Saturday, March 17, 2012

Normas de Etiqueta para Ignorar a una Persona


He descubierto que dejar de hablarle a una persona sin notificárselo previamente es un acto terriblemente egoísta. Primero, porque la persona que ignora a otra sencillamente no piensa en ella. Segundo, porque la persona ignorada se pasa muchas noches entre el “que se joda” y el “¿pero y yo que hice?”

Me he enterado recientemente que una persona muy cercana a mí dejó de hablarme. No me molesta (tanto), nadie tiene que estar alrededor de gente que no le caiga bien, pero me parece terriblemente mal educado que no se me haya notificado salvo por la indiferencia. Así sea postear la canción “Ojalá” de Silvio Rodríguez en mi muro de Facebook, algo. Pero nada.

Digo esto porque quedo como un pendejo el tener que darme cuenta solo de que la otra persona me odia. Si hubiera tenido la cortesía de decirme #teodio en un tweet, pues nos mandamos al “unfollow” los dos y san se acabó. Como no comprendo la razón por la cual dejó de hablarme (pues el problema mayor no nos atañe a ninguno de los dos) me ha forzado a ser como el Chavo del 8 sin un Don Barriga a quien preguntarle: “¿y yo que hice?”

Dejar de hablarle a alguien es terriblemente delicioso debo admitir. Siempre está el morbo de encontrárselo en alguna parte. Todos esos cuentos de gente que dejan con la mano extendida son fascinantes. Quien diga “ay no, qué pena” no ha visto un buen encontronazo entre archienemigos. Pero esa gente SABE porque se odian mutuamente, o porque una no puede ver a la otra ni en pintura. Por lo menos tuvieron la decencia de caerse a golpes o decirse entre gritos que se detestaban.

A mí no me extendieron ese acto de cortesía. Ni un pin con un emoticón pintada de paloma me fue enviado. Y me siento muy defraudado que yo me haya perdido de la dicha de ser odiado como se debe: frontal e inequívocamente en vez de ser repudiado por la indiferencia. No hay nada más difícil para un inseguro con necesidad de aceptación que la indiferencia.

Yo he roto una sola amistad en mi vida de manera consciente. Creo que lo hice de la mejor forma, le terminé como se le termina a una novia. Le expliqué mis razones y le deseé suerte en la vida. Next. Ocasionalmente hablamos, un mensajito de cumpleaños, felicitaciones por algún logro importante. Una hipocresía británica que no le viene mal a nadie. Como el té.

Lo que me pica es que esta persona que dejó de hablarme no hizo lo mismo conmigo. Y lo que realmente me molesta es que va a ir a los entierros de mi familia y yo tengo que ir a los de los suyos porque mira, uno es así: cumplido. ¡Y qué fastidio! Yo tengo que esperar treinta o cuarenta años para enterarme del porqué me incluyó en el paquetón de la indiferencia por un problema que ni es mío. ¡Yo no puedo esperar tanto tiempo!

Como no me dijo porque me detesta me voy a perder toda una vida de cambiarme de esquina en las fiestas para no cruzarnos; de un saludo cortés tipo “epa ¿qué más?, felicitaciones por tu ascenso en el trabajo o bebé o cadera de titanio”. Y francamente no me lo merezco. Yo merezco ser notificado. Porque no hay nada más difícil en la vida que no escogerse y tener que quererse. Pero no hay nada peor cuando el no haberse escogido también separa a los que se quisieron toda la vida.-

Foto: http://obafuntay.com/2011/06/

4 comments:

Maiskell said...

Se me viene a la mente un buen libro: El último encuentro de Sandor Marai... Eso si fue esperar por muchos años, la respuesta (que ya el protagonista sabía) del porqué se habían distanciado tanto dos amigos...
Besos mi Tostón!

Toto said...

Lo voy a buscar!

Hoochie-mama said...

http://1hoochie-mama.blogspot.fr/2012/03/cause-everybody-hurtssometimes.html

Igual te interesa ;) Saludos.

Sady Bogarín said...

Excelente artículo, me encanto! Hoy me tocó conocer tu blog, y creo que lo voy a seguir considerando.

Saludos!

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