Es un golpe ser el grande que
abraza a un papá que se hizo chiquito con el anuncio. Es un golpe tener que
acostar a un hermano que no tiene memoria para recordar que antes no había
gente perpetuada en el poder. Es un golpe enviarle un mensaje de consuelo a una
hermana deprimida por un embarazo que viene en camino. Es un golpe que mi mamá
me dé las buenas noches como debe ser. Eso tienen las madres. Por alguna razón
se amachan ante las noticias más tristes.
Cumpliré cuarenta años en el
2019. Cuarenta años de los cuales veinte habrán sido vividos bajo el gobierno de Hugo
Chávez. Discúlpenme si ofendo a algunos. Esto no es un golpe, esto es un
coñazo.
A lo lejos suenan fuegos
artificiales pero son los más de cerca los que me confunden. Yo vivo en una
zona donde nadie es chavista. Ni los
vecinos de mi cuadra, ni en la gasolinera, ni en la parada de taxis, el puesto
de comida rápida, la carnicería, la panadería y la tintorería. Craso error.
Resulta que el único que no es chavista soy yo. Apago las luces y me
acuesto a dormir.
Lunes. 6 A .M. ¿Realmente pasó?
Pero ¿qué pasó? Me levanté al
alba para unirme a la larga cola de mi centro electoral. Donde hablábamos abiertamente
sobre la necesidad de un cambio sin la necesidad de mencionar a nuestro
candidato. Hablábamos sobre la felicidad ante la concurrencia. Sobre
la organización de aquellos que pasaban agua y palabras de paciencia sin costo
alguno. Sobre el heroísmo de aquellos votantes que viajaban hacia Nueva
Orleans. Sobre la tristeza de no permitir el voto de la jueza María Afiuni.
Hablábamos de esperanza.
Almorcé en casa frente a la
televisión donde vi votar al señor Carlos Urbaneja, portador de la cédula
Número Cinco. A una doña en camilla que amenazó con fugarse de la clínica ante
la negativa de darle de alta para que ejerciera su derecho, a un muchacho con
Síndrome de Down. A Rubén Limardo y a Ramón J. Velásquez. A venezolanos en más países de los que puedo
contar. Vi a Hugo Chávez votar y hablar un poco de más, a Henrique Capriles
votar y hablar un poco de menos. Veía civismo.
Me senté a escribir en un Twitter
plagado de mensajes con llamados al voto. Ofrecimientos de colas a su centro
electoral. En moto, autobús o en carro, adonde fuera. Mensajes de orgullo por
haber votado, subidas de imágenes de un dedo manchado con tinta azul. Alertas sobre denuncias fundamentadas, mensajes
de apoyo. Palabras de cambio y triunfos para todos y para Venezuela en
particular. Leía fraternidad.
¿Entonces?
Me dieron la noticia de que no será Henrique Capriles el Presidente de Venezuela por los próximos seis años, será Hugo Chávez. Me devastó, me golpeó y me hizo dudar de mi permanencia en Venezuela. Ya basta, dije en un escrito reciente, ya basta. Pero yo soy parte de una comunidad que cada seis años se organiza. Por un día se reúne y habla sobre esperanza, ve civismo y escribe fraternidad. Es un día de democracia cada seis años de atropellos. Un solo día, donde en seis años más, si se aprenden las lecciones detrás de los errores que hubo, todo puede cambiar.
¿Entonces?
Me dieron la noticia de que no será Henrique Capriles el Presidente de Venezuela por los próximos seis años, será Hugo Chávez. Me devastó, me golpeó y me hizo dudar de mi permanencia en Venezuela. Ya basta, dije en un escrito reciente, ya basta. Pero yo soy parte de una comunidad que cada seis años se organiza. Por un día se reúne y habla sobre esperanza, ve civismo y escribe fraternidad. Es un día de democracia cada seis años de atropellos. Un solo día, donde en seis años más, si se aprenden las lecciones detrás de los errores que hubo, todo puede cambiar.
No, no es un golpe. Ya tengo demasiada
experiencia en esto para saber que es simplemente un
llamado a querer lograrlo más que los demás. Ya soy calvo, por los clavos de Cristo. A mi una bota militar jamás me podrá desmoralizar.
¿Iluso? Total y absolutamente.
Pendejo quizás. Pero yo por lo menos sé que la paz planetaria en seis años no se va a lograr.
Y ya eso es un primero paso.-
Y ya eso es un primero paso.-

2 comments:
No ganamos solamente las Elecciones, pero ganamos muchas cosas más!! Me pliego a tu esperanza y a ver con positivismo y racionalidad las cosas buenas conseguidas:
- Un líder visible que nos ha unido y dado legitimidad como oposición, incluso en el exterior. Además su respuesta al resultado ha sido de grandeza y sabiduría, tanta que deja en evidencia al contrario.
- Ya sabemos que somos más y que todavía hay muchos por convencer de una opción diferente. Que podemos movilizarnos y organizarnos de manera brillante (arriba Comando Venezuela)
- Los que estamos en el exterior hemos "arrastrado" a los impasibles a ejercer el voto (crecimos 4 veces por lo menos en España) y a seguir trabajando desde afuera, que las fronteras no impiden construir Venezuela. Y a los que salgan (sin complejos que es una opción 100% valida) ya les tenemos las planillas de inscripción para las próximas elecciones!
- Somos conscientes que hay una parte grande del pueblo que sus necesidades son muy básicas (las misiones) y tenemos que conocerles. A ellos no les afecta la violencia, el desabastecimiento, el fallo de servicios básicos, etc. pues siempre lo han tenido y necesitan ser atendidos y escuchados pues fueron apartados por muchos años (aquí no entran los violentos, corruptos, groseros, etc. que tanto daño hacen, esos son los menos, pero hacen mucha bulla).
Nada como sacudirse la tristeza nadando (en mi caso, pero hagan algo que les de ánimo y energia). Así que a espabilar y seguir caminando. Dejemonos de patriotismos irracionales, es una cuestión de civismo.
Opino exactamente como tu, Veronica. Muy sabias tus palabras. Nosotros debemos seguir los pasos del Camino de Capriles...es nuestro turno caminar por esas calles y atender a los que mas necesitan nuestra atencion. SOlo asi se podria transformar nuestro pais.
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