son todo un poema al momento de ver las esculturas. No es para menos. Enríquez-González esculpe vaginas. Algunas de ellas de más de dos metros.

Al igual que el resto, peco de estar escandalizado por la muestra. Pasearse por la galería y mirar vaginas en pedestales o paradas en grama artificial pone a sudar hasta a la súper estrella del porno Ron Jeremy. Estas vaginas están concebidas como figurines de acción, bañadas en una explosión de colores pop. Hechas con fibra de vidrio, vinil y plástico, tienen botas, manos y pies. Algunas antenas, otras dientes; el elemento inconfundible es la anatomía femenina.

Las vaginas mutantes a gran escala me causan impresión. Dos de ellas se erigen como alienígenas en pose de batalla. La primera, una vagina fucsia, luce botas en morado metalizado y un cuerpo torneado en verde neón. La segunda, completamente al desnudo en plateado, calza unas botas azules Colgate Fresh y un redondeado trasero que bien provoca agarrar sin que nadie me regañe. Verla de frente es observar el florecimiento de una vulva rosada, flanqueada por un ojo cuidadoso el cual en mi mente advierte, «mírame y no me toques».

Me detengo ante una vagina que parece prehistórica. Hecha en obra limpia, sobre su tamaño titánico se erige una enorme boca llena de dientes afilados de donde desprenden dos colmillos dorados. Dos tetas enormes cuelgan a sus lados como si a la vagina cavernícola se le hubiese ocurrido coquetear con unos zarcillos. Ella me da un flashback a Rick Moranis en La Pequeña Tiendita del Horror. En cualquier momento esta flor me traga.

Rodeado entre vaginas y algunos cuantos penes en pedestales que parecen esculturas egipcias, me doy cuenta de lo mojigato que resulté en la vida. Estoy ante objetos inanimados fantásticamente extraterrestres y aun así la familiaridad de la anatomía reproductiva me saca todos los traumas moralistas que han hecho de mi psicólogo un millonario y de mi un inseguro a la hora de hablar sobre sexo.

Pero esta exposición no hace referencia directa al erotismo. Si hay algo detrás del nombre de la exposición, Epifanía, es el poder darme cuenta que soy yo el que traigo los prejuicios a la exposición, somos nosotros los que estigmatizamos a la vagina. Hace falta verlas como mutantes para darnos cuenta que en realidad son tan comunes como una oreja, tan fantásticas como la mujer que la lleva. De ser así, Carlos Enríquez-González ha anunciado el otoño final de toda Eva renacentista castrada por una hoja en su pudendo. El resto depende de si tenemos las bolas de firmar un cheque por 36 mil dólares y llevarnos a casa su vagina.-

Revista Clímax - Agosto 2011
Foto tomada del Facebook de CBG Arts.

Tuesday, August 2, 2011

Yo toqué la marimba en NotiRumbos


Hay cosas que uno no espera hacer en la vida. Hace mes y medio las cheverísimas chicas de @QueLeer me llamaron para invitarme a una entrevista al programa de radio, De Todo Aquí en Radio Rumbos con Manuel y Ana Freitas. Normalmente, para una entrevista en la radio te llaman con un día de antelación pero esto era diferente. Hoy es el cumpleaños de Manuel y querían darle la sorpresa de conversar con autores que él se goza. Resulta que Cuentos de Sobremesa es un libro que se ha gozado. Ergo, mi invitación.

Fue todo un placer conocerle y ser parte de la sorpresa junto a Alfredo Barrera Tyszka en el estudio y Leonardo Padrón y Mónica Montañes al cuernófono. El estudio parecía una discoteca, con gente entrando y saliendo a felicitar al cumpleañero mientras nos entrevistaba. Inclusive unas fanáticas que se vinieron desde Maracay para darle un abrazo de cumpleaños. A mí me embutían tortas de la pastelería Ara y me servían vino. Mis clamores: “pero si son las 9 de la mañana” no importaron. Soy oficialmente alguien que hace una entrevista tomado.

Ahora, mi mayor sorpresa de la mañana fue ver una marimba al lado mío, la cual comencé a tocar entre negro y negro por curioso (mentira, por tocón). No le presté mucha atención hasta que se acabó el programa. Mientras me despedía, un señor entró a la cabina de radio, se sentó, se puso sus audífonos y tocó la marimba. Luego dijo: “NotiRumbos da la hora" y comenzó a narrar las noticias. Mi cara, como la de Mafalda cuando le traen el televisor a su casa.

Estaba en presencia de uno de los objetos más legendarios de la radio en Venezuela. ¡La marimba de Radio Rumbos existe!

101 Cosas que quiero Hacer antes de morir: 53. Tocar la marimba de NotiRumbos. Check.-

Monday, August 1, 2011

El Hombre que no se Hallaba


Un señor que trabaja para nosotros se ha tardado siglos en terminar un proyecto por razones personales. Todos los días viene con una tragedia nueva. La esposa lo dejó; se tuvo que mudar de su casa; los hijos ya no le hablan y se siente desganado. Unos días quiere vivir, otros no tiene idea ni de cómo se llama. En fin, le tocó uno de esos julios dantescos. Le aconsejamos que se vaya de viaje para pasar la mala racha; que se compre un pasaje a una playa recóndita por diez días y que se goce un buen vuelve a la vida/siete potencia para que pueda volver a sentar cabeza y ver el caos en el cual vivimos con el optimismo de un daiquirí.

Como tiene tiempo que no viene, asumimos que ha tomado nuestro consejo. Hoy ha llamado para reportarse. Efectivamente se fue a la playa. Sigue ahí. Se partió la pierna en tres partes caminando por un arrecife. Está en la clínica.

Cuando uno está salado, está de papitas fritas.

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