Esta tarde recibo un mensaje de texto críptico
de una amiga diciéndome: “¿Tú estás bien? Es que tengo un mal presentimiento
desde hace dos semanas contigo. Y yo soy medio brujita en esto así que por
favor respóndeme.” Esto es el colmo. Suficiente con que Adriana Azzi dice TODOS
los domingos que voy a tener un problema con una escalera como para que me
vengan a echar a perder un martes donde me la he pasado fenomenal después de
una muy necesitada limpieza de dientes por encías inflamadas a causa del estrés.
-Sí, le respondo, todo bien. Con
dientes más blancos, incluso.
-Ah ¡menos mal! Es que en serio es un
presentimiento horrible pero es que puede ser una cosa o malísima o algo
demasiado bueno, eso es lo que no sé. Pero tranquilo que te prendí una velita.
Esto me caga la tarde.
Una cosa es que te digan que tuvieron
una pesadilla contigo. Eso suele suceder, considerando mi nariz y, hasta esta
mañana, mis encías nerviosas. Otra es que te digan que soñaron contigo dónde
estabas tú cantando encima del capó de un carro en pleno Wisconsin. Nunca he
estado en Wisconsin pero apuesto a que ahí se canta. Ahora, que te lancen la profecía
Sybill Trelawney del presentimiento bipolar es una patada a la semana.
Por ejemplo, asumamos que me gano cien millones
de Bolívares. Eso es algo perfecto ¿verdad? No sé en donde porque no tengo
planes de ir a Quien Quiere Ser Millonario y ninguna vendedora ambulante del
Kino me ha dado la confianza como para hacerme pensar que ese es mi Golden
Ticket. Pero digamos que me los gano.
Por un lado es fenomenal. Soy
millonario (yo claramente no tengo idea de si eso es ser millonario pero me
parece una suma buena para tener en mi cuenta corriente). No me tengo que
preocupar por mucho hasta que todo lo pierda en una juerga en Le Club donde
invite a todo el mundo porque así sería yo si me dejaran: un millonario
alcoholizado que compra a sus amigos a punta de caña.
Pero ven, ahí empiezan los males. Me
gané unos reales y ya estoy pensando en que me voy a rascar. Eso no debe ser
bueno. Y tampoco soy de la gente que los va a donar a una institución. Los
calvos estamos exentos de ser generosos con nuestro dinero. Es el precio que
paga la Humanidad por permitir que gente como mi padre y madre se mezclen libremente y traspasen una genética capilar nefasta (y ya que estamos en el tema de la culpa, inflamación de encías por estrés).
Segundo, debe ser horrible ganarse la
lotería. Porque no le puedes contar a nadie. Yo anuncio que me he ganado cien
millones de Bolívares en Twitter y en menos de cinco minutos está mi hermano,
el ladrón y un testigo de Jehová en la puerta tocándome el timbre.
A eso me refiero de una profecía
bipolar. Me puede pasar algo buenísimo que termina siendo horrible o algo malísimo
que hay que buscarle un lado todo Pollyanna para ver cómo nos contentamos. Yo
soy lo máximo encontrando razones para estar alegres dentro de la miseria. El
nombre Pollyanna es una miseria, por ejemplo. Pero uno se alegra cuando se da
cuenta que Corín Tellado es una autora que escribe novelas sobre Pollyannas
promiscuas. Pero qué fastidio tener que esperar a que algo malo pase para
Pollyanizarlo. Es muy cursi.
Así que por mi sanidad mental he decidido que la mejor solución es borrar a
mi amiga Brujilda de mi lista de contactos en el celular. No es definitivo, la
agrego de nuevo la semana que viene. Pero si me va a decir algo bueno prefiero
que me diga: “tus encías van a estar rosaditas para el viernes”. Y si me dice
algo malo que me diga: “cepíllate bien y no fumes tanto por si acaso.” Eso sí
es una profecía digna. Pero no una bipolaridad de la cual me tenga que estresar
cuando ya pasé por una inflamación de encías que casi me hace arrancarme la
boca del dolor.
P.D. Y si me pasa algo malo le dejo
todos mis bienes terrenales a Alejandro mi hermano. Excepto mi lonchera de
Meteoro. Esa hay que mandársela a Sara Daza.
P.D.D. Y si me pasa algo bueno me
imagino que lo contaré en el tea party. ¡Qué angustia!

2 comments:
A mí esta parte: "Yo anuncio que me he ganado cien millones de Bolívares en Twitter y en menos de cinco minutos está mi hermano, el ladrón y un testigo de Jehová en la puerta tocándome el timbre." me arregló el día. Me reí sabroso imaginando a tu hermano pidiéndote plata para comprar una membresía en el hotel donde la compró hace tiempo con la tarjeta de crédito.
A ti no te va a pasar nada malo, capaz era lo de los dientes y ella se retrasó en el anunció. Beso!
Jajaja Scoobs tu tranquilo que lo que contaras en el tea party sera algo fabuloso!
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