Se sabía iba a
ser una entrevista importante. No es descabellado pensar que de haber tenido
más tiempo, Luis Chataing seguramente hubiera acudido esa mañana al Registro
Civil a cambiarse su nombre por “¡RATING!” Chataing. Pero no tenía tiempo. A su
entrevistado, Henrique Capriles Radonski, las horas le faltan, él solo se puede
permitir momentos. Momentos como el que nos regaló anoche cuando asistió al
programa Chataing por Televén.
No es un hecho
inusitado que un candidato a la
Presidencia de la República vaya a un late night show de corte
humorístico. El problema es que hasta este año en Venezuela no habían vuelto a
resurgir. Buenas Noches no se puede considerar como un programa de humor, a
menos de que uno se confiese ser doña del Cafetal. Y La Hojilla –que de por si es
hilarante- no se permite la valentía de invitar a alguien para burlarse en su
cara. Las entrevistas que le gustan a Mario Silva son las que se roba o las que
interviene de manera ilegal a través de un celular. Y por supuesto, las que lo
hacen sonreír como cuando su Comandante le echa una llamada a medianoche.
Con lo que
cuenta el resto de la población es con dos ventanas de humor gringo a la
venezolana, Erika Tipo 11, en el que me enorgullece escribir, y Chataing TV.
Noche tras noche sus conductores Erika de la Vega y Luis Chataing, respectivamente, se fajan
con monólogos y entrevistados que se permiten el lujo de escapar algún
comentario sobre la falta de aceite, Rosita o María Bolívar. Esos son considerados
temas “safe” por el Departamento Legal de los canales. Todo lo demás se adorna
con edulcorante. Si es que todo lo demás se llega a decir al aire.
La intolerancia
del Gobierno en estos últimos catorce años ha fallado en comprender que la
mejor fórmula para dar a conocer sus políticas (y sobre todo, recapacitarlas)
es a través del humor libre y desinteresado. Una ironía si se toma en cuenta que
el Presidente es uno de los gobernantes más dicharacheros en la historia de
Venezuela. El humor necesariamente tiene que ser de oposición. La premisa es
sencilla: No hay ni un solo chiste que sea jala bola.
Jimmy Kimmel en la Cena de Corresponsales de la
Casa Blanca en los Estados Unidos: “Si
ustedes me hubieran dicho cuando era un niño que yo estaría parado en un podio
junto al Presidente Barack Obama, hubiera respondido, ‘¿El nombre del Presidente
es Barack Obama?” Esto no se puede hacer en Venezuela. Principalmente porque
los humoristas de este país no son invitados a hacer chistes contra el
Presidente en su cara. Son invitados para alabarlo. ¿Qué chiste tiene eso?
La entrevista
anoche de Henrique Capriles ha sido quizás la más seria que ha hecho Luis
Chataing en toda su carrera. Y aun así fue cómica. Se juega aquí la carta de la alabanza, Chataing votará por Capriles sin duda, pero la cosa es que cuando momentos como estos no se han visto en
la televisión últimamente, no estamos para chistes. Miles se han hecho de él
por cierto. Capriles ha recorrido Venezuela tantas veces que solo le faltó
cerrar campaña en Musipán… con los dos perros que le han regalado hay que
agradecer que a Capriles se le acaba la campaña. Una semana más y salía de una
marcha con un goldfish nadando en bolsa plástica... Miles más se harán.
El hecho es que cuando la
campaña ha hecho de Henrique Capriles un caminante incansable, es
un error intentar forzar el humor solo porque se tiene a alguien que le daría una paliza a Forrest Gump en millas recorridas. Hay momentos de momentos y eso lo
entendió Chataing, lo entendió Erika que lo acompañó anoche en el programa. Más
que una risa, los venezolanos quisimos una conversa chévere entre panas (y no entre pranes como estamos acostumbrados). Y vaya que la
obtuvimos. Solo faltaron las birras.
Pues Henrique Capriles nos regaló un lado que pocos candidatos muestran, mucho
menos entre risas confiesan: que está reventado. Y esa es la risa que no se
puede escribir, mucho menos planificar.
El Presidente
jamás admitiría que está reventado. Confesar los efectos de un cáncer "oficialmente
curado" es para él una concesión de su derrota. Y aún así, todos sabemos que no
puede dar más de tres pasos victoriosos. No tiene ni que decirlo. Capriles en
cambio se pone a nuestro lado: come, caga, suda y no duerme. Se burla de sus
propios saludos. ¿Quién ve derrota en una cara carcomida por el sol? ¿En un
hombre que cuenta el chiste de cómo perdió sus zapatos?
Moral y aloe
vera son las primeras necesidades de estos seres que son la viva imagen del
Hombre en la Arena de Teodoro Roosevelt. No se ve, en cambio, en el maquillaje
del que ya hasta olvidó lo que significaba ser humano. Este tipo de hombres
jamás se sentaría en un programa de humor, mucho menos tolerar el ser burlado. Porque
eso los hace humano. Sin duda el pecado del humor, el dicho por Chataing, de la Vega , Laureano, Nazoa, Emilio
y los demás que hacen de esto una profesión, es que te hace humano. Aceptarlo
es la virtud de los caminantes que toleran la risa. Negarlo es la desgracia de los que
dicen que el capitalismo arruinó a los marcianos.
Venezuela
necesitaba a un flaco. Chalequearlo va a ser un tripeo.-
Satélite Miranda
revela su primera imagen desde la orbita: #CaprilesenChataingTV está posicionado
de primero en el Trending Topic Mundial del Twittter.

2 comments:
Buenísimo Toto; la entrevista estuvo fantastica, fue tal cual como la describes una conversa entre panas, uno se sentia sentado en el mismo sofa, viendo a 3 amigos echarse cuentos.
Toto tú como q vives en mi cerebro... jejeje
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