Thursday, August 30, 2012

Gana el que se lo goce más



Josefa me preguntó esta mañana si me sentía nervioso por ser jurado en el Miss Venezuela. Le respondí que de ninguna manera me sentía nervioso pues mi función es sentarme cuatro horas sin derecho a tequeño a ver mujeres bonitas. Si algo sentía era la necesidad de un puff y un cenicero para hacer de esta una noche perfecta. Pero su respuesta a la mía me hizo pensar. Me dijo lo siguiente: “No, Don Totín le pregunto si siente nervios al saber que usted le va a cambiar la vida a alguien.”

La frivolidad de un concurso de belleza radica en la subjetividad de escoger a una mujer como la más bella de una nación. Es la cosa más ilógica del mundo porque lo que es bello para uno puede ser feo para el otro. Pero a pesar de esto, la vida de la muchacha escogida cambia para siempre. Todo porque unas personas que no conoce a fondo anotaron en un papel de votación que ese es su destino. Demonios, Josefa me puso nervioso.

Cuando yo entrenaba chamos para los Modelos de Naciones Unidas el proceso era el mismo. Una persona entraba a un salón donde se le acribillaba sobre la situación en Darfur, la mutilación vaginal y el acuerdo de Caracas. No se juzgaba por sus conocimientos sino más bien por su creatividad, espontaneidad y ganas de resaltar sobre los demás para ocupar una de las plazas del equipo. Sacando la cuenta, a lo largo de los años entrevisté a 450 estudiantes. La vida de 180 de ellos cambió porque le vimos algo, un no se qué que no lo tiene todo el mundo. Hoy muchos de ellos son mis amigos, la gente más emprendedora que conozco. El resto que no quedó se labró otro destino el cual desconozco. Pero tiendo a pensar que les fue bien.

Ahora, ¿fueron esos 180 los destinados a brillar? ¿Habrá uno que otro con potencial que no vi en esa entrevista? ¿Quién será hoy en día? Jamás lo sabré. Yo solo sé que de alguna manera u otra le cambié la vida a los míos de la misma manera en la cual me cambiaron la vida a mí cuando a los 19 años decidí aventurarme a entrar a un Modelo de Naciones Unidas.

No lo podía saber entonces pero el día de mi entrevista para ese Modelo yo tomé una decisión. Yo me la gocé. Podía quedar o no quedar pero eso no me iba a frenar a mí de tener mi momento. De decirle al jurado, “este soy yo. Lo que necesito de ustedes es mercadeo y ventas”. Me gusta pensar que eso se vio. Tuve el poder de decidir que me iba a ir chévere. Y me fue. Esos jueces, hoy en día anónimos, me cambiaron la vida a mí al escogerme. Nada en mi vida adulta posterior a eso se ha comparado con lo que yo aprendí gracias a que alguien tuvo la osadía de estar de acuerdo con el hecho de que yo me había gozado esa entrevista.

Lo comparo con esto del Miss Venezuela porque me parece igual pero con la belleza. Allá afuera hay una niña que salió de su casa porque alguien le dijo que era bella y entendió el potencial de hacer de eso una herramienta para el éxito futuro. A su lado se encuentra alguna sifrina bonita que también tiene los meritos pero sabe que de no ganar su vida continúa. A su lado también está una que es ahora o de vuelta al rancho. Este es su trampolín para salir de una vida que no quiere continuar.

¿Quién de las tres se merece el puesto? ¿La que lo ha tenido todo, la que no ha tenido nada o la que de verdad tiene las ganas sin importar de donde venga? Me voy a ir por la que más se goce la noche. Gane o pierda, esa es una mujer que tiene el poder de decir “qué chévere” a la experiencia. Que cada vez que salga haga sentir al público que su momento es ahora o nunca. Puede fracasar más adelante en la vida o quizás tenga más éxito que un ganador de lotería que abre una cuenta de ahorros. Pero el momento se lo vivió. Se gozó su noche y le hizo saber a todos los demás que ella va en serio. Y para mí, esa es la mujer que vale la pena coronar.

Hay que ver que Josefa es sabia. Esto como que es toda una responsabilidad.-

Wednesday, August 29, 2012

Por los Niñitos


Hoy una amiga escribió algo en su muro de Facebook que me llamó la atención. Copio parte de lo que dice: “a cuarenta días de las elecciones más importantes que ha vivido mi generación (y la de muchos) me entero de que hay gente expatriada que no viene a votar a Venezuela por sus niñitos. Frases como ‘imagínate dejar a los niños allá solos’, ‘no tengo a quien dejárselos’, ‘traérselos es una locura’ o ‘con chamos ya es complicado viajar’, son varias de las excusas que he oído. Y al oír eso solo puedo pensar en una cosa: debería ser POR TUS HIJOS que votes”.

Me llama la atención lo que ella escribe por una mera casualidad. Hoy también me entero por otras lenguas que mi hermana del alma –de esas que no tienen tu sangre pero saben el tipo que tienes tú porque uno nunca sabe– no está inscrita para votar. Casi una década viviendo afuera y nunca se inscribió para votar, lo cual implica que no lo ha hecho en ninguna de las anteriores elecciones que se han celebrado. Para mí es terrible darme cuenta que el abstencionista estaba en el puesto más alto de los contactos de mi celular.

Estos dos cuentos me llevan a hacerme la siguiente pregunta: ¿Y entonces, Venezuela?

Ya lo he dicho en ocasiones anteriores, nadie es quién para decirle a otra persona donde debe enarbolar su bandera. La patria se construye en el corazón, así se la impida el gobierno, su trabajo o el corazón mismo. No hay que vivir en el país para sentirlo suyo, pero sí hay que poner su granito de arena para que la madre patria subsista. De lo contrario, ¿qué sentido tiene el patriotismo?

Al oír cuentos como las excusas de los niñitos y la gente que no se inscribió, pienso por cuestiones de la vida en Miguel. Si él quiere votar debe manejar casi doce horas hacia Nueva Orleans y doce horas de vuelta para llegar a su puesto de trabajo a tiempo. A un patrón que no es venezolano no le importan las elecciones de Venezuela de la misma manera que a mí poco me importan las elecciones en Estados Unidos. ¿Qué sentirá Miguel que se muere por votar cuando se entera de cuentos cercanos como los que comparto? Yo no siento rabia cuando los oigo, lo mío ya es arrechera. Pero me gusta pensar que Miguel es más inteligente que yo y no va a sentir tristeza. Miguel se va a Nueva Orleans y se regresa. Él trabaja por un cambio. Hace todo lo que el noventa por ciento de sus amigos (incluyéndome) no haríamos, hicimos ni haremos por esta campaña.

¿Entonces Venezuela?

Mi amigo Carlos Julio se ha partido el lomo trabajando por más de dos años en una campaña, visto más pueblo del que yo veré en mi vida y abrazado a más gente sin diente de la que quisiera. Casi pierde la vida en un accidente en la Autopista Regional del Centro en uno de sus tantos viajes por el país para llevar el mensaje. ¿Qué sentirá Carlos Julio cuando se entere de cuentos cercanos como los que yo comparto? Yo no siento rabia cuando los oigo, lo mío ya es arrechera. Pero me gusta pensar que Carlos Julio es más inteligente que yo y no va a sentir tristeza. Él trabaja por un cambio. Hace todo lo que el noventa por ciento de sus amigos (incluyéndome) no haríamos, hicimos ni haremos por esta campaña. Carlos Julio todavía pasa por la Autopista Regional del Centro porque sabe que esa es la vía para llegarle a más gente.

¿Entonces Venezuela?

Yo apuesto que mi amiga Ali y su esposo Juan en Nueva York no van a sentir tristeza. Hacen todo lo que humanamente pueden mientras estudian. Convocan gente para mítines, imprimen volantes y captan la atención de venezolanos expatriados allá para que voten el 7 de octubre. En el proceso se han calado frases como la que le dijo una sifrina en la Quinta Avenida: “no mi amor, yo no voto Presidente”. ¿Qué sentirán Ali y Juan al oír cuentos cercanos como los que yo comparto? Yo no siento rabia cuando los oigo, lo mío ya es arrechera. Pero me gusta pensar que Ali y Juan son más inteligentes que yo y no van a sentir tristeza. Ellos trabajan por un cambio. Hacen todo lo que el noventa por ciento de sus amigos (incluyéndome) no haríamos, hicimos ni haremos por esta campaña. Ali y Juan ahora reparten volantes en la Quinta Avenida con la esperanza de encontrarse todos los días a la sifrina.

¿Entonces Venezuela?

No critico al que en verdad no puede votar, bien sea porque no tiene los medios para hacerlo o por una razón de peso. Solo echo cuentos con arrechera. Pero no les claven la culpa a sus niñitos cuando Miguel, Carlos Julio, Ali, Juan y Carlos y Andreína y Juan Pablo y Anita y Sabrina y Andrés y Mariana y Alfredo y Valentina y Carla y Fernando y Beatriz y John y ochocientos mil amigos más están regados por el mundo echándole bola. Haciendo lo que el noventa por ciento de nosotros no hicimos, haremos ni haríamos por esta campaña.

Y muchos de ellos con niñitos.-

Tuesday, August 28, 2012

Interview with a Baldie (el Miss Venezuela Continúa)

Con Vanessa Goncalves y Boris.
La altura de los porrones el indicativo de que yo no le llego ni al ombligo a una Miss

Creo que me gusta esto de ser jurado. Esta mañana fueron las entrevistas del Miss Venezuela y debo decir que es como escoger chamos para el Modelo de Naciones Unidas pero en tacones. Algunos muneros freaks me dirán: “bestia, Toto ¿cómo vas a comparar Misses con el Modelo de la ONU?” A ellos les digo: “shhh, me pasé ocho años de mi vida seleccionando los mejores para ir al Modelo de Harvard.” Solo los que de verdad tengan personalidad, ganas y sean memorables entran. Lo demás se aprende. Aprendizaje del día: Toto es el Osmel de los gallos.

Pasada la echonería personal, a los cuentos chéveres. La cita era a las 9:30 de la mañana en Venevisión. Vestidito muy elegante debo decir (y yo nunca estoy elegante) me fui derechito por la Cota Mil donde me recibieron como si estuviera en mi casa. Cosa que me pareció lógica porque yo siempre quise estar en los Mini Pops, así que esto fue como una revancha adulta.


El salón donde se iban a hacer las entrevistas tenía el piso forrado de blanco tipo comercial de Camila Canabal con unas cortinas moradas que guindaban por todas partes. En el fondo, junto a dos porrones más altos que una pierna de Miss, había una gran poltrona de acrílico con un micrófono donde se sentarían las candidatas para su entrevista. Ahí me dieron mi carpetica de judge y me explicaron cómo era la cuestión de la votación para esta porción de la competencia. Saludé al Profesor Briceño, compañero del humor. No se veía taaaaaan mal, lo cual era un buen presagio de que habían Misses preparadas.

JB y Harry: Puras joyitas
Saludé a la gente de Venevisión que conozco y le pedí a mi amigo Harry Levy que me presentara a Osmel Sousa. Me sorprendió la naturalidad con la que le pedí eso. Para los que escribimos sobre la vida cotidiana y la cultura pop, Osmel está allá arriba con la pollina de Lila Morillo entre las 10 Personas que Han Moldeado Mi Twitter. Pero me pareció lógico, si yo voy a una casa donde están tus papás, pues me les voy a presentar. Osmel no es el papá de Harry ni de Venevisión obviamente, pero era como el dueño de la fiesta. Y al dueño de la fiesta siempre se le saluda. Fue un mucho gusto, nada del otro mundo porque él seguramente no tiene idea de quién soy yo. Pero en mi libro de personas que quería conocer, Osmel: check. Ahora a por un mention de Henrique Capríles en Twitter y mi 2012 es un éxito.

Las sillas acrílicas del jurado estaban regadas por todo el salón como para que no se viera tan aula de clases, cosa que me pareció chévere porque así me podía sentar con quien quisiera. Somos 18 en el jurado y me senté junto a la gente que sabía podría echar chismes buenos: Titina Penzini, Marianella Salazar y Boris Izaguirre que siempre son lo máximo conmigo. Al frente tenía a Roland Carreño y la diseñadora Yliana Yépez quien se me presentó diciendo que me seguía en Twitter y casi le pido un autógrafo de la emoción, pues no la conocía y desde que entré me impactó por lo bella que era (y para los que saben de moda: estaba vestida como para darle la corona, el seguro y el sedán de paquete).

Con los ganadores de "Quiero Ser Jurado" Una nota de gente.
Uno de mis highlights fue conocer a tres jueces que se ganaron su puesto en un concurso llamado “Quiero Ser Jurado” en Sábado Sensacional. Los tres me echaron su cuento de cómo habían tenido que pasar rondas eliminatorias por conocimientos sobre el Miss Venezuela y de cultura pop. Una gente simpatiquísima a quienes les dije: “de todos nosotros aquí, los que verdaderamente se ganaron su puesto son ustedes”. Si en algo creo fielmente es en el voto del pueblo. Ahora que lo pienso, me he debido meter en “Quiero Ser Jurado” con Marianella Salazar tipo para probar. Hubiera sido divertido.  

Unos técnicos le prendieron unas lucecitas a la silla principal donde se sentarían las Misses (cosa que me pareció de lo más navideña) y el Profesor Briceño se paseó con una campanita cual Señorita Rottenmeier para indicar que las entrevistas estaban por comenzar. La cosa funcionaba de la siguiente manera: Cada una de las 24 Misses debía sentarse en la silla, hacer una mini presentación para nosotros y luego tendría tres minutos para que le hiciéramos preguntas. Entró la primera candidata, dio su presentación y preguntó si alguien tenía algo que decirle. Obviamente el primero que preguntó fui yo. Mi momento protagónico de Venezuela’s Next Top Judge no me lo iba a perder. Marianella se volteó y me dijo que esto no era una competencia del juez más rápido pero es que si no es así uno no goza.  

Me fui con preguntas de personalidad. Aparte de las preguntas picaras de Roland y Boris, muchos de los jueces hacían preguntas tipo “¿te consideras una mujer luchadora?” y qué fastidio. Yo de las Misses quería saber cuál era su película favorita, con cuál pregunta de Ismael Cala soñaba antes de acostarse a dormir, qué candidata del Miss Universo quería conocer (para saber qué cultura le interesaba) y cuál sería un proyecto especifico que le interesaría desarrollar de ser gobernadora de su Estado. Una confesó que no rumbeaba y le pregunté si había tal cosa como una Miss galla. Me parecía que eso las “desacartonaba” un poco del discurso porque en verdad es cuestión de minutos para tomar la decisión de si una candidata tiene potencial para figurar en el Miss Universo, lo cual imagino es la intención última al momento de escoger una Miss Venezuela.

Toto y su única foto bonita en el celular este 2012
Otro de mis highlights fue que se me acercó Vanessa Goncalves, la Miss Venezuela del desfile en traje de baño apoteósico en Brasil y jurado conmigo en esta edición a decirme: “Disculpe señor, ¿qué hace usted? Es que me encanta su manera de preguntar”. Creo que eso va en mi curriculum de ahora en adelante: Fortalezas: a Vanessa Goncalves le gustan mis preguntas. Bella esa niña, hablé un poco con ella sobre qué tipo de preguntas eran buenas para conocer más a una Miss en tan poquito tiempo.

De las de este año, me impresionó lo buenas que son (que estén buenas se da por descontado) en su preparación. Luego de la entrevista donde las vimos en vestido corto, las Misses desfilaron en traje de baño. ¡Y sin música! Pero la cara de estas niñas no era de "tráguenme tierra" sino más bien: “denme la corona”. Bien por eso, a mí me hubiera dado frío.

No voy a decir quiénes son mis favoritas ni por quienes voté pero hay algunas que se les ve una personalidad que lo que provoca es decirles: “ponte un blue jean y vamos a echar cuentos de sobremesa a ver si eres así hasta sin maquillaje." Se les ve un potencial enorme, y ese cuento de la disciplina es lo más verídico que hay sobre la Organización Miss Venezuela. Veía a los profesores caminar de arriba abajo dando órdenes, y solo pensaba que esto es una institución donde todo funciona. Cosas que son dignas de aplauso.

Di mis puntuaciones, entregué mis votos al CNB (Consejo Nacional de la Belleza) y me tomé una champañita con mis amigos los Judges. Prometiendo una buena noche para la gala final de este jueves, donde espero gane no solamente la más bonita, sino la que más ganas y personalidad tiene para ser Miss Venezuela 2012.

Para que vean, así eran las entrevistas con cada candidata. ¡Yo soy el calvito de la izquierda!

Monday, August 27, 2012

De jurado en el Miss Venezuela (y creo que es por mis cejas Julio Borges)


He sido escogido para ser jurado del Miss Venezuela. [Inserte carcajadas]. Sí, yo también pensé lo mismo. Pero soy la persona que tiene las cejas más parecidas a Julio Borges y cómo él fue juez de paz, pues de repente necesitaban un conciliador en caso de un empate porque la corona no se puede romper por la mitad.  El hecho es que este jueves 30 de agosto me verán sentadito en una mesa en el Hotel Tamanaco evaluando mujeres bellas para coronar a la Miss Venezuela número 60. Y miren, yo no me quejo.

Aunque estoy hiper agradecido con Venevisión pues se han portado demasiado bien conmigo, confieso que al principio dudé en aceptar el nombramiento por la siguiente razón: para nadie es un secreto que luego del Oscar y las Olimpiadas, el Miss Venezuela es mi mejor noche en Twitter. Yo me siento como un espectador más en pijama y ahí comento a mis anchas lo que me parece el concurso. Es demasiado divertido comentar en vivo, pues nadie puede hacer caso omiso al hecho de que un vestido anaranjado en forma de tubo sea descrito como “la esbelta Miss Anzoátegui luce un drapeado en cascada tubular intergaláctica de color recién amanecido”. ¿Qué es eso?

Haberlo aceptado no implica que no pueda twittear pues no me lo prohibieron. Pero si yo voy a ser Vicente Díaz me parece como chimbo decirle a Miss Barinas, “ya va mi reina achántate que le estoy dando send a un tweet... ajá sí una vueltecita, ok cuchi, bella tú, bella tu pasarela”. Eso es anti juez. Pero tras bambalinas y cositas del show que me parezcan cómicas por supuesto que las mandaré al anexo de este tea party: @totoaguerevere

Mañana es la entrevista de las candidatas con el jurado (y mis cejas Julio Borges) en Venevisión. Esto es donde todos nos sentamos en una mesa y alguien grita: “¡qué pase la primera come lechuga!” No he visto ni fotos de las Misses lo cual me encanta porque voy cero parcializado pero me imagino que todas deben estar tipo examen de Química. Si yo fuera ellas estaría estudiando sobre el Bosón de Higgs por si a las moscas. Mentira, en verdad yo sigo preguntándome cuál es la mejor respuesta para "¿es más difícil pedir perdón o pedir permiso?" Yo prefiero responder sobre el Bosón de Higgs.

La verdad es que estoy contento con este nombramiento porque estas cosas no pasan. Y que yo pueda comentar después todo lo que viví va a ser cheverísimo. Por supuesto mis amigos me la tienen montada. Así que si en el jurado me nombran como “buen amigo de la casa” (que ya dije en Cuentos de Sobremesa es un termino fancy para los sifrinos) pues me tendré que ir del país porque mis respectivos anillos de seguirdad de amistad jamás me lo van a dejar olvidar. Me imagino que me dirán bloguero, cosa que me gusta porque así no voy a tener que hacer carpetas CADIVI en la bajada a Maiquetía.

El tema de la vestimenta ha sido un rollo porque me pidieron una pinta “fashion”. Si alguien no me ha visto en 3-D, ayer alguien me criticó diciendo que yo me vestía igualito a Alan Harper en Two and a Half Men así que se imaginarán. Una tienda quiso hacer un intercambio conmigo para vestirme, cosa que me emocionó porque a mí no me ha vestido nadie desde que mi mamá me prendía la luz a las seis de la mañana para ir al colegio. Pero eso fue medio fiasco porque al final me quisieron clavar las perlas de la Virgen lo cual es la prueba de que seré jurado del Miss Venezuela pero my life sigue on the D list como siempre.

Por eso me mandé a hacer un esmoquin que necesitaba de todas maneras pues yo he usado toda la vida el que era de mi papá a los dieciocho años (cuando se podía ver los pies sin la barriga) pero en serio ya parezco John Travolta. Así que me hice uno con una sastrería sensacional en Los Palos Grandes llamada Giovancarlos los cuales me han tratado como un lord inglés. Debo decir que en la prueba me sentí como James Bond… claro si James Bond pasara sus Carnavales en Naiguatá. Antes de hacérmelo le dije al sastre que quería ir al Miss Venezuela como pájaro guarandol por aquello del traje típico pero él insistió que la cosa es de pingüinito. Así que elegante voy.

Del jurado no sé mucho salvo que está Boris Izaguirre de presidente y Marianella Salazar. Hoy hablamos ella y yo en la radio sobre cómo íbamos a protestar hasta que nos sentaran juntos. Porque estar de siete a once de la noche (y sin poder twittear tanto como quisiera en mi caso) bien merece tener a una amiga al lado para poder echar dos que tres chistes en privado. Y si no sucede, le mandaré servilletas con notas, y fastidiaré a Boris tipo: "epa Boris psst... psst... pasále esto a Marianella" como en el colegio.

Esta semana les contaré cómo me parecieron los ombligos de las Misses, pues eso debe ser lo único que les podré ver dada mi altura comparada con la de ellas… así que atentos. Debo decir que Toto presente en una noche tan linda como esta no se veía venir en el tea party jamás! ¿Qué saludo se les ocurre que pueda hacerles en cámara? Yo pensé en levantar un cartelón que dijera: “¡Epa Josefa!” cuando me enfocaran pero me da miedo que Osmel Sousa me bote antes del desfile en traje de baños.-

Note to self: Averiguar si en verdad me escogieron por mis cejas Julio Borges.

Thursday, August 23, 2012

Disculpa Aymara, dame una ayudaita



A veces pienso que la política no aprendió nada de Sarah Palin. En la carrera por la vicepresidencia de los EEUU en 2008, la ex gobernadora de Alaska se sentó con la periodista Katie Couric a una entrevista que dio la vuelta al mundo por todas las razones equivocadas. Las frases memorables que dio Palin en ese programa dieron pie para que Saturday Night Live pusiera a Tina Fey a personificarla en un sketch. Hoy en día Sarah Palin no halla como meterse en el bolsillo de un político mientras que Tina Fey es Dios con lentes de pasta.

Ese es el problema cuando los políticos no se sientan a ver videos cómicos en YouTube. Por lo menos para aprender lo que no hay que hacer en una entrevista. A María Bolívar, por ejemplo, le habría venido de perla luego de una conversación que sostuvo con la periodista Aymara Lorenzo esta mañana.

María Bolívar es una de las candidatas a la Presidencia de la República en Venezuela. Y hay gente que piensa: “ya va ¿hay otros candidatos?” Sí, hay ocho. Tranquilos. Las respectivas parejas de los otros cinco candidatos también preguntaron lo mismo. Se lo niegan a sus amigos diciendo que se están lanzando para la presidencia de la junta de condominio.

Aunque María Bolívar ha salido poco en los medios yo he sido su fan desde que la vi. Creo que es porque se parece a Lila Morillo y a mí me gusta Lila. Con la entrevista de esta mañana no soy fan de María Bolívar, soy su ultra fan. Porque hay episodios donde uno ni siquiera tiene que inventar el chiste. “Candi-Lila”, como me gusta llamar a María Bolívar, te lo da.

A las 7:00:00 a.m., Aymara Lorenzo le formuló la siguiente pregunta a Candi-Lila: “¿cómo va a controlar la inflación?” En el pasado hemos visto que Hugo Chávez se ha tomado su tiempo para contestar esa pregunta, explicando la congelación de precios que puso en marcha en noviembre del año pasado. Henrique Capríles también le ha dedicado unos cuantos minutos para hablar sobre cómo prefiere crear puestos de trabajo seguros y confiables para combatirla. De tres minutos no bajan las respuestas de estos candidatos. Cuatro, pues, porque el Presidente es dicharachero.

Este no es el caso de Candi-Lila. A ella solamente le bastaron 15 segundos para dar la respuesta más concreta de todas sobre qué hacer para controlar la inflación. A las 7:00:15 de la mañana, mi ídolo respondió lo siguiente:


Detesto hacer esto porque en verdad soy su fan, pero creo que alguien tiene que darle el mejor consejo de todos a Candi-Lila, la candidata. Candi-Lila, llegó su hora. Retírese. En serio, váyase a su casa. Porque en algún lugar de este país una Tina Fey criolla se está dejando crecer la pollina. Así que váyase digna. Porque no puede ser que un plan de gobierno esté basado en el perdón Y en el permiso. Retírese mi Candi-Lila, pero sepa que la quiero igual.

Consejo: leer el periódico todas las mañanas de su vida es una ayudaita excelente.-

Wednesday, August 22, 2012

Reunir gente intensa tiene que ser un talento


Todo el mundo tiene un talento. Yo creo que el mío es reunir en un mismo salón a gente emocionalmente intensa. Esa es la conclusión a la que he llegado esta mañana del miércoles mientras recojo el último vaso de mi fiesta de cumpleaños. Son las ocho de la mañana y he comenzado a ordenar a las siete. La fiesta se clausuró hace no mucho y fue porque alguien dijo que había que trabajar. Si hubiera sabido que tendría que hacer nueve viajes a la cocina con una bandeja cargada de vasos de vidrio, habría puesto vasos de plástico. Pero llega una edad en la cual los vasos plásticos no pegan. Es como crecer y pretender que Mamma Nostra es la opción lógica para ir a un restaurante con tus amigos.

Lo de la intensidad en las emociones lo pienso porque no puede ser que mi fiesta se haya acabado a esta hora cuando ha tenido que ser cómo es en las demás casas: un “pásate esta noche que vamos a picar una tortica”. A fin de cuentas ese es el plan de un martes. Pero en mi casa la sencillez no existe salvo en el hecho que si se rompe una copa, nadie se estresa. Esto es intensidad. Sin baile porque soy tan niche que yo pongo el canal de DirecTv para amenizar la velada. Contemporary Hits se llama el canal.

Yo le echo la culpa al bar. Mi mamá dice que está obstinada de que esto sea un club pero yo le pongo las cosas en perspectiva: a mí me regalaron un bar. Si me hubieran puesto una piscina pues hubiera sido atleta. No creo que sea una cuestión meramente de alcohol sino de reunirse a conversar. Si tuviera un cuaderno de todo lo que se puede decir en una barra, no tendría más amigos. Aunque sí tuviera un best-seller en mis manos.

Si no, no entiendo. Esto es una mujer en estado que le parece demasiado lógico sentarse toda la noche en el bar con su vaso de soda, en vez de buscarse una silla, porque dice que así se siente en ambiente. A su lado una ex narradora de noticias que habla con una comediante sobre el bronceado mientras un DJ le toma fotos a un cuadro del Ávila que me han regalado hecho con una esponja y un pañito Yes. El político llega con una bolsa de hielo que salió a comprar porque tiene complejo de alcalde mientras que una relacionista pública le pone hielo a su prosecco y el ojo a la gente sin pose.

Esto es la mamá de dos que se desató porque necesita vacaciones, la doña que dice que no viene a mi cumpleaños el año que viene y la divorciada infatuada con el que aun no ha cumplido los treinta. Esto es el que pasea su primera novia, los recién casados y la recién terminada compartiendo historias. La heredera que se excusa de su pronta salida porque dice que alguien la extorsiona. Está el que no habla, la que quiere vivir aquí y la que no tiene idea quien soy yo pero me pide que le sirva más vino en su copa.

Este es un bar donde la que es cocinera ve una torta a lo lejos y pregunta si la Gata Luciani está de vacaciones porque es imposible que no haya torta de la Gata. El que se va a una esquina a hacer sabrá Dios qué y se encuentra conmigo detrás de una pared fumándome un cigarro, completamente colapsado por el “¿habrá más limón?” Esto es un papá que le saca a un cineasta el libro de cocina de Armando Scannone, la que va y viene a la cocina porque la cocina siempre es un lugar chévere, el que va al baño y termina en la puerta y el que viene en moto y se va en taxi.

Esto es el que pide agua, la que sirve whisky y el ex gordo que se quita la faja porque ya ta’ bueno ya. La que vende pulseras con aires sadomasoquistas en la fila para el baño y el que esconde cigarros porque uno nunca sabe cuando se acaban. Las hermanas que se despiden y cinco segundos después se sirven otro trago porque alguien les sacó conversa. La que busca novio y el que busca besos. Esto es la que se va caminando para su casa porque jura que vive en Suiza, la que termina una relación en la puerta y luego en su celular y el que mete las manos en la cava porque sabe que en el fondo queda otra botella para calmar el despecho.

Esto es la gente que me hace bailar al cantar cumpleaños como todo un ridículo porque sabe que no soporto ese particular momento de estrellato. Y esto es la que sopla mis velas antes de que se acabe la canción porque a ella no le cantaron cumpleaños cuando lo celebró en junio y pensó que éste sería un buen momento para sentirse querida.

Esta es la gente emocionalmente intensa. La que se va a las ocho de la mañana “porque hay que trabajar” dejándome recogiendo vasos con servilletas hechas trizas, un gallo que canta en la esquina y un pensamiento que dice: “reunir gente intensa tiene que ser un talento”.-

Tuesday, August 21, 2012

Notas a los 33


Hoy cumplo años. 33. Nadie me ha crucificado. Creo que eso es buena señal. Sí me han dejado de seguir en Twitter. Para un inseguro con necesidad de aceptación eso es una tragedia. Pero la vida te enseña que al final solo quedan los amigos de verdad. Todo lo demás es material POP.

Traté de pensar en una lección que haya aprendido a los 32 para compartir. Pero la única que se me ocurre es: “hay que moderar la bebida”, lo cual de por si es una lección miserable (pero en serio, nos pasamos con la tomadera). Así que me encanta que no hayan lecciones, solamente la confirmación de que la vida es un menú e insistimos demasiado en estar a dieta.

Yo creo que hay que gozar con lo sencillo. Y la cosa no es compararse nunca con nadie, sino tratar de ser siempre quien uno es. ¿Y quién soy yo? Pienso ahorita en todos esos enrolles que tuve a mis catorce, a mis veinte y hace quince minutos y me encanta pensar que esa es una pregunta que nunca termina de responderse pero que cada vez me acerco más a quien me gustaría ser.

Ya tengo cubierto que no tengo un lado determinado de la cama sino que duermo en el medio como estrellita de mar. Que en verdad jamás me va a gustar el jugo de lechosa; que esa sensación de que me van a botar de todos mis trabajos hace que escriba material cheverísimo y que no hay mejor auto-regalo en la vida que sacar la mano por la ventana del carro para hacer choques con la brisa. Otros dirán que un carro es mejor regalo pero en esta ciudad no hay donde estacionar.

Mentira, ya me acordé de lo que aprendí a los 32. Tú tienes que decir las cosas. Eso es. Si tienes calor, tienes que decirlo. Si quieres a alguien, tienes que decirlo. Si la cajera está hablando con su amigui sobre como Yoneiker la invitó pa’l cine y tú estás apurado, tú tienes que decirlo. O preguntarle cual es la película que va a ver con Yoneiker. De repente tú la viste y es malísima. Nadie se merece ir al cine con alguien llamdo Yoneiker y que encima la película sea nefasta.

Tienes que decir las cosas. Porque si no la vida se te va dándole “Like” a las vidas de los demás en Facebook. Y no debe haber nada más horrible que cumplir años y darte cuenta que en verdad no has vivido cómo querías. Digo yo. Pero también dije que el reguetón iba a ser una moda pasajera y miren como terminó eso. Así que no me paren mucho.-

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