Monday, January 7, 2013

Aquí No Está Pasando Nada


Hace ya un tiempo, la entonces Ministra del Ambiente Ana Elisa Osorio dio unas declaraciones que para mí han significado el lema del chavismo cuando no quieren ser francos con el país: “aquí no está pasando nada.” En su momento, Osorio hacía referencia a la presencia de la Lemna que cubría el Lago de Maracaibo. Poco importaba que las imágenes captaran a una gran parte del lago revestido de un moco verde Tortuga Ninja. Osorio aseguraría tiempo después que la llamada “lenteja verde” habría sido “reducida” satisfactoriamente. Aparentemente llamar las cosas como son desde un principio no da rating.

Esa parece ser la consigna del Gobierno ante momentos difíciles: desecha lo malo como una nimiedad y el pueblo seguirá hablando de ti. La inseguridad es una sensación, el desabastecimiento es una zozobra burguesa y Amuay, pues Amuay fue un show. Ahora estamos ante otra “nimiedad” la cual inaugura la Temporada 14 de Keeping Up With the Chavdashians. Según la Constitución, el 10 de enero se debe juramentar el Presidente de la República y Hugo Chávez no se encuentra en el país para tomar posesión del cargo.

Hay que darle mérito a Chávez, él ha sido como el alumno que jamás falta a clases. Un militar enfrascado en un socialismo de utopías soviéticas no puede darse el lujo de considerar tomar vacaciones y no cabe duda de que si no puede venir a juramentarse es porque debe estar absolutamente enfermo. Por lo tanto si los comunicados, frecuentes pero escuetos, que ha emitido el Gobierno encargado y los tweets de Bocaranda no mienten, Hugo Chávez no llega el 10 de enero a Venezuela. Ni siquiera llega el 12 para el concierto de David Guetta.

Es comprensible la enfermedad de quien fuera electo con el 55% de los votos el pasado 7 de octubre. Hugo Chávez es Presidente en los 23 estados de la República (24 si contamos a Cuba como estado). Pero también es comprensible que el pueblo esté consternado porque una persona no pueda asumir su cargo como le corresponde por causa de una enfermedad que a nadie se le desea. En un editorial de El Nacional, se dijo que “la mayoría del país no tiene la culpa de que el Presidente tenga cáncer”. Yo creo que está errada la afirmación: nadie tiene la culpa de que Hugo Chávez tenga cáncer. Que el Presidente, sea quien sea, tenga una imposibilidad que le impida ejercer el cargo, eso sí es problema de todos.

Pero esa no parece ser la tesis de quienes detentan el poder mientras Chávez se trata en Cuba. Para el Vicepresidente Maduro, la juramentación es un simple formalismo. Un planteamiento risible si nos ponemos a pensar que de haber ganado Henrique Capríles las elecciones y estar en la actual situación del Presidente, la tesis hubiera sido: “si no llega el 10, que se joda el Majunche”. Para la Procuradora Cilia Flores, se trata de un hecho sobrevenido y el Presidente “tomará posesión cuando le sea posible”. Cosa que puede ser mañana o en seis meses o desde el Mausofeo con tablero de la Ouija. Y para el Presidente de la Asamblea Nacional, Chávez se puede juramentar cuando quiera ante el Tribunal Supremo de Justicia. Cierto, puede hacerlo porque así lo establece la Constitución cuando se es imposible hacerlo ante la Asamblea. Pero juramentarse ante el TSJ es porque el edificio de la Asamblea se quemó, no porque estás entubado a una cama en otro país.

La incomprensión como venezolano es que el Gobierno no considere el factor riesgo que implica no cumplir con el mandato constitucional de la fecha pautada. Una ausencia temporal le daría seis meses como máximo a Hugo Chávez para que se recupere. De una ausencia absoluta ni se habla aunque el Bonaparte criollo haya nombrado a un delfín que seguramente ganaría por un estrecho margen, considerando que la oposición viene de dos derrotas importantes. Y si todo eso falla, es solo cuestión de montarle una laptop sobre el pecho a Chávez en Cuba el 10 de enero. A fin de cuentas la Constitución no niega que el Presidente pueda juramentarse vía Skype. Pero ni eso…

Las comparaciones son odiosas, sobre todo con el “imperio mesmo” pero Hillary Clinton fue operada recientemente y el parte médico fue completamente abierto sobre el procedimiento y su recuperación. Tanto, que solo les faltó decir que su hija Chelsea la visitó en la clínica y le trajo unas palmeritas y la revista Vanidades. No le toca a Venezuela ser tan abierta con el Comandante aún cuando su hija María Gabriela tuitee de vez en cuando. Aquí no está pasando nada y ese es el problema. Seguimos pegados a una isla que solo emite comunicados que comienzan con: “Previously on Lost.”

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