Thursday, March 1, 2012

Detrás de Cámaras Reto 1 Foto x 29 Días (21-29)

Día 21 – Una Mancha Imborrable: Le tomaba fotos a un cerco eléctrico con un árbol y el cielo de fondo cuando me dio por salir a la calle. Recordé algo en mi calle que siempre me ha parecido curioso: un hidrante de incendio tapiado por el cemento de una calle. Debe tener más de veinte años así, lo cual es ilógico. De quemarse mi calle no hay manera de apagar el incendio. Lo que me gusta de esta foto es que sentí una liberación completa. Salí con mi cámara hacia la calle sin miedo, estaba sola y pude tomar mis fotos en paz. Algo liberador para un país donde te ven raro porque manejas con el vidrio de la ventana bajado completamente.



Día 22 – Un Baño de María: Cuando leí el reto supe que no quería hacer una toma de un fogón porque eso lo iba a tomar todo el mundo. Le di vueltas hasta que caí en cuenta que de haber tenido la oportunidad, la Virgen María también se hubiera bañado en la playa. Logicamente se me ocurrió vestir a una estatua con un traje de baño. Llamé a Mariana Zubillaga, mi confesora, a preguntarle si le parecía profano. Me dijo: “es profano pero necesario”. Procedí a hacerlo pero el traje de baño se veía muy artificial por lo cual comencé tomando fotos de la Virgen tomando sol en una fuente de peces. Esta imagen me pareció curiosa como quedó, como si el manto se convirtiese en lycra por un momentico para echarse un chapuzón.



Día 23 – Una Ritidectomía: Aquí consideré renunciar al reto. Estas semanas he estado demasiado movido con nuevos proyectos y tener que buscar en Wikipedia qué es algo me molestó. Pero ya cuando faltan seis fotos uno no se puede dar por vencido. Me puse una pijama, me vendé la cara completa y me senté con una cobija frente a una ventana. Pero cuando le mandé la foto a Manuela Zarate me dijo: “yo no sabía que El Paciente Inglés se había quitado las arrugas de la cara”. La foto que terminé usando fue una de completo desespero. Sencillamente puse la cámara encima de la pared de la regadera, me subí a la poceta y estiré la venda. Voltee la cámara, vi el resultado y me dio risa. La ironía es que puse esta foto en Facebook como todas las otras en un álbum marcado “Foto 1 día x 29 días” y recibí respuestas como: “amigo que te pasóoooo? Mejórate friend”. #elcolmo



Día 24 – Un Riesgo País: El reto se difundió a las 8:00 p.m. y a las 8:07 ya tenía la foto. Fue un día nefasto donde sabía que el próximo sería peor y no tenía tiempo de tomar la foto. Se me ocurrió tomar las botellas porque este país se toma las malas noticias a punta de whisky. Este país toma para olvidar. Y llega un momento en el cual todas las botellas están vacías y no cabe sino preguntarse si fue uno mismo quien se las tomó.



Día 25 – Una Vida Privada: Quería hacer una foto en un jardín con una pareja todo mistico pero me gustó la idea de usar a Josefa como sujeto. Bajé al lavandero a preguntarle si tenía problema en que le tomara una foto dentro de su cuarto. Me dijo que sí pero tenía que esperar que mi mamá no estuviese en la cocina para que no la regañara. Veintisiete años en esta casa y todavía le tiene miedo. Fueron siete fotos con la indicación “solo ve la cámara”. Al verla me di cuenta que allí adentro está toda una vida metida en gavetas, cajas y maletas. Y su mayor orgullo fue posar para mi y decirme “Don Totín después me regala la foto”.



Día 26 – Un Prejuicio Inconfesable: Quizás la más difícil tarea de todos los retos. Lo pensé bastante, incluso twittée para ver si alguien me daba ideas. ¿Cómo transmites tú un prejuicio en una imagen? Estaba invitado para un evento de Simón Díaz en Los Chorros y salí con mi cámara en mano porque pensé que seguro encontraba algo niche que fotografiar (con todo mi respeto a Don Simón). En el camino pasé por un kiosco a comprar cigarros y la vi a ella. 10:30 de la mañana vestida con chaqueta de piel y la cartera más grande que había visto. Mi prejuicio en ese momento fue: “ella jura que es sifrina”. Eso fue lo que sentí. Agarré la cámara, voltee y tomé la foto sin pensar usarla. Cuando llegué a mi casa con fotos repletas de vestidos llaneros que vi en la exhibición volví a esta foto y pensé: mi prejuicio inconfesable es que esta niña seguro es lo máximo y yo soy un criticón.



Día 27 – Un Espacio Perdido: Mi calva. Una especie de cráter en mi cuerpo donde solía habitar una maraña de pelo que se le “olvidó” decirme chao pescao. Acababa de buscar un sombrero de copa que iba a utilizar para un cuarto que estoy montando en una tienda y pensé, ¿no sería irónico celebrar mi calva como si fuera la gran artistas de mi personalidad? Bella la idea, la acción es una tragedia. Si alguna vez se quedan calvos tómense una foto de su cabeza y hablen conmigo. Lograr LA foto sin que nadie se las tome es una de las cosas más difíciles de lograr. No es mi foto favorita pero me gusta el concepto del homenaje. Al lado me provoca poner una foto de Gustavo Dudamel.



Día 28 – Un Operador: Cuando envías la foto del reto, siempre te contesta un operador para confirmar que la recibió. En nuestro caso el más simpatico siempre fue el Operador Nº 11 quien siempre tenía los mejores chistes. Pero yo quería hacer algo con construcción. Ese día no salí de mi casa por lo cual me puse a pensar en cosas (consideré tomarle fotos a mi microondas que estoy seguro es culpable de la radiación en Chernobyl). De repente recordé que están construyendo una casa al lado de la mía por lo cual me trepé en el muro. Ciertamente, allí había una maquina de cemento. Comencé a fotografiar pero me di cuenta que un obrero se bañaba en un ranchito sin techo que construyeron dentro de la construcción. Tomé cuatro fotos, muerto de miedo que pensara que yo era todo un voyerista. Cuando cargué las fotos a la computadora vi algo curioso. Unos blue jeans estaban puestos al lado de una bombona marcada “11” como mi operador. A veces las fotos no se planifican y aun cuando esta foto no se entiende, me pareció una gran señal.


Día 29 – Un Final de Película: Terminé el reto. Fueron veintinueve días de pensar fotos. Y aun cuando Manuela y yo hablamos de recrear la escena de Casablanca para esta foto final, supe que quería hacer una retrospectiva de lo que había sido mi mes. Pensé en hacer un collage con todas las fotos y tomarla por lo cual fui a imprimir mis fotos. Yo creo que no son buenas pero me levanté a la tipa de la tienda hablando de mis fotos así que algo hay. Pero cuando tomé la foto del collage me pareció aburrida. Ahí pensé, por qué no revelas tus fotos. El final de toda película es la revelación. Ya sin secretos, con la firma sellada en tinta. Así me puse. Pabilo amarrado desde un closet hasta una lámpara para guindar las fotos con ganchos de ropa. 250 fotos después (exagerando, fueron 147) decidí que la más imperfecta de todas era la que iba.



Porque así ha sido este reto, imperfecto. Toda foto comenzó con una idea magnánima. Algo salido de Vanity Fair fotografiado por Annnie Leibovitz. El resultado es otra cosa. Pero es como una fiesta de disfraces. No hay nada más aburrido que la fiesta, mientras que no hay nada más emocionante que toda la preparación del disfraz.

Muchos de mis amigos me criticaron por hacer este reto, más aun por publicar mis fotos. “No vas a ganar”, “no tomas buenas fotos”, “déjate de eso que tú tienes un ojo malísimo”. Mi familia fue menos crítica pero eso es porque mi papá y mi mamá son medio cegatos y no ven fotos desde el celular. Pero ninguno se dio cuenta de que esto no es por un viaje a Paris, nunca lo fue desde la primera foto. Esto fue un mes completo al que le eché bola. Yo no he hecho nada en mi vida por un mes salvo quizás fumar (porque ni siquiera escribir). Y así ha sido con todas mis cosas. “No escribas ese blog”, “déjalo que nadie te lee”, “¿para qué te empeñas en publicar cosas que a nadie le importa?”

Pues, porque de alguna extraña manera, sin saberlo ni sospecharlo, me importa a mí.-

Y al revelar la película se dio cuenta de que no había tomado buenas fotos. Supo ahí que no comprendía la técnica, la práctica, el equipo, el arte o el ojo para plasmar en imagen una idea. Pero estaba contento. Fueron veintinueve días en los cuales agarró una cámara y le dio clic al mundo. Y solo cuando completó la última foto y vio la composición completa supo que el mundo, por alguna extraña razón, siempre le había sonreído de vuelta.

P.D. Eso sí, si lo van a hacer el año que viene es imperativo buscarse un amigo que lo haga con ustedes, así sea que discutan el tema por mensajitos. Eso fue lo que yo hice con Manuela Zarate y si no hubiera sido porque ella es una lechina manda mensajes sobre cómo tomar su foto, yo nunca hubiera terminado el reto de tomar las mías. Love ya Miss Scarlett.-



5 comments:

Tinker said...

Whaaattt??? Scoobs, a mi me encantaron todas las fotos y siempre estare de cheerleader para lo que se te ocurra!!

Gabriella said...

La foto #29 es excelente. Como participante miro el trabajo de otros objetivamente y digo, a París no me voy! Vamos, que no somos fotógrafos de profesión, pero fue un reto creativo, una actividad que a ratos me sacó de la rutina y hasta exorcizó diablillos internos. Éxito y por acá te sigo leyendo!

Matilde Amorell said...

Casi lloro con lo cuchi de Josefa!!!! ... ya foto de la calva te quedo fenomenal!!!

Ora said...

"Fueron veintinueve días en los cuales agarró una cámara y le dio clic al mundo" Y yo lo acompañé desde este lado, gozando con sus ocurrencias.

Mi foto favorita: Josefa, por supuesto.

Besos, tu fan número uno.

Anonymous said...

"Y así ha sido con todas mis cosas. “No escribas ese blog”, “déjalo que nadie te lee”, “¿para qué te empeñas en publicar cosas que a nadie le importa?”

Pues, porque de alguna extraña manera, sin saberlo ni sospecharlo, me importa a mí.-"

Wao esa frase, resume lo que muchas veces me pasa con familia, amigos, compañeros de trabajo etc.

Felicitaciones por haberlo hecho,me da un poquito de envidia esa sensacion de orgullo que tienes sobre tus fotos y yo ni me atrevi a tener pensando que jamas podria terminarlo!

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