Thursday, February 23, 2012

El Nuevo ABC Social se escribe con "B" as in Bogotá

«Este fin de semana me voy a ABC». Hace años luz, esta frase se repitió hasta la saciedad en cuanto matrimonio, cena o entierro hubo entre nosotros. Sólo era cuestión de intercambiar el ABC por el destino que estas letras representaban: Aruba, Bonaire o Curazao. Cuando CADIVI no era un impedimento, los pies recién hechos de los venezolanos pisaban la arena de estas islas con más frecuencia que un tacón blanco de la reina Beatriz de Holanda. Miami era para el «shopping» y para echárselas. Las ABC eran para escaparse de los hijos, de la suegra, del trabajo e incluso –vamos que hay una lasciva que sonríe con picardía- del marido.

Todo esto ha cambiado. El venezolano sigue hablando en letras pero esta vez con planificación por delante. El Plan «B», se ha llevado a talentos y a oportunistas por más de un fin de semana a Panamá, San José, Miami y Houston. Sin embargo, los vientos del oeste han traído consigo una tendencia que le ha dado al venezolano la oportunidad de volver a darle un sentido de entretenimiento internacional a las primeras tres letras del abecedario. Entra en la sopa de letras de escapes criollos la «B», as in Bogotá.

La proliferación de oportunidades turísticas –amen de un pasaje a bajo costo y su distancia a pata e’ mingo- han logrado que Bogotá, Colombia se haya convertido en la predilección de venezolanos que buscan relajarse del acontecer nacional. Enfundados en camisas Columbia –porque los venezolanos creen irse de aventura- pasean por la Catedral de Sal con el mismo ahínco con el cual adquieren esmeraldas pequeñas en el Aeropuerto El Dorado como recuerdo. Impresionante mejoría de aquellos tiempos nefastos donde el «ta’ barato, dame dos» dejó entrar el mal gusto a Maiquetía.

Lugar preferido por artistas internacionales para presentarse en vivo, Bogotá trae hacia sus tierras aviones empaquetados de venezolanos ávidos de oír música de The Killers, José Luis Perales e incluso de nuestro Hany Kauam. Así se sepan solamente una canción. El venezolano no peregrina por fanatismo sino por moda. El concierto de Shakira no se ve en los espacios de la Universidad Simón Bolívar en Caracas. Eso es de amateur. A la novia de Piqué se le ve en su madre tierra, en un fin de semana dedicado exclusivamente para asistir a ese concierto.

Dos paradas obligatorias resumen el viaje de los venezolanos a Colombia: una pasadita por la tienda de la diseñadora Pepa Pombo para adquirir una camisa tejida color azul petróleo y el ritual de dejar las llaves y la inocencia en la entrada para sentarse a comer y beber como se debe en Andrés Carne de Res. Venezolano que no venga con un cuento sobre Andrés Carne de Res sencillamente no fue a la tierra que vio morir a Bolívar. El restaurante que proclama ser el sitio donde rumbean los astronautas está tan colapsado de venezolanos cada fin de semana largo, que no debería extrañar si alguna vez el CNE decide abrir una sucursal para inscribirse en el Registro Electoral Permanente en la Variante Chía – Cota.

Aruba, Bonaire y Curazao son cosa del pasado. Venezuela mudó sus vacaciones a la «B» de Bogotá, de donde cada vez más parece no regresar. Aquí entre nos, de alguna manera u otra tenemos que gozarnos la vida. Así sea oyendo en boca de muchos el muy trendy: «Este fin me largo A Bogotá, Colombia».-

Etiqueta - 2011.

1 comment:

Anonymous said...

yes!! queria leer demasiado este articulo y ni tratando de contactar a la revista pude! gracias! esta buenísimo, dem verdad!!

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