Tuesday, March 5, 2013

Bond, Inoculación Bond

 
Lo bueno del “madurismo” es que me pone a pensar. Lo malo es que debo hacerlo porque cada vez que el Vice-Presidente Nicolás Maduro sale a dar declaraciones me siento como cuando la serie de televisión estadounidense comenzaba el programa diciendo: “Previously on Lost”.
La noticia confirmada esta mañana que el Alto Mando Militar estaba reunido con el Ejecutivo Nacional en el Palacio Miraflores parecía que iba a ofrecer una luz en la confusión que ha imperado cuando ya se está a punto de cumplir 90 días sin que el enfermo Presidente Chávez aparezca en público. Maduro, se suponía, iba a anunciar la incapacidad de ejercicio del Presidente y convocar a elecciones presidenciales. Al menos eso hubiera sido lo sensato.
¿Pero de cuándo acá hemos sido sensatos?
Luego de pasar una lista que recordó menos al intento de cohesión gubernamental que se quería lograr y más al sketch “El Maestro de Escuela” del popular Mr. Bean, el Vice-Presidente de la República Bolivariana de Venezuela admitió, con toda la distinción y elocuencia que le puede brindar su cargo, que existían pruebas suficientes para concluir que los Estados Unidos le había inoculado el cáncer al Presidente Chávez.



Sí, hasta el director amigo de la Nación, Oliver Stone dijo: “¿how is la vaina?”
Asumamos que Nicolás Maduro jamás ha visto la emisión en Cine Millonario de Misión Imposible II la cual incidentalmente trata sobre un imperio farmaceuta que inocula enfermedades para incentivar la venta de sus antibióticos. ¿Qué beneficio le puede traer semejante teoría a Venezuela en estos momentos cuando solo un puñado de personas sabe realmente dónde y cómo está el Presidente Chávez?
Peor aún, ¿a quién de nuestros responsables dirigentes se le ocurrió que la mejor solución para traer estabilidad al país era “(…) conformar una comisión científica que demuestre que el comandante Chávez fue atacado con esta enfermedad”, como si aquí lo que faltara fuera emplear los servicios de un séquito de James Bond tropicales con experticia en inoculaciones cancerígenas?
En la alocución, Maduro comparó esta teoría conspirativa con la del líder palestino Yasser Arafat, fallecido en 2004, cuyos restos fueron exhumados en noviembre del 2012 para investigar si su cuerpo contiene trazos de polonio 210, una sustancia radiactiva. Dijo en la alocución: “(…) Yasser Arafat, tras una investigación realizada acerca de su muerte, ya se ha conocido que en su caso que le fue inoculada una enfermedad”.

Pero las conclusiones de ese estudio no se han revelado por lo que mal puede venir un Jefe de Gobierno, encargado o no, a dar conclusiones precipitadas sobre hechos de otro Estado que no han sido confirmados de manera oficial. Mucho menos basarse en ello para decir que eso ocurrió en nuestro país lo cual, sin pruebas, no genera odio hacia los Estados Unidos sino una necesidad subliminal de alquilar una película sobre espías soviéticos.
El chavismo ha estado obsesionado con la tesis del magnicidio desde que un muy sano Hugo Chávez advertía en cadena y sin pruebas que el mundo lo quería matar. Cuando eso no caló, llamó a una comisión para que abriera los restos fúnebres del Libertador a ver si a él también lo habían querido asesinar. Y ahora que no está ni el uno ni el otro, todavía se insiste que aquí el mundo quiere un muerto cuando la realidad es que la Revolución Bolivariana no puede darse el lujo de ganarse un muerto más.
Nos queda bajo hablarle al país de inoculaciones malévolas, sobre todo en una semana cuando la Ciencia se alegra de que la cura del SIDA podría venir en camino. Para ello hay dos posibilidades a seguir. La primera posibilidad es extenderle todos los cuidados que se merece Hugo Chávez como cualquier otro paciente que lamentablemente sufre de cáncer y llamar a elecciones presidenciales para que Venezuela, quien insistimos no es la que padece la enfermedad, pueda ver la luz que tanta falta le hace.
La segunda posibilidad es llamar urgentemente a Jason Bourne, a James Bond, a los Ángeles de Charlie y las Chicas Superpoderosas a una reunión con el Alto Mando Militar para ver cómo carrizos es eso de que salió un gringo a inyectarle una aguja llena de cáncer a un ser tan pacifico y benevolente como Hugo Chávez Frías.
La primera posibilidad parece ser la más sensata. Pero es Nicolás Maduro quien gobierna en Lost.-  

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