Tuesday, October 30, 2012

En la Ducha con Toto: Canciones Para Bañarse


Hoy fue mi segundo día como editor invitado en el programa de Polo Troconis e Iván Loscher (aquí el programa). Quise hablar sobre esas canciones que cantamos donde nadie admite que canta. Pero yo sí lo admito. Cuando me baño, no solo canto, me gano el Grammy. No tengo tapujos en admitir que soy de esas personas que entre los chorros de agua y la graduación de la temperatura me lanzo un canto operático que pondría a Pavarotti a decir: “pobre carajo.” Lo peor, es que creo que canto bien.
No hay una sola persona en este mundo que me haya dicho que canto decente pero no me importa. Me conozco lo suficiente como para saber que no seré tan tonto como el personaje de Elba Escobar en Glorious, una rica heredera que contrató el Carnegie Hall para que sus amigos, y las palomas, se taparan los oídos y aplaudieran con los codos. Pero me niego a ser Jean Dujardin en El Artista. El baño es mi sala de conciertos y ahí no hay canción que no haya interpretado. Dos veces, porque mi ego siempre me pide “¡Otra! ¡Otra!”
Cantar en la regadera se nos da por una cuestión de acústica. La cercanía de las baldosas hace que vibren lo cual nos lleva a pensar que somos los niños prodigio aun no descubiertos por Simon Cowell. Varios artistas confiesan haberse llevado su guitarra al baño, entre ellos Paul McCartney y hay estudios de grabación que imitan el efecto baldosa.  Por fortuna, nadie nos graba a nosotros, los "Acuáticos Amateurs".
Más allá de un tema de sonido, el tema de cantar mojado es liberador. Tú, una ducha y la botella de champú es todo lo que necesitas para ser verdaderamente feliz. Además que previene la gripe. “At Last” de Etta James es el tema perfecto para comenzar un baño. No hay nadie que te juzgue ni que te moleste. A menos que seas de esas personas que conteste el celular con la mano llena de espuma, pues ahí lo que tienes es un problema de atención. Pero ya una vez adentrado al agua, lo que venga es la norma. Puede ser la canción de moda (vamos, que todos cantamos "Call Me Maybe") o un puñal de musicales que jamás te sabrías en público. “Don’t Rain on My Parade” de Bobby Darin se mezcla con “Singin’ in the Rain” de Gene Kelly. ¿Juega el agua un efecto en la elección de las canciones? Sí. A menos  que tengas un espejo en el baño y ya ahí no cabe sino comenzar con “Man in the Mirror.”
Leí ayer que una compañía británica de agua emplazó a los británicos a cantar en la ducha  con un reto de cuatro minutos de canción para conservar agua. Dijeron que las mejores canciones eran las de Los Beatles por estar casi todas en menos de tres minutos. “Love Me Do” es clásica, sobre todo porque no tienes que recordarte de muchas letras. Las que no recomendaron fueron “Bohemian Rhapsody” de Queen, “I Would Do Anything For Love” de Meatloaf y “American Pie” de Don McClean por ser excesivamente largas. Ni hablar de los 23 minutos 31 segundos de "Echoes" de Pink Floyd. Pero cuando uno canta no piensa en agua. Karen Bitton del programa Conserva Verde acaba de encrisparse con este comentario pero es la verdad. Canta en el Baño. Malamente. Pero Canta. Es el mejor regalo que te puedas dar.-
Estas fueron las recomendaciones que di hoy en el programa de Iván y Polo. Son clásicos. Las canciones van y vienen pero hay algunas que solemos cantar sin importar el año que sea:
1. At Last de Etta James: Hay algo de cerrar la puerta del baño, desnudarte y esperar mientras se calienta el agua que te hace pensar que por fin estás solo para ser completamente tú: un tipo chévere con una lipa que no te deja ver los pies. Hay una versión de Stevie Wonder pero nada como Etta.
2. Fly Me To The Moon – Frank Sinatra: Un poco de Frank no le queda mal a nadie, sobre todo en esas noches donde te preparas para salir con alguien.
3. Bohemian Rhapsody – Queen: Iván me dijo que esto no podía ser porque tenía que pedirle a gente que se metiera en el baño para hacer todos los efectos pero es la perfecta canción. Comienza lenta y va in crescendo hasta el fandango donde tú eres todos los coros. Perfecta para los que tienen múltiples personalidades.
4. Moon River – Aquí juega la parte de los musicales. Desayuno en Tiffany's no es un musical pero lanzarse un Audrey Hepburnzaso en voz de Andy WIlliams no le queda mal a nadie.  Un Singin’ in the Rain mezclado con Mamma Mía y todo lo que se te ocurra que alguna vez pudo cantar Elvis Presley (I Can't Help Falling in Love With You) o todo lo que te sabes de Glee (Smooth Criminal de Michael Jackson: una de los mejores covers que han hecho).
5. Everlasting Love – U2: El coro de esta canción siempre me ha encantado, sobre todo porque hay múltiples versiones, la de Robert Knight, Gloria Estefan, U2 o la de Jamie Cullum. Es divertida.
6. I’m a Believer: - The Monkees. A mi me gusta más la version que Smash Mouth hizo en Shrek pero esta canción en cualquier versión es perfecta para el enjabonamiento.  Otra buena, Feelin' Groovy de Simon & Garfunkel. Y "Diamonds on Her Soles of Her Shoes" de Simon pero nadie en verdad se sabe la letra.
7. Man in the Mirror – Michael Jackson. Para esos días donde te tienes que convencer de algo.  No me preguntes a mí de qué pero MJ siempre nos saca del barro.
8. Mais Que Nada – Sergio Mendes. La cosa de la ducha es que nos encanta inventar. Por eso nada mejor que una canción que no tengamos idea de cómo va la letra. La Vie En Rose, O Sole Mío y si tienes un Boccelli adentro de ti, destácate con Con Te Partiro.  Advertencia: Esto siempre te llevará a cantar Copacabana.  "With yellow feathers in her hair and her dress cut down to there..."
9. Porcelain – Moby: Para los que no quieren cantar. Ponla en el iPod y ya. No pensarás en nada.  Si en verdad cantar lo tuyo, vete con David Garrett. Un violinista que versiona temas como Los Piratas del Caribe que es genial. A fin de cuentas, si no somos cantantes, somos piratas.
10. Who Says? – John Mayer: A mí me gusta esta canción porque es suavemente altanera. Es para esos días donde no te fue bien en el trabajo o en la vida. Hay veces que no nos va bien en la vida. ¿Quién dice que no pueda ser como nosotros queramos?
11. She’s So Mean – MatchBox 20: como dije, hay canciones que son por etapas. Con esta estoy obsesionado en estos momentos porque la tipa del video es demasiado bella. Y hay algo del coro “she drinks Baccardi in the morning till it goes to her head” que me encanta. La cantaré hasta que me fastidie. O se me acabe el champú.

Monday, October 29, 2012

Lunes de Terror

 
 
Hoy arranqué como Editor Invitado en el programa de Iván Loscher y Polo Troconis en Circuito Éxitos donde voy a estar toda esta semana. La idea es que durante una hora voy a poner música que me gusta a mí y hablar de temas que me interesan. Dado que es una semana halloweenesca por ahí irán los tiros. Hoy comencé con lo que a mí me gusta llamar el Lunes de Terror. Los Lunes son de Terror porque me agarran desprevenidos. ¿Ustedes no se han puesto a pensar cómo hacía Coquito para cantar su día con Tío Simón así todo feliz? “Los lu, los lu, los lunes son de Coquito”… ¿Sabes de quien más son los lunes, Coquito? De gente como yo que piensan que los lunes son una desgracia.
 
Yo odio los lunes porque faltan cinco días para que sea viernes. O sea me tengo que calar 96 horas para que llegue el día donde puedo despedir a mi despertador. Pero los lunes no son de 24 horas, no, no. Son como de 365. El tiempo pasa tan lento los lunes que Ilan Chester se puede retirar en la mañana y hacer un concierto de regreso por la tarde.

Lo peor es que los lunes los inventamos nosotros. Un señor se sentó con papel y lápiz en mano y pensó: “¿a ver, cómo puedo amargarle la existencia a la Humanidad? Ah sí, metámosle un lunes después de dos días de descanso.” Ojalá ese señor haya muerto en la hoguera.
 
El problema de los lunes es que encima te amarga el domingo. ¿No les pasa? ¿Qué están ahí en una parrillita con la familia y de repente les entra ese cosquilleo en la barriga? Ayyy, mañana es lunes. ¡Qué flojera! Y no puedes inventar más nada porque te tienes que preparar mentalmente de que mañana hay que levantarse temprano, calarse un tráfico apoteósico e ir a la oficina a estar con gente que no te cae bien. Mucho menos con la gente que más detesto: los que adoran los lunes. ¿Conocen a ese tipo de gente? Esos que llegan al trabajo con una sonrisa de gancho de ropa, felices porque durmieron bien, desayunaron granola con Red Bull y ya le dieron una vuelta al parque. ¡Su madre!
 
Ahora, ¿qué podemos hacer, en serio, para mejorarlos? Porque los lunes no se van a ir a ninguna parte. Y yo creo que la mejor solución para los lunes es echarnos un palo. Sí, oyeron bien. Puede que esté mal visto, pero si todos nos ponemos de acuerdo de repartir un shot de tequila en la oficina al comienzo de cada semana, miren por lo menos hay algo bueno que esperar. Así como hay Viernes Casual debería haber Lunes Tequileros. ¿No sería una maravilla?

Pero en serio, no todo es malo. A medida que pasa la tarde, el playlist mental se pone mejor. A fin de cuentas, cada vez falta menos para que se acabe el lunes que francamente es de terror.-
 
La entrevista del programa la pueden descargar aquí. Este es el playlist de canciones que di hoy en el programa para afrontar el Lunes de Terror:
 
1. Help! – de Los Beatles. Porque hay que despertarse así, pidiendo ayuda.
2. Welcome to the Jungle – Guns N’ Roses. Porque nada te prepara para el saludo afectuoso que te da el tráfico en la ciudad.
3. We Didn’t Start The Fire – Billy Joel. Canción de resignación, ese rollo de no encontrar estacionamiento y tener que sucumbir a pagarle 50 lucas a un parquero para que no llegues tarde a tu reunión no se originó con nosotros, esto es de larga data.
4. Under Pressure – Queen. Hay un momento de felicidad de un lunes. Se llama ese segundo antes de que te llegue el primer e-mail. Cuando entra al Gmail, Queen te tiene la canción.
5. You Can’t Always Get What You Want – The Rolling Stones. Tú ni de casualidad vas a poder ir a almorzar como querías. Olvídate de ese lunes popular en el cine, de ver el sol. Lo tuyo es una oficina con luz halógena y maticas tristes. Resignate.
6. Run Around – Blues Traveller. Si vas a estar en una corredera, por lo menos gozatela.
7. Send Me On My Way – Rusted Root. Se acabó la faena. Llevenme ya a mi casa. En camilla o como sea, pero saquenme.
8. Sweet Home Alabama – Lynryd Skynrd. Nada como abrir la puerta de tu casa un lunes y decir: “¡por fin!” Tienes seis horas antes de que todo comience otra vez.
9. Don’t Stop Believing – Fleetwood Mac. Sentado viendo una serie como Downton Abbey o abriendo una botellita de vino blanco porque, vamos, es lunes pero te mereces un traguito. No dejes de creer, ya todo se acabó.
10. Beautiful Day – U2. En verdad, el día no fue tan malo. A pesar de lo terrorífico que fue, saber que un lunes se acaba para siempre es lo mejor de una semana de siete días.-

Friday, October 19, 2012

Radio Toto: Próximamente en Circuito Éxitos



Comparto este video promocional que me tiene altamente emocionado. Próximamente voy a tener mi propio programa de radio por Internet a través de un nuevo concepto de Circuito Éxitos llamado Programación Para Llevar. Van a ser una serie de podcasts que ya he comenzado a grabar los cuales se van a poder descargar y oírme cuando quieran y donde sea (si es en la poceta me avisan). Tener un programa de radio no estaba ni en mis sueños cuando abrí la santamaría de este tea party pero me tripeo mucho que ahora no solo vengo en letras sino que también vendré en voz.
El programa va a ser algo muy diferente a lo que escribo en estas mesas. El tono es un poco polémico ya que he entrevistado a gente con posiciones disimiles que no necesariamente concuerdan. ¿Qué le diría un cura a una estrella porno? ¿Se desnudaría una famosa actriz porque otra actriz célebre le dice que por el guión todo? Por ahí van los tiros y yo estoy encantado que Éxitos me ponga a tomarme un café bajo un micrófono con gente que normalmente estaría en los rincones opuestos de una sala de fiestas.
Hasta ahora me lo he vacilado pero le estoy ligando para que a la gente le guste. Sobre polémicas hay mil temas y aun cuando nunca llegaré al cénit (meter a Boris Izaguirre y a Mimí Lazo en una cabina con María Bolívar) tela hay para cortar en este país donde no necesariamente tienen que haber puntos en común para que hayan puntos de vista fascinantes.
Debe salir en noviembre. Les avisaré por aquí para que se unan al placer culposo de serles infiel a la radio.

Wednesday, October 17, 2012

Hay cosas que dicen dan pena (pero en verdad no)

Hay cosas que supuestamente dan pena. Mandarle a hacer un cuadro con el nombre Sebastián a un bautizado que se llama Santiago. Hablar de Gego y decir que es un hombre visionario. Despertarse una mañana con un casco amarillo de obrero puesto y no acordarse porqué. Conversar con una mujer a la que tienes siete años sin ver y solo decirle “disculpa, ¿tú no tenías un lunar enorme en la barbilla?” Decirle a una tipa que le estás cayendo que no la invitaste para la playa porque tu tía te dijo que para invitarla a ese plan le tenías que decir con tres días de anticipación para que se pudiera depilar. Salir de un restaurante y montarte en tu carro para ir a bailar. Y en plena pista ser abordado por el CICPC porque el carro en el que te montaste no era el tuyo. Era el de un diputado de la Asamblea Nacional que tiene el mismo carro que tú y no te diste cuenta.
 
Dicen que da pena hacer que la oficina llame a una ambulancia porque te estás muriendo de un infarto cuando en verdad lo que tienes es un gas atracado. Preguntarle a una gorda “ay, ¿y para cuando?” Mandarle un mensaje de texto con un cuento terrible de una persona a esa persona. Y ni siquiera disculparte sino fingir demencia. Que te deje un date en tu casa y tú veas unos mangos tirados en el suelo y se los ofrezcas para que haga una jalea al día siguiente. Llegar a la clínica y decir “¡Dios mío que peludo ese bebé!”
 
Hay gente que se moriría de la vergüenza el lograr que McDonald´s te niegue el servicio porque viste un hueco entre dos carros y te coleaste descaradamente en el AutoMac de La Castellana porque te dio flojera dar la vuelta. Preguntarle a alguien si tiene lechina y recomendarle un baño de avena  y luego no saber qué cara poner cuando esa persona te confiesa de que tiene un severo caso de acné adulto. Acompañar a una pareja de recién casados a su cuarto de hotel para ayudarlos a llevar sus maletas y acostarte “cinco minutitos no más” en el lecho nupcial. Encima del corazón en forma de pétalos. Encima de la pijama de la novia. Y quedarte dormido sin que te puedan levantar.
 
Yo he sido el protagonista de por lo menos nueve de estas ofensas que supuestamente dan pena. Y bueno esta...
 

Thursday, October 11, 2012

Volviendo a la Normalidad



He llegado a la conclusión de que mi estado de ánimo esta semana es deprefeliz. No estoy contentísimo pero tampoco es que estoy en el foso. A fin de cuentas la vida continúa y el trabajo hace que me olvide del shock que nos dio la noticia de la Tía Tibi. Que cada cuarenta y cinco minutos me de golpes en un Muro de los Lamentos improvisados donde digo “seis años más, seis años más” es otra cosa. Pero yo siempre he sido fan del dramatismo. Soy de los que piensa que él no llega al 2019 pero igual… el 2019 es demasiado Supersónico para llegar a él como un Picapiedra.
Creo que me hace falta este fin de semana largo con urgencia. ¡Gracias Cristóbal Colón por equivocarte y llegar al Taj Mahal de Atlantic City en vez de al de la India! Porque la verdad es que siento que todos estamos agotados. Los venezolanos esperamos más por el 7 de octubre de lo que ha esperado la autora de “Virgen a los Treinta” para sacar su segunda novela, “Ligeramente Embarazada.” Y esto de volver a la normalidad así tan rápido es como para meter en el Buzón de Sugerencias de la oficina un papelito que diga: Se solicita urgente un camarón comunitario.
Eso sí hay que estar felices de que salimos de las elecciones porque fueron intensas para todos. Desde enero de este año, el Presidente Chávez habló 99 horas en alocuciones oficiales, o lo que es lo mismo, el tiempo que le toma a Sofía Imber en subir las escaleras del Calvario. Henrique Capriles recorrió tanto a Venezuela que lo único que le faltó visitar fue el Reino de Musipán. Y su lema “No Voten por Mi Voten por Ustedes” fue un tremendo mensaje para todos. Salvo para Alicia Machado que me imagino todavía se sigue buscando en el tarjetón.
Pero hay cosas que podemos hacer para regresar a la normalidad. Por ejemplo, recordar cuál era la foto que usábamos de avatar antes de las elecciones. Otra es seguir estrujando el dedo porque en serio yo he usado la técnica del cloro y todavía siento que Barney me lamió el dedo. Y la tercera y más importante es decidir qué hacemos con la franela, la gorra, la bandera, el pito, la maraca, el volante, el afiche y el cooler que compramos en las marchas por desatados.
Eso son cosas que no son reciclables. Salvo la bandera, no es que yo me pueda poner la franela de Hay un Camino para ir a la playa. Llega un momento en que eso no es patriótico sino tipo “Toto, supéralo. Las elecciones fueron hace seis meses”. Y yo siempre me he preguntado eso, porque el misterio más grande en Venezuela no es a dónde van a parar las carpetas CADIVI. Después que pasan las elecciones ¿qué carrizos hace la gente con un afiche 80 por 50 de un candidato presidencial que puso en la puerta de su casa?
Yo creo que nos tenemos que meter en la onda del reciclaje. Cumpleaños que usted tenga, envuelva ese regalo con papel de afiche. Si es para su pareja, agarre un corazón de esos de la campaña, le echa una pinturita por encima y lo pega encima del regalo. Todo es reutilizable. Y como en Venezuela hay escasez, pues nadie nos va a decir pichirres.
Aunque lo mejor de que se acabaron las elecciones es que ya podemos volver a perder la cédula sin miedo. Eso de resguardarla a como diera lugar fue una tragedia. Perder la cédula en elecciones es peor que terminarle a una sifrina en la época de las gaitas de su colegio. Me acuerdo que el miércoles antes de las elecciones fui  a un bar donde me pidieron mi cédula y mi tarjeta de crédito para abrir una cuenta. Meryl Streep en Sophie’s Choice la tuvo más fácil que yo.
Por eso estoy feliz de dejar la cédula en cualquier parte. Eso es lo bueno de saber que pronto regresamos a la normalidad. Nada como seguir adelante y que pronto volveremos a ser la gente decente que solo se estresa por el único papel que tiene importancia en época no electoral: el ticket del estacionamiento.

Monday, October 8, 2012

Hablábamos de Esperanza


 
Es un golpe ser el grande que abraza a un papá que se hizo chiquito con el anuncio. Es un golpe tener que acostar a un hermano que no tiene memoria para recordar que antes no había gente perpetuada en el poder. Es un golpe enviarle un mensaje de consuelo a una hermana deprimida por un embarazo que viene en camino. Es un golpe que mi mamá me dé las buenas noches como debe ser. Eso tienen las madres. Por alguna razón se amachan ante las noticias más tristes.
 
Cumpliré cuarenta años en el 2019. Cuarenta años de los cuales veinte habrán sido vividos bajo el gobierno de Hugo Chávez. Discúlpenme si ofendo a algunos. Esto no es un golpe, esto es un coñazo.
 
A lo lejos suenan fuegos artificiales pero son los más de cerca los que me confunden. Yo vivo en una zona donde nadie es chavista.  Ni los vecinos de mi cuadra, ni en la gasolinera, ni en la parada de taxis, el puesto de comida rápida, la carnicería, la panadería y la tintorería. Craso error. Resulta que el único que no es chavista soy yo. Apago las luces y me acuesto a dormir.
 
Lunes. 6 A.M. ¿Realmente pasó?
 
Pero ¿qué pasó? Me levanté al alba para unirme a la larga cola de mi centro electoral. Donde hablábamos abiertamente sobre la necesidad de un cambio sin la necesidad de mencionar a nuestro candidato. Hablábamos sobre la felicidad ante la concurrencia. Sobre la organización de aquellos que pasaban agua y palabras de paciencia sin costo alguno. Sobre el heroísmo de aquellos votantes que viajaban hacia Nueva Orleans. Sobre la tristeza de no permitir el voto de la jueza María Afiuni. Hablábamos de esperanza.
 
Almorcé en casa frente a la televisión donde vi votar al señor Carlos Urbaneja, portador de la cédula Número Cinco. A una doña en camilla que amenazó con fugarse de la clínica ante la negativa de darle de alta para que ejerciera su derecho, a un muchacho con Síndrome de Down. A Rubén Limardo y a Ramón J. Velásquez.  A venezolanos en más países de los que puedo contar. Vi a Hugo Chávez votar y hablar un poco de más, a Henrique Capriles votar y hablar un poco de menos. Veía civismo.
 
Me senté a escribir en un Twitter plagado de mensajes con llamados al voto. Ofrecimientos de colas a su centro electoral. En moto, autobús o en carro, adonde fuera. Mensajes de orgullo por haber votado, subidas de imágenes de un dedo manchado con tinta azul.  Alertas sobre denuncias fundamentadas, mensajes de apoyo. Palabras de cambio y triunfos para todos y para Venezuela en particular. Leía fraternidad.

¿Entonces?

Me dieron la noticia de que no será Henrique Capriles el Presidente de Venezuela por los próximos seis años, será Hugo Chávez. Me devastó, me golpeó y me hizo dudar de mi permanencia en Venezuela. Ya basta, dije en un escrito reciente, ya basta. Pero yo soy parte de una comunidad que cada seis años se organiza. Por un día se reúne y habla sobre esperanza, ve civismo y escribe fraternidad. Es un día de democracia cada seis años de atropellos. Un solo día, donde en seis años más, si se aprenden las lecciones detrás de los errores que hubo, todo puede cambiar.

No, no es un golpe. Ya tengo demasiada experiencia en esto para saber que es simplemente un llamado a querer lograrlo más que los demás. Ya soy calvo, por los clavos de Cristo. A mi una bota militar jamás me podrá desmoralizar.
 
¿Iluso? Total y absolutamente. Pendejo quizás. Pero yo por lo menos sé que la paz planetaria en seis años no se va a lograr.

Y ya eso es un primero paso.-

Friday, October 5, 2012

Palabras Sabias


 
"Hay personas que no escuchan razones, son ilógicas y egoístas. Aún así ámalas. Si haces el bien, la gente te acusará de tener motivos ocultos y egoístas. Aún así, haz el bien. Si alcanzas el éxito conseguirás enemigos verdaderos y falsos. Aún así alcanza el éxito. El bien que hagas hoy, será olvidado mañana. Aún así, haz el bien. La honradez y la franqueza te harán vulnerable. Aún así, sé honesto y franco. Lo que tomó años construir, podría ser destruido en instantes... aún así, construye. Muchas personas necesitan ayuda, pero quizás te ataquen si las ayudas... Aún así ayúdalas. Da al mundo lo mejor que tengas y quizás te paguen mal... Aún así, da lo mejor que tengas".
 
 Madre Teresa de Calcuta

Wednesday, October 3, 2012

Henrique, Erika & Chataing, Humor entre Humanos


 
Se sabía iba a ser una entrevista importante. No es descabellado pensar que de haber tenido más tiempo, Luis Chataing seguramente hubiera acudido esa mañana al Registro Civil a cambiarse su nombre por “¡RATING!” Chataing. Pero no tenía tiempo. A su entrevistado, Henrique Capriles Radonski, las horas le faltan, él solo se puede permitir momentos. Momentos como el que nos regaló anoche cuando asistió al programa Chataing por Televén.
No es un hecho inusitado que un candidato a la Presidencia de la República vaya a un late night show de corte humorístico. El problema es que hasta este año en Venezuela no habían vuelto a resurgir. Buenas Noches no se puede considerar como un programa de humor, a menos de que uno se confiese ser doña del Cafetal. Y La Hojilla –que de por si es hilarante- no se permite la valentía de invitar a alguien para burlarse en su cara. Las entrevistas que le gustan a Mario Silva son las que se roba o las que interviene de manera ilegal a través de un celular. Y por supuesto, las que lo hacen sonreír como cuando su Comandante le echa una llamada a medianoche.
Con lo que cuenta el resto de la población es con dos ventanas de humor gringo a la venezolana, Erika Tipo 11, en el que me enorgullece escribir, y Chataing TV. Noche tras noche sus conductores Erika de la Vega y Luis Chataing, respectivamente, se fajan con monólogos y entrevistados que se permiten el lujo de escapar algún comentario sobre la falta de aceite, Rosita o María Bolívar. Esos son considerados temas “safe” por el Departamento Legal de los canales. Todo lo demás se adorna con edulcorante. Si es que todo lo demás se llega a decir al aire.
La intolerancia del Gobierno en estos últimos catorce años ha fallado en comprender que la mejor fórmula para dar a conocer sus políticas (y sobre todo, recapacitarlas) es a través del humor libre y desinteresado. Una ironía si se toma en cuenta que el Presidente es uno de los gobernantes más dicharacheros en la historia de Venezuela. El humor necesariamente tiene que ser de oposición. La premisa es sencilla: No hay ni un solo chiste que sea jala bola.
Jimmy Kimmel en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en los Estados Unidos: “Si ustedes me hubieran dicho cuando era un niño que yo estaría parado en un podio junto al Presidente Barack Obama, hubiera respondido, ‘¿El nombre del Presidente es Barack Obama?” Esto no se puede hacer en Venezuela. Principalmente porque los humoristas de este país no son invitados a hacer chistes contra el Presidente en su cara. Son invitados para alabarlo. ¿Qué chiste tiene eso?
La entrevista anoche de Henrique Capriles ha sido quizás la más seria que ha hecho Luis Chataing en toda su carrera. Y aun así fue cómica. Se juega aquí la carta de la alabanza, Chataing votará por Capriles sin duda, pero la cosa es que cuando momentos como estos no se han visto en la televisión últimamente, no estamos para chistes. Miles se han hecho de él por cierto. Capriles ha recorrido Venezuela tantas veces que solo le faltó cerrar campaña en Musipán… con los dos perros que le han regalado hay que agradecer que a Capriles se le acaba la campaña. Una semana más y salía de una marcha con un goldfish nadando en bolsa plástica... Miles más se harán.
El hecho es que cuando la campaña ha hecho de Henrique Capriles un caminante incansable, es un error intentar forzar el humor solo porque se tiene a alguien que le daría una paliza a Forrest Gump en millas recorridas. Hay momentos de momentos y eso lo entendió Chataing, lo entendió Erika que lo acompañó anoche en el programa. Más que una risa, los venezolanos quisimos una conversa chévere entre panas (y no entre pranes como estamos acostumbrados). Y vaya que la obtuvimos.  Solo faltaron las birras. Pues Henrique Capriles nos regaló un lado que pocos candidatos muestran, mucho menos entre risas confiesan: que está reventado. Y esa es la risa que no se puede escribir, mucho menos planificar.  
El Presidente jamás admitiría que está reventado. Confesar los efectos de un cáncer "oficialmente curado" es para él una concesión de su derrota. Y aún así, todos sabemos que no puede dar más de tres pasos victoriosos. No tiene ni que decirlo. Capriles en cambio se pone a nuestro lado: come, caga, suda y no duerme. Se burla de sus propios saludos. ¿Quién ve derrota en una cara carcomida por el sol? ¿En un hombre que cuenta el chiste de cómo perdió sus zapatos?
Moral y aloe vera son las primeras necesidades de estos seres que son la viva imagen del Hombre en la Arena de Teodoro Roosevelt. No se ve, en cambio, en el maquillaje del que ya hasta olvidó lo que significaba ser humano. Este tipo de hombres jamás se sentaría en un programa de humor, mucho menos tolerar el ser burlado. Porque eso los hace humano. Sin duda el pecado del humor, el dicho por Chataing, de la Vega, Laureano, Nazoa, Emilio y los demás que hacen de esto una profesión, es que te hace humano. Aceptarlo es la virtud de los caminantes que toleran la risa. Negarlo es la desgracia de los que dicen que el capitalismo arruinó a los marcianos.
Venezuela necesitaba a un flaco. Chalequearlo va a ser un tripeo.-
Satélite Miranda revela su primera imagen desde la orbita: #CaprilesenChataingTV está posicionado de primero en el Trending Topic Mundial del Twittter.

Tuesday, October 2, 2012

Cinco Mil Días Son Suficientes


Solamente te vi una vez en mi vida.  Fuiste invitado por mi sección en la Escuela de Derecho de la UCAB para que vinieras a exponer tu plan de gobierno como candidato a la Presidencia de la República. El Auditorio Hermano Lanz no se llenó tanto con Henrique Salas Romer, mucho menos con Irene Sáez, como se llenó contigo. Hablabas en ese entonces de crear una patria de derechos para todos, libre de corrupción, delincuencia y burocracia. Ya ahí mencionabas la idea de entregar el poder en el caso de probar ser inservible para una Venezuela necesitada de líderes. No ibas a ser tú la piedra entre el estancamiento y el progreso.
Igual no voté por ti. 
Tú eras solo un militar mediático que estuvo en el momento adecuado en el lugar indicado. Pero la diferencia es que a mi me enseñaron que no se puede fiar de hombres que suben tanquetas por escaleras de mármol. Mucho menos de los que fallan. 
El pueblo no lo vio de esa manera. Te escogieron, lo respeté. Tres veces lo he respetado.
Cinco mil días después sigues aquí. Ya no eres flacuchento. Hay algo de estar en el poder que engorda y no sé que es. Contigo ha cambiado el nombre de mi país, su bandera, su escudo, la iconografía del Libertador, la moneda e incluso el huso horario. Te faltó la capital. Ahora que lo pienso, esa es la única medida que hubiera apoyado. Una ciudad tan poco céntrica y tan cerca del mar no puede ser la cuna de poderes de un Estado. En los términos militares que tanto te gustan, no es considerado estratégico.
Porque vaya que de estrategias nos has hablado. También de guerras imaginarias, magnicidios, invasiones, submarinos, mercenarios e imperialismos. Jamás he entendido tu fascinación por los Estados Unidos. Como tú, tampoco son la gran vaina. Ningún país que pase seis meses bajo la nieve puede serlo. Pero tú insistes en elucubrar sobre ataques fantásticos con la condecoración de aduladores militares y la compra mil millonaria de armamentos que jamás serán usados. Armas de guerra para exigir el respeto de una nación que sin vergüenza y contra todo su historial diplomático ha irrespetado a reyes, presidentes, líderes y pueblos. Has tratado a Venezuela como una trinchera que denuncia a los bienintencionados y la has aliado con líderes tiránicos, lambucios de petróleo, jala bolas sin escrúpulos y por alguna extraña razón que creo ni tú mismo entendiste, Naomi Campbell.
Son cinco mil días de ti. 3500 horas en cadena nacional de tu voz. Donde has hablado de todo menos de lo que la gente más te pide: inclusión y dignidad. “Si no es chavista, no es venezolano” ¿Por qué la creación de un enemigo cuya cédula es la misma que la tuya? La peor sensación del mundo no es sentirse querido. Es saberse excluido. Tu Venezuela “ahora es de todos”. Pero no es para los que labraron sus tierras con esfuerzo y gerencia, ni de los funcionarios que tomaron decisiones contrarias a ti pero ajustadas a la Ley. Tampoco es de los que formaron PDVSA, ni  los que hicieron RCTV, por nombrar los más emblemáticos. Demasiados pitos y gritos de despido hemos oído en estos cinco mil días como para enunciarte una lista completa. Uno de ellos te juzgará en el futuro. Los derechos humanos no prescriben así como los corazones rotos no olvidan la tiranía de un cuchillo afilado.
Son demasiadas marramucias juntas en cinco mil días. Demasiados libros que no se deberían leer en este siglo como para creer en el progreso con el que tanto te ufanas. Demasiada fachada de la Virgen con metralleta y poca habitabilidad para adolescentes que no tienen razón de estar embarazadas. Mucho cartel de no fumar y poco hospital que atienda a los enfermos. Demasiado cartelón de prohibición de porte de armas para la cantidad de hombres balaceados en las calles. Más de 155 mil muertes violentas en Venezuela desde 1999 confirman que no somos un país alegre: somos una nación de viudas y de madres sin hijo. No hay ni una sola familia en Venezuela que no tenga un cuento cercano de un secuestro. ¿A dónde fue a parar la plata del rescate? ¿Quién se hizo rico? Hay demasiada droga y demasiada Hummer en el país como para creer que el Socialismo del Siglo XXI no va a tardar unos cuantos siglos más en llegar.  Si es que llega. Y lo peor es que eso tú no lo sabes.
No, no eres el hombre del siglo pasado que prometía cambiarse el nombre si veía a un niño en la calle, entregar Miraflores para crear una universidad y bañarse en un Guaire saneado. Eres alguien que no puede transitar por todo el país sin un sequito de guardaespaldas y focas a su lado. Por lo menos sabes lo que es sentirse amurallado. En eso nos parecemos. De resto eres alguien que ignora lo que es despertarse de madrugada para agarrar un ticket en una clínica, estar atrapado en un tráfico, o armar una carpeta para pedir sus reales bien ganados de manera limitada. Eres el único venezolano que no tiene que esperar a otro día porque ese día le toca a los de otra nacionalidad privilegiada. En tu nevera nada falta cuando el resto no consigue ni leche ni aceite. Y de apagones y falta de gas y agua nada sabes. ¿Cómo puedes saberlo? Si en tus shows nunca hay pausas.
Tú has sido el tema principal en la mesa de mi casa por cinco mil días. El motivo por el cual yo voy a más despedidas que a bienvenidas de mis más talentosas amistades. Me he desvelado con tu comentador estrella en el canal oficial del Estado y leído suficiente material del 11 de abril como para saber que una mentira dicha mil veces termina por encerrar a los que no callan sus verdades. He visto como un mausoleo constituye tu único legado, aun cuando esta promesa al Padre de la Patria sigue retrasadamente inacabada. He tragado "gas del bueno", llorado por muertos que no conozco y visto como derriban estatuas. Y llegó el momento de dejar de decir "por ahora" y comenzar a exclamar "¡ya basta!"
 Ya basta. Catorce años son suficientes. No por lo que no hiciste, sino por lo que no vas a hacer jamás. Pues son cinco mil los días en los que tú me has llamado apátrida y son cinco mil los días  que yo he esperado. Para que tú tengas la valentía de admitir públicamente que yo lo único que soy es un venezolano.
Jamás lo harás. Te vi una sola vez en mi vida y aún así te conozco demasiado.
Chao, Hugo. Para siempre.-

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