Tuesday, February 28, 2012

Entre Broma y Broma




Este sábado 3 de marzo se va a llevar a cabo la I Galería de Humor “Entre Broma y Broma” en Los Galpones de Los Chorros. Esta galería va a poner a todo el mundo a reír. ¿Y qué hace Toto ahí de metiche? Pues resulta que las organizadoras se tripean mis tweets. En consecuencia, me invitaron a que escribiera en una pared para mi solito todos los tweets que se me ocurrieran sobre la idiosincrasia del venezolano. Algo tipo “estamos tan mal que ni siquiera Adriana Azzi vive en Venezuela” cosas así.

El evento “busca conjugar diversas manifestaciones artísticas tales como caricatura, fotografía, letras, audiovisual, diseño creativo, diseño urbano, gastronomía y stand-up comedy que guiarán al espectador a través de un recorrido en el que la risa será la manera de entendernos a nosotros”.

Además de mi pared sensacional, también están las propuestas de Rayma, Edo, Vida Bandida, el Meollo Criollo y Zapata. También estará El Mostacho, Bobby Comedia, Reuben Morales, Elías Muñoz, Alejandra Otero, mi amigo Yor Harri, el profesor Briceño, etc., etc. y un pobre que su mamá le puso Etc.

Es este sábado, abierto a todo público desde las 11:00 a.m. a 7:00 p.m. Luego el cierre viene a las 8:00 p.m. con un show de standup comedy. Para ese show pueden comprar las entradas por este link

¡Espero verlos! Va a quedar sensacional.

Monday, February 27, 2012

Detras de las Fotos (12 a la 19)


Día 12 – Un Monaguillo. ¿Qué demonios tiene que ver un heladero con la Iglesia? No me pregunten a mí. Yo solamente vi un carrito de helado rojo y blanco con unas campanitas y dije “si esto fueran Los Supersónicos, todo el mundo entendería este retrato”. Era el domingo de las Primarias. Sabía que no iba a ir a misa porque yo nunca voy a misa. Nina se sorprendió porque yo twittée el otro día que un cura había dicho que deberíamos dejar de hablar mal de las personas como promesa de Cuaresma. Yo pensé “es más fácil dejar de fumar”. Nina me respondió “no me sorprende tu pensamiento, lo que me aterra es que estés en misa”. Pero el punto es que traté de buscar a un padre y/o representante en la cola electoral con suficiente personalidad como para llevarse a su hijo vestido de monaguillo después de misa para votar. Como en mi zona no hay gente así me tuve que conformar con mi heladero.


Día 13 – Un Deja Vu. Lo que me pasó con esta foto es que el araguaney que no florea en mi casa pues floreó. Y yo me pasé todo el día como un gafo echado en la grama tomando fotos para arriba. Llegó un momento que estaba tan callado que vinieron los pajaritos a comerse las flores (endemoniados ¡no ven que el árbol del carrizo no florea!). Con mi camarita de turista japonés capturé a este pájaro en plena merienda y después me pareció muy lógico hacerle un homenaje oriental a mi día.


Día 15 (la 14 es un post que hice sobre la cama)– 560 Calorías. Odio las fotos de kilos. En verdad esta foto estaba destinada a que tomaramos algo relacionado con el amor pues 560 calorías es lo que supuestamente quemas cuando tienes sexo. Pero #foreveralone a las tres de la tarde ¿con quien tira? En mi desespero recordé esta bolsa que estaba tirada por ahí y pensé que sería una buena idea tomarme con mi lipa. Fue un desastre lograrlo porque no es fácil estar pegado a una bolsa como un idiota mientras tomas una foto a ciegas.


Día 16 – Un Ñu. Yo sigo sin entender como no me rendí cuando me mandaron a fotografiar un ñu. ¿Dónde consigo un ñu? Pues encontré un ñu. Una escultura que mi papá me dio, Dios sabe de que viaje. Me pasé toda la mañana tomandole fotos, en una planicie, en unas rocas, bañándose en una fuenta y finalmente amarrado a un árbol para que pareciera que estaba en una sabana (donde no hay arboles pero yo le tomo fotos a heladeros como monaguillos). Cuando mi foto estaba lista se la enseñé a cinco personas y todas me dijeron “Toto, eso es un caballo. Eso no es un ñu”. ¡Imposible! Busqué en Google “ñu”. Ah sí como que sí es un caballo lo que yo tenía. Por lo tanto me fui por la segunda y MÁS LÓGICA opción: el Origami. Yo me equivoco doblando un papel por la mitad así que no sé que me dio. Más cuando el Origami de un ñu se hace en 76 pasos. No pasé el examen en el paso 5 por lo cual amuñuñé el papel, le puse un clip y dije: “coÑU de la madre este es el ñu más sensacional del mundo”.


Día 17- Un Mal Gusto. Yo escribo sobre el mal gusto. Me encanta cuando alguien me señala algo que es niche. Por supuesto esta foto estaba mandada a hacer para mí. Y me disfracé de pies a cabeza con cholas con medias, pantalón blanco, camisa Colgate Fresh y una chaqueta que le perteneció a Osmel Sousa. Y extrañamente lo que tuve con esta sesión fue una introspección. Mientras más acercaba la cámara, más me daba cuenta que el mal gusto pega. No fue un día fácil. Me di cuenta que hay cierto gusto en el mal gusto. Y eso fue lo que salió. Me gusta pensar que este es Marc Anthony sentándose para hacer un web cam.


Día 18 – Un Pin. Este reto fue pin pun pan. Llamé a Nina mi editora. Epa, ponte ahí que eres Romeo Montesco en el celular plis. Nina dijo “Ok”. Escribí la versión moderna de Romeo y Julieta. Lo malo es que mientras le tomaba la foto “Romeo” escribía: “estás listo? Qué tal quedó la foto?” Eso me obligó a llamar a Nina a decirle “qué parte de que Romeo no puede escribir de vuelta no has entendido”. Debo decir que fue su idea agregarle los Ping! Ping! Ping! al final, lo cual le dio el toque perfecto.


Día 19 – Una Falsificación. Esta foto fue un desastre para tomar. Me pasé mucho tiempo leyendo sobre las falsificaciones porque no sabía si la piratería cabía dentro de esa categoría. Mi idea original era hundirme en películas pero esto de tomarte la foto solo no funcionó (el nivel de cooperación de mi familia ha sido CERO en este reto porque dicen que yo no hago más que hablar de mis fotos, lo cual es mentira) (creo). Así que decidí tender una cama y echarme a hacer lo que todos hacemos.


Día 20 – Un Amigo Ochentoso. Un error de foto. Error, error, error. Pero esto diré, yo me photoshopeo en fotos como Bill Gates inventa gadgets.

Thursday, February 23, 2012

El Nuevo ABC Social se escribe con "B" as in Bogotá

«Este fin de semana me voy a ABC». Hace años luz, esta frase se repitió hasta la saciedad en cuanto matrimonio, cena o entierro hubo entre nosotros. Sólo era cuestión de intercambiar el ABC por el destino que estas letras representaban: Aruba, Bonaire o Curazao. Cuando CADIVI no era un impedimento, los pies recién hechos de los venezolanos pisaban la arena de estas islas con más frecuencia que un tacón blanco de la reina Beatriz de Holanda. Miami era para el «shopping» y para echárselas. Las ABC eran para escaparse de los hijos, de la suegra, del trabajo e incluso –vamos que hay una lasciva que sonríe con picardía- del marido.

Todo esto ha cambiado. El venezolano sigue hablando en letras pero esta vez con planificación por delante. El Plan «B», se ha llevado a talentos y a oportunistas por más de un fin de semana a Panamá, San José, Miami y Houston. Sin embargo, los vientos del oeste han traído consigo una tendencia que le ha dado al venezolano la oportunidad de volver a darle un sentido de entretenimiento internacional a las primeras tres letras del abecedario. Entra en la sopa de letras de escapes criollos la «B», as in Bogotá.

La proliferación de oportunidades turísticas –amen de un pasaje a bajo costo y su distancia a pata e’ mingo- han logrado que Bogotá, Colombia se haya convertido en la predilección de venezolanos que buscan relajarse del acontecer nacional. Enfundados en camisas Columbia –porque los venezolanos creen irse de aventura- pasean por la Catedral de Sal con el mismo ahínco con el cual adquieren esmeraldas pequeñas en el Aeropuerto El Dorado como recuerdo. Impresionante mejoría de aquellos tiempos nefastos donde el «ta’ barato, dame dos» dejó entrar el mal gusto a Maiquetía.

Lugar preferido por artistas internacionales para presentarse en vivo, Bogotá trae hacia sus tierras aviones empaquetados de venezolanos ávidos de oír música de The Killers, José Luis Perales e incluso de nuestro Hany Kauam. Así se sepan solamente una canción. El venezolano no peregrina por fanatismo sino por moda. El concierto de Shakira no se ve en los espacios de la Universidad Simón Bolívar en Caracas. Eso es de amateur. A la novia de Piqué se le ve en su madre tierra, en un fin de semana dedicado exclusivamente para asistir a ese concierto.

Dos paradas obligatorias resumen el viaje de los venezolanos a Colombia: una pasadita por la tienda de la diseñadora Pepa Pombo para adquirir una camisa tejida color azul petróleo y el ritual de dejar las llaves y la inocencia en la entrada para sentarse a comer y beber como se debe en Andrés Carne de Res. Venezolano que no venga con un cuento sobre Andrés Carne de Res sencillamente no fue a la tierra que vio morir a Bolívar. El restaurante que proclama ser el sitio donde rumbean los astronautas está tan colapsado de venezolanos cada fin de semana largo, que no debería extrañar si alguna vez el CNE decide abrir una sucursal para inscribirse en el Registro Electoral Permanente en la Variante Chía – Cota.

Aruba, Bonaire y Curazao son cosa del pasado. Venezuela mudó sus vacaciones a la «B» de Bogotá, de donde cada vez más parece no regresar. Aquí entre nos, de alguna manera u otra tenemos que gozarnos la vida. Así sea oyendo en boca de muchos el muy trendy: «Este fin me largo A Bogotá, Colombia».-

Etiqueta - 2011.

Wednesday, February 15, 2012

La Mañana del No Correspondido



El concurso de Roberto Mata me mandó a fotografiar "Un Ex" para el Día 14 de los 29 días. Lejos de buscar una ex, se me ocurrió jugar con la vida después de terminarse una relación y el resultado es esta foto. Una vida completa (la cual puede medirse en años, meses o si eres Kim Kardashian, días) compartiendo cama y de repente, todo termina. Uno no se acostumbra así de fácil a volver a dormir como estrellita de mar en el mero centro de la cama. El tema del "lado" cuando se duerme en pareja no es negociable. Esa pasa a ser tu esquina de por vida, así cambies la cama de sentido.

Para esta foto me imaginé a un hombre cuya mujer lo dejó. Se llevó hasta la foto del porta retrato que está en su mesa de noche pero fue lo suficientemente sabia como para dejar un cuadro que nunca le gustó. Y los Advil. Cuando una mujer se muda, lo primero que hace es ir a la farmacia así que esos tampoco le iban a hacer falta. El hombre arrancó las sábanas la primera noche en la que durmió solo, así como diciendo: "ahora no me vas a quitar la cobija más nunca, muérgana". Pero le dejó su almohada intacta. Muy pocas plumas como para ser más cómodas que las de él (o al menos eso se ha dicho a si mismo para no admitirle a su consciencia que su mujer le hace falta).

Van cinco días y el hombre decidió tender la cama para agarrar un poco de orden en la vida. No lo hace muy bien, pues eso de planchar arrugas en una cama matrimonial jamás lo hemos sabido hacer los varones. En su mesa de noche, los libros que le ocupan la vigilia de acostumbrarse a esta nueva vida. En el piso revistas de National Geographic cuando no quiere pensar más. A los hombres se nos da bien ver animales y selvas. Parte de esa cajita  que tenemos en el cerebro en donde no pensamos en nada y que las mujeres no comprenden. Ahora está saliendo para el trabajo pero se detiene frente a su cama. Para él la mañana está gris pero así es la vida. El comienzo de la mañana de alguien no correspondido.

¿Cursi no? Bueno para que lloren, también pensé que sería muy "cuchi" si esta fuera la cama del viejito de la película UP  la semana después de que la señora viejita se muere. Gracias, mi hombre pendejo dejado por la mujer es muuuucho mejor historia que esa tragedia animada que nos regaló Disney.-

Nota: Alguien me preguntó en un comentario si se podían ver las fotos de los demás concursantes. Si se meten en esta página: robertomata.ning.com pueden ver todas las fotos en formato tipo Facebook. No todo el mundo las monta pero es bueno ver lo que hizo cada quien al final del día. Mi página ahí la pueden encontrar haciendo click aquí.

Tuesday, February 14, 2012

Amor Es... Cursi

No puede existir fecha más cursi que el Día de los Enamorados. Es un día en el cual todos de alguna manera u otra pasamos a ser barajitas del álbum “Amor Es…”, sucumbiendo a una noche plagada de sacarina entre promesas de amor dignas de Doña Florinda y el Profesor Jirafales con mñusica de Ricardo Arjona en el iPod. Los novios lo odian porque no saben qué comprarle a la novia sin que el regalo diga “haz dieta”. Los solteros lo detestan porque les recuerda a todas las ex parejas que seguramente andan en una de romance tropical.

Ahora, no por ello el Día de los Enamorados deja de tener sus anécdotas. Los intentos de caballerosidad, muestras de celos y compromisos de matrimonio no escapan de tener su momento marca ACME. Por eso no desprecio totalmente al catorce de febrero. Al día siguiente siempre hay alguien con un cuento sensacional para contar.

Un catorce de febrero, Erika se arregló para celebrar el Día de los Enamorados con su novio de tres meses. Él la había invitado a cenar en el Caracas Country Club. Lo que jamás imaginó fue que el novio no llegó en carro a buscarla a su casa sino en una carroza blanca tirada por un caballo con su respectivo cochero.

Muerta de la vergüenza, Erika subió a la carroza y comenzó a rezar para que nadie conocido la viera durante el trayecto desde su casa en Los Chorros hasta el Country Club. Sus plegarias fueron en vano. Una espontánea cadena telefónica, iniciada seguramente por su papá, hizo que todo aquel que viviera cerca de la ruta saliera a vitorear a los tortolos en su momento Kate Middleton. A las pocas semanas, Erika le terminó al novio por cursi.

Un catorce de febrero, Patricia descubrió una carta abierta en la laptop de su novio, un escritor amateur. Era la carta más bella que había leído en su vida donde el novio le hacía promesas de amor eterno, diciéndole que conversar con ella era más genial que la firma de Walt Disney. El problema es que la carta no estaba dirigida a Patricia sino a una mujer con otro nombre. El zafarrancho que se armó en la cena esa noche fue apoteósica donde Patricia le lanzó el ramo de flores, la caja de chocolates de La Praline y hasta el salero para que le diera mala suerte por traidor. Su novio rió durante toda la cena. Tres meses después, la llevó al Paseo Trasnocho donde salió al escenario como finalista en el Concurso de Cartas de Amor de Montblanc a leer su carta de amor a la anónima ficticia.

Un catorce de febrero, Julia se sentó a comer con su novio de toda la vida en un restaurant en Las Mercedes. Él había insistido en celebrar el Día de los Enamorados junto a sus tres mejores amigos con sus respectivas parejas. A la hora del postre, Julia decidió hacer una competencia con otros dos para ver quién se devoraba el fondant de chocolate más rápido. El novio no estuvo de acuerdo pero a Julia no le importó.

Al ganar ella, lamió gustosamente la cuchara en señal de triunfo. Su novio la miró horrorizado. “Si me vas a decir gorda te lo reservas”, le dijo. El novio le dijo: “Julia, adentro del postre había un anillo… ¡te lo tragaste!”. Nueve años de matrimonio después, la radiografía que muestra el anillo dentro de Julia, y con la cual su novio por fin le pidió matrimonio, cuelga enmarcada en el salón de su casa. La prueba perfecta de que hay cosas cursis sobre el Día de los Enamorados pero nada es más longevo en la relación de pareja que un cuento cómico para compartir sobre ese día.-

Revista Clímax - Febrero 2012.



Sunday, February 12, 2012

Día 11: El Reto de un Cheque en Blanco



Con las elecciones de las primarias que escogieron a Henrique Capríles Radonski como candidato de la Unidad para las presidenciales, la evidencia está más que clara que el venezolano está ávido de un cambio. El reto es titánico y hay que ponerse una meta cheque en blanco: cada uno de nosotros tiene que sentarse a hablar con dos personas más. Hablar con un familiar o amigo convencido no vale, hay que ir más allá.

Yo me siento todas las noches que voy con los mesoneros de un bar a hablar sobre política y de las opciones que tenemos para el futuro. El miedo que percibo en ellos de votar por el cambio es grande pero mi misión es hacerles entender que el arma secreta del voto es lo más poderoso que ellos tienen en la mano. En las primarias, tres amigos cercanos votaron con miedo, amenazados de ser botados de sus trabajos. Hay que ayudar a todos a vencer el miedo y escoger con plena libertad.

Hay que hablar y mucho durante estos próximos veces. Garantizar que los que viven afuera se inscriban. Nueva York y estados aledaños: por favor sigan a @embajadoresdelvoto e inscríbanse. Otras partes del mundo @Votodondesea los puede ayudar. Y si no se pueden inscribir donde viven, es hora de comprar un pasaje para el 7 de octubre. No en agosto, ya. Porque la convicción del cambio tiene que ser masiva y es nuestro deber cerciorarnos de que todo el mundo ejerza su derecho.

Nos tenemos que poner ese reto: conseguir dos personas. Lograr que esas dos personas consigan otras dos más. De ninguna manera podemos caer en un triunfalismo porque todos en la mesa de una casa van a acudir a votar. Es el ciudadano con el cual lidiamos día a día, el ascensorista, el barbero, el de la recepción y el primo que se fue y no quiere saber más nada del país. Los necesitamos. Ahora sí, más que nunca. Porque 3.040.449 es mucho pero no es nada comparado al número que necesitamos en este cheque en blanco que le tenemos que dar con nuestro esfuerzo a la Unidad.

Ocho meses. Pasan volando. Hay un camino para Venezuela. ¡No se metan por el hombrillo! Piensen en sus dos personas ya.



Saturday, February 11, 2012

Una Cena para Doce


¡Guillo! La conversación en esta mesa debe ser de pronóstico. Este fue el reto para el día 9 en el concurso de fotos de Roberto Mata: una cena para doce. Por supuesto, intenté recrear La Última Cena de Da Vinci pero descubrí que no tengo doce amigos dispuestos a venirse a mi casa a las 10:30 de la noche a pelearse por quien va a ser Judas. Pensé en irme a Le Club para tomarle una foto a doce extraños en la barra pero eso me provocó tomar whisky, no tomar fotos.

Me decidí por una cena de presidentes. Juzguen a quien quieran por su condición yo los metí a todos, más dos culitos porque qué no hay nada más pavoso que una cena de hombres con mantel. Me encantó tomar esta foto. Debería poner los bloopers porque fue un desastre hacerla. En las primeras tomas, se miraban todos frente a un espejo y la mesa se veía por detrás pero después decidí que ser Presidente de la República es demasiaaaado egocéntrico como para ponerlos a verse las arrugas.

Si cuentan salen once pero les juro que hay doce. Un diablillo (no voy a dar nombres pero sabes que estabas rascado Raúl Leoni) está tapado por la señorita que entra a la fiesta (creo que es Diosa Canales porque no veo como CAP y Marquitos coincidirían de otra manera). Así que decidí que yo, el fotógrafo soy el duodécimo comensal. No es por echármelas de importante al decir que yo salgo, a fin de cuenta esta foto lo que prueba es que todo el mundo -yes Hugo even you kiddo- es tan solo un momento fugaz en la historia. ¡Como Whitney! Didn't we almost have it all??? Suena como el Himno de Venezuela. Pero bueno, yo soy el comensal number 12 porque de haberse dado, La Patilla hubiera pagado trillones por esta foto de titanes (y el Chiguire también para dar prueba de que Francisco de Miranda le andaba pistoneando a una jeva y no al mesonero). ¿Y quíen no le va a dar clic a este momento?-

Friday, February 10, 2012

Paraíso en Caracas

Tengo cuatro años tras la caza de un sueño en Caracas: ir a la Quinta El Cerrito en San Román. Desde que vi una foto de la casa, me leí Villa Diamante y fui a una exposición de Gio Ponti en Milán, no puedo dejar de pensar en lo mucho que he querido conocer esta casa. Organizar una visita guiada con mis amigos es más difícil que Mario Silva vote por María Corina por lo cual he dependido de invitaciones a eventos para ir. Ninguna se ha dado.

La primera vez en un evento de Toyota el tráfico me dijo “no te vistas que no vas”, la segunda vez un amigo idiota decidió casarse ese día. Ya se divorció por lo cual le tengo más rabia. La tercera vez fue para el estreno del fashion film La Casa del Dr. Redphone de mi estimada @madamefedora a la cual no llegué porque Caracas decidió hacer cinco eventos ese día. Pero este jueves, por fin, todo se dio y cumplí mi misión: Toto fue a la villa de los Planchart.

La excusa fue un evento para probar una nueva mezcla del whisky Buchanans. Whiskycero de cepa, la fiesta estaba hecha como para mí pero mi emoción estaba centrada completamente en ir a la casa. Ya desde la entrada cuando me bajé del autobús que me llevó supe que estaba en un lugar mágico. La fachada de esta casa de Gio Ponti parece desafiar la gravedad. Exuda un aire de misticismo la casa, uno se siente importantísimo y le da las gracias a algún ente inexistente que la pareja que vivió aquí montó un pequeño paraíso.

Es una casa sin paredes, con vistas para todos los rincones guiados por rayas horizontales amarillas. El Calder de la entrada provoca desmontarlo y salir corriendo, a las orquídeas tocarlas y en los muebles sentarse. Es cómico, mientras me daban el tour, lo único que pensaba era en que deseaba que todo el mundo se fuera para poder quedarme solo con el guía y hacerle mil preguntas. “Cuéntame de la cocina, háblame de la poceta, quiero abrir un closet, súbeme a los cuartos”, cosas así. Tan impresionante es la casa que provoca curucutear hasta el garaje.

Ya en el jardín donde se celebraba la fiesta, comprobé que el Ávila era el invitado más elegante. Es la vista más sensacional de Caracas, cuajada con una alta palmera que provoca abrazar. Allí pensé que puedo perfectamente ser el conserje de una casa así. Todo para encontrarme a algún echón que me diga “Yo soy vicepresidente de finanzas corporativas en el Fondo Monetario Internacional” para yo responderle “y yo limpio las pocetas de la Quinta el Cerrito, no gano mucho y te apuesto que soy más feliz que tú”.

Les dejo aquí un documental que conseguí de la casa en YouTube. Van a AMAR a quien fue la señora Planchart. Se ven tan simpáticos ella y su esposa, dedicados, soñadores y con ganas de construir cielos en tierra. Todo porque, como ella cuenta, “mi esposo se empeñó en que quería un hato así que yo decidí buscarle un hato en Caracas”. Impelable la parte donde confiesa haberse equivocado al cambiar el plano de la casa, razón por la cual el Sol no entra como ha debido ser. También impresionan las ideas de Ponti para Caracas. Quería convertirla en la ciudad más bella del mundo. ¿Qué nos pasó?






También les dejo el fashion film de Madame Fedora protagonizado por Eglantina Zingg. Este es el primer video de su tipo en Venezuela, el cual busca contar una historia a través de la moda. Aquí sí gozan la casa en todo su esplendor.


La Casa del Dr. Redphone con Eglantina Zingg from Burgueses & Bohemios on Vimeo.

Día 10: Un Escapista

Una Escapada Surrealista

Esta mañana me la he pasado leyendo sobre Harry Houdini. El tema para la foto de Roberto Mata es retratar a un escapista y no hay mejor que el mago de las cadenas imposibles. Me impresiona leer que sale de su casa a los trece para unirse al circo y a los actos. A mis trece Josefa todavía me llevaba a casa del vecino para irme al colegio.

También me gusta leer sobre su desprecio hacia el espiritismo. Con su esposa creó un código que le daría después de su muerte. Ningún espiritista pudo romper el código y diez años después, la esposa se rindió de establecer contacto. “Diez años son suficientes para esperar por cualquier hombre” dijo la viuda Houdini. Penelope esperó un poco más a Ulises pero madame Houdini era moderna.

Pensando en temas de foto, Manuela me sugiere que explore el surrealismo como manera de escapar. Tengo tiempo queriéndome hacer una foto disfrazado de Salvador Dalí pero no consigo la manera de hacerme los bigotes exactamente como yo quiero. El surrealismo es un arte de escapatoria, esto no es una palabra o esto es una letrina y es arte porque yo lo digo. Escapar de la realidad como fuente de toda inspiración, donde las leyes de la gravedad tienen menos importancia que los elefantes rosados.

Caminando por la casa con la idea de un truco de magia como lo es la ilusión óptica y el arte, me poso sobre un gran cuadro de dos metros que está en la escalera. Allí hay una simple silla en una terraza con brochazos de pintura multicolor. Continúo mi camino y me detengo. Yo me voy a meter en ese cuadro. Porque puedo soy obstinado.



Con Nina mi editora en camino para tomarme la foto, Zubi Zubi dicendo “oh Lord” por el teléfono y Alejandro mi hermano en completo desacuerdo desde la oficina, procedo a embadurnarme de pintadedos. No es tan fácil como creo y termino rindiéndole un vulgar tributo a un súper héroe rechazado por la sociedad porque dice frases como “¿rescatarte en el Roraima? Noooo mi reina, no llevo la guaya”.
Como Nina no llega y yo soy impaciente decido que mi mejor opción es Josefa. Al entrar a la cocina me regaña porque yo soy un inventor. Pero que Josefa se anote en mis aventuras no es la parte dificil. El problema es lograr que tome una buena foto. Falla desde el comienzo. Le explico que quiero todo el cuadro pero no hay forma. Al final decido que me voy a tomar la foto yo solo y cuando venga Nina compenso. Pero Nina no llega por lo cual decido que tengo la foto que quiero enviar y decido a lanzarme un chapuzón de Houdini a ver si me ilumina. Nada.


Esta es la foto final de mi aventura surrealista. Dentro de todo cuadro cabe otro inventor loco más.

Wednesday, February 8, 2012

Día 8: Un Asunto de Honor

La leyenda cuenta que aquellos hombres que se sienten sobre las raíces del árbol de las diecisiete ramas doradas gozarán de la gloria eterna en los cielos de Buda. Pero llegar hacia él es una tarea innoble. Siete colinas, siete montañas y siete riachuelos debe cruzar el valiente explorador que desee encontrar el místico árbol. No hay mapa en el mundo que registre tal locación, dejándoles la cartografía a ciegos ancianos y viudas de negro que buscan susurrar a sus nietos de noche.

Diecisiete soldados rusos burlan la frontera y se adentran en los tupidos bosques de Mongolia. El general Aleksandrov, líder del batallón, ha perseguido el sueño de encontrar tan dichoso árbol desde pequeño. Su vida entera la ha dedicado a recorrer las cuatro esquinas del continente asiático con la esperanza de sentarse a descansar bajo la sombra dorada. Su empeño le ha ganado la mofa de sus generales contemporáneos, la incomprensión de sus subalternos y las lágrimas de su esposa. Es un hombre tras la conquista de la última gran cruzada, perdido de la cabeza por encontrar un árbol que no existe.

Aleksandrov se ha prometido a si mismo que de no encontrar el árbol en Mongolia volverá a casa. Ignora si su esposa lo espera; suficientes soldados lo han abandonado como para no pensar lo contrario. Solo dieciséis hombres, soñadores como él, inspirados en la leyenda de la gloria divina y el anhelo de un hombre que nada tiene que hacer caminando en selvas, continúan acompañándolo en su misión.

La suerte ha corrido con ellos esta vez. Seis riachuelos han mojado sus botas luego de haber pasado siete colinas y dormitado en el pico de siete montañas. Un pequeño río ha constituido el séptimo de la historia, llevando a los hombres a trepar por el costado de una última montaña.

El comandante Cheverin, quien lidera el camino de los diecisiete soldados, detiene sus pasos. Una inusual oleada de sol ha roto el frío de la mañana y con él, puede apreciar una visual a la distancia. Respira profundo ante tal magnificencia, a sabiendas de que en un instante se volteará hacia el general Aleksandrov para comunicarle un asunto de honor.-

Tuesday, February 7, 2012

Detrás de mis primeras 7 Fotos en el Reto "1 Foto x 29 Días"

Esto de pensar en una foto por día es un tema difícil. Estoy en lo que quizás sean las mejores dos semanas en cuanto a trabajo de mi vida y no puedo dejar de apartar una hora o dos para tomar la foto. Hay diez carpetas de traducciones al lado de mi escritorio, un manuscrito sin terminar, cinco llamadas sin contestar y no me interesan. Tomar esa única foto es lo que más placer me da de todo mi día.

Soy malo haciéndolo. No sé tomar una buena foto, amén de que mi cámara es la que usaría para tomarme fotos con el Pato Donald. Pero me encanta toda la conceptualización, el momento antes de tomar la foto. La idea me viene al instante de recibir la asignación y solo es cuestión de correr para encontrar los materiales y armar el escenario. Reducir mi idea exagerada de una mujer con billetes en mano dentro de una catedral prendida en velas por una toma cerrada de una plañidera con un manojo de billetes alumbrados por un bombillo de rabo de cochino cuesta, pero se hace lo que se puede para gozarse el resultado.

El concurso llama a buscar un hilo conductor y el mío ha fluctuado a medida que pasan los días. Me ha entrado la idea de la tristeza y de la opresión en la cabeza como concepto. La ironía es que no veo lo triste sino hasta que cargo la cámara a la computadora y mira las fotos. No sé si se vea pero me gusta; adentrarme en la tristeza es algo que nunca he hecho como ejercicio.

Día #1 – Un Mamífero Volador



Poco preparado para este concurso, confieso que le tomé una foto a mi loro con mi celular hasta que Manuela Zarate me alertó que los loros no son mamíferos. Asumida mi brutalidad, y revisado el concepto de mamífero, me puse a pensar en piñatas. Una de mis frases favoritas es “Creo fielmente que las piñatas promueven la violencia en contra de los animales exóticos”. De niños le caemos a palos a nuestros héroes o algún animal hecho de cartón y papel y no lo pensamos dos veces lo que eso conlleva. Yo estoy a favor de la piñata, cáiganle a pedradas todo lo que quieran, eso nos cansa como niños pero en verdad es un tema de opresión. Es una de las pocas instancias en donde el humano siempre le gana al súper héroe. ¿Quién es el bueno? ¿A quién pertenece la bota entonces?

Día #2 – Una Patilla Suicida



Cuando recibí la asignación pensé en Alberto Federico Ravell. Me imaginé una foto cinco años más adelante, donde la hegemonía comunicacional sea más boli-victoriana que nunca. A tal punto que es mejor permitir que los propios censuradores pasen a ser los narradores de las noticias para evitar un cierre. Me gustó la idea de hacer una foto en donde alguien acaba de leer la noticia por Internet y se levanta, prende el televisor para ver si es verdad. Allí está el canal del Estado confirmándolo. Todo es hegemónico, no hay ni una sola verdad más que un título de comunicador pegado a la pared que ya no sirve. No sé si es Ravell la figura que se lanza por la ventana. Yo confieso que me monté ahí porque sentí curiosidad en saber lo que se sentía llegar a ese punto donde no hay más camino posible.

Día #3 – Una Compra Nerviosa



Nuevamente jugué con la soledad del día anterior. La caja de aceite llega a la casa anunciando buenas nuevas por lo menos para un mes de cocina pero no hay nada alegre en eso. Hasta los santos y el perro lo saben. La figura que sale del cuadro la deja ahí de momento. Pronto la vendrá a buscar para guardarla pero está llegando a casa y ahora no quiere saber más nada sobre eso. Lo que busca es ver un sol que ya pronto se va. Viéndola unos días después no es mi foto favorita pero me gustó el concepto en su momento, donde el perro es protagonista de una cosa que los hombres necesitan y que no encuentran. Muy canino eso de la escasez, donde hay que escarbar para encontrar.

Día #4 – Una Plañidera


Después del “niñooo ¿cómo no vas a saber lo que es una plañidera?” de mi mamá cuando la llamé a preguntarle por el concepto, Wikipedia me ayudó a entender que una plañidera es una señora a quien se le paga para que llore en los entierros. Antiguamente llevaban un vaso donde derramaban sus lágrimas y lo enterraban con los muertos para mostrarles a los dioses que habían sido llorados, un privilegio solo de ricos.

Mi idea inicial fue hacer una foto de Josefa viendo el desfile del 4 de febrero. Para ella, no poder ver Sábado Sensacional porque hay cadena es un entierro. Pero no me provocó convencerla por lo que decidí hacer una toma cerrada como si una plañidera estuviese saliendo a trabajar. El fruto de los entierros de ayer está sobre la mesa y con el periódico ya tiene visteado a los nuevos que va a llorar. A la izquierda su vestido y a la derecha su manto, en el medio sus rosarios. Un desastre tomar esta foto por el tema de la luz que la quería oscura pero me gusta como quedó el color de los billetes.

Día # 5 – Un Diente de Leche



En mi computadora yacen no menos de dos mil fotos de mi sobrina con sus dos dientes de leche. Unas fotos lindísimas de alguien que se ríe sin parar y que más mona no puede ser. Pero a mí me molesta encasquetarle una foto de un bebé ajeno a otro. A todos nos parece que nuestros bebés son cuchis y los demás no. Entonces mi foto no iba a ser linda por lo cual descarté a mi sobrina y me fui por lo horrendo, mis propios dientes de leche. Yo no sé el por qué demonios guardé mis dientes en una caja pero el hecho es que los guardé. Es lo más mórbido que tengo pero si la Plañidera llora por los muertos pues a mí en algún momento me pareció propio recordar mis dientes. Lo puse un poco fúnebre para jugar con la tristeza nuevamente pero después vi que mi reflejo podía salir y decidí enseñar mis dientes de ahora. La foto es fea pero me da risa. Cuando vi que captar mi reflejo involucraba ponerme la cámara en la oreja para tomar la foto, me reí y no me vencí hasta conseguirla.

Día # 6 – Un Derecho de Admisión


De todos los derechos del mundo, hay unos que te admiten solamente porque tú eres un nombre, eres hijo de alguien, eres amigo de alguien, pagaste una membresía para ser alguien o mira, eres pana y te invitan pa’ todas partes. Quise jugar con eso, con la identidad en esta foto. Yo soy admitido a un sinnúmero de fiestas por una tarjeta que llega a mi casa metida en un sobre color hueso. Esa tarjeta implica mi derecho de admisión a un lugar. Pero ese derecho también lleva a una perdida completa de mi personalidad. Esa admisión me quiere en letras cursivas y en tinta china, sin apodos pero con apellidos. Visto en múltiples tarjetas, donde ninguna se diferencia de la otra, la opresión se hace mayor. Esas tarjetas me dicen ¿quieres ser admitido a un mundo? Asume la caligrafía con la que se escriben las normas de esa sociedad que te invita a entrar. Es una foto aburrida pero me recuerda mucho al Juan José Aguerrevere que se moría por ser tan elegante como los sobres de todas esas fiestas y al Toto que un buen día hace tiempo dijo “¿y cómo pa’qué?”.

Día # 7 – Un Ataque de un Tiburón



Le menté la madre a Roberto Mata cuando leí la asignación. Pero así son los retos, los ves imposibles y de repente llegas a un cuadro sensacional. Mi primera idea fue tomarme una foto en flux con chapaletas y mascarilla todo mojado con parte del pantalón mordido. Pero algo me llevó a este baño de esta casa en particular y pensé en Marat. El mayor tiburón sangriento de todos que denunció a un sinfín de franceses en la época del terror, murió metido en una bañera. Mi composición cambió cuando encontré el gorro de baño y pensé a manera de chiste, ¿en verdad qué harías si encuentras un tiburón metido en tu bañera? Pues lo matas. Uno se tiene que defender de la opresión del otro, por más fuerte que parezca y si éste tiene el tupé de bañarse con un gorro de baño estrafalario, pues con más razón todavía. En la foto, el ataque del tiburón ya pasó, y aunque ignoramos lo que hizo, ahora es el turno del oprimido para atacar (con bellos pantaloncitos chupi chupi arremangados sin razón alguna pero es su turno igual).

Espero que pueda continuar este reto por 22 días más.  Seguro mañana me pelo, pero me parece un ejercicio sensacional de introspección. Ahora me da pena publicar todo esto pero uno, dos, tres.. váyalo! Critiques welcome, pero por ahora las de "Toto abre el foco más y desintegra el diafragma de exposición" no me sirven porque mi camarita Sony es como todo regalo que Japón le ha dado al mundo: "aprieta el botón y listo".-

Monday, February 6, 2012

El Reto de Tener a Manuela

Foto: Hamish Macpherson


Mi amiga Manuela Zarate es una ladilla. Debería decir que es un fastidio por aquello de que ella es mamá y una señora de su casa pero sus hijos están muy chamos todavía y creo que su marido concuerda con mi opinión. Lo vuelvo a repetir: Manuela Zarate es tremenda ladilla. ¿Por qué Toto, insultas a nuestra querida Manolita la del blog Ayúdame Freud? ¿Por qué echar por la borda  una amistad de 20 años de esa manera? Yo les propongo darles a Manoleta quince horas de cualquier día que ustedes puedan. En quince horas, yo gano las primarias de “Es Manuela Zarate una ladilla china sí o no?” Hands down.

Desde que  me levanto ya tengo un mensaje en el celular de Manuela. Ella arranca su día a las seis y media de la mañana. Yo soy de las personas que considera que las ocho de la mañana es madrugada. No hay semana en la que no me proponga un plan tipo "vamos a lanzarnos en benji"; "vamos a crear un concurso de poesía"; o "vente conmigo al pediatra de mis hijos para que le caigamos a golpes a la conserje que me dijo el otro día que no podía estacionarme donde me estacioné". Ok lo admito, gritarle a la conserje fue un plan muy divertido. Manuela Guerrillera is fun!

El problema es que yo trabajo. No sé en qué pero trabajo. Y adaptarme a Manuela es complicado. Famosa es mi participación en su club de lectura . Me retiré a los veintisiete minutos de haberse fundado porque puso más reglas que Dolores Umbridge. Pero lo bueno (para ella, para mí es un martirio) es que la Manola no se da por vencida. Ella insiste e insiste y me arrastra a donde ella vaya. Jurado de un Spelling Bee, check lo he hecho. Invitado de relleno para hablar con un político, me cansé de hacerlo. ¿Árbol telefónico por si acaso alguna mascota necesita un veterinario con los petardos del 31 de diciembre? Le tranqué el teléfono. Incluso, he sido entrevistado arrastrado tantas veces a un programa de radio seudo intelectual que ella hace por web que tengo la leve sospecha de que soy el co-ancla del programa y ella no me lo ha dicho para así embolsillarse el sueldo. .

Pero, en honor a que cumplimos 20 años de amistad (tres semanas de novios en 1992, fue una relación súper cuchi), Manuela Zarate y yo hemos encontrado una actividad en común. Todo era cuestión de que yo me metiera  a motus propio sin que ella me empujase por su precipicio de la aventura. Los dos nos inscribimos por separado en el concurso 1 Foto x 29 Días de Roberto Mata. Allí tenemos que tomar una foto sobre un tema diferente cada día. El premio son dos pasajes a Paris y los dos queremos ganar tanto que nos hemos prometido llevarnos el uno al otro si alguno de los dos llega a ganar (cosa que estamos claros es una mentira ficticia porque 9 horas con Manuela en un avión es de Osama Bin Laden).

Ya llevamos siete días con el reto. Es difícil porque si no entregas una foto quedas descalificado. Pero ahí vamos bien. Ella sabe de fotografía mientras que yo estoy cual turista japonés con mi camarita Sony. Ahora, si antes Manuela me escribía por el celular a las siete, ahora es a las cuatro y media de la mañana. “¿Cómo fotografío un ataque de tiburón si tengo que llevar a mi hija al colegio?”. Y Manuela Zarate no es ladilla, noooo vale. Pero yo me la calo. Porque 20 años después, ya me he resignado a que no hay manera de deshacerme de ella. Así va a ser mi vida, una esposa en la cama y por el teléfono, “dime, Manueeeeela”.-

Sunday, February 5, 2012

Maneras de Meter la Pata



El mes pasado fui invitado como parte del jurado del I Concurso de Cartas de Amor de la Universidad Bicentenaria de Aragua. Este concurso lo organizaron un grupo de estudiantes de Comunicación Social como parte de una materia llamada Prácticas Profesionales Sociales. Me encantó que me hayan escogido porque me impresionó el nivel de organización. Me vinieron a buscar a mi casa en Caracas y a las 12 de la noche ya estaba de vuelta, sano, salvo y mejor amigo del chofer.

Juzgar cartas es difícil primordialmente porque el sentimiento contenido en ellas debe ser universal. Cuando es extremadamente personal se hace difícil que otra persona a la que no está dirigida la carta se relacione con ella. Aquí no fue el caso ya que tuve la grata sorpresa de oír la carta de un joven llamado Daniel Centeno quien ganó el primer lugar.

Su carta me gustó porque logró combinar en rima una sensación que nos ha pasado a todos: ¿me quieres como amigo o me quieres como novio? Porque pa’ amigo, mi hermana. Tan divertida y elocuente carta no podía pasar desapercibida y me gustó mucho que los aplausos del público correspondiesen con lo que había decidido el jurado.

Los organizadores me pidieron que entregara el trofeo al ganador por lo cual subí al escenario con la presea para dar un discurso. Allí le dije a Daniel que su carta me había dado rabia porque era tan buena que me hubiese encantado escribirla yo. Luego, procedí a darle las gracias a la Universidad Bicentenaria de Aragua por acogerme y hacerme sentir parte de ellos por una tarde. El problema fue que mi discurso fue más o menos así:

“Oye, que buena tarde he pasado aquí con todos ustedes, les quiero agradecer enormemente a tan noble casa de estudios como lo es la Universidad Bolivariana de Aragua por darnos este….”

Ok, el ex-Presidente Bush tuvo más suerte con el incidente del zapatazo en una conferencia de prensa que dio en Irak, porque fue un solo hombre. A mí me cayó a pitazos todo un auditorio. Me equivoqué completamente con el nombre de la universidad y toqué un punto álgido el cual comprensiblemente no fue bien acogido. Los moderadores me veían con cara de cuarta finalista y yo no hallaba donde meterme pero creo que lo arreglé bien. Creo...

La verdad sea dicha, entre el bolivarianismo y lo bicentenario uno se confunde entre tanto Bolívar. Por eso es que la política jamás se debería meter con Bolívar. Porque tontos como yo van y meten la pata de vez en cuando sin quererlo en nombre del amor. Mientras tanto, soy declarado ciudadano NO ilustre de la ciudad de Maracay hasta que me aprenda bien el nombre. Atención Venezuela, no darme un micrófono ¿sí?

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