Friday, April 27, 2012

Interpretes de Ideas



Hace un par de meses, la consultora MBLM me invitó para que diera una charla a sus empleados sobre mi trabajo. Eso es chévere para cualquiera. Cuando uno es un Leo inseguro con necesidad de aceptación eso es lo máximo. Hablamos sobre el blog, el libro y mis trabajos con nueve jefes pero sobre todo de la interpretación de una idea que un cliente quiere llevar a cabo.

En realidad son pocas las veces en las que una revista en la cual trabajo me dice a mí lo que quiere de mis escritos. Tengo rienda suelta y carta blanca para escribir sobre lo que me venga en gana lo cual ciertamente es una bendición pero puede llegar a ser un calvario. Nada peor para alguien con una fecha de cierre que abrir una página en Word, levantar las manos sobre el teclado cual Rachmaninoff y darse cuenta de que no tiene la menor idea sobre qué escribir.

Uno puede tener mil ideas maravillosas en la cabeza pero hasta que no te sientes a escribir una sola de ellas son solo eso, ideas. Cada vez más me encuentro con gente que me dice que a ellos les encantaría escribir, que tienen una idea sensacional sobre un platillo volador que se postra sobre el Cerro Ávila y no pueden conquistar la ciudad porque no puede entender que el tráfico no sea una armada humanoide a la defensiva. Siempre contesto: ¿y qué esperas?

Yo creo que más que una imposibilidad de escribir (a fin de cuentas escribir es combinar letras) es un gran temor a la crítica. Pero eso nos pasa a todos… Para mí, escribir para una revista como UB es lo más fácil del mundo, soy yo y lo que pienso. Para Clímax me pasa lo contrario, veo quienes escriben conmigo y me da un miedo terrible. Y no hay nada más fastidioso que compararse con gente que no le llegas ni a los talones. Porque te encierras tanto que hasta del closet de Narnia te escupen por intenso.

Lo mejor es creer en tu idea, o en la idea que te da un cliente, y echarle dedo al teclado. A lo sumo llegarás a cuatro párrafos de errores pero darás con una frase sensacional. Borra todo lo demás y construye a partir de la interpretación de esa frase. A mí me ayuda cambiar  hasta de tipo de letra. Aprendí esta semana que en verdad la gente no piensa tanto en ti como crees. Eso es tan liberador como ir desnudo desde tu cuarto hasta la cocina. Entonces si nadie habla de nosotros, ¿qué esperamos? Es cuestión de tiempo antes de que alguien escriba la historia de los aliens en el Ávila antes que tú.

Pero, ¿es buena la idea? Qué voy a saber yo. Suena bien pero si no la interpretas, la escribes y la desarrollas es solo una habladera de paja. Mario Puzo decía que no era recomendable hablar de lo que se iba a escribir sino de lo que ya se había escrito. Eso es. La idea sensacional está en la cabeza. En pausa para otro momento mejor. Pero no podemos pasarnos la vida dándole pausa a la idea, como quien pausaba la escena en Tres Hombres y un Bebé para ver el fantasma detrás de la cortina. Hay que darle play a ver si la idea puede llegar a algo más, o si el fantasma de Tres Hombres sale en otra escena (no sale, yo he revisado).

Las empresas se pasan toda una vida interpretando ideas para clientes. Algunas vienen en servilletas, otras en una presentación de Power Point que Dios libre al diseñador gráfico que tenga que abrirla para que no se vaya en vomito. Estudian la factibilidad y  lo hacen. Esas son las buenas. Las empresas que estudian la factibilidad y luego se preguntan “¿por qué no?” son las mejores. No hay que temerle a una buena idea. Por eso es que los buhoneros que no trabajamos en empresas también debemos hacernos esa misma pregunta, mínimo tres veces al día: ¿Por qué no? ¿Por qué no? ¿Por qué no? A fin de cuentas, los aliens podrían estar a pata de mingo y ya no sería un cuento, sería noticia.-

Thursday, April 26, 2012

8 Historias, Un Manual y un Tremendo Evento


Por lo general, el lanzamiento de una marca o producto se hace en un evento aburrido. Hay una promotora parada en la puerta con un micro vestido de lycra que si la viera su papá. Hay mesas altas donde se mezcla gente que solo vino por la única copa de prosecco que sirven. En una tarima, en frente de un afiche pixelado hay un gerente dando un discurso. Su voz es tan fastidiosa que hasta Siri la del iPhone bosteza. Luego hay otros eventos que te dejan con ganas de comentarlos al día siguiente. Esos son los que valen la pena.

Me invitaron anoche al lanzamiento de la nueva camioneta Ford Explorer. Cuando de carros se trata lo más que te imaginas es una consola rotatoria y más promotoras explotadas. Pero en este caso todo fue distinto. Fue un evento que lejos de lanzarte el carro “in your face” me hicieron querer el carro. Y me lo vendieron de la manera más genial que haya visto en mucho tiempo: a través de cortometrajes.

Ford Motors reunió a ocho directores venezolanos para que crearan un cortometraje de tres minutos de duración inspirados en los atributos tecnológicos de la nueva camioneta, sin que la camioneta apareciera en el corto. Los cortos serían vistos por un jurado calificador quienes determinarían  no solamente el ganador del Mejor Cortometraje sino también de la camioneta.

Lo llamaron apropiadamente 8 Historias para un Manual. Los directores escogidos fueron Julio Miguel, Carl Zitelmann, Braulio Rodríguez, Matías Lorusso, Hans Hoj, Ignacio Castillo Cottin, Gustavo Rondón y Marcel Rasquin.

El evento fue en el Teatro Chacao al cual no había ido y desde que entré todo era distinto. La camioneta estaba puesta ahí ciertamente pero se veía elegante, estaban las promotoras pero también se veían elegantes. La sensación de elegancia se hacía notar por donde pasaras (salvo las medias azul pitufina de Hilda Abrahámz pero de eso no se encargó la agencia) y adonde veías sabías que no habían dejado pasar ni un detalle por debajo de la mesa.

Pasabas al teatro donde te recibía Erika de la Vega quien se lanzó un monologo muy cómico sobre como ella vivía adentro del carro y que intercambiaba tweets con tal de que el gerente de Ford la dejara quedarse con la camioneta. Fue ella la que puso el tono de camaradería de la noche, aderezado por comentar en tono jocoso sobre la música de fondo que evocaba a 2001: Odisea en el Espacio, quizás lo único over the top del evento.

Acto seguido presentó al jurado en el cual estaban Marcelo Pont, director de arte de la ganadora del Oscar El Secreto de sus Ojos, Matías Bize, Leonardo Padrón, Luis Fernández y Miguel Ferrari. Las luces se apagaron y comenzaron a transmitir los cortos, los cuales también podían verse a través de Internet por un live streaming que habilitaron para esa noche.

Lo sabroso era adivinar cuál atributo del carro había utilizado cada director a través de sus imágenes. Luego de que pasaba cada corto, había un clip que explicaba ese atributo en detalle. Yo no soy de camionetas pero esta tiene gadgets geniales: tiene una alerta de punto ciego, desacelera en las curvas, sincroniza tu teléfono con lo que presumo es una pantalla mejor que la televisión de mi casa (y hasta con router de Internet) y lo mejor de todo, tiene una cámara de retroceso. En algún momento de la noche pensé que lo único que le faltaba era un botón de apoyo moral para cuando termines con tu novia.

El corto ganador se lo llevó Marcel Rasquin con una producción muy cómica llamada “About Argenis”, el cual fue el más laureado de la noche. El que más me gustó a mi fue “Playback” de Carl Zitelmann que evocaba la cámara de retroceso de la camioneta. La genialidad es que es un corto grabado completamente al revés el cual se va poniendo derecho hasta que comprendes que el final es el principio. Comenzó con un señor rebobinando una película con el dedo lo cual atrapó a cualquiera que haya nacido en mi época.

Lo sensacional de este evento es que en ningún momento nos lanzaron la formula de compra. Simplemente se tomaron el tiempo de hacernos encariñarnos con el carro. Tanto que en el coctél posterior, mejor que un matrimonio con un playlist de bossa con los ochenta que lo quiero para mi iPod, solo se comentaba de las películas y de la geniliada del evento. 

La única tristeza fue salir del evento y montarme en mi carro. Al ver que solo tenía el botón de las luces de emergencia, me sentí como un súper héroe chimbo. Es chévere mi carro pero no es una Ford Explorer. Y ahí es cuando me di cuenta que me vendieron completamente. Así se hace un evento, digno de reproducirse en otros formatos similares.-

Los ocho cortometrajes se pueden ver aquí.

Wednesday, April 25, 2012

¡No te juntes con esta chusma!



Todos los libros de negociación dicen que al momento de abordar una confrontación, es recomendable atacar el problema y no a la persona. Eso es cierto. También es cierto que la mayoría de esos libros son traducciones de textos en inglés que usan personajes llamados “Bob” y “Mary-Anne” para ilustrar sus ejemplos. He ahí el problema. Como en Venezuela nadie se llama ni Bob ni Mary-Anne, es difícil relacionarnos con la recomendación.

En las últimas semanas hemos sido expuestos a una serie de insultos que lejos de confrontar el problema, lo han aderezado. Desde los ataques homofóbicos del Canciller de la República hasta la comparación de la oposición con las ratas que ha hecho el Diputado Serra, los venezolanos hemos sido tildados de majunches, fariseos, pitiyanquis, pelo ‘e cojón, y un largo etcétera de epítetos que no salen precisamente del Manual de Carreño sino del Manual de Chávez.

Como los Bob jamás llamaron “pitiyanqui” a las Mary-Anne, no puedo recurrir a los libros de negociación para entender la posición oficial del Gobierno. Por eso me he volcado a estudiar al Chavo del Ocho. El niño huérfano que vive en un barril junto a particulares vecinos es quizás quien me pueda ayudar a entender lo que es vivir en un país que se gobierna como vecindario.

En el Chavo del Ocho jamás se atacaba el problema. Ni siquiera sabían cuál era el problema. Doña Florinda lo único que creía era que Don Ramón era un bueno para nada y le propinaba una zurra por haberse metido con su hijo Quico. Yo nunca he oído a Hugo Chávez decir “vámonos tesoro, no te juntes con esta chusma” pero a juzgar por los insultos que da Robert Serra en la Asamblea Nacional, son bastantes los seguidores del Presidente que han repetido la versión criolla de “chusma, chusma, pfft…”

Insultar es el arte de los que carecen de argumentos. El Chavo siempre lo dijo: “es que no me tienen paciencia”. Aquí no hay paciencia para escuchar opiniones contrarias. Lo único cierto es que el SENIAT le da una morena al Señor Barriga en recolección de rentas. Pero en ningún episodio del Chavo hubo cortes de luz o escasez de tortas de jamón. El pozo de los deseos siempre tuvo agua, hasta el Chavo fue para la escuela y la Chilindrina no tuvo que usar CADIVI para irse de vacaciones a Acapulco.

Entonces, ¿se puede vivir en un país-vecindario a base de insultos? Sí. Pero nadie quiere vivir en un barril. Y he ahí la diferencia del Chavo con Venezuela. Se puede culpar siempre a Don Ramón pero eso no resuelve la ignorancia de Quico. Se puede decir que la Bruja del 71 es una lanza rumores pero eso no soluciona la desaparición de Ñoño en ciertos capítulos. Se pueden pintar las aceras para cuando llegue el Profesor Jirafales pero eso no resuelve el problema de la vivienda. Vivir en un país-vecindario como el del Chavo del Ocho no soluciona ni uno solo de nuestros problemas.

Así que tenemos una diatriba como ciudadanía que debería exigir más de sus funcionarios públicos. Comenzar a leer lo que le dice Bob a Mary-Anne en los libros de negociación sobre los ataques al problema y no a la persona o seguir viendo insultos en cadenas como capítulos repetidos del Chavo del Ocho hasta que se cancele la programación. A estas alturas de este juego de niños, no sé cual sea la mejor solución.

Wednesday, April 4, 2012

Cortas Notas antes de Partir


Me largo a la playa. Tengo tanto tiempo que no voy que hace poco consideré grafittear dos cocoteros en la pared de mi cuarto y clavarme una lámpara en la frente para sentirme costeño.

Hace dos horas que me venía a buscar It’s Good to Be y no ha llegado. Hay gente que no comprende que cuando a mí me dicen la hora no significa que estoy listo. Más bien quiere decir es que estoy sentado en la puerta de mi casa como si esperara el autobús del colegio. Con las chapaletas puestas y crema Coppertone aplicada a la nariz.

Las dos últimas películas que he visto han sido en 3-D. Está de moda la tridimensionalidad. Tanto, que cuando estrenen Titanic en 3-D el capitán va a gritar “¡Iceberg al frente!” y la audiencia le va a decir a la pantalla: “de bolas idiota, hemos visto ese cubo de hielo desde que zarparon de Southampton”.

Pero me está gustando regresar al cine nuevamente. La película “Hugo” me encantó. No tanto “La Guerra de los Titanes”. La trama trata sobre tres dioses que se pelean por el control del mundo. El dialogo fue tan predecible que a Hades solamente le faltó decirle a Zeus: “te quito tu trueno y también tu acción en el Country Club”.

Merecido aplauso a Edgar Ramírez por anotarse a este film taquillero. No es de mis actuaciones favoritas, debo decir. Dice “brother” tantas veces que al final ya estaba jugando a shot de cotufas cada vez que repetía la palabra. Lo que sí no me imaginaba es que iba a salir tanto.

Eso es lo que pasa cuando un latino llega a Hollywood. Inevitablemente nos matan en una escena. #Yoconfieso que me pasé toda la película pensando “aquí se raspan a Cacique”. Pero no fue así, tiene más tiempo en escena que los dientes de Julia Roberts en “Espejito, Espejito”.

El otro día me puse a pensar que La Sirenita era rolo de humana wannabe.

Hoy me encontré en la cola del supermercado a una novia que tuve a los diecisiete años. Fue hace tanto tiempo que me di cuenta que yo salí con ella en la IV República. Me intrigó mi despido viejil: “qué bueno verte”. Como si yo fuera Henry Fonda en On Golden Pond despidiéndose del lechero. Bueno, considerando que no hay leche me imagino que sería excelente ver al lechero.

Me escribió una niña desde Barinas que le encantó mi libro para decirme que había salido en la edición número 56 de la revista Vanidades pero que la foto leyenda había escrito mi apellido de manera incorrecta. Estoy tan pasado de moda que me provoca escribirles para que por favor publiquen una fe de errata en una próxima edición solo por robar espacio.

El otro día fui al teatro con Nina mi editora para ver standup. Hemos visto tanto standup en este país que nos hemos convertido en “catadores de standup”. Hasta ahora hay mucha copia. El chiste del mototaxista hampón es de Bobby Comedia. Por más que lo disfracen y le saquen el jugo de otra manera, ya se vio. #next.

Lo que no entiendo es porque nadie se ha lanzado el standup de un ascensor. Todo lo que necesitamos saber sobre el país que somos se resume en la gente que se monta en el mismo ascensor que nosotros. Sobre todo los que no llegan a montarse por falta de espacio. Esa cara de “awwww no quepo” es lo mismo que yo siento cada vez que Chávez gana una elección.

A veces creo que la gripe porcina fue una moda. Como el Instagram.

La noche del sábado pasado me quedé haciendo CADIVI. Paré cuando me llamó Bridget Jones desde Aruba para decirme que estaba gozando una bola.

Fui a ver la obra de teatro Improvisto en Teatrex. Es lo máximo. Seis actores en escena sacan papelitos escritos por la audiencia y dramatizan una obra de teatro. Lo que no entiendo es porque le pusieron de nombre “Improvisto” cuando se ha debido llamar como es “Reunión de Ministros”.

Cada vez que echan el cuento sobre la Resurrección siempre, siempre, siempre levantaré la mano para preguntar cómo es que los conejos ponen huevos. Al horno San Nicolás, el huevo de pascuas es el engaño comercial más ilógico de la cultura pop.

Hablando de religión, me intriga la historia de la crucifixión de Jesús. En una plaza pública, Poncio Pilato le preguntó al pueblo “¿Jesús o Barrabás?” El pueblo eligió a Barrabás. Y dos mil años después Simon Cowell le pichó la misma idea a unos ejecutivos de la cadena Fox para un programa de cantantes.

Mi sobrina está enferma. Mi papá me llamó para ir con él a visitarla a su casa. Le compró un peluche de Barney el Granjero. Mi mamá llegó cinco minutos después. Con el mismo Barney el Granjero. La cara de fascinación de la sobrina fue épica. La cara de “qué arrechera que lo compraste tú también pero que cuchi que tenemos 37 años compenetrados” fue épica.

Todo piano bar esté en peligro de extinción. Digo, por el piano. El bar se hace con dos idiotas y una cava de anime.

Me acaba de entrar un mensaje de It’s Good to Be: “me quedé dormido y juraba que era otro día. Ya te busco”. A veces pienso que la película Dumb and Dumber está basada en mi amistad con It’s Good to Be. Sería genial.-

Llevatelo! Happy Holy Week Tea Party Goers! En el nombre del Padre, del Hijo, del Espiritu Santo y de María Magdalena que nadie le da crédito pero si esa jeva no hubiera salido toda fanática para ir a visitar la tumba de Jesús dos días después de morirse, naaaaadie se entera que el hombre habría pirado y el cuento sería otro, amen.-

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