Wednesday, October 3, 2012

Henrique, Erika & Chataing, Humor entre Humanos


 
Se sabía iba a ser una entrevista importante. No es descabellado pensar que de haber tenido más tiempo, Luis Chataing seguramente hubiera acudido esa mañana al Registro Civil a cambiarse su nombre por “¡RATING!” Chataing. Pero no tenía tiempo. A su entrevistado, Henrique Capriles Radonski, las horas le faltan, él solo se puede permitir momentos. Momentos como el que nos regaló anoche cuando asistió al programa Chataing por Televén.
No es un hecho inusitado que un candidato a la Presidencia de la República vaya a un late night show de corte humorístico. El problema es que hasta este año en Venezuela no habían vuelto a resurgir. Buenas Noches no se puede considerar como un programa de humor, a menos de que uno se confiese ser doña del Cafetal. Y La Hojilla –que de por si es hilarante- no se permite la valentía de invitar a alguien para burlarse en su cara. Las entrevistas que le gustan a Mario Silva son las que se roba o las que interviene de manera ilegal a través de un celular. Y por supuesto, las que lo hacen sonreír como cuando su Comandante le echa una llamada a medianoche.
Con lo que cuenta el resto de la población es con dos ventanas de humor gringo a la venezolana, Erika Tipo 11, en el que me enorgullece escribir, y Chataing TV. Noche tras noche sus conductores Erika de la Vega y Luis Chataing, respectivamente, se fajan con monólogos y entrevistados que se permiten el lujo de escapar algún comentario sobre la falta de aceite, Rosita o María Bolívar. Esos son considerados temas “safe” por el Departamento Legal de los canales. Todo lo demás se adorna con edulcorante. Si es que todo lo demás se llega a decir al aire.
La intolerancia del Gobierno en estos últimos catorce años ha fallado en comprender que la mejor fórmula para dar a conocer sus políticas (y sobre todo, recapacitarlas) es a través del humor libre y desinteresado. Una ironía si se toma en cuenta que el Presidente es uno de los gobernantes más dicharacheros en la historia de Venezuela. El humor necesariamente tiene que ser de oposición. La premisa es sencilla: No hay ni un solo chiste que sea jala bola.
Jimmy Kimmel en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en los Estados Unidos: “Si ustedes me hubieran dicho cuando era un niño que yo estaría parado en un podio junto al Presidente Barack Obama, hubiera respondido, ‘¿El nombre del Presidente es Barack Obama?” Esto no se puede hacer en Venezuela. Principalmente porque los humoristas de este país no son invitados a hacer chistes contra el Presidente en su cara. Son invitados para alabarlo. ¿Qué chiste tiene eso?
La entrevista anoche de Henrique Capriles ha sido quizás la más seria que ha hecho Luis Chataing en toda su carrera. Y aun así fue cómica. Se juega aquí la carta de la alabanza, Chataing votará por Capriles sin duda, pero la cosa es que cuando momentos como estos no se han visto en la televisión últimamente, no estamos para chistes. Miles se han hecho de él por cierto. Capriles ha recorrido Venezuela tantas veces que solo le faltó cerrar campaña en Musipán… con los dos perros que le han regalado hay que agradecer que a Capriles se le acaba la campaña. Una semana más y salía de una marcha con un goldfish nadando en bolsa plástica... Miles más se harán.
El hecho es que cuando la campaña ha hecho de Henrique Capriles un caminante incansable, es un error intentar forzar el humor solo porque se tiene a alguien que le daría una paliza a Forrest Gump en millas recorridas. Hay momentos de momentos y eso lo entendió Chataing, lo entendió Erika que lo acompañó anoche en el programa. Más que una risa, los venezolanos quisimos una conversa chévere entre panas (y no entre pranes como estamos acostumbrados). Y vaya que la obtuvimos.  Solo faltaron las birras. Pues Henrique Capriles nos regaló un lado que pocos candidatos muestran, mucho menos entre risas confiesan: que está reventado. Y esa es la risa que no se puede escribir, mucho menos planificar.  
El Presidente jamás admitiría que está reventado. Confesar los efectos de un cáncer "oficialmente curado" es para él una concesión de su derrota. Y aún así, todos sabemos que no puede dar más de tres pasos victoriosos. No tiene ni que decirlo. Capriles en cambio se pone a nuestro lado: come, caga, suda y no duerme. Se burla de sus propios saludos. ¿Quién ve derrota en una cara carcomida por el sol? ¿En un hombre que cuenta el chiste de cómo perdió sus zapatos?
Moral y aloe vera son las primeras necesidades de estos seres que son la viva imagen del Hombre en la Arena de Teodoro Roosevelt. No se ve, en cambio, en el maquillaje del que ya hasta olvidó lo que significaba ser humano. Este tipo de hombres jamás se sentaría en un programa de humor, mucho menos tolerar el ser burlado. Porque eso los hace humano. Sin duda el pecado del humor, el dicho por Chataing, de la Vega, Laureano, Nazoa, Emilio y los demás que hacen de esto una profesión, es que te hace humano. Aceptarlo es la virtud de los caminantes que toleran la risa. Negarlo es la desgracia de los que dicen que el capitalismo arruinó a los marcianos.
Venezuela necesitaba a un flaco. Chalequearlo va a ser un tripeo.-
Satélite Miranda revela su primera imagen desde la orbita: #CaprilesenChataingTV está posicionado de primero en el Trending Topic Mundial del Twittter.

2 comments:

maria Isabel said...

Buenísimo Toto; la entrevista estuvo fantastica, fue tal cual como la describes una conversa entre panas, uno se sentia sentado en el mismo sofa, viendo a 3 amigos echarse cuentos.

mariagracia montefusco said...

Toto tú como q vives en mi cerebro... jejeje

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