Estoy en el desfile para conmemorar los veinticinco años de carrera de Ángel Sánchez. La mamá de la Chica Bond, artífice de este evento y a quien he ido a apoyar especialmente, se ha fajado con la convocatoria y ahí no cabe ni un alfiler. De lado a lado a la pasarela están las sillas numeradas. A mí me toca el 211 A, junto a It’s Good to Be. La verdad es que es un tremendo puesto. Justo en frente de Sofía Imber… o es Osmel, no sé.
Daniela Kosán sale a la pasarela para hablar sobre la trayectoria de Sánchez y su alianza con Acción Solidaria, una institución sin fines de lucro que trabaja por la lucha en contra del VIH/SIDA. A continuación llama a dos niñas para que la ayuden a rifar unos premios. El primer premio anunciado es un pasaje para Chile. “Seguro me lo gano yo”, pienso. Yo pienso en esas cosas… como el resto de la gente aunque yo crea que no.
“El número ganador es el 211 B”. ¡Gané! Mientras It’s Good to Be voltea el persicopio para buscar quien es el afortunado, le enseño mi tarjeta y le digo que soy yo. La gente alrededor mio comienza a aplaudir a rabiar, "¡eso Toto!" Yo no sé si tengo que montarme en la pasarela para buscar algo o si un saludo tipo jurado de concurso basta. Pero me parece una nota, algo cómico haré en el camino.
Comienzo a bajar las escaleras con aire triunfal. “Toto que sortario eres!” me dice alguien. Yo volteo para dar las gracias cuando veo que It’s Good to Be me hace señas. “Siéntate Toto, por lo que más quieras siéntate”. Yo no entiendo nada y me dice: “Ganó el 211 B, tú eres el 211 A”. #fuckmylife
Es todo un momento Derek Zoolander. La ganadora desfila por la pasarela y recoge su premio mientras que yo hago mi walk of shame hacia mi silla, de donde más nunca me levanto. Todo el mundo me ve con cara de “este tipo si es idiota”. Sofía Imber me mira con cara de desaprobación... o es Osmel no sé. Lo único que hago es rezar por que ninguno de los otros premios rifados me toque. Volteo hacia It’s Good to Be para conseguir apoyo moral. Me ve con cara de #yonoteconozco.
El desfile comienza, el momento de pena ha pasado. Pronto olvido mi desgracia. Pero la gente no olvida. De las 27 conversaciones que tengo, todas comienzan con “¿Toto por qué te paraste?” Mi excusa “es que me estaba reventando por ir al baño” no convence a nadie. Decido asumir mi barranco y ser el calvito de anoche que se paró porque juraba que se había ganado algo. Así es la vida, te regala el estrellato y luego te quita el premio.-

1 comments:
Demasiado bueno!!!
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