Sunday, February 5, 2012

Maneras de Meter la Pata



El mes pasado fui invitado como parte del jurado del I Concurso de Cartas de Amor de la Universidad Bicentenaria de Aragua. Este concurso lo organizaron un grupo de estudiantes de Comunicación Social como parte de una materia llamada Prácticas Profesionales Sociales. Me encantó que me hayan escogido porque me impresionó el nivel de organización. Me vinieron a buscar a mi casa en Caracas y a las 12 de la noche ya estaba de vuelta, sano, salvo y mejor amigo del chofer.

Juzgar cartas es difícil primordialmente porque el sentimiento contenido en ellas debe ser universal. Cuando es extremadamente personal se hace difícil que otra persona a la que no está dirigida la carta se relacione con ella. Aquí no fue el caso ya que tuve la grata sorpresa de oír la carta de un joven llamado Daniel Centeno quien ganó el primer lugar.

Su carta me gustó porque logró combinar en rima una sensación que nos ha pasado a todos: ¿me quieres como amigo o me quieres como novio? Porque pa’ amigo, mi hermana. Tan divertida y elocuente carta no podía pasar desapercibida y me gustó mucho que los aplausos del público correspondiesen con lo que había decidido el jurado.

Los organizadores me pidieron que entregara el trofeo al ganador por lo cual subí al escenario con la presea para dar un discurso. Allí le dije a Daniel que su carta me había dado rabia porque era tan buena que me hubiese encantado escribirla yo. Luego, procedí a darle las gracias a la Universidad Bicentenaria de Aragua por acogerme y hacerme sentir parte de ellos por una tarde. El problema fue que mi discurso fue más o menos así:

“Oye, que buena tarde he pasado aquí con todos ustedes, les quiero agradecer enormemente a tan noble casa de estudios como lo es la Universidad Bolivariana de Aragua por darnos este….”

Ok, el ex-Presidente Bush tuvo más suerte con el incidente del zapatazo en una conferencia de prensa que dio en Irak, porque fue un solo hombre. A mí me cayó a pitazos todo un auditorio. Me equivoqué completamente con el nombre de la universidad y toqué un punto álgido el cual comprensiblemente no fue bien acogido. Los moderadores me veían con cara de cuarta finalista y yo no hallaba donde meterme pero creo que lo arreglé bien. Creo...

La verdad sea dicha, entre el bolivarianismo y lo bicentenario uno se confunde entre tanto Bolívar. Por eso es que la política jamás se debería meter con Bolívar. Porque tontos como yo van y meten la pata de vez en cuando sin quererlo en nombre del amor. Mientras tanto, soy declarado ciudadano NO ilustre de la ciudad de Maracay hasta que me aprenda bien el nombre. Atención Venezuela, no darme un micrófono ¿sí?

2 comments:

Anonymous said...

¡Oye...! ¡Tuve que leerlo de nuevo porque pensaba que hablabas de la "Bolivariana"...! ¡Es que estamos con la espada de Bolivar 'metida' en todas partes que es raro que algo no se llame Bolivar!

Marianne said...

Esto me lo guardo como si fuera una postal de recuerdo, entre J. Eduardo hablando de Puerto Cabello y la decoración neo-kitsch con pétalos de rosas. Cómo me divertí xD

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