Wednesday, May 30, 2012

Los 25 años de Ángel Sánchez

La Cala Films muy amablemente me envió el video que se proyectó ayer en el desfile que conmemora los 25 años de carrera de Ángel Sánchez. En mi casa, Ángel ha sido una figura emblemática principalmente porque mi Tía Terrorista –la de mi libro- fue una de sus primeras descubridoras y juntos se lanzaron en esta aventura que lo llevó a él a ser quien es hoy. El video está sensacionalmente bien hecho porque muestra cándidamente todos sus mejores momentos. La mejor parte es la Tía Chita, tía de nuestra Chica Bond, quien dice en el video: “yo antes me vestía de Balmain. Pero Balmain se murió, así que me conseguí a Ángel.” ¡Me encanta la gente así! Enjoy.  




Monday, May 28, 2012

Twittear como los grandes

(y no ser unfollowed en el intento)


Cada mañana cuando me levanto, reviso las menciones que la gente me ha hecho en Twitter. #Yoconfieso que la que más me ha gustado es esta: “¿quién coño es @totoaguerrevere y porque lo retwittean tanto?” A esa persona le respondí en su momento: “Toto es campeón intervecinal de Badminton.” #Yaenserio, creo que la razón del retwitteo es porque yo decidí abrirme un Twitter para decir lo que pienso. Sobre cadenas presidenciales, Quién Quiere Ser Millonario y sobre Gaby Espino. Resulta que más de uno piensa como yo.

Esa es la nota del Twitter. Por fin encontramos una herramienta que nos acerca a gente que han debido ser amigos de nosotros desde chamos. Compartir chistes o pensamientos sobre un evento en televisión que estamos viendo es perfecto. También sirve para odiar a @ricardoarjona. Aparentemente hay que detestar a Arjona para que no te insulten en Twitter.

Hay gente que se muere por tener miles de seguidores. Yo daría todo por tener diez. ¿Saben lo difícil que es caerle a una mujer y no poder twittear que me molesta que me deje esperando en la puerta del edificio cuando la voy a buscar de noche? A mí me sigue @soymalandro. Yo twitteo eso y me espera en la entrada para tumbarme el carro.

No existe una gran fórmula para twittear salvo la de ser uno mismo. Una fórmula #masiaomarico pero es la pura verdad. Es muy poco probable que alguno de nosotros llegue a tener los dos millones de seguidores que tiene @montanertwitter (que por cierto #WTF?) pero yo creo que lo mejor es twittear lo que pensamos y ver cómo nos va. Si todo eso falla, quizás no sea malo considerar las siguientes reglas básicas:

1) Tu biografía será de rock star: Está perfecto que seas graduado universitario, defensor acérrimo de un partido político y amante de tu perro. Tu abuela está orgullosísima de ti. Pero yo no te conozco y además ya tengo un perro. Piensa creativamente a la hora de crearte una biografía. Darth Vader no necesita presentación y mira la suya en la cuenta @darkside: “Community Manager para el Lord Sith pero los tweets son míos. Asmático. Papá de dos Jedis revoltosos. Amo personalizar álbumes de fotos, a Beyoncé y la dominación galáctica.” Follow de una.

2) No pondrás tu pin en tu biografía: Porque ni @canalesdiosa es tan desesperada como darle su pin a todo una nación. Tú eres un twittero serio. Tampoco dirás “sígueme y te sigo”. Si algo hemos aprendido del sexo oral es que esa negociación previa no funciona.

3) Considerarás la foto de tu avatar: Es #masiaotuky tomarse una foto frente al espejo enseñando tus abdominales. Es de #foreveralone la foto de nada-es-más-natural-que-yo-riendo-mientras-no-me-doy-cuenta-de-que-me-toman-una-foto. Y es #WTF la foto estándar del huevo morado de Twitter. Pon una foto como eres tú. Lo que twittees se encarga del resto.

4) Twittearás pensando en otros: Hay gente que twittea “Enrollado en la cama con mi gordita bella viendo tele”. A menos de que tu gorda bella sea Natalia Streignard (o Adele), los demás pensaremos que eres un idiota. Si vas a estar en la cama twittea algo como “los techos no son más que paredes con ambición”. Es de #foreverpelabola pero mira, lo somos todos.

5) No le darás #Follow Friday a @luischataing: Chataing tiene más de un millón de seguidores. La única persona que falta por seguirlo vive debajo de la Piedra del Cocuy. Allá no hay señal.

6) Retwittearás a @urbebikini cuando mencione a @carlaangola: Porque es el deseo de todos los lectores que Carlita se destape y nos haga el favor de salir en la portada. Mientras más nos unamos a la campaña #tedeseamos, más cerca estamos de lograrlo.

7) Cambiarás tu contraseña con regularidad: Si algo aprendimos de @PadronLeonardo es que “mariaca1” y “lamujerperfecta” no son contraseñas. En este mundo cibernético donde el hacker impera, es bueno estar precavido. ¿Nadie tiene como contraseña la palabra: “inhackeable”?

8) No le dirás a nadie que lo vas a dejar de seguir: No hagas un show de eso, deja de seguirlo y ya. A menos de que dejes de seguir a tu novia, pues. Ahí sí como que le tienes que decir.

9) No plagiarás los tweets de otras personas: Copiarse un tweet de otra persona es plagio, copiarse de varias es investigación. #Enserio no plagies (#yoconfieso que me plagié esta última cita).

10) Si estás medio #quienestáborracho como dice @eliahwood, adelante twittea: Te dará una vergüenza máxima a la mañana siguiente pero también te darás cuenta de que eres un tripeo cuando no te preocupas tanto por lo que la gente piensa de ti.

Goza el Twitter, no te lo tomes tan en serio. Así no llegues a ser un “tweet-celebrity” o te retwitteen cada vez que des los buenos días con entusiasmo como @maickelmelamed, lo mejor que vas a conseguir es gente pana para esos días en que odias al mundo en 3D. Por sobre todas las cosas sé tú mismo. Ese es el tipo de gente que vale la pena seguir. Y bueno que si a @cnnenespanol.-

Revista UB - mayo.

Wednesday, May 2, 2012

La Paciencia


Esto es una traducción al español de un texto que leí en inglés y me pareció fenomenal compartirlo. Toda una lección sobre la paciencia, tan necesaria en estos tiempos.

Un taxista, Nueva York, 2:30 a.m.

Llegué a la dirección y toqué la corneta. Luego de esperar unos minutos, la toqué otra vez. Dado a que este sería el último servicio de mi turno, pensé en irme pero en cambio apagué el carro, caminé hacia la puerta y toqué… “Un momento,” me contestó una voz frágil y añeja. Podía oír como algo estaba siendo arrastrado por el piso.

Luego de una larga pausa, la puerta se abrió. Una mujer pequeña de unos noventa años se postró frente a mí. Llevaba un vestido estampado y un sombrero pastillero con un velo sobre él, parecía alguien sacado de una película de los años cuarenta.

A su lado tenía una pequeña maleta de nylon. El apartamento parecía como si nadie hubiera vivido ahí por años. Todos los muebles estaban cubiertos por sabanas.

No había relojes en las paredes, ni adornos o utensilios en los estantes. En la esquina había una caja de cartón repleta con fotos y cristalería.

“¿Me podría llevar la maleta hacia el carro?” dijo ella. Tomé la maleta, la llevé al taxi y me devolví para asistir a la mujer.

Ella me tomó del brazo y caminamos lentamente hacia la curva.

Seguía dándome las gracias por mi amabilidad. “No es nada”, le dije… “Yo trato a mis pasajeros de la misma forma en la que quisiera que trataran a mi madre.”

“Oh, eres tan buen chico,” me dijo. Cuando nos montamos en el taxi me dio una dirección y luego me preguntó, “¿Le importaría manejar por el centro de la ciudad?”

“No es la vía más rápida,” le respondí rápidamente.

“Oh, no me importa”, dijo ella. “No estoy en ningún apuro. Estoy en camino a un hospicio”.

Miré por el espejo retrovisor. Sus ojos estaban brillantes. “No me quedan más familiares,” continuó en una voz suave. “El doctor dice que no tengo mucho tiempo más.” En silencio, apagué el taxímetro.

“¿Por cuál ruta le gustaría que la llevara?”, le pregunté.

Durante las próximas dos horas manejamos por la ciudad. Ella me mostró el edificio donde alguna vez trabajó como ascensorista.

Manejamos por la urbanización donde ella y su esposo habían vivido como recién casados. Hizo que me detuviera en frente de un almacén de muebles el cual había sido un salón de bailes donde ella había bailado de joven.

A veces me pedía que redujera la velocidad frente a un edificio en particular o una esquina y se quedaba mirando hacia la oscuridad, en silencio.

Con el primer rayo de sol apareciendo sobre el horizonte, de pronto me dijo, “Estoy cansada. Vámonos ya.”

Manejamos en silencio hacia la dirección que me había dado. Era un edificio chato, como un hogar pequeño de convalecientes, con un camino de entrada que pasaba por un pórtico.

Al llegar, dos enfermeros salieron hacia el taxi. Eran atentos y amables, observando cada paso que ella tomaba. Estoy seguro que la habían estado esperando.

Abrí la maleta y llevé la pequeña maleta hacia la puerta. La mujer ya estaba sentada en una silla de ruedas.

“¿Cuánto le debo?” me preguntó, mientras metía la mano en su cartera.

“Nada,” le dije.

“Usted debe ganarse el pan,” me contestó.

“Hay otros pasajeros,” le respondí.

Casi sin pensarlo, me agaché y le di un abrazo. Ella se aferró a mí con fuerza.

“Usted le dio a una vieja mujer un momento de alegría,” me dijo. “Gracias.”

Apreté su mano y luego caminé hacia la tenue luz de la mañana… Una puerta se cerró detrás de mí. Era el sonido del cierre de una vida.

No recogí a más pasajeros en ese turno. Manejé sin rumbo, perdido entre mis pensamientos. Casi no pude hablar durante el resto del día. ¿Qué hubiera pasado si a esa mujer le hubiera tocado un conductor malhumorado, o uno que estaba impaciente al final de su jornada? ¿Si yo hubiera rechazado tomar la carrera, o tocado la corneta una sola vez e irme?

En resumidas cuentas, no creo que haya hecho nada más importante en mi vida que esto.

Estamos condicionados a creer que nuestras vidas giran en torno a grandes momentos.

Pero muchas veces los grandes momentos nos agarran de sorpresa, bellamente envueltos en lo que otros podrían considerar un momento trivial.-

Tuesday, May 1, 2012

¿Por qué se las rascan?


“¿Por qué se las rascan?” Sí, vamos a hablar sobre esto en el tea party. Es inevitable que todo hombre haya tenido esta conversación con una(s) mujer(es) en algún momento de su vida. Las preguntas incontestables de los sexos dan curiosidad y no existe un libro llamado Cosas Que Siempre Has Querido Preguntar Pero Te Da Pena Hacerlo. Creo que es hora de disipar las dudas y hablar franca y honestamente sobre el tema. Me imagino que existen más preguntas pero estas son las que yo recuerdo que me hayan hecho a mí alguna vez. Me imagino que Nina mi editora leerá esto y hará su versión de mujer, lo cual es perfecto. Así tendremos las dos versiones. Pero alguien tiene que hacerlo y yo no tengo más nada que hacer.
  1. ¿Por qué les cuesta tanto bajar el aro de la poceta? No es por flojera, es porque creemos que tenemos puntería. Vemos el aro como un hueco enorme y de cajón que pasa el chorrito. Lo mojamos porque no siempre lo tenemos apuntado hacia abajo como creemos sino hacia un lado.
  2. ¿Cómo que hacia un lado? Hacia un lado. Saquen sus conclusiones.
  3. ¿En qué piensan cuando están callados? En nada. Un concepto que ninguna mujer puede entender pero literalmente en nada. Por eso es que nos gusta pescar.
  4. ¿En serio en qué piensan? Está bien pues. Pensamos full a “si yo fuera…” Cambiamos una jugada de un partido que vimos hace un año, consideramos nuestra vida como astronauta o arreglamos matemáticamente el tráfico. Es decir, nada.
  5. ¿Cuándo van al baño, se lo ven al otro? Dejando atrás otras connotaciones la pregunta es lógica porque por lo general los urinarios no tienen separadores. La respuesta es no. Uno ve hacia abajo, como si estudiara el progreso de lo que está haciendo. Si aguantó demasiado, ve la pared de en frente con la cabeza echada para atrás como diciendo por fin.
  6. ¿Pero si hay un pana al lado? Hablamos. Pero no se ve para abajo.
  7. ¿Por qué cambian tanto de canal? Se los pongo de esta manera. ¿Ustedes entran a una tienda de zapatos y se paran en el primer zapato que está expuesto? No. Van hacia el fondo como quien no quiere la cosa dando una vuelta de reconocimiento y luego cazan su presa. Nuestros zapatos es la televisión. Pensar que hay una película ochentosa pero que también está Discovery, y Nigella Lawson (hottie), es demasiado para quedarnos solamente en un canal. Consideramos que el zapping es ver un programa completo.
  8. ¿Qué tiene el fútbol? Estrategia, competencia y un poco de violencia.
  9. ¿Qué tienen los videos juegos? Estrategia, competencia y mucha violencia.
  10. ¿Por qué no preguntan direcciones? Porque nos hace sentir que es más hombre el que nos da la dirección. Lo que le decimos al que nos obligan a preguntarle es: gracias; lo que pensamos es: ay si el orientado. Es así desde la época de las cavernas. Imaginen a un cavernícola regañado por su mujer por no acordarse donde queda la entrada de su cueva. Si ella entraba a otra cueva a pedir direcciones, el otro cavernícola se la raptaba. Por eso el Hombre no tuvo más remedio que sobrevivir a punta de instinto, celos y sensación de culpa. El 98% de nosotros es descendiente de ESE cavernícola.
  11. ¿Qué están haciendo cuando les escribimos para preguntarles “¿qué haces?” y nos responden “nada”? Revisando Facebook. En serio.
  12. ¿Qué están haciendo cuando no les escribimos? Viendo un video porno. En serio.
  13. ¿Qué es eso de voltear el interior? Supervivencia extrema cuando se está muy lejos de casa.
  14. ¿Cuál es el fetiche con Top Gun? Volar con los panas.
  15. ¿Por qué les cuesta ayudarnos con algo? Porque lo ponen como una orden en el mismo momento en el que estamos metidos en la computadora. Es el momento de la computadora, no de ustedes. No les cuesta nada decirnos “epa, ¿te importa ayudarme con esto en diez minutos?” En nueve minutos y medio las estamos ayudando. En serio. Bueno está bien, en quince.
  16. ¿Por qué la cambiadera de estaciones de radio? Aburrimiento de estar en un mismo sitio. Es el equivalente a mover la pierna como perro cuando estamos en una sala de espera.
  17. ¿Por qué lo abren con los dientes? Porque es burda de difícil con las manos y creemos que ustedes se van a arrepentir del momento.
  18. ¿Cómo pueden sentarse sobre esa cartera abultada? No la sentimos. Usamos una desde que tenemos trece años, ya es parte de uno.
  19. ¿Cuál es el fetiche con las colas de caballo? La nuca.
  20. ¿Qué tienen de especial las tetas? ¿Saben esas almohaditas que tienen bolitas de anime? ¿Qué las tocan y las tocan y les encanta como se sienten en las manos? Misma sensación pero con un objeto liso.
  21. ¿Por qué abren tanto las piernas cuando se sientan? Comodidad ante el espachurramiento (que nada tiene que ver con tamaño). Pero varía entre nosotros. Vean fotos de Obama o Bill Clinton sentados y luego vean fotos de Miterrand o Nicolás Sarkozy. Totalmente distinto.
  22. ¿Por qué no dicen la verdad? Porque igualito se van a ir a cambiar el vestido.
  23. ¿Por qué cuando nos llaman para salir parecen bobos al principio? Porque al llamar hicimos un mini guión de saludo para no quedar como unos idiotas y se nos olvidó cuando atendieron.
  24. ¿Qué tiene en realidad Katy Perry? Esperamos que además de todo, un par de esposas.
  25. ¿Por qué la erección en la mañana? Producción de testosterona. Y ganas enormes de ir a mojar el aro de la poceta para arrecharlas.
  26. ¿En serio nos tardamos demasiado? Que siiiiiiiiiii.
  27. ¿Por qué no les gusta que paguemos la cuenta? Porque nos hace sentir menos hombres. Complejo machista que no hemos terminado de superar. Estamos trabajando en ello.
  28. ¿De qué hablan cuando están con sus amigos? De ustedes no. Supérenlo.
  29. ¿En verdad piensan en sexo todo el día? No. A veces en la noche también.
  30. ¿Por qué se las rascan? Porque nos pica Y porque nos molesta.
"On one hand we will never experience childbirth. On the other we can open all our own jars".- Bruce Willis.

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