Tuesday, February 5, 2013

5. Un Pañito Yes es un Lujo Tercermundista


Hoy el tótem no se quiso tomar la foto. Le parece nichisima la asignación que me han mandado en el Concurso de Fotos y dice que ni de broma va a participar. Tomarle una foto a un lujo tercermundista no va bien con un tótem estadounidense. Cosa que me parece ilógica porque en verdad un tótem es más socialista que yo.

A mí me confunde la idea de llamarnos tercermundistas porque yo nunca he considerado que lo seamos. Pero dada la concentración fascista en la conmemoración del 4 de febrero el día de ayer, me doy cuenta no solamente que somos tercermundistas, es que encima somos retrógrados. Me cuesta reconocerlo pero yo jamás había visto un acto público donde sintiera tanta vergüenza de ser venezolano. Así que encima de excluido ahora también confieso que soy tercermundista.

Ahora bien, la idea de un lujo tercermundista es contradictoria. El agua potable puede ser el mejor diamante del mundo para alguien en Darfur, mientras que para nosotros en Venezuela lo es tener Internet todo el día.  Encuentro que para el tercermundismo los lujos son las cosas pequeñas, esos que toda  la gente en Suecia diría “beeee, eso no es un lujo” (en sueco claro, pero yo no hablo sueco). Ahora que lo pienso de repente mi tótem es más sueco que gringo.

Para mí un lujo tercermundista es el Cerro Ávila.

Aquí todos los días alguien se para a decir que el Ávila está bellísimo. Los que no viven aquí ven una foto del cerro y les da nostalgia. Es un lujo el cual contradictoriamente es lo más democrático que hay: el Ávila es de todos para todos y se ve en cualquier lugar. Mi amiga Valentina detesta el Ávila porque dice que es demasiado tercermundista que todos estemos cegados por una montaña como si fuéramos Heidi o Pedro el Cabrero. Pero es que ella está más interesada en el desarrollo de la metrópoli. O de repente es que le da fastidio subir cerro, nunca le he preguntado.

Para mi cumpleaños, It’s Good To Be me regaló un cuadro del Ávila hecho por el artista Hayfer Brea. El cuadro me parece lo máximo particularmente porque mezcla el lujo con el tercermundismo: es arte hecho con una esponja Scotch Brite que sirve de montaña y un pañito Yes que es el cielo. Más tercermundista que eso no se pude ser. O de repente es que a mi me gustan las cosas sencillas.

No sé tomarle fotos a cuadros y por eso la imagen es nefasta. Pero me gusta pensar que el tótem posó diez minutos esperando a que yo resolviera cómo hacer para que no saliera mi reflejo en el vidrio y se fastidió. Este es el momento donde me dice: “tu idea es demasiado estúpida. Me largo a almorzar.”

Está bien tótem, este tercermundista te agarra mañana.-

No comments:

También te puede interesar:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...