Monday, January 21, 2013

Facebook: ¿¡Quién es esta gente?!


No sé si sea suicidio social escribir esto pero me he pasado la tarde borrando amistades en Facebook. No creo que sea una venganza, mucho menos un juego de “esta no me saludó anoche”. Es simplemente que llegué a un punto en donde me gusta meterme para ver en que andan mis amigos y resulta que tengo que lidiar con las fotos, comentarios y ecos de los bebés de 2000 amistades. No es imposible que yo, o cualquiera, tenga 2000 amigos. Lo improbable es que nos interese la vida de 2000 personas por igual.

Me puse a pensar en esto cuando me metí en Instagram. Soy malazo en Instagram porque no tengo iPhone así que son pocas las fotos que monto. Pero sí veo las que toman las demás personas a las que sigo. ¿Y cómo las sigo? Pues Facebook me dio una opción tipo “easy, breezy, Cover Girl” de agregar a mis amigos. “Agregar todos” y listo, decía el botón. Un #error digo yo.

Darle a ese botón ha implicado someterme -de una manera más retro-vintage-filtro-kelvin claro está- a lo mismo que me pasa en Facebook: qué bello tu matrimonio, tu bicicleta, tu bebé, tus manos recién hechas y los huevos benedictinos que te comiste esta mañana. Pero, amigo una pregunta: ¿dónde coño estás tú en la vida real que yo jamás te volví a ver?

Hubo una época en la cual era lo máximo coleccionar amistades virtuales. Todos lo hicimos. Y el que no lo hizo nos ha debido advertir que eventualmente iba a ser una desgracia. Pero ahora, en un mes donde me debato sobre la existencia de mis amigos de verdad, verdad (es enero; en enero nadie quiere ver a nadie) me he puesto a pensar que si yo no tengo con quien cenar un martes en la noche, pues yo no debería tener 2000 amistades virtuales. 345 es el número óptimo al que quiero llegar. Quisiera decir que es una cuestión cabalística pero en verdad es el número que da un estudio que leí sobre la baja auto-estima (de nuevo, es enero. El primero de enero me encontré a una gente foránea tirando en mi cama. Claramente tengo baja auto-estima). ¿Es fácil llegar a ese número considerando que se tienen 2000 amistades en Facebook? No. Es un calvario. Facebook hace TODO lo posible para que tú no elimines a nadie. Facebook es el CNE de las trabas.

Se siente bien desprenderse del pasado debo decir. Y de mi abuela porque no ponía nada y para eso la llamo por teléfono a contarle sobre mi vida. La verdad es que no puedo seguir por la vida arrastrando gente cuya única cosa en común conmigo es que aprendimos a recortar juntos en Kinder, o que hicimos un trabajo de Química en cuarto año, nos calamos el mismo tráfico hacia la Católica o es el papá, el amigo o la novia de tal y tal y no los puedo eliminar por aquello del “compromiso”. Yo eso no lo hago en Twitter. Ahí sigo, como todos, a la gente que quiero porque soy de los que creo que si tú no me enamoras con los primeros cinco tweets de tu TimeLine, ¿entonces para qué seguirte? Y eso me parece justo, porque no hay nada peor que seguir a alguien por obligación y ver como te llena el TimeLine de retweets egocéntricos tipo: “¡Eres lo máximo!” No eres lo máximo, amigo retwittero, eres una ladilla.

Lo que me intriga del Facebook, en cambio, es que la gente se molesta si no aceptamos su solicitud de querer agregarnos como amigo. Como si esa fuera la verdadera y única medición de la amistad. A mi alguien me dijo una vez: “ella te dejó de seguir en Twitter porque tú no la aceptaste en Facebook”. ¡Soberana ridiculez! No la acepté porque no tengo idea de quien es. De hecho, como yo lo veo: un “rechazar amistad” en la vida real es cuando te dicen “mucho gusto, encantado” y hasta ahí quedó todo. En cambio un “aceptar amistad” es cuando encima de eso, terminan hablando los dos en el único lugar donde verdaderamente se forja la camaradería: al fondo de una barra.

Esto de hacer spring cleaning de amistades virtuales me parece que es algo que todos debemos hacer. Por un lado da la oportunidad para conocer más gente y por otro, la posibilidad de reencontrarse con otros a quien fue un error dejar. A mi me encantaría decirle a alguien a quien estimo: “epa, me eliminaste del Facebook chamo, ¿qué pasó?” Solo pienso en la posibilidad de que eso amerita una conversación con whisky en mano y me emociona. Pues no vale la pena coleccionar amistades virtuales si nunca nos vamos a ver. O de repente estoy equivocado y de eso se trata la vida: quien tenga más amigos y más seguidores es el que más feliz es. Pero eso se lo aceptaré al que me venga con un trago a decirme que así es.-

P.D. Si por casualidades de la vida te eliminé en Facebook, lees esto y piensas que estoy siendo injusto porque en verdad tú y yo nos vimos la semana pasada y yo te dije que te amaba y que nos íbamos a pasar el resto de la vida juntos paseando en un motor home mientras le tomábamos fotos tipo Polaroid a un velón de José Gregorio Hernández en todas las plazas de América Latina tipo el gnomo de Amelie, pues POR SUPUESTO que me tienes que volver a agregar en Facebook. Claramente tú eres una amistad que yo no puedo perder.-

1 comment:

Emiliana said...

Mas te vale que yo forme parte de esos 345 ;)

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...