Yo pasé años de mi vida contándole
a todo el mundo que había visto a la Virgen
María. En la madrugada
del 25 de diciembre una mujer espectacular con un manto blanco entró a mi cuarto.
Al verme despierto, me dijo que me había traído los regalos de San Nicolás pero
que debía dormir un poco más para que no despertara al resto de la casa. Tal
aparición fue la cosa más mística que había experimentado a mis cortos seis
años.
Años después me enteré que había sido mi mamá llegando de una rumba con un paño blanco
en la cabeza para que no la descubriera. #kidfail
No hay mejor experiencia
que la de San Nicolás. El sexo es maravilloso y tomar también lo es, pero esa
sola expectativa de que un gordito viene a tu casa a ponerte regalos sin que
sea tu cumpleaños es tremendo gift card que te da la vida. El tema en el
concurso 1 foto por día por 28 días para hoy era “un donante universal” y la
verdad es que San Nicolás encaja perfectamente en el molde. Nadie dona más que él.
O por lo menos tiene una relacionista pública estupenda, pues.
Salvo un subi-baja y el
Nintendo y la discografía completa de Los Beatles, no recuerdo tanto regalos
específicos como la emoción de esperar todos los años a este señor. Yo era de
los que en julio escribía cartas para ver qué tal le iba en el Polo Norte. Le
contaba sobre los nuevos juguetes que estaban saliendo en el mercado y le decía
que había leído sobre renos. No sé cómo desaparecían las cartas (me imagino que
la encarnación rascada de la
Virgen estaba al tanto de mis newsletters) pero yo estaba interesadísimo
en hacerle saber que para mí él –y Archi y He-Man eran lo máximo.
La foto es la primera que
hago en vertical en el concurso, cosa que no me encanta mucho pero no me resultó
de otra manera porque el San Nicolás este está como gordo. Pero la luz la puse como si hubiera llegado al alba a la casa
donde va a dejar al tótem de regalo. Con esa misma luz fue la que yo vi a la Virgen. Se llama la “Luz
Celestial del Llegué con El Periódico.” #graciasmadre

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