No puede haber nada
interesante sobre un intestino largo. Esto es lo primero que pienso cuando veo
la primera instrucción al inicio del concurso 1 Foto Por Día Por 28 días de
Roberto Mata. Mi hermana que es enfermera seguramente se hubiera emocionado pero
para mí un intestino es como esas salchichas que cuelgan sobre el techo del
súper mercado. Están ahí porque toda charcutería que se respete debe tener su
bojote de carne colgando. Mis disculpas al cuerpo humano pero yo odio el
intestino largo. Y el peroné. Pero solo
porque detesto la palabra peroné.
Los mensajes de mis amigos
son: “¿otra vez te metiste en el concurso ese?”; “Toto, mi vida, a ver… ¿cómo
te explico? ¡Tú no sabes tomar fotos!” “¿te puedes poner a escribir?” Ok, el
último mensaje es de Queen Zubi mi editora que está chinga para que yo termine
el segundo libro de una buena vez por todas y tiene toda la razón. Pero sí me
metí y pienso tomar mis fotos con mi camarita digital que no se la compraría ni
un turista japonés. A mi no me importa si son malas. Me da algo para
emocionarme en febrero. Si enero fue un desastre épico, febrero no se escapa. Por
lo menos le tomo fotos y soy feliz.
¿Pero qué de feliz tiene un
intestino largo?
Pensando en un hilo
conductor para mis 28 fotos, me doy cuenta que no hay una historia feliz que se
pueda contar con un intestino. A mi mamá le cortaron el intestino el día que
nació mi sobrina y eso fue un desastre nacional porque había que ir de cuarto
en cuarto alternando entre emociones. “Awwww” denota felicidad si ves a un
recién nacido Y si ves a una madre a un paral de suero. Es solo cuestión de
entonación.
Por alguna extraña razón,
la palabra intestino me provoca separarla. Mario Testino el fotógrafo está
metido en el intestino. Es como Andreína que tiene una “reina” en su nombre
(cosa nichisima, pero Andreína es nombre bello). Y ahí pienso: “¿no sería
genial si uno fuese en comparsa a una fiesta de disfraces demasiado gallo
vestido de intestino? ¿Pero en vez de algo científico esté deletreado en
símbolos? Es típica comparsa en la que me anotaría yo y seguramente alguien me
odiaría apenas me viera.
Esta es la foto que tomé.
Los soldados son la comparsa, vestidos de un intestino largo. Pero hay alguien
en esa fiesta que detesta mi idea. Sus ojos solamente dicen “amateur”. O de
repente es “retírate”, no he decidido. Los ojos que no son los protagonistas de
la foto miran la puesta en escena y piensan que todo esto es una mala idea y no
puede creer que fue escogido por mí para estar dentro de la foto. Todavía no sé
quien es a ciencia cierta, pero sospecho que es el tótem. Aunque en mi defensa: "largo" es Largo el de la Familia Addams. ¡Eso es lo máximo!
De repente en 28 días el
tótem y yo nos haremos panas. Es solo cuestión de fastidiarlo un tiempo más,
obligándolo a hacer cosas que sé jamás haría. A fin de cuentas, los soldados
hacen todo lo que yo quiero y no los oigo quejarse.

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