Thursday, October 11, 2012

Volviendo a la Normalidad



He llegado a la conclusión de que mi estado de ánimo esta semana es deprefeliz. No estoy contentísimo pero tampoco es que estoy en el foso. A fin de cuentas la vida continúa y el trabajo hace que me olvide del shock que nos dio la noticia de la Tía Tibi. Que cada cuarenta y cinco minutos me de golpes en un Muro de los Lamentos improvisados donde digo “seis años más, seis años más” es otra cosa. Pero yo siempre he sido fan del dramatismo. Soy de los que piensa que él no llega al 2019 pero igual… el 2019 es demasiado Supersónico para llegar a él como un Picapiedra.
Creo que me hace falta este fin de semana largo con urgencia. ¡Gracias Cristóbal Colón por equivocarte y llegar al Taj Mahal de Atlantic City en vez de al de la India! Porque la verdad es que siento que todos estamos agotados. Los venezolanos esperamos más por el 7 de octubre de lo que ha esperado la autora de “Virgen a los Treinta” para sacar su segunda novela, “Ligeramente Embarazada.” Y esto de volver a la normalidad así tan rápido es como para meter en el Buzón de Sugerencias de la oficina un papelito que diga: Se solicita urgente un camarón comunitario.
Eso sí hay que estar felices de que salimos de las elecciones porque fueron intensas para todos. Desde enero de este año, el Presidente Chávez habló 99 horas en alocuciones oficiales, o lo que es lo mismo, el tiempo que le toma a Sofía Imber en subir las escaleras del Calvario. Henrique Capriles recorrió tanto a Venezuela que lo único que le faltó visitar fue el Reino de Musipán. Y su lema “No Voten por Mi Voten por Ustedes” fue un tremendo mensaje para todos. Salvo para Alicia Machado que me imagino todavía se sigue buscando en el tarjetón.
Pero hay cosas que podemos hacer para regresar a la normalidad. Por ejemplo, recordar cuál era la foto que usábamos de avatar antes de las elecciones. Otra es seguir estrujando el dedo porque en serio yo he usado la técnica del cloro y todavía siento que Barney me lamió el dedo. Y la tercera y más importante es decidir qué hacemos con la franela, la gorra, la bandera, el pito, la maraca, el volante, el afiche y el cooler que compramos en las marchas por desatados.
Eso son cosas que no son reciclables. Salvo la bandera, no es que yo me pueda poner la franela de Hay un Camino para ir a la playa. Llega un momento en que eso no es patriótico sino tipo “Toto, supéralo. Las elecciones fueron hace seis meses”. Y yo siempre me he preguntado eso, porque el misterio más grande en Venezuela no es a dónde van a parar las carpetas CADIVI. Después que pasan las elecciones ¿qué carrizos hace la gente con un afiche 80 por 50 de un candidato presidencial que puso en la puerta de su casa?
Yo creo que nos tenemos que meter en la onda del reciclaje. Cumpleaños que usted tenga, envuelva ese regalo con papel de afiche. Si es para su pareja, agarre un corazón de esos de la campaña, le echa una pinturita por encima y lo pega encima del regalo. Todo es reutilizable. Y como en Venezuela hay escasez, pues nadie nos va a decir pichirres.
Aunque lo mejor de que se acabaron las elecciones es que ya podemos volver a perder la cédula sin miedo. Eso de resguardarla a como diera lugar fue una tragedia. Perder la cédula en elecciones es peor que terminarle a una sifrina en la época de las gaitas de su colegio. Me acuerdo que el miércoles antes de las elecciones fui  a un bar donde me pidieron mi cédula y mi tarjeta de crédito para abrir una cuenta. Meryl Streep en Sophie’s Choice la tuvo más fácil que yo.
Por eso estoy feliz de dejar la cédula en cualquier parte. Eso es lo bueno de saber que pronto regresamos a la normalidad. Nada como seguir adelante y que pronto volveremos a ser la gente decente que solo se estresa por el único papel que tiene importancia en época no electoral: el ticket del estacionamiento.

2 comments:

Alondra said...

¡Cónchale vale! una hora en tren para llegar al colegio electoral, otra hora en la cola, y se perdió el chance...
Me quedo con la ilusión y los buenos momentos entre compatriotas.
Un saludo afectuoso desde el otro lado del charco.

Maria Paula said...

A donde van a parar las carpetas de CADIVI...Yo también me he preguntado eso. Me lo imagino en un archivo infinito tipo el del Arca de Indiana Jones, pero mil veces mas rancho.
Como quedan un par de elecciones aun, si no dice Capriles R, tu camisa todavía te sirve para esas. Después si, para trapo.

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