Tuesday, January 24, 2012

Clasificados: Se Busca Primera Dama



De: Equipo de Campaña 2012

Para: A todas las mujeres en edad casadera en Venezuela
CC: Madres desesperadas por casar a sus hijas solteras

Re: SE BUSCA PRIMERA DAMA

Se busca, mujer, venezolana, mayor de edad, con profundo cariño por la República y arraigados valores patrios en todo lo que es nuestro como lo es el turpial, el araguaney, el Cocosette y las hermanas Morillo con la finalidad de, y con carácter de urgencia, contraer nupcias con un alto funcionario gubernamental quien optará en los próximos meses como candidato a un cargo de mayor jerarquía y responsabilidad.

El perfil de mujer que buscamos es una de sólido compromiso con la labor de campaña del candidato, empatía por la causa política y comprensión hacia los más necesitados. Por “necesitados” no queremos decir “usted”. Si lo que usted necesita es un hombre al que le tenga que preguntar “Papi, ¿tú me quieres?” las 24 horas del día, absténgase. El candidato no tiene tiempo ni para resolver el desastre que significa plantear cómo va a desmontar CADIVI como para atender a otra solicitud.

Las labores de campaña incluyen estar montada en un autobusito todo el día saludando, recibiendo flores, cargando a cuanto niño le encasqueten encima y viendo como su marido es besado por una vieja con la moral distraída. Si a usted le marea la carretera, es alérgica al polen, odia a los niños y no soporta que las demás mujeres le manoseen lo que es suyo por Ley, absténgase.

Debe estar consciente de que el candidato va a hablar, proponer y hablar un rato más. Dará discursos en todos los rincones de Venezuela, y usted deberá acompañarlo para inspirar a otros a que voten por él. En esta era de igualdad entre el hombre y la mujer, sabemos que es una insolencia advertirle que en ciertos momentos de estos discursos deberá permanecer callada y atenta. Créanos, si lo pudiéramos casar con alguien como Carla Angola lo haríamos pero ella no deja hablar ni al candidato en Buenas Noches así que si a usted lo que le gusta es hablar todo el tiempo (o es Carla Angola), absténgase.

Un papel importante que deberá tomar en cuenta en campaña es que será llamada para que suba al podio al final de cada discurso emitido por el candidato. Allí se espera que se abracen, unan sus manos y las levanten en el aire. Esto es necesario para la foto perfecta del día siguiente en los periódicos (aunque en verdad a usted la incluimos en la foto porque queremos desviar la atención de que el candidato tiene tremendas arepas). Si usted le da pena abrazar a su marido en público, aversión a la aclamación de asistentes o fobia al sudor, absténgase y cómprese un gato.

Todas las demás competencias que usted pueda contribuir al cargo se las aceptamos. Desde ideas sobre cómo atraer votantes, iniciativas de planes que involucren a niños, jóvenes, y ancianos en la campaña y hasta cómo lidiar con su madre insufrible quien no para de echárselas con la vecina de que su nuero va a ser Presidente. Un plus hacer yoga. No le aporta nada al país pero como ahora andamos en una nota de uniones, la otra esposa hace yoga y eso es buenísimo para el cuerpo y la resistencia. Nada de patatús en el camino hacia una mejor Venezuela.

Si usted cumple con estos parámetros, favor enviar sus solicitudes al hashtag #unculitopacapriles.

Saturday, January 21, 2012

Jugando a la Ouija


Foto Patrick Dolande
 
Una de las cosas que adoro de mi buhonerismo intelectual es que hay días de oficina que son disimiles. Hace un mes tuve la grata experiencia de pasarme una tarde con Alejandra Otero y Arianuchis jugando a la Ouija. Era para un reportaje en la revista Dominical. Nos pareció chévere invocar a Amador Bendayán. Como lo vimos, si va a venir un espíritu por lo menos que venga uno simpático. La entrevista la pueden leer haciendo click aquí 

Wednesday, January 18, 2012

Solo les faltó tocar violines



Insólito el hundimiento del crucero Costa Concordia en las costas italianas. Más aun el leer las transcripciones de audio entre el capitán del barco y el guardacostas, y las declaraciones de los venezolanos a bordo quienes aseguran que el capitán fue uno de los primeros en pirar del naufragio. Cuando uno se monta en un crucero lo primero que hacen es llevarte hasta tu zona de emergencia con chaleco salvavidas en mano para que sepas a donde tienes que estar si algo sale mal. Aquí nada de esto pasó. El accidente, aseveran, fue causado cuando el capitán acercó el barco hacia la costa de una isla de donde es oriundo el jefe de mesoneros del crucero. Es un gesto honorable pero, estemos claros, hay otras maneras de decir “Te Amo mi Bellísimo”.

Igual de insólito son las similitudes que han surgido con el barco hundido más famoso de todos los tiempos, el Titanic. A cien años de esa tragedia pareciera que no hubiésemos aprendido nada sobre la seguridad en casos de emergencia. Los testimonios de los sobrevivientes del crucero revelan que en varias ocasiones tanto el capitán como el personal les aseguraron que se trataba de una simple falla eléctrica y que no debían prestarle atención. Eso ya no le sirve a una generación que vio la película Titanic y sabe que éste se hundió mientras tocaban violines. Nos podemos vestir más ligeritos de ropa que en aquella época pero hasta con iPod puesto sabemos cuando algo anda mal.

Lo extraordinario es que haya pasajeros del crucero cuyos ancestros se hundieron con el Titanic. Cada uno de los testimonios relata cómo sintieron lo mismo que seguramente experimentaron sus antepasados hace un siglo atrás. Llamémoslo como es, montarse en el Costa Concordia cuando tu tío bisabuelo se hundió con el Titanic es como cuando los Bessette casaron a su hija Carolyn con John John jurando que el maleficio de los Kennedy ya había terminado.

Pensando en cómo escapar de un desastre me inquieta saber cómo me comportaría yo. Siempre dicen que las personas que mantienen la calma son las que sobreviven. Pero uno no sabe cómo va a reaccionar y menos en este caso cuando hasta la autoridad se fugó con el primer flotador en forma de palmera que encontró en la piscina del crucero. Yo espero con toda sinceridad que si llego a sufrir algo similar pueda mantener la cordura (aun cuando sé que voy a gritar “¡coño!” tantas veces que un pobre japonés a mi lado pensará que lo estoy llamando).

En lo que sí estoy claro es que si puedo escoger mi accidente, quiero que me suceda en un barco y no en un avión. Si en tierra los venezolanos hacemos una cola ficticia para abordar un avión ¿en verdad vamos a esperar a que nos llamen por filas para lanzarnos de un trampolín cuando estemos dentro de él? Lo que seguramente pasará es que nos vamos a quedar embutidos como sardinas en esa fila “recuesta tostón” que hacemos hasta que abran la puerta. Si no es que el vivo de la fila 32 ya la abrió en pleno aterrizaje forzado dejando a la suegra atrás. Mientras tanto, Dios nos libre de nuevos desastres humanos causados por errores tontos y de capitanes ineptos con síndrome de yo no fui.-

Monday, January 16, 2012

Mi Experiencia con los Haters

Lo que me gusta del Twitter es que yo puedo jugar a ser periodista. El nicho que me he cavado es contar una noticia desde la perspectiva del humor con la esperanza de aligerarme un día que no se perfila fácil. La cuento como a mí me gustaría que me la contaran. No soy quién para decir si la forma en la cual yo twitteo gusta o no, sea relevante o no. Siempre he dicho que la genialidad del Twitter es que cualquiera que se sienta atraído puede seguir a otro sin tener que presentarse. De no gustar, el unfollow es una opción maravillosa.

Interactúo con mi gente todos los días, bien sea por el libro, un tweet o porque alguna fanática quiere entradas para Chino y Nacho y jura que porque yo tengo unos cuantos seguidores tengo ese poder. Es muy poco el feedback negativo que recibo y, de llegar, casi siempre viene con otro punto de vista argumentado el cual siempre se agradece porque me parece sensacional que todo el mundo se forme una opinión razonada. Eso que cuenta la gente famosa sobre personas que les escriben insultándoles sin razón alguna no me pasa. O por lo menos no me pasaba hasta que decidí twittear lo siguiente:



Eso me valió 573 Retweets. Cuando me retwittean dos o tres veces, me alegro porque la pegué del techo (nada más triste que un tweet incomprendido) y pronto lo olvido. Cuando me retwittean 500 veces, me paso todo el día eliminando e-mails de “Guarimbera1 is now following you on Twitter”. Es una seudo fama momentánea. Lo que no había experimentado es que con ese tweet también llegaron hacia mí lo que jamás había vivido: los Haters.

Los Haters en este caso en particular son las personas que imagino simpatizan con la posición del Señor Presidente, luego otros cinco sin distinción política que les pareció medio tonto el tweet y finalmente mi mamá que no lo entendió. Todas son validas porque si yo tengo el tupé de criticar a la opción oficialista, no puedo pretender que no haya otra gente que no concuerda con lo mío haciendo lo mismo. Pero mientras me decían tonto, imberbe, mediocre, oligarca chupa Obama, novio de María Corina, etc. me ponía a pensar: ¿Chávez no hizo todo lo que yo dije en ese tweet? Se enfermó, es verdad. Gastó bastante real, ¿cuál Presidente no?, reorganizó el Gabinete que da gusto y fue besado por Miss Mundo. Todo eso está en fotos, gráficas, y primeras planas de cualquier periódico. Entonces, ¿cuál es la arrechera?

La arrechera es esta: Venezuela necesita a juro descargarse. A juro. Estamos mal… mentira, hasta Adriana Azzi se fue del país, estamos jodidos. Pero salvo en la sobremesa familiar no hay un ente oficial donde uno pueda ir a decir “yo estoy arrecho”. No existe una Oficina de Venga y Reclame Su Arrechera. Eso nos ha llevado a saciar nuestra rabia en Twitter. De decir que estamos hartos de la cola, del secuestro, de Mario Silva y de que estemos en una iglesia y que no haya aceite para prender el velero (se han visto casos). Y no contentos con eso buscamos al twittero que tiene la opinión completamente contraria a la nuestra para hacerle sentir y saber que él es un bolsa. Yo lo hago todos los días de mi vida. En algún momento la cuenta @PresidencialVen me va a responder y decirme “si pana, lo entendemos no te cae bien Chávez. Supéralo”.

Pero ¿qué se gana con eso? ¿Qué se gana con escribirle a alguien cuya influencia política es del 0,000000000001% y eso porque convenció a la que plancha a que se inscribiera en el REP que merece morir por retrasado? ¿Qué gano yo con responderles de vuelta? Se me ocurre el alivio. Por lo menos hicimos sentir nuestra voz y descargamos la arrechera. Pero ese “alguien” rara vez es la persona o el ente indicado para canalizar la ofensa. Las propagandas oficiales siempre dicen que ahora el pueblo sí es escuchado porque tiene voz propia. Me parece irónico, pues de haberla no imagino que nadie gastaría su valioso tiempo haciéndole frente a un tweet tan tonto –pero tan certero- como el mío. Entonces, no hay voz. Solo hay retweets. Y Haters.-

Sunday, January 15, 2012

Las Resoluciones de Toto para pasar un Año Tipo Tranquilo



  1. Afeitarme con frecuencia
  2. Pensar en todo el ejercicio que pudiera estar haciendo
  3. Enrollarme con Photoshop
  4. Tener los zapatos limpios
  5. Comer más ensaladas (así le ponga tocineta)
  6. Leer más libros que me den risa
  7. Decir que sí conozco a la persona para salir del paso en los cuentos de “es que estaba con Tony Arévalo, ¿sabes Tony?”
  8. Seguir apostando por la prensa impresa
  9. No usar emoticones sino para despedir una conversa de BlackBerry que ya no me interesa
  10. Ver lo más que pueda de los Juegos Olímpicos
  11. Dejar de planificar fiestas sensacionales en mi cabeza y hacer una
  12. Trabajar en mi sonrisa de foto
  13. Pensar en un tweet digno de Meryl Streep cuando se gane el Oscar por The Iron Lady
  14. Votar
  15. No llorar cuando gane Chávez nuevamente
  16. Escribir la primera oración de mi nuevo libro
  17. Quedarme en la sobremesa de la familia  y no decir "yaaa paguemos la cuenta"
  18. Categorizar mentalmente a la gente que da abrazos y a la gente que da la mano para no estar con la mano apretujada entre las dos barrigas
  19. Darme un beso que me provoque de nuevo a la mañana siguiente
  20. Borrar de mi Facebook a las personas que no tengo idea de quienes son el día de su cumpleaños
  21. Seguirle insistiendo a mis amigos que Cuevana no es cine
  22. Tomar pero no ser estúpido
  23. Hacer un intento consciente de no fumar en reuniones donde nadie fume
  24. Ir solo a los matrimonios que me provoquen
  25. Irme de viaje con amigos insoportablemente intensos que me hagan falta cuando se acabe la aventura
  26. Probarme la ropa en la tienda
  27. Definir de una vez por todas la “It Burger” en Caracas
  28. Imprimir las fotos que tome con mi celular
  29. No estar solo (decirle a la gente que son bienvenidas en el bar cuando quieran)
  30. Intentar ser feliz.
Listo. 30 resoluciones sencillas e imposibles de no cumplir en un año que promete ser complicado. Suficiente con el hecho de que me ha salido una barriga que me imposibilita el verme hacia abajo cuando me baño como para tener que sufrir con metas dignas de un libro de autoayuda.-


Friday, January 13, 2012

A propósito de Morgan Freeman



Estoy llegando de una entrevista muy simpática que me hicieron dos estudiantes del Instituto Andes para su periódico escolar. Al terminar de narrarles mi vida, me hicieron un pequeño cuestionario de preguntas cortas. Generalmente soy lo máximo para responder ese tipo de preguntas pero hoy me trabé. No supe contestar la pregunta “Un modelo a seguir…”

A estas alturas de mi vida ya no estoy tan seguro sobre quien sea la persona idónea para hacerlo. Cuando la balanza del mundo cambia, las verdades se vuelven mentira y lo que era un paradigma pasa a ser una cotidianeidad, ¿quién es verdaderamente un modelo a seguir? Supongo que debo irme por Morgan Freeman.

Yo no tengo idea de si Morgan Freeman está casado o tiene hijos. Si lo suyo es jugar Angry Birds o si le da placer regar las matas. Jamás me he fijado en si Morgan Freeman se viste bien, opina sobre política o si piensa que Sandra Bullock es lo máximo. No me interesa Morgan Freeman por Morgan Freeman, me interesa por lo que uno de sus personajes me ha regalado: la posibilidad de Zihuatanejo.

En The Shawshank Redemption, el protagonista convida al personaje de Freeman a que se vean en Zihuatanejo una vez que salga de la cárcel. Allí terminan los dos muchos años después. Cuando ya todo se ha hecho, cuando ya nada queda por hacer sino gozar en paz. Yo no he visto otra imagen de Zihuatanejo más que la que he visto en la película. Creo que no quiero verla, odiaría pensar que no es otra cosa que perfecta.

Siempre bromeo con un grupo de amigos sobre la posibilidad de montar una tienda de camisas hawaianas en alguna playa. Cuando ya todo se ha hecho, cuando ya nada quede por hacer. Si alguna vez me vuelven a preguntar por un modelo a seguir diré ese: ser Morgan Freeman en The Shawshank Redemption. Alguien que cuando fue grande, mandó todo a la mierda y se fue a ser niño en algún lugar llamado Zihuatanejo.

Nota: En la serie Friends, Ross le pregunta en un cuestionario a los otros muchachos: “Rachel asegura que esta es su película favorita” Joey responde “Relaciones Peligrosas”. Ross continúa: “pero su película favorita en realidad es” y Joey termina “Weekend at Bernie’s”. A todos los hombres también nos pasa eso. Ocho de cada diez siempre responderemos que nuestra película favorita es The Shawshank Redemption cuando en verdad es Caddyshack o Tommy Boy.

Thursday, January 12, 2012

Sultán



El tubo de agua cuelga sobre un costado de la boca de la paciente. Si no fuera por el dolor de la aguja de la anestesia que le clavó el Dr. Garmendia hace cinco minutos para trabajar en la caries que le ha venido molestando desde hace tres semanas, ya se hubiera parado. Esperó una hora y media de más para entrar al consultorio y el Dr. Garmendia se ha portado malísimo con ella. Ha contestado su celular más de cinco veces. Una cuaima, seguramente, porque el Dr. Garmendia lo único que hace es decirle que esto es una emergencia, atender, decir “Ajá, ¿tampoco ahí? ¡Qué vaina!”, pasarse la mano por el pelo grisáceo y trancar con un “Ok, llámame”.

Siete cuadras a la izquierda, la Sra. Garmendia tranca el celular y lo lanza a la silla del copiloto. No sabe ni para que llama a su ex esposo, él es un inútil en horario de oficina, pero por lo menos tiene la decencia de seguir atendiéndole en momentos de crisis. Tiene exactamente una hora y treinta y siete minutos para conseguir lo que ha buscado todo el día antes de ir al colegio a recoger a sus hijos, de lo contrario, todo el plan “hagámosle la vida más fácil a los chamos para que no se den cuenta de que su papá ya no vive en la casa a dos semanas de que venga el Niño Jesús” estará perdido.

Consigue el botín por carambola. Un retweet encarecido de @zapatazos, el único que le prestó atención entre la maraña de desesperados buscando donaciones de sangre y Primperan, la lleva a ponerse en contacto con un señor en Los Naranjos que dice tener exactamente lo que ella pide con tanta urgencia. Veintidós minutos después de haber firmado el cheque más costoso de la quincena, monta en su carro una caja de Equipana con una pelusa negra la cual se recuesta muerta de miedo en una de las esquinas. Al prender el carro, la Señora Garmendia llama a su ex marido y le dice: “Listo, conseguí a Sultán”.

Sultán es el sustituto del primer Sultán a quien la Sra. Garmendia ha encontrado ahogado en la piscina de su casa esta mañana. Un Scottish Terrier de apenas seis meses de nacido que vino a casa de los Garmendia hace tres semanas como regalo para ayudar a disminuir los efectos del divorcio en los dos hijos pequeños de la pareja, Matías y Santiago. El pequeño Sultán ha desviado la atención de los niños a las cajas de mudanza regadas por toda la casa y lo han adoptado como un tercer hermano. Sin embargo, un descuido de una puerta abierta esa misma mañana, ha provocado que Sultán se acerque demasiado al borde de la piscina y no viva para jugar con Matías y Santiago esa misma tarde.

Este segundo Sultán tiene la misma piel y tamaño que el otro y aún cuando la Señora Garmendia sabe que sus hijos no son gafos, no tiene las fuerzas para contarles de la triste noticia. Sin tiempo para aclimatar al nuevo Sultán en la casa se enrumba con el can a bordo para hacer la cola del colegio Los Arcos. A medida que sus hijos caminan hacia el carro, mete la mano dentro de la caja donde está el perrito para ponerle el collar azul con la etiqueta dorada que dice Sultán. Mira el resultado y aún cuando sabe que no se parece mucho, se dice a si misma que algo es algo. Por lo menos el perro es negro.

Mientras retira el cartelón que dice “Hermanos Garmendia” de su tablero, sus hijos se montan en el carro. “¡Sultán!” gritan emocionados, incrédulos de que su mamá lo haya traído a bordo. La Señora Garmendia reza para que no lo vean muy de cerca. Quince segundos después, respira profundo. Matías carga el perrito y se lo pone junto a su cachete mientras Santiago le acaricia la cola. Todo de vuelta a la normalidad.

La señora Garmendia deja que sus hijos entren a la casa y los manda directamente con Nancy, la señora de servicio, a la cocina. Los niños abrazan al perro y ven a su madre con ojos de muchas preguntas pero la señora Garmendia les vuelve a repetir la orden de entrar a la cocina. Una vez que están fuera de vista comienza a subir las escaleras de dos en dos. Abre la puerta de su cuarto, esquiva las tres cajas de mudanza regadas en el piso y se lanza entre la colcha estampada. Coge el teléfono y disca el número de celular mientras emite respiraciones cortas. “Atiende, coño, atiende” piensa. Si no hubiera dejado de fumar, este sería el momento para prender un cigarro tan largo como lo fue el trayecto del colegio a La Boyera.

-Aló
-Martín, la cagué.
-¿Cómo que la cagaste?
-No me di cuenta y compré una perra. ¡Sultán es Sultana!

Wednesday, January 11, 2012

Las Aventuras del Primo Fantástico


Hay una ley no escrita la cual dice que todo cuento que comienza con «el primo de un amigo mío» siempre termina con alguna variación genial tipo «rumbeó con Gustavo Dudamel», «se ganó un Ferrari en Las Vegas» o «reconoció la voz de su secuestrador en un club». Siempre me han parecido un fastidio las personas que echan este tipo de cuentos. ¡Al que yo quiero conocer es al primo! Ese sí que es una persona interesante.

El primo anónimo siempre es el protagonista de unos cuentos fantásticos que se entretejen hasta alcanzar proporciones épicas. La figura del primo puede variar con el tiempo, cambiando de sexo, edad, e idioma pero siempre pasa a formar parte de una leyenda urbana sensacional, el origen de un cuento de sobremesa o una epopeya digna de un espía internacional.

A ese primo o le pasan las cosas más ilógicas o está conectado con las 100 personas que hay que conocer. El primo es el que sabe cuál Miss es la que va para el baile; los resultados electorales a las nueve de la mañana y el caballo que gana el clásico. En algún momento dado se empató con una Chica Polar, llevó a Boris Izaguirre de copas a Entre Hojas y si bien no ganó Quién Quiere Ser Millonario, fue el que se ganó la lotería el día después.

En la Inglaterra de principios del siglo XX había un refrán relacionado con Eduardo, el entonces Príncipe de Gales que decía: «bailé con un chico que bailó con una chica que bailó con el Príncipe de Gales». Nuestra versión criolla no es tan de sangre azul pero nos gusta agarrarnos de ese cambur. Todo el mundo tiene un primo que se montó en el mismo avión que Edgar Ramírez. Mientras a nosotros nos toca sentarnos al lado de un bebé, ese primo come maní y comparte apoyabrazos con las estrellas.

El primo de los cuentos es así, un todo terreno. No hay nada que no le haya pasado. Él fue el niño que se quedó guindado en los rieles de la montaña rusa del gusanito en Bimbolandia; el que estuvo bailando con Norelys Rodríguez y el que se quedó atrapado encima de un tepuy en el Roraima con solo una bolsa de Torontos y un yesquero. Ese primo es un Where’s Waldo criollo que sabe exactamente donde está Carmen San Diego. La tiene en el pin de su BlackBerry.

Hay que conocer a ese primo, insistir a que salga del anonimato porque lo queremos invitar a comer a Aprile para que nos cuente sobre su vida. Saber si todos los cuentos son buenos o si también es el primo que comienza las cadenas moradas que dicen «lo paso tal cual me llegó» y al que lamentablemente sufre la calumnia de no ser nombrado porque la gente se toma en serio el mantra guarimbero de «Borre el Remitente».

Queremos vivir aventuras con el primo fantástico, decirles a los demás entre tragos que él es nuestro amigo. No puede ser que uno llegue a viejo y no termine de conocer al que le creció una mata en la barriga porque una vez cuando era chiquito no se le ocurrió mejor cosa que tragarse un chicle.-

Revista Etiqueta - Septiembre.



Tuesday, January 10, 2012

Mis 5 Imprescindibles




Esto salió en la revista Estampas. ¡Muy agradecido!
(la desproporción de Angelina no es culpa mía)

Monday, January 9, 2012

Torta de Antología con Toque Samaritano



Una de las cosas de trabajar solo es que me pierdo de ciertas cosas corporativas como la fiesta de Navidad de la compañía. De eso me di cuenta una tarde y twittée que me encontraba en mi propia fiesta junto a mi computadora quien, vamos a estar claros, es mi secretaria, gerente, pasante, y jefa. Por alguna razón no me salió cómico y la gente intuyó que estaba triste. Recibí varios mensajes de “apoyo” a mi causa pero debo decir que no me esperaba que me enviaran una torta.

Soy fanático de las tortas de zanahoria. Me desvivo por ellas y así como persigo a las hamburguesas también hago lo mismo con las tortas por las cuales Bugs Bunny dejaría de ser fastidioso. Siempre me habían hablado de la torta de la Pastelería Franca pero no había ido a la pastelería para probarla. Gracias a mi tweet cómico (terriblemente convertido suicida) me enteré que @francaesfranca me seguía en Twitter pues muy amablemente me ofrecieron una torta como recompensa a mi tristeza. Era para darme las gracias por hacerlos reír durante el año.

Así fue como llegó el Niño Jesús a mi casa. Se presentaron con la torta de zanahoria más suculenta que ha conocido el hombre. El fastidio es que la tuve que compartir con los presentes porque era como para meterla en la caja fuerte y sacarla de a raticos. Les estoy enormemente agradecido por este detallazo que me hizo el año y con la promesa de ir por más y también atacar la de chocolate que me dicen es una grosería.

Datos:
Pastelería Café FRANCA Las Mercedes: (0212) 991.8376 Ave. Principal de Las Mercedes, e/c Monterrey y Mucuchíes. lm@franca.com.ve. LUN-SAB 07:00AM-08:00PM; DOM 09:00AM-07:00PM

Pastelería FRANCA Galerías Los Naranjos: (0212) 435.8366 Ave. El Paují, C.C. Galerías Los Naranjos, Nivel Plaza. gln@franca.com.ve. LUN-SAB 08:30AM-09:00PM; DOM 08:30AM-08:00PM

Sunday, January 8, 2012

El Triatlón Olímpico por la Mejor Hallaca Social

Feliz con esta caricatura que me hizo Rayma para el artículo que salió en diciembre en la Revista Etiqueta. Si hacen click se lee más grande.

Saturday, January 7, 2012

Relajo en el Crucero (cuando no se hundían)



Viajar con la familia es lo máximo porque te pagan todo consienten. Como consecuencia de ese plan papi paga consentimiento, tienes que estar dispuesto a anotarte en el plan familiar, sin quejas ni arrepentimientos. Esto no es fácil cuando se es parte de una familia cuya idea de viaje es meterse en un mercado en una isla caribeña a comprar queso de bola y después colearse en la playa de un hotel que “ay es que es una maravilla” con todas las bolsas del mercado (que el queso de bola no es lo único) para echarse un chapuzón.

He aprendido con el tiempo a no pararle a eso. Con el tiempo quiero decir tres días metido dentro del viaje. Viajar con mi familia es como estar con los Fockers, con la única adición que meterse conmigo también forma parte de sus grandes placeres. 

Comencemos por el principio. En junio del año pasado comenzamos a discutir posibilidades de viaje para diciembre. Hartos de la peregrinación anual a Margarita con sus apagones y la sempiterna cola en el Sambil, Playa el Agua y Donde Alfredo, decidimos irnos a pasar el año nuevo en un crucero por el Caribe. Teníamos tiempo sin hacerlo. La última vez nos pasamos de pichirres y nos montamos en uno que estoy seguro anda en el fondo del mar con la Sirenita saqueándolo de lo chimbo que era. Luego mi papá vino con otro plan de barco que según él era lo máximo, el cual gracias a Dios nos negamos pues no tuvo un feliz desenlace.

Esta vez nos fuimos por lo seguro, un barquito de la Royal Caribbean donde te sirven el trago del día y te arreglan el paño en el cuarto en forma de mono, elefante u hormiga egocéntrica. Donde eres consentido desde el mismo momento en que te montas en el barco hasta media hora antes de que te bajes cuando te entregan la cuenta y concluyes que te gastaste el CADIVI del 2012, 2013 y posiblemente el 2014 en tragos con paragüitas pegados. Es uno de esos planes en donde cada quien hace lo que le dé la gana, teniendo que ser absolutamente Von Trapp a la hora de la cena pero por lo demás absolutamente independiente dentro del barco.

Por supuesto lo que hicimos fue comer, tomar y fumar como unos cosacos. Eso ya lo sabíamos desde Caracas. Tanto, que desinvitamos a mi hermana quien es vegetariana, dejó de fumar y solo toma ron si los planetas están alineados, porque sabíamos que nos íbamos a portar mal y la señorita Rottenmayer seguro nos castigaba. Aquí cada quien se iba de masajes, o de Bingo (punto importante, nosotros somos medio niches), tomarse fotos nefastas (ver abajo) o de estrecharse en cuanta tumbona encontrara. Pendiente de nada salvo de no estar pendiente.

El problema de la independencia es que uno puede llegar a perderse. El barco es tan grande que a veces sentía que pasaba la mitad del día metido en un ascensor. Por eso agradecía el punto de encuentro. Toda familia tiene un punto de encuentro. Cuando íbamos a Disney y alguien se perdía, siempre sabíamos que debíamos irnos a la fuente de bronce de la Cenicienta para ser rescatados con un “¡Pero tú estás loco chico, pensábamos que te habían secuestrado!” (en Disney sobre todo).

En el crucero, el punto de encuentro se dio de manera espontánea. Mientras otros veían a sus familiares sudando la gota gorda dándole tres vueltas al barco en trote, a los míos bastaba con bajar al casino para encontrarlos en el bar de las traganíqueles con trago, cenicero y chips de jugar. A veces pienso que de darse la oportunidad mi familia corrompería a toda la población Amish en un dos por tres.

En las islas sí era distinto porque íbamos pegados cual familia Brady en una de que nos amábamos. Código según mi hermano para “vamos a sacarle plata a estos yahoos para que nos compren ropa”. El problema con los cruceros es que llega un momento en que no tienes idea de qué día es. La manera en cómo te lo indican es que cambian la alfombra de los ascensores para que diga “lunes”, etc. cada 24 horas. De resto estás perdido. Eso afecta en las islas cuando ya no puedes más. Y como adentro del barco hay comida como si fueras primo de Calígula, sentarse en un restaurante local y que se tarden con la comida es como para que te pongas malcriado.

Eso me pasó en Curazao. Esperando por un almuerzo que no llegaba y ya un poco harto de la conchupancia familiar del día, salí a fumarme un cigarro para acortar la espera. A la tercera bocanada de humo se me acercaron dos muchachas y me dijeron “Toto”. Joder, me secuestraron por no estar pegado a la familia. Ellas muy simpáticamente me explicaron que eran venezolanas y que se habían leído mi libro y me seguían en Twitter. Y yo solamente les decía: “amigas un honor pero estamos en Curazao. Ustedes tienen idea del momento seudo rock star que yo estoy teniendo en este momento, ¿no? ¡Esto no pasa en Curazao!”.

Obviamente el chalequeo familiar cuando lo conté fue de pronostico. Luego de eso, no hubo momento en el cual yo no bajara al casino que no me pararan ellos tipo fans “¡wao tú eres Toto!” lo cual prueba de que hay momentos que son chéveres pero cuando se está en una familia cuyo sentido del humor lo tienen más acrecentado que la inflación, no hay crucero de relajación que valga.-


Estas son las clásicas fotos que te toman en el barco antes de entrar a comer. A todas nos negamos menos a esta porque no podemos entender a quién demonios se le ocurre poner en un crucero el telón de fondo del foyer del Titanic. Un momento demasiado MAKE IT COUNT!

Sunday, January 1, 2012

Un Trompetazo al Año

A comenzar el año creyendo en lo imposible. En lo que no puede ser, lo que no se va a dar y lo que jamás pasará. A comenzar el año creyendo en puertas cerradas y en gente más grande, más fuerte y más estúpida que tú que te recuerdan lo infinitamente diminuto que eres en esta vida. A comenzar el año creyendo que no puedes, no entiendes, no quieres, no sabes sobre el mundo que jamás ha sido tuyo. A comenzar el año creyendo que nadie le toca trompeta a una esfinge para que se mueva.

A terminar el año sabiendo que por cada paso que no distes, otro lo dio en tu lugar. A terminar el año sabiendo todo sobre las puertas abiertas y en gente más grande, más fuerte y más inteligente que tú que se desvivieron por recordarte lo infinitamente grandioso que eres en sus vidas. A terminar el año sabiendo que no solamente pudiste, sino que quisiste, entendiste y supiste sobre el mundo que siempre ha sido tuyo. A terminar el año riéndose de lo imposible. Porque una vez Louis Armstrong le tocó una canción a su esposa frente a la Esfinge. Y esa sola imagen hace que todo sea posible.




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