Tuesday, November 20, 2012

Doppelgangers Part II - Uno Revolucionario


Siempre hay espacio para más doppelgangers. Este nos viene desde el aeropuerto de Maiquetía donde nuestra corresponsal @akredmond alias la Doppelpolice ha pillado in fraganti a quien parecería ser el ex Vice Presidente José Vicente Rangel pero que no es más que un ciudadano con el mismo bigote de Got Milk?  Seguimos en la búsqueda de más doppelgangers en la Ciudad donde Rosita es la Reina de los Mangos.

Thursday, November 15, 2012

Los Doppelgänger en Mi Vida



 Yo a Katy Perry la saludaría como "mira, ahí está la niñita Deschanel"

Soy la persona menos ducha para los nombres. Es antipático admitirlo lo sé, pero para mí fue un shock enterarme que Hannah Barbera eran dos personas distintas. Por ende, La Humanidad de mis conocidos debe sufrir las consecuencias de mi despistaje.
Lo peor es que igual saludo a la gente. Puedo hablar tres horas con alguien y jamás decirle su nombre y la persona no se da cuenta. Pero es que me parece que si ya la he visto más de diez veces es corta nota preguntarle así descaradamente. Eventualmente me lo sabré… y se me olvidará. A menos que me digan: “¿a ver cómo me llamo yo?” Ahí no solamente se me olvidará, es que me encargaré de que nadie más salude a esa persona por insoportable.
Juraba que este era mi único problema social en la vida hasta anoche cuando me di cuenta de que no solamente ignoro el nombre de la gente, también los confundo. Han llegado los “doppelgängers” a mi vida. Según la Wiki, “Doppelgänger” es el vocablo alemán para definir al doble fantasmagórico de una persona viva. Con los gemelos ni me molesto en saber cuál es cuál. Mi problema es cuando la gente es totalmente distinta y yo insisto en que son una misma persona. Como Katy Perry y Zooey Deschanel que no me canso de decir que son hermanas y el mundo me lo niega.
Leonel el DJ. Todos lo conocemos y si no aquí está su música. Estoy en un evento de White Label anoche y se me acerca Leonel a saludarme. “Hola, Toto ¿cómo estás? Qué tal, bla, bla, bla.” Seguimos hablando y le pregunto si va a la fiesta de Chivas en La Esmeralda.
-No, qué va. Eso es un ruido insoportable.
(Si esto me lo dice un DJ  ¿qué quedará para nosotros los campesinos?)
-Pero va a estar chévere, dicen que la música va a ser genial.
-Es que a mi no me gusta mucho la música.
(Entiendo el dicho “en casa de herrero cuchillo de palo” pero que esto lo diga un DJ es el colmo).
Conversamos un rato más y me despido para irme a la otra fiesta. Busco a Nina mi editora (y ahora mi esposa porque francamente esto ya es un matrimonio) y nos enrumbamos hacia La Esmeralda. Todo está genial, el ambiente fenomenal y la música como para echar un pie. En la pista me vuelvo a encontrar a DJ Leonel.
-¿Y tú y no es que no venías?
-¿Cómo?
Ahí me fijo que Leonel no solamente no me entiende, es que está vestido de manera completamente distinta. Jennifer López y Lindsay Lohan son las que se cambian entre eventos, Leonel y yo no. Y es ahí cuando me cae la locha. Yo nunca hablé con Leonel en la primera fiesta. Conclusión: yo estoy loco y Leonel tiene un gran “Doppelgänger” suelto en Caracas.
Se lo comento y llegamos a la conclusión de que mi despiste es genial para conseguir gente alterna. Porque si a Leonel le da fastidio venir a mezclar a un matrimonio o a una rumba, puede mandar a su “Doppelgänger” con un iPod para que se pare en frente de la consola y eso está listo. Si Leonel se despierta de mal humor puede llamar al “Doppelgänger” para contratarlo. Que viva su día completo y al final Leonel lo llama para saber cómo le fue.
El cuento no termina. En la misma fiesta.
12 de la noche. Converso con un médico sobre un dolor que tengo en la pierna.
2:30 de la mañana. Le pregunto al médico que cuál fue la pastilla que me mandó a tomar porque no la terminé anotando.
Médico de las 2:30 de la mañana: “¿!?!?!?!?!”
Yo estoy mal de la vista. O de repente es que estoy rascado. Pero si quieren saber cuál es su “Doppelgänger” avísenme que aparentemente yo soy bueno para eso.-

¿Ven que es confuso?
 

Wednesday, November 7, 2012

Las Frases Sueltas Que Olvidan Su Nombre


 
A veces leo frases sueltas por ahí que me hubieran encantado escribirlas. O por lo menos pensado. Una frase como “las piñatas promueven la violencia contra animales extravagantes” es algo genial. Alguien que piense así tiene que ser amigo mío. Pero cuando voy a buscar quien lo dijo me encuentro con que lo ha dicho todo el mundo y nadie a la vez. Es una de esas frases que ha quedado bajo la categoría “dichas por Anónimo.”
Qué chimbo es ser anónimo. A menos que seas un alcohólico pues. Sería terrible encontrarte a tu tía Esther en una reunión de Alcohólicos Anónimos y que te dijera de buenas a primeras: “Juancito Tucupéeeee! ¿Y qué haces tú por aquí?” Yo no tengo una tía Esther por si acaso pero hay gente así que inventa sobrenombres en frente de gente anónima y que provoca detonarlas.
(Momento para sacarse de la mente a la tía Esther. ¿Verdad que se la imaginaron gorda?)
Ahora cuando uno dice o hace algo estelar, lo mejor es que le sea reconocido. Es como si en cien años la Humanidad pase por un momento Wall-E y vea una obra de Jeff Koons firmada “Anónimo”. No  es: “ay, qué bello el perrito inflable” sino “Anónimo”. Bueno también puede darse el caso que Jeff Koons tenga un tataranieto llamado Anónimo Koons que haya decidido continuar su legado. Eso tendría total sentido.
Digo esto porque ando tras la búsqueda de una cita perfecta para algo que escribo y me topo con lo mismo. Millones de frases atribuidas a gente anónima las cuales no aseguraron su puesto en el firmamento de las frases. Por ejemplo el primero que dijo: “por eso estamos como estamos.” Esa es la frase más mentada en Venezuela y uno no tiene idea quien la dijo. ¿Qué pasaría si él que la dijo era un bonachón y no una doña del Cafetal? Siempre oímos esa frase en negativo pero ¿y si el que la dijo fue un fisicoculturista feliz por su entrenamiento?  ¿O un heredero brindando por su calidad de vida? ¡Qué triste no saber su intención!
Pienso que eso me va a pasar a mí, y bueno a todos. Nuestras frases en Twitter se las va a llevar el viento, o Sandy o lo que sea que se come el Internet y un día alguien la va a tuitear y poner "dicha por Anónimo". No me preocupa el plagio sino que yo me pasé demasiado tiempo aprendiendo a pronunciar las erres de mi apellido como para que me vengan a matar con "Anónimo". Sin erres. Ahora que lo pienso, debería escribir un libro de poceta con mis tweets para que eso no me pase.  Por lo menos para probar que eso lo dije yo y no Anónimo. Pero mientras tanto se me ocurre atribuir algunas frases anónimas que me he encontrado por ahí. Darles un nombre o un contexto del porqué se dijo. Por lo menos para que tengan identidad. Y bueno porque no tengo nada mejor que hacer.
  1. “La esclavitud no se abolió, se cambió a ocho horas diarias.” –Un pasante de escritorio de abogados que en diez años estará escribiendo un blog desde la comodidad de su hogar.
  2. “Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe.” –Concursante de Quién Quiere Ser Millonario en la pregunta seis.
  3. “El que sabe, sabe. Y el que no sabe es jefe.” –Un guevón que se acostó primero que nadie en el colegio y cuya frase favorita antes que ésta fue: “10 es nota y lo demás es lujo.”
  4. “Cuando un hombre le abre la puerta del carro a su esposa, usted puede estar seguro de una cosa: o el carro es nuevo o es una nueva esposa.” –La divorciada que sale a un bar y te saca a bailar cuando tú no quieres. 
  5.  “El arte de conversar no es decir cosas ingeniosas, sino aprender a escuchar estupideces.” –Alguien que claramente no es Leo. Los Leo no conversamos.
  6. “Dime con quién bebes y te diré quien paga.” –Alguien que claramente necesita dos rones más.
  7. “Sonreír cuando las cosas van mal quiere decir que ya tienes a quien echarle la culpa.” –Armando Briquet cuando dijo: “tenemos buenas noticias”.  Y Jorge Rodríguez tres segundos después.
  8. "El tercer mundo se muere de hambre, mientras que el primero y el segundo de colesterol.” –La cuarta frase dicha para romper el hielo en una tormenta de ideas de publicistas para una campaña de McDonalds.
  9. "Aquellos que no estudian su historia están condenados a repetirla.” –Los países. Y también padres que metieron la pata y deciden tomarse una segunda luna de miel tres años después.
  10. “No te preocupes. El peor día de tu vida solo durará 24 horas.” –Un optimista que no sabe que el tráfico de mañana siempre es peor que el de ayer.  

Monday, November 5, 2012

El Padre Más Viejo del Mundo No Puede Regañar



Leo una noticia sobre un señor en la India de 96 años que se convirtió recientemente en el padre más viejo del mundo. 96 años. Discúlpenme pero esta noticia no es buena para nadie excepto quizás para la gente que hace Viagra. ¿Ustedes se imaginan los regaños que va a recibir ese pobre niño? Una cosa es que mi mamá me haya dicho “que sea la primera y última vez que yo te vea haciendo eso.” Ese anciano de 96 años le dice eso al hijo y se tiene que poner a llorar.
Una de las cosas que yo agradezco de venir de padres que no usaron mi coche como andadera es que sus regaños fueron producto del desespero y no de la senilidad. Un desespero que por cierto me hizo cuestionarlos bastantes. Porque no puede ser que compare respuestas con otros hijos de familias desesperadas y vea que los regaños fueron los mismos. Como si se hubieran quedado toda la noche pensando “a ver son las tres de la mañana y no llega, a ver, a ver, ¿con qué frase me la comería? Ajá llegó. ¡Mira! Esto no es un hotel ¿oíste?” Ajá mamá, qué original.
Lo que me parece cómico es que mis amigos que ahora son padres sufren de amnesia y los veo repetir las mismas cosas que todos nos prometimos alguna vez que jamás diríamos. Sobre todo porque hay regaños que son de épocas. A un niño ya no se le puede gritar “ATIEEENDE” por la sencilla razón de que esta generación de enjambres iTouch no tienen idea de cómo levantar un teléfono fijo. Gritarle a un hijo que atienda el teléfono hoy en día es tener que verlos pasando el dedo por el auricular diciendo: “pero ¿cómo?... No entiendo… ¿aló?...”
Pero así como ese regaño pasó de moda, no puedo creer que otros sigan vigentes. ¿Cómo es posible que no se haya acabado el regaño “es que tú no cuidas las cosas”? Dios, qué calvario. “Bájame el perro del sofá… que no afinques los marcadores así… es que ¡claro que no sirve la impresora! si es que tú no cuidas las cosas.” Este regaño siempre me molestó sobre todo porque ellos tampoco es que eran curadores de museo. “¿Quién me quitó mis anteojos?” Papá, los tienes puestos encima de la cabeza…
El tema de los regaños es que siempre había uno para todo. Si dejaba las luces prendidas me preguntaban “¿y tú eres Zuloaga?” Si dejaba los zapatos regados mi mamá entraba en modo Isaura con “claro, como tú juras que tienes una esclava que todo te lo hace…” Ok, Robotina, cálmate. Y si no hacía algo que me pedían dos segundos después de la solicitud ya salía con “¡es que hay que ver que tú no colaboras en nada!” Cosa que siempre me pareció un insulto. Debe ser que ellos aprendieron a como meter un CD, enchufar el DVD, abrirse un correo, usar Facebook y tener una cuenta en Twitter solitos… Eso un hijo lo llama ¡colaboración! Y paciencia que es tácito a la hora de lidiar con padres.
Claro, había grados de intensidad en los regaños. Si era algo como “¡es que tú lo que quieres es volverme loca!” no era tan grave. Eso era un reto. El problema venía cuando me llamaban por mi nombre. Si la cosa era “Toto que te vayas a acostar ya dije ya”, bueno está bien… Ahora, si venía con mi nombre de tarjeta de bautizo, olvídense. “Óyeme bien, Juan José, ahora sí vas a saber quien soy yo...” Eso era horrible. Un Juan José en mi casa equivalía a taparme los oídos, salir corriendo, agarrar papel y lápiz y sentarme a escribir: “Querido Niño Jesús, yo necesito URGENTE unos papás de reemplazo.”
Lo mejor de los regaños era cuando ellos tenían todas las de perder. Que se le volaban todos los cables y no sabían ni que frase usar. “¡Deja que llegue tu papá de la oficina para que veas lo que es bueno!” ¿Qué delegación de poder era ese? O cuando te frenaban como alcabala sin oírte. “Mamá mira que voy a quedarme en casa de…” NO. Pero mamá que me viene a buscar su mamá para… NO. Anda maaami, que nos vamos todas después del colegio. Que NO Ene O, NO. Ok, entendido pero ¿por qué el deletreo? ¿Será que había que hablarles “M-A-M-A- C-H-A-O-ooo?” “Ah sí, si hijo ¡vaya con D-I-O-S!”
No fue fácil eso de los regaños… Suerte tiene el hijo del papá ese con 96 años. Ese chamo tiene respuesta a todos los regaños clichés que dicen los padres. A ese niñito le dicen: “¿y tú crees que yo nací ayer?” Eh no, papá, naciste en la Primera Guerra Mundial… “¡Por qué todo lo tuyo tiene que ser tan difícil!” Papá, disculpa, ¿te has visto a ti subiendo una escalera?… Y el que más angustia me da: “No sé que vas a hacer tú cuando ya yo no esté aquí para ti”. “Pero papá, eso es que si en tres meses…” Terrible. Por no decir un cliché.-

Sunday, November 4, 2012

Las Serpentinas

 
La vida te prepara para todo lo bueno. Si estudias, sacas veinte. Si trabajas, te puedes mudar de tu casa. Si te fajas, consigues a la mujer. Si te propones ser feliz, puedes lograrlo. Así de sencilla es la vida. Pero el problema es que la vida no te prepara para lo malo. Mucho menos para lo peor.
 
Comprender un accidente, incluso la muerte, es algo que no se estudia. Se vive y se aprende. Y es difícil, quizás lo más difícil que pueda aprender el hombre. Porque no hay acción previa a la consecuencia. Recibes el coñazo y la vida continúa. Punto.
 
Para el que se va ahí quedó su vida. Una historia que amarró sus lazos para hacer un círculo perfecto. Pero para los que se quedan, esa misma historia queda en serpentina. Comienzan las preguntas, las dudas, y el inevitable cuestionamiento sobre los componentes de la rueda de la fortuna. Dicen que el aleteo de una mariposa es capaz de crear un tsunami. ¿Dónde estaba esa mariposa y por qué ese día no voló?
 
Yo creo que no se aprende del todo. Uno vive con esa tara y la hace parte de su historia hasta que un día decide dejar quieta la serpentina. Jamás la olvida pero la deja quieta. La vida continúa… Inevitablemente. Y para comprender la muerte, uno tiene que prometerse vivir. Así vuelen por mucho tiempo las coloridas serpentinas.-

Friday, November 2, 2012

Un Vampiro en Plena Crisis

 
 
El disfraz más barato de toda mi vida. Un paraguas cortado por la mitad y cosido por mi editora Nina porque ella es niña Mater y sabe hacer esas cosas más Pintadedos para la cara cortesía de Zubi e It's Good to Be quienes no se podían poner de acuerdo en si yo era un pájaro guarandol de luto, el Zorro rascado o un Batman en plena crisis económica. Nos fuimos por la tercera opción. Y me lo gocé. Que entres a una fiesta y te pregunten: "Who you wearing?" y que contestes: "Un paraguas de Farmatodo" es priceless.-

Thursday, November 1, 2012

Aplausos desde el Silencio

Ni las amenazas al Circuito Gran Cine, ni el hackeo a la página Web del Trasnocho Cultural pudieron hacerle frente a un pequeño documental que llevó tres años en hacerse y se convirtió luego de su estreno en el fenómeno cultural más comentado y taquillero de Venezuela. La obra Tiempos de Dictadura, del cineasta Carlos Oteyza, ha llevado a la gente al cine nacional en oleadas, algo que solo se ha visto recientemente con la película Er Conde Jones de Benjamín Rausseo.

Es inaudito que una sociedad que responde a la pregunta deportiva en Quien Quiere Ser Millonario pero raspe la de historia se interese por eventos de nuestro pasado inmediato. Cierto, Diego Rísquez nos ha traído a Miranda y a Reverón al cine pero nadie aquí se había atrevido a llevar la gestión del gobierno de Marcos Pérez Jiménez a la gran pantalla. Quizás sea su legado de obras o de repente es porque muchos lo vivieron, pero lo cierto es que sesenta años después, todavía podemos catalogar a Pérez Jiménez de alguien moderno. Por lo menos no es Manuelita Sáenz.
Yo me inclino a pensar que la asistencia al cine para ver un documental -¿de cuándo acá?- tiene mucho que ver con ese tufo a régimen militarista cercano a nosotros. Sobresaturados de un gobierno unipersonal, amparado en la figura de Bolívar y que ha banalizado el proceso electoral para justificar su permanencia en el poder, nos vemos obligados a sentarnos para saber cómo terminó otro que estuvo dotado de las mismas características. Quizás esa entrada al cine sea la confirmación de que en dictadura no queremos vivir. O de repente es que no había otra función en cartelera.

Me voy por lo primero. En una “democracia” que se ha encargado de censurarnos cuarenta años del siglo XX pero no los otros sesenta, es un fresquito sentarse a ver algo en lo que todos estamos de acuerdo: Marcos Pérez Jiménez no es santo de devoción de nadie. Los testimonios de héroes comunes recopilados por Oteyza, en lo que podría ser el más completo registro fílmico de la Venezuela de los años cincuenta, así lo confirman.

Mientras Laureano Márquez, narrador del documental, fluctúa la voz entre la alegría de las carrozas de Carnaval y las fechorías de Pedro Estrada, me pongo a pensar en los elementos de una dictadura. ¿Están en Tiempos de Dictadura? Sin duda. Lo que pasa es que los venezolanos de la época pagaron un precio: calidad de vida a cambio de silencio.
Para mí eso es difícil de comprender en estos tiempos de otros silencios. Los inmigrantes que llegaron con Pérez Jiménez hace mucho se devolvieron. Las reinas que vestían de Dior ahora usan Traki y los ingenieros y arquitectos con sueños de autopistas, puentes y teleféricos, tienen que ver con horror que el único legado de Chávez es la construcción –inacabada- de un mausoleo.

Nosotros no recibimos calidad de vida a cambio de un silencio. Y ahí está la diferencia con nuestra “democracia”. De nosotros se encargó el hampa que nos dejó callados sobre calles hechas durante Pérez Jiménez y ahora vueltas mierda. Y cuando no, de nuestro silencio se ocuparon las cadenas. Oposición o no al Gobierno.
Por eso me conmueve el final de Tiempos de Dictadura el cual termina de una manera muy sencilla. Simón Alberto Consalvi, Teodoro Petkoff, Yolanda Moreno, Isabel Carmona y otros dicen su número de cédula. Luego silencio. Ante ese mutismo, la gente de este siglo, que no sabemos lo que es un nuevo teleférico ni lo que ha podido significar la inauguración de una ciudad universitaria, aplaudimos. Los que nunca pegamos la pregunta de historia en Quien Quiere Ser Millonaria gritamos consignas de “¡qué viva la democracia!”, “¡bravo la libertad de expresión!” a una pantalla gris que ya ni imágenes enseña.

Aplaudir es una cosa de niches. Pero también lo es de gente que no tiene razón alguna para vivir en silencio. A fin de cuentas, los errores y aciertos del pasado también son nuestros.-

Happy Halloween! Ecce Homo




Decidimos anoche que la Duquesa de Alba fue la que arruinó la restauración del Cristo. Licencia artistica que nos tomamos por ser Halloween. Un éxito de disfraz, super sencillo de hacer y con el bonus  que nadie sabe quien eres así que no tienes que saludar a nadie sino gozarte la fiesta. ¡Happy Halloween!

Tuesday, October 30, 2012

En la Ducha con Toto: Canciones Para Bañarse


Hoy fue mi segundo día como editor invitado en el programa de Polo Troconis e Iván Loscher (aquí el programa). Quise hablar sobre esas canciones que cantamos donde nadie admite que canta. Pero yo sí lo admito. Cuando me baño, no solo canto, me gano el Grammy. No tengo tapujos en admitir que soy de esas personas que entre los chorros de agua y la graduación de la temperatura me lanzo un canto operático que pondría a Pavarotti a decir: “pobre carajo.” Lo peor, es que creo que canto bien.
No hay una sola persona en este mundo que me haya dicho que canto decente pero no me importa. Me conozco lo suficiente como para saber que no seré tan tonto como el personaje de Elba Escobar en Glorious, una rica heredera que contrató el Carnegie Hall para que sus amigos, y las palomas, se taparan los oídos y aplaudieran con los codos. Pero me niego a ser Jean Dujardin en El Artista. El baño es mi sala de conciertos y ahí no hay canción que no haya interpretado. Dos veces, porque mi ego siempre me pide “¡Otra! ¡Otra!”
Cantar en la regadera se nos da por una cuestión de acústica. La cercanía de las baldosas hace que vibren lo cual nos lleva a pensar que somos los niños prodigio aun no descubiertos por Simon Cowell. Varios artistas confiesan haberse llevado su guitarra al baño, entre ellos Paul McCartney y hay estudios de grabación que imitan el efecto baldosa.  Por fortuna, nadie nos graba a nosotros, los "Acuáticos Amateurs".
Más allá de un tema de sonido, el tema de cantar mojado es liberador. Tú, una ducha y la botella de champú es todo lo que necesitas para ser verdaderamente feliz. Además que previene la gripe. “At Last” de Etta James es el tema perfecto para comenzar un baño. No hay nadie que te juzgue ni que te moleste. A menos que seas de esas personas que conteste el celular con la mano llena de espuma, pues ahí lo que tienes es un problema de atención. Pero ya una vez adentrado al agua, lo que venga es la norma. Puede ser la canción de moda (vamos, que todos cantamos "Call Me Maybe") o un puñal de musicales que jamás te sabrías en público. “Don’t Rain on My Parade” de Bobby Darin se mezcla con “Singin’ in the Rain” de Gene Kelly. ¿Juega el agua un efecto en la elección de las canciones? Sí. A menos  que tengas un espejo en el baño y ya ahí no cabe sino comenzar con “Man in the Mirror.”
Leí ayer que una compañía británica de agua emplazó a los británicos a cantar en la ducha  con un reto de cuatro minutos de canción para conservar agua. Dijeron que las mejores canciones eran las de Los Beatles por estar casi todas en menos de tres minutos. “Love Me Do” es clásica, sobre todo porque no tienes que recordarte de muchas letras. Las que no recomendaron fueron “Bohemian Rhapsody” de Queen, “I Would Do Anything For Love” de Meatloaf y “American Pie” de Don McClean por ser excesivamente largas. Ni hablar de los 23 minutos 31 segundos de "Echoes" de Pink Floyd. Pero cuando uno canta no piensa en agua. Karen Bitton del programa Conserva Verde acaba de encrisparse con este comentario pero es la verdad. Canta en el Baño. Malamente. Pero Canta. Es el mejor regalo que te puedas dar.-
Estas fueron las recomendaciones que di hoy en el programa de Iván y Polo. Son clásicos. Las canciones van y vienen pero hay algunas que solemos cantar sin importar el año que sea:
1. At Last de Etta James: Hay algo de cerrar la puerta del baño, desnudarte y esperar mientras se calienta el agua que te hace pensar que por fin estás solo para ser completamente tú: un tipo chévere con una lipa que no te deja ver los pies. Hay una versión de Stevie Wonder pero nada como Etta.
2. Fly Me To The Moon – Frank Sinatra: Un poco de Frank no le queda mal a nadie, sobre todo en esas noches donde te preparas para salir con alguien.
3. Bohemian Rhapsody – Queen: Iván me dijo que esto no podía ser porque tenía que pedirle a gente que se metiera en el baño para hacer todos los efectos pero es la perfecta canción. Comienza lenta y va in crescendo hasta el fandango donde tú eres todos los coros. Perfecta para los que tienen múltiples personalidades.
4. Moon River – Aquí juega la parte de los musicales. Desayuno en Tiffany's no es un musical pero lanzarse un Audrey Hepburnzaso en voz de Andy WIlliams no le queda mal a nadie.  Un Singin’ in the Rain mezclado con Mamma Mía y todo lo que se te ocurra que alguna vez pudo cantar Elvis Presley (I Can't Help Falling in Love With You) o todo lo que te sabes de Glee (Smooth Criminal de Michael Jackson: una de los mejores covers que han hecho).
5. Everlasting Love – U2: El coro de esta canción siempre me ha encantado, sobre todo porque hay múltiples versiones, la de Robert Knight, Gloria Estefan, U2 o la de Jamie Cullum. Es divertida.
6. I’m a Believer: - The Monkees. A mi me gusta más la version que Smash Mouth hizo en Shrek pero esta canción en cualquier versión es perfecta para el enjabonamiento.  Otra buena, Feelin' Groovy de Simon & Garfunkel. Y "Diamonds on Her Soles of Her Shoes" de Simon pero nadie en verdad se sabe la letra.
7. Man in the Mirror – Michael Jackson. Para esos días donde te tienes que convencer de algo.  No me preguntes a mí de qué pero MJ siempre nos saca del barro.
8. Mais Que Nada – Sergio Mendes. La cosa de la ducha es que nos encanta inventar. Por eso nada mejor que una canción que no tengamos idea de cómo va la letra. La Vie En Rose, O Sole Mío y si tienes un Boccelli adentro de ti, destácate con Con Te Partiro.  Advertencia: Esto siempre te llevará a cantar Copacabana.  "With yellow feathers in her hair and her dress cut down to there..."
9. Porcelain – Moby: Para los que no quieren cantar. Ponla en el iPod y ya. No pensarás en nada.  Si en verdad cantar lo tuyo, vete con David Garrett. Un violinista que versiona temas como Los Piratas del Caribe que es genial. A fin de cuentas, si no somos cantantes, somos piratas.
10. Who Says? – John Mayer: A mí me gusta esta canción porque es suavemente altanera. Es para esos días donde no te fue bien en el trabajo o en la vida. Hay veces que no nos va bien en la vida. ¿Quién dice que no pueda ser como nosotros queramos?
11. She’s So Mean – MatchBox 20: como dije, hay canciones que son por etapas. Con esta estoy obsesionado en estos momentos porque la tipa del video es demasiado bella. Y hay algo del coro “she drinks Baccardi in the morning till it goes to her head” que me encanta. La cantaré hasta que me fastidie. O se me acabe el champú.

Monday, October 29, 2012

Lunes de Terror

 
 
Hoy arranqué como Editor Invitado en el programa de Iván Loscher y Polo Troconis en Circuito Éxitos donde voy a estar toda esta semana. La idea es que durante una hora voy a poner música que me gusta a mí y hablar de temas que me interesan. Dado que es una semana halloweenesca por ahí irán los tiros. Hoy comencé con lo que a mí me gusta llamar el Lunes de Terror. Los Lunes son de Terror porque me agarran desprevenidos. ¿Ustedes no se han puesto a pensar cómo hacía Coquito para cantar su día con Tío Simón así todo feliz? “Los lu, los lu, los lunes son de Coquito”… ¿Sabes de quien más son los lunes, Coquito? De gente como yo que piensan que los lunes son una desgracia.
 
Yo odio los lunes porque faltan cinco días para que sea viernes. O sea me tengo que calar 96 horas para que llegue el día donde puedo despedir a mi despertador. Pero los lunes no son de 24 horas, no, no. Son como de 365. El tiempo pasa tan lento los lunes que Ilan Chester se puede retirar en la mañana y hacer un concierto de regreso por la tarde.

Lo peor es que los lunes los inventamos nosotros. Un señor se sentó con papel y lápiz en mano y pensó: “¿a ver, cómo puedo amargarle la existencia a la Humanidad? Ah sí, metámosle un lunes después de dos días de descanso.” Ojalá ese señor haya muerto en la hoguera.
 
El problema de los lunes es que encima te amarga el domingo. ¿No les pasa? ¿Qué están ahí en una parrillita con la familia y de repente les entra ese cosquilleo en la barriga? Ayyy, mañana es lunes. ¡Qué flojera! Y no puedes inventar más nada porque te tienes que preparar mentalmente de que mañana hay que levantarse temprano, calarse un tráfico apoteósico e ir a la oficina a estar con gente que no te cae bien. Mucho menos con la gente que más detesto: los que adoran los lunes. ¿Conocen a ese tipo de gente? Esos que llegan al trabajo con una sonrisa de gancho de ropa, felices porque durmieron bien, desayunaron granola con Red Bull y ya le dieron una vuelta al parque. ¡Su madre!
 
Ahora, ¿qué podemos hacer, en serio, para mejorarlos? Porque los lunes no se van a ir a ninguna parte. Y yo creo que la mejor solución para los lunes es echarnos un palo. Sí, oyeron bien. Puede que esté mal visto, pero si todos nos ponemos de acuerdo de repartir un shot de tequila en la oficina al comienzo de cada semana, miren por lo menos hay algo bueno que esperar. Así como hay Viernes Casual debería haber Lunes Tequileros. ¿No sería una maravilla?

Pero en serio, no todo es malo. A medida que pasa la tarde, el playlist mental se pone mejor. A fin de cuentas, cada vez falta menos para que se acabe el lunes que francamente es de terror.-
 
La entrevista del programa la pueden descargar aquí. Este es el playlist de canciones que di hoy en el programa para afrontar el Lunes de Terror:
 
1. Help! – de Los Beatles. Porque hay que despertarse así, pidiendo ayuda.
2. Welcome to the Jungle – Guns N’ Roses. Porque nada te prepara para el saludo afectuoso que te da el tráfico en la ciudad.
3. We Didn’t Start The Fire – Billy Joel. Canción de resignación, ese rollo de no encontrar estacionamiento y tener que sucumbir a pagarle 50 lucas a un parquero para que no llegues tarde a tu reunión no se originó con nosotros, esto es de larga data.
4. Under Pressure – Queen. Hay un momento de felicidad de un lunes. Se llama ese segundo antes de que te llegue el primer e-mail. Cuando entra al Gmail, Queen te tiene la canción.
5. You Can’t Always Get What You Want – The Rolling Stones. Tú ni de casualidad vas a poder ir a almorzar como querías. Olvídate de ese lunes popular en el cine, de ver el sol. Lo tuyo es una oficina con luz halógena y maticas tristes. Resignate.
6. Run Around – Blues Traveller. Si vas a estar en una corredera, por lo menos gozatela.
7. Send Me On My Way – Rusted Root. Se acabó la faena. Llevenme ya a mi casa. En camilla o como sea, pero saquenme.
8. Sweet Home Alabama – Lynryd Skynrd. Nada como abrir la puerta de tu casa un lunes y decir: “¡por fin!” Tienes seis horas antes de que todo comience otra vez.
9. Don’t Stop Believing – Fleetwood Mac. Sentado viendo una serie como Downton Abbey o abriendo una botellita de vino blanco porque, vamos, es lunes pero te mereces un traguito. No dejes de creer, ya todo se acabó.
10. Beautiful Day – U2. En verdad, el día no fue tan malo. A pesar de lo terrorífico que fue, saber que un lunes se acaba para siempre es lo mejor de una semana de siete días.-

Friday, October 19, 2012

Radio Toto: Próximamente en Circuito Éxitos



Comparto este video promocional que me tiene altamente emocionado. Próximamente voy a tener mi propio programa de radio por Internet a través de un nuevo concepto de Circuito Éxitos llamado Programación Para Llevar. Van a ser una serie de podcasts que ya he comenzado a grabar los cuales se van a poder descargar y oírme cuando quieran y donde sea (si es en la poceta me avisan). Tener un programa de radio no estaba ni en mis sueños cuando abrí la santamaría de este tea party pero me tripeo mucho que ahora no solo vengo en letras sino que también vendré en voz.
El programa va a ser algo muy diferente a lo que escribo en estas mesas. El tono es un poco polémico ya que he entrevistado a gente con posiciones disimiles que no necesariamente concuerdan. ¿Qué le diría un cura a una estrella porno? ¿Se desnudaría una famosa actriz porque otra actriz célebre le dice que por el guión todo? Por ahí van los tiros y yo estoy encantado que Éxitos me ponga a tomarme un café bajo un micrófono con gente que normalmente estaría en los rincones opuestos de una sala de fiestas.
Hasta ahora me lo he vacilado pero le estoy ligando para que a la gente le guste. Sobre polémicas hay mil temas y aun cuando nunca llegaré al cénit (meter a Boris Izaguirre y a Mimí Lazo en una cabina con María Bolívar) tela hay para cortar en este país donde no necesariamente tienen que haber puntos en común para que hayan puntos de vista fascinantes.
Debe salir en noviembre. Les avisaré por aquí para que se unan al placer culposo de serles infiel a la radio.

Wednesday, October 17, 2012

Hay cosas que dicen dan pena (pero en verdad no)

Hay cosas que supuestamente dan pena. Mandarle a hacer un cuadro con el nombre Sebastián a un bautizado que se llama Santiago. Hablar de Gego y decir que es un hombre visionario. Despertarse una mañana con un casco amarillo de obrero puesto y no acordarse porqué. Conversar con una mujer a la que tienes siete años sin ver y solo decirle “disculpa, ¿tú no tenías un lunar enorme en la barbilla?” Decirle a una tipa que le estás cayendo que no la invitaste para la playa porque tu tía te dijo que para invitarla a ese plan le tenías que decir con tres días de anticipación para que se pudiera depilar. Salir de un restaurante y montarte en tu carro para ir a bailar. Y en plena pista ser abordado por el CICPC porque el carro en el que te montaste no era el tuyo. Era el de un diputado de la Asamblea Nacional que tiene el mismo carro que tú y no te diste cuenta.
 
Dicen que da pena hacer que la oficina llame a una ambulancia porque te estás muriendo de un infarto cuando en verdad lo que tienes es un gas atracado. Preguntarle a una gorda “ay, ¿y para cuando?” Mandarle un mensaje de texto con un cuento terrible de una persona a esa persona. Y ni siquiera disculparte sino fingir demencia. Que te deje un date en tu casa y tú veas unos mangos tirados en el suelo y se los ofrezcas para que haga una jalea al día siguiente. Llegar a la clínica y decir “¡Dios mío que peludo ese bebé!”
 
Hay gente que se moriría de la vergüenza el lograr que McDonald´s te niegue el servicio porque viste un hueco entre dos carros y te coleaste descaradamente en el AutoMac de La Castellana porque te dio flojera dar la vuelta. Preguntarle a alguien si tiene lechina y recomendarle un baño de avena  y luego no saber qué cara poner cuando esa persona te confiesa de que tiene un severo caso de acné adulto. Acompañar a una pareja de recién casados a su cuarto de hotel para ayudarlos a llevar sus maletas y acostarte “cinco minutitos no más” en el lecho nupcial. Encima del corazón en forma de pétalos. Encima de la pijama de la novia. Y quedarte dormido sin que te puedan levantar.
 
Yo he sido el protagonista de por lo menos nueve de estas ofensas que supuestamente dan pena. Y bueno esta...
 

Thursday, October 11, 2012

Volviendo a la Normalidad



He llegado a la conclusión de que mi estado de ánimo esta semana es deprefeliz. No estoy contentísimo pero tampoco es que estoy en el foso. A fin de cuentas la vida continúa y el trabajo hace que me olvide del shock que nos dio la noticia de la Tía Tibi. Que cada cuarenta y cinco minutos me de golpes en un Muro de los Lamentos improvisados donde digo “seis años más, seis años más” es otra cosa. Pero yo siempre he sido fan del dramatismo. Soy de los que piensa que él no llega al 2019 pero igual… el 2019 es demasiado Supersónico para llegar a él como un Picapiedra.
Creo que me hace falta este fin de semana largo con urgencia. ¡Gracias Cristóbal Colón por equivocarte y llegar al Taj Mahal de Atlantic City en vez de al de la India! Porque la verdad es que siento que todos estamos agotados. Los venezolanos esperamos más por el 7 de octubre de lo que ha esperado la autora de “Virgen a los Treinta” para sacar su segunda novela, “Ligeramente Embarazada.” Y esto de volver a la normalidad así tan rápido es como para meter en el Buzón de Sugerencias de la oficina un papelito que diga: Se solicita urgente un camarón comunitario.
Eso sí hay que estar felices de que salimos de las elecciones porque fueron intensas para todos. Desde enero de este año, el Presidente Chávez habló 99 horas en alocuciones oficiales, o lo que es lo mismo, el tiempo que le toma a Sofía Imber en subir las escaleras del Calvario. Henrique Capriles recorrió tanto a Venezuela que lo único que le faltó visitar fue el Reino de Musipán. Y su lema “No Voten por Mi Voten por Ustedes” fue un tremendo mensaje para todos. Salvo para Alicia Machado que me imagino todavía se sigue buscando en el tarjetón.
Pero hay cosas que podemos hacer para regresar a la normalidad. Por ejemplo, recordar cuál era la foto que usábamos de avatar antes de las elecciones. Otra es seguir estrujando el dedo porque en serio yo he usado la técnica del cloro y todavía siento que Barney me lamió el dedo. Y la tercera y más importante es decidir qué hacemos con la franela, la gorra, la bandera, el pito, la maraca, el volante, el afiche y el cooler que compramos en las marchas por desatados.
Eso son cosas que no son reciclables. Salvo la bandera, no es que yo me pueda poner la franela de Hay un Camino para ir a la playa. Llega un momento en que eso no es patriótico sino tipo “Toto, supéralo. Las elecciones fueron hace seis meses”. Y yo siempre me he preguntado eso, porque el misterio más grande en Venezuela no es a dónde van a parar las carpetas CADIVI. Después que pasan las elecciones ¿qué carrizos hace la gente con un afiche 80 por 50 de un candidato presidencial que puso en la puerta de su casa?
Yo creo que nos tenemos que meter en la onda del reciclaje. Cumpleaños que usted tenga, envuelva ese regalo con papel de afiche. Si es para su pareja, agarre un corazón de esos de la campaña, le echa una pinturita por encima y lo pega encima del regalo. Todo es reutilizable. Y como en Venezuela hay escasez, pues nadie nos va a decir pichirres.
Aunque lo mejor de que se acabaron las elecciones es que ya podemos volver a perder la cédula sin miedo. Eso de resguardarla a como diera lugar fue una tragedia. Perder la cédula en elecciones es peor que terminarle a una sifrina en la época de las gaitas de su colegio. Me acuerdo que el miércoles antes de las elecciones fui  a un bar donde me pidieron mi cédula y mi tarjeta de crédito para abrir una cuenta. Meryl Streep en Sophie’s Choice la tuvo más fácil que yo.
Por eso estoy feliz de dejar la cédula en cualquier parte. Eso es lo bueno de saber que pronto regresamos a la normalidad. Nada como seguir adelante y que pronto volveremos a ser la gente decente que solo se estresa por el único papel que tiene importancia en época no electoral: el ticket del estacionamiento.

Monday, October 8, 2012

Hablábamos de Esperanza


 
Es un golpe ser el grande que abraza a un papá que se hizo chiquito con el anuncio. Es un golpe tener que acostar a un hermano que no tiene memoria para recordar que antes no había gente perpetuada en el poder. Es un golpe enviarle un mensaje de consuelo a una hermana deprimida por un embarazo que viene en camino. Es un golpe que mi mamá me dé las buenas noches como debe ser. Eso tienen las madres. Por alguna razón se amachan ante las noticias más tristes.
 
Cumpliré cuarenta años en el 2019. Cuarenta años de los cuales veinte habrán sido vividos bajo el gobierno de Hugo Chávez. Discúlpenme si ofendo a algunos. Esto no es un golpe, esto es un coñazo.
 
A lo lejos suenan fuegos artificiales pero son los más de cerca los que me confunden. Yo vivo en una zona donde nadie es chavista.  Ni los vecinos de mi cuadra, ni en la gasolinera, ni en la parada de taxis, el puesto de comida rápida, la carnicería, la panadería y la tintorería. Craso error. Resulta que el único que no es chavista soy yo. Apago las luces y me acuesto a dormir.
 
Lunes. 6 A.M. ¿Realmente pasó?
 
Pero ¿qué pasó? Me levanté al alba para unirme a la larga cola de mi centro electoral. Donde hablábamos abiertamente sobre la necesidad de un cambio sin la necesidad de mencionar a nuestro candidato. Hablábamos sobre la felicidad ante la concurrencia. Sobre la organización de aquellos que pasaban agua y palabras de paciencia sin costo alguno. Sobre el heroísmo de aquellos votantes que viajaban hacia Nueva Orleans. Sobre la tristeza de no permitir el voto de la jueza María Afiuni. Hablábamos de esperanza.
 
Almorcé en casa frente a la televisión donde vi votar al señor Carlos Urbaneja, portador de la cédula Número Cinco. A una doña en camilla que amenazó con fugarse de la clínica ante la negativa de darle de alta para que ejerciera su derecho, a un muchacho con Síndrome de Down. A Rubén Limardo y a Ramón J. Velásquez.  A venezolanos en más países de los que puedo contar. Vi a Hugo Chávez votar y hablar un poco de más, a Henrique Capriles votar y hablar un poco de menos. Veía civismo.
 
Me senté a escribir en un Twitter plagado de mensajes con llamados al voto. Ofrecimientos de colas a su centro electoral. En moto, autobús o en carro, adonde fuera. Mensajes de orgullo por haber votado, subidas de imágenes de un dedo manchado con tinta azul.  Alertas sobre denuncias fundamentadas, mensajes de apoyo. Palabras de cambio y triunfos para todos y para Venezuela en particular. Leía fraternidad.

¿Entonces?

Me dieron la noticia de que no será Henrique Capriles el Presidente de Venezuela por los próximos seis años, será Hugo Chávez. Me devastó, me golpeó y me hizo dudar de mi permanencia en Venezuela. Ya basta, dije en un escrito reciente, ya basta. Pero yo soy parte de una comunidad que cada seis años se organiza. Por un día se reúne y habla sobre esperanza, ve civismo y escribe fraternidad. Es un día de democracia cada seis años de atropellos. Un solo día, donde en seis años más, si se aprenden las lecciones detrás de los errores que hubo, todo puede cambiar.

No, no es un golpe. Ya tengo demasiada experiencia en esto para saber que es simplemente un llamado a querer lograrlo más que los demás. Ya soy calvo, por los clavos de Cristo. A mi una bota militar jamás me podrá desmoralizar.
 
¿Iluso? Total y absolutamente. Pendejo quizás. Pero yo por lo menos sé que la paz planetaria en seis años no se va a lograr.

Y ya eso es un primero paso.-

Friday, October 5, 2012

Palabras Sabias


 
"Hay personas que no escuchan razones, son ilógicas y egoístas. Aún así ámalas. Si haces el bien, la gente te acusará de tener motivos ocultos y egoístas. Aún así, haz el bien. Si alcanzas el éxito conseguirás enemigos verdaderos y falsos. Aún así alcanza el éxito. El bien que hagas hoy, será olvidado mañana. Aún así, haz el bien. La honradez y la franqueza te harán vulnerable. Aún así, sé honesto y franco. Lo que tomó años construir, podría ser destruido en instantes... aún así, construye. Muchas personas necesitan ayuda, pero quizás te ataquen si las ayudas... Aún así ayúdalas. Da al mundo lo mejor que tengas y quizás te paguen mal... Aún así, da lo mejor que tengas".
 
 Madre Teresa de Calcuta

Wednesday, October 3, 2012

Henrique, Erika & Chataing, Humor entre Humanos


 
Se sabía iba a ser una entrevista importante. No es descabellado pensar que de haber tenido más tiempo, Luis Chataing seguramente hubiera acudido esa mañana al Registro Civil a cambiarse su nombre por “¡RATING!” Chataing. Pero no tenía tiempo. A su entrevistado, Henrique Capriles Radonski, las horas le faltan, él solo se puede permitir momentos. Momentos como el que nos regaló anoche cuando asistió al programa Chataing por Televén.
No es un hecho inusitado que un candidato a la Presidencia de la República vaya a un late night show de corte humorístico. El problema es que hasta este año en Venezuela no habían vuelto a resurgir. Buenas Noches no se puede considerar como un programa de humor, a menos de que uno se confiese ser doña del Cafetal. Y La Hojilla –que de por si es hilarante- no se permite la valentía de invitar a alguien para burlarse en su cara. Las entrevistas que le gustan a Mario Silva son las que se roba o las que interviene de manera ilegal a través de un celular. Y por supuesto, las que lo hacen sonreír como cuando su Comandante le echa una llamada a medianoche.
Con lo que cuenta el resto de la población es con dos ventanas de humor gringo a la venezolana, Erika Tipo 11, en el que me enorgullece escribir, y Chataing TV. Noche tras noche sus conductores Erika de la Vega y Luis Chataing, respectivamente, se fajan con monólogos y entrevistados que se permiten el lujo de escapar algún comentario sobre la falta de aceite, Rosita o María Bolívar. Esos son considerados temas “safe” por el Departamento Legal de los canales. Todo lo demás se adorna con edulcorante. Si es que todo lo demás se llega a decir al aire.
La intolerancia del Gobierno en estos últimos catorce años ha fallado en comprender que la mejor fórmula para dar a conocer sus políticas (y sobre todo, recapacitarlas) es a través del humor libre y desinteresado. Una ironía si se toma en cuenta que el Presidente es uno de los gobernantes más dicharacheros en la historia de Venezuela. El humor necesariamente tiene que ser de oposición. La premisa es sencilla: No hay ni un solo chiste que sea jala bola.
Jimmy Kimmel en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en los Estados Unidos: “Si ustedes me hubieran dicho cuando era un niño que yo estaría parado en un podio junto al Presidente Barack Obama, hubiera respondido, ‘¿El nombre del Presidente es Barack Obama?” Esto no se puede hacer en Venezuela. Principalmente porque los humoristas de este país no son invitados a hacer chistes contra el Presidente en su cara. Son invitados para alabarlo. ¿Qué chiste tiene eso?
La entrevista anoche de Henrique Capriles ha sido quizás la más seria que ha hecho Luis Chataing en toda su carrera. Y aun así fue cómica. Se juega aquí la carta de la alabanza, Chataing votará por Capriles sin duda, pero la cosa es que cuando momentos como estos no se han visto en la televisión últimamente, no estamos para chistes. Miles se han hecho de él por cierto. Capriles ha recorrido Venezuela tantas veces que solo le faltó cerrar campaña en Musipán… con los dos perros que le han regalado hay que agradecer que a Capriles se le acaba la campaña. Una semana más y salía de una marcha con un goldfish nadando en bolsa plástica... Miles más se harán.
El hecho es que cuando la campaña ha hecho de Henrique Capriles un caminante incansable, es un error intentar forzar el humor solo porque se tiene a alguien que le daría una paliza a Forrest Gump en millas recorridas. Hay momentos de momentos y eso lo entendió Chataing, lo entendió Erika que lo acompañó anoche en el programa. Más que una risa, los venezolanos quisimos una conversa chévere entre panas (y no entre pranes como estamos acostumbrados). Y vaya que la obtuvimos.  Solo faltaron las birras. Pues Henrique Capriles nos regaló un lado que pocos candidatos muestran, mucho menos entre risas confiesan: que está reventado. Y esa es la risa que no se puede escribir, mucho menos planificar.  
El Presidente jamás admitiría que está reventado. Confesar los efectos de un cáncer "oficialmente curado" es para él una concesión de su derrota. Y aún así, todos sabemos que no puede dar más de tres pasos victoriosos. No tiene ni que decirlo. Capriles en cambio se pone a nuestro lado: come, caga, suda y no duerme. Se burla de sus propios saludos. ¿Quién ve derrota en una cara carcomida por el sol? ¿En un hombre que cuenta el chiste de cómo perdió sus zapatos?
Moral y aloe vera son las primeras necesidades de estos seres que son la viva imagen del Hombre en la Arena de Teodoro Roosevelt. No se ve, en cambio, en el maquillaje del que ya hasta olvidó lo que significaba ser humano. Este tipo de hombres jamás se sentaría en un programa de humor, mucho menos tolerar el ser burlado. Porque eso los hace humano. Sin duda el pecado del humor, el dicho por Chataing, de la Vega, Laureano, Nazoa, Emilio y los demás que hacen de esto una profesión, es que te hace humano. Aceptarlo es la virtud de los caminantes que toleran la risa. Negarlo es la desgracia de los que dicen que el capitalismo arruinó a los marcianos.
Venezuela necesitaba a un flaco. Chalequearlo va a ser un tripeo.-
Satélite Miranda revela su primera imagen desde la orbita: #CaprilesenChataingTV está posicionado de primero en el Trending Topic Mundial del Twittter.

Tuesday, October 2, 2012

Cinco Mil Días Son Suficientes


Solamente te vi una vez en mi vida.  Fuiste invitado por mi sección en la Escuela de Derecho de la UCAB para que vinieras a exponer tu plan de gobierno como candidato a la Presidencia de la República. El Auditorio Hermano Lanz no se llenó tanto con Henrique Salas Romer, mucho menos con Irene Sáez, como se llenó contigo. Hablabas en ese entonces de crear una patria de derechos para todos, libre de corrupción, delincuencia y burocracia. Ya ahí mencionabas la idea de entregar el poder en el caso de probar ser inservible para una Venezuela necesitada de líderes. No ibas a ser tú la piedra entre el estancamiento y el progreso.
Igual no voté por ti. 
Tú eras solo un militar mediático que estuvo en el momento adecuado en el lugar indicado. Pero la diferencia es que a mi me enseñaron que no se puede fiar de hombres que suben tanquetas por escaleras de mármol. Mucho menos de los que fallan. 
El pueblo no lo vio de esa manera. Te escogieron, lo respeté. Tres veces lo he respetado.
Cinco mil días después sigues aquí. Ya no eres flacuchento. Hay algo de estar en el poder que engorda y no sé que es. Contigo ha cambiado el nombre de mi país, su bandera, su escudo, la iconografía del Libertador, la moneda e incluso el huso horario. Te faltó la capital. Ahora que lo pienso, esa es la única medida que hubiera apoyado. Una ciudad tan poco céntrica y tan cerca del mar no puede ser la cuna de poderes de un Estado. En los términos militares que tanto te gustan, no es considerado estratégico.
Porque vaya que de estrategias nos has hablado. También de guerras imaginarias, magnicidios, invasiones, submarinos, mercenarios e imperialismos. Jamás he entendido tu fascinación por los Estados Unidos. Como tú, tampoco son la gran vaina. Ningún país que pase seis meses bajo la nieve puede serlo. Pero tú insistes en elucubrar sobre ataques fantásticos con la condecoración de aduladores militares y la compra mil millonaria de armamentos que jamás serán usados. Armas de guerra para exigir el respeto de una nación que sin vergüenza y contra todo su historial diplomático ha irrespetado a reyes, presidentes, líderes y pueblos. Has tratado a Venezuela como una trinchera que denuncia a los bienintencionados y la has aliado con líderes tiránicos, lambucios de petróleo, jala bolas sin escrúpulos y por alguna extraña razón que creo ni tú mismo entendiste, Naomi Campbell.
Son cinco mil días de ti. 3500 horas en cadena nacional de tu voz. Donde has hablado de todo menos de lo que la gente más te pide: inclusión y dignidad. “Si no es chavista, no es venezolano” ¿Por qué la creación de un enemigo cuya cédula es la misma que la tuya? La peor sensación del mundo no es sentirse querido. Es saberse excluido. Tu Venezuela “ahora es de todos”. Pero no es para los que labraron sus tierras con esfuerzo y gerencia, ni de los funcionarios que tomaron decisiones contrarias a ti pero ajustadas a la Ley. Tampoco es de los que formaron PDVSA, ni  los que hicieron RCTV, por nombrar los más emblemáticos. Demasiados pitos y gritos de despido hemos oído en estos cinco mil días como para enunciarte una lista completa. Uno de ellos te juzgará en el futuro. Los derechos humanos no prescriben así como los corazones rotos no olvidan la tiranía de un cuchillo afilado.
Son demasiadas marramucias juntas en cinco mil días. Demasiados libros que no se deberían leer en este siglo como para creer en el progreso con el que tanto te ufanas. Demasiada fachada de la Virgen con metralleta y poca habitabilidad para adolescentes que no tienen razón de estar embarazadas. Mucho cartel de no fumar y poco hospital que atienda a los enfermos. Demasiado cartelón de prohibición de porte de armas para la cantidad de hombres balaceados en las calles. Más de 155 mil muertes violentas en Venezuela desde 1999 confirman que no somos un país alegre: somos una nación de viudas y de madres sin hijo. No hay ni una sola familia en Venezuela que no tenga un cuento cercano de un secuestro. ¿A dónde fue a parar la plata del rescate? ¿Quién se hizo rico? Hay demasiada droga y demasiada Hummer en el país como para creer que el Socialismo del Siglo XXI no va a tardar unos cuantos siglos más en llegar.  Si es que llega. Y lo peor es que eso tú no lo sabes.
No, no eres el hombre del siglo pasado que prometía cambiarse el nombre si veía a un niño en la calle, entregar Miraflores para crear una universidad y bañarse en un Guaire saneado. Eres alguien que no puede transitar por todo el país sin un sequito de guardaespaldas y focas a su lado. Por lo menos sabes lo que es sentirse amurallado. En eso nos parecemos. De resto eres alguien que ignora lo que es despertarse de madrugada para agarrar un ticket en una clínica, estar atrapado en un tráfico, o armar una carpeta para pedir sus reales bien ganados de manera limitada. Eres el único venezolano que no tiene que esperar a otro día porque ese día le toca a los de otra nacionalidad privilegiada. En tu nevera nada falta cuando el resto no consigue ni leche ni aceite. Y de apagones y falta de gas y agua nada sabes. ¿Cómo puedes saberlo? Si en tus shows nunca hay pausas.
Tú has sido el tema principal en la mesa de mi casa por cinco mil días. El motivo por el cual yo voy a más despedidas que a bienvenidas de mis más talentosas amistades. Me he desvelado con tu comentador estrella en el canal oficial del Estado y leído suficiente material del 11 de abril como para saber que una mentira dicha mil veces termina por encerrar a los que no callan sus verdades. He visto como un mausoleo constituye tu único legado, aun cuando esta promesa al Padre de la Patria sigue retrasadamente inacabada. He tragado "gas del bueno", llorado por muertos que no conozco y visto como derriban estatuas. Y llegó el momento de dejar de decir "por ahora" y comenzar a exclamar "¡ya basta!"
 Ya basta. Catorce años son suficientes. No por lo que no hiciste, sino por lo que no vas a hacer jamás. Pues son cinco mil los días en los que tú me has llamado apátrida y son cinco mil los días  que yo he esperado. Para que tú tengas la valentía de admitir públicamente que yo lo único que soy es un venezolano.
Jamás lo harás. Te vi una sola vez en mi vida y aún así te conozco demasiado.
Chao, Hugo. Para siempre.-

Sunday, September 23, 2012

La Pava Eléctrica



Hace un mes me eché en mi cama para ver una pelíucla con la laptop montada sobre el pecho. Al ver que me quedaba poca pila agarré el cable y enchufé la computadora a la pared. Continué con mi peli cuando sentí un sonido que me parecía extrañamente familiar. No venía de la película sino del aire acondicionado el cual intentaba prenderse. No le di mucha importancia en su momento. Solo pensé que la computadora tenía calor y le andaba enviando señales subliminales al productor de frio.

Craso error.

Tres días después mi cuarto dejó de prender. Ni el aire ni la luz sirven. Solo un enchufe que da corriente y un bombillo de cochinito en el baño el cual se quemó al cuarto día. Ese el comienzo de lo que yo llamo una pava eléctrica.

Tengo un corto circuito en el cuarto el cual no se puede solucionar sin romper la pared completa. El electricista viene un día sí y un día no. Prende el interruptor como si esperara un milagro y se larga. Suficiente con decir que no solamente no tengo luz, también tengo un electricista amateur.

Ojalá la pava eléctrica quedase allí.

Dos semanas después mi computadora comienza a echar chispas. El voltaje de la caja en rojo hace que la computadora se apague cuando le da la gana. Sé que debo apagarla completamente pero tengo siete entregas que no puedo postergar. Se lo comento al electricista amateur quien jurunga un cable. La computadora muere. Dentro están todos mis escritos desde el 2007. Me siento como Wall-E sin Eva. El electricista no ha vuelto más. Yo me he contentado al recibir todos esos cariñosos mensajes que dicen: “¿pero cómo no tenías un backup?” #mascuchi.

Ayer tuiteo fenomenal. En serio, hay días en los que no te puedes creer tus tweets. Que la gente piense lo contrario y no retuitee ya es otra cosa pero yo me gozo mis tweets del día. ¿Cómo demonios soborna Wilmer Ruperti a Juan Carlos Caldera en unos muebles de mimbre tan feos, por Dios? Como me quedo sin pila, decido enchufar el cargador a mi celular. Este se vuelve lento en cuestión de minutos hasta que sencillamente no prende más. Solo una pantalla en blanco que dice App Error 602. Lloro. En mi celular tenía el teléfono de mi electricista.

Esta mañana me levanto con la acostumbrada picada de mosquito en el cachete. A falta de luz, duermo con las cortinas abiertas como en la selva. No hay plaquetas que prevengan la rumba de insectos que vuelan sobre mi cabeza. A un mosquito en particular le fascino yo. Ya nos hemos hecho amigos y todos. La llamo “Talullah”. La Talu viene todas las noches a besarme en el cachete.

Rascándome la mejilla, me dispongo a resolver lo del celular como sea. Estar sin computadora es una cosa pero sin celular es como estar sin cocaína. Nunca he hecho cocaína pero me imagino que así debe ser la sensación. “Su dispositivo no puede ser conectado” es el primer mensaje. No puede ser, no puede ser que esté más salado que el sostén de La Sirenita. Lo intento siete veces más porque yo soy ese tipo de gente que hace una cosa una y otra vez. ¡Shazám! ¡Funcionó! (pausa para burlarse de que Toto escribió Shazám).

El teléfono se restaura, sin la ayuda de mi electricista. Pero mis contactos no. La foto idiota frente al espejo donde se ve la papelera, ah esa sí está pero mis contactos: MISSING. Y no puede ser que tenga que sucumbir al fatídico caso de “Se me perdieron todos mis contactos. Por favor agréguenme”. Eso es tan 2009.

Logro restaurar mi celular a mayo del 2010. Eso me da una lista de contactos con gente que ya no tengo idea de quien es. Las fotos de sus avatares son puros bebés que seguro ya están en el Kínder o saben fumar. Algo es algo. Por lo menos eso es lo que me digo cuando me convenzo de que mi celular me dio un chance para retroceder dos años de mi vida. Así lo veo. Eso sí, todos mis one night stands no están en la lista de mi celular. Es una manera bonita de borrar el ratón moral.

Pero insisto, estoy salado. La Electricidad: 4, Toto: 0 (bueno, 1 porque restauré el celular a medias) y el Electricista de Toto: Menos 20.  En verdad, lo único que me falta para tener una semana sensacionalmente electrizante es meter el dedo en un enchufe y quedar como el pelo de Mónica Geller en Bárbados. Yo no sé si alguien me montó una brujería (amig@ pero por lo menos devuélveme la luz del cuarto), si es una conspiración de Talullah el mosquito o si en verdad me tocaba vivir como un damnificado eléctrico por culpa de un electricista amateur. Pero quiero todos mis artefactos de vuelta. Porque vivir sin luz es la tragedia del Siglo XXI. Es extremadamente cursi andar por la noche con una vela como si yo fuera Ebenezer Scrooge. Y más aun con contactos de gente que ya ni me habla.

Así no se puede.

Mientras escribía esto me salió catorce veces el siguiente mensaje en la laptop: McAfee ha bloqueado un virus potencial de sobrecapacidad de información. El que quiera sal que me lama.-

Friday, September 14, 2012

Celebradores del Destino

 
Me encanta que mis amigos sean creativos. Son gente que despega su cara de la almohada en la mañana y salen por ahí a hacer cosas inusuales que los motivan. En una era de oficinas, es rico saber que hay personas que andan por la calle en la búsqueda de una foto, un ritmo musical o un momento qué pintar. A fin de cuentas ellos son los verdaderos intérpretes de la belleza.
 
Daniel y Marienna son dos amigos míos que andan tras esa búsqueda. Arqueólogos de destinos, unieron su pasión por la fotografía para fundar una empresa dedicada a retratar momentos especiales de nuestras vidas. En mi caso particular, fotos para una revista. Marienna es como yo, inventora. Y como ambos sabemos que de esta nariz y calva no hay mucho que sacar, pues inventamos fotos chéveres para mandar. Gozamos un mundo tomándome fotos y con ella y con Daniel he aprendido la importancia de la luz y que trabajar con gente profesional que sean panas a la vez, no solamente es lo máximo. Es que así debería ser.
 
Los dos tienen una empresa llamada OS Studio, la cual está dedicada a los videos de momentos especiales, como las piñatas, primeras comuniones y matrimonios. A mí lo que me gusta de estos videos es que cuentan la historia de dos personas con sus papás y sobre todo con los amigos que los acompañaron ese día. A fin de cuentas somos nosotros los que nos vamos a tener que calar el “ay vengan para que vean mi video”. Los que he visto de OS Studio me encantan porque son completamente documentales, concentrándose en la espontaneidad sin tanta posadera.


 
 Marienna me cuenta que OS Studio ofrece el servicio de contar una historia, bien sea un matrimonio o una piñata en HD con dos cámaras impecablemente editados y con la energía que cada pareja le de a su momento. En fotos hacen muchas sesiones en pareja pero como me dice ella “CERO cursis, Toto porque no hay nada peor que te anden criticando después”. Son más relajadas. Y en video “hacemos algo que llamamos el ‘día extra’. Además del día de la ceremonia y fiesta, en el video aparecen otras imágenes de los novios que puedan ser de otros días, ya sea para anunciar la fecha o porque se quisieron volver a vestir de novios para tomarse fotos más relajados. Esa parte nos lo han agradecido un montón”.
 
Aquí les dejo su página de videos y los contactos. “Y ojo, cero careros” me dicen. Que sean caros o no, a mí no me importa. Lo que me interesa es que sigan siendo tan creativos y simpáticos como siempre lo han sido Marienna y Daniel. Y que incentiven a la gente a hacer videos de sus cumpleaños en un futuro cercano. Está bien casarse y piratear, pero ya basta de no celebrarse a si mismo.-

 
Los videos los pueden ver aquí: http://vimeo.com/channels/393515
Página en Facebook: http://www.facebook.com/OrangeSkiesStudio
Las fotos de Marienna las pueden ver aquí:

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