Monday, April 1, 2013

Alterar La Película


Titanic - Si hubieran cachado a la vieja lanzando el collar
Es mejor contar el final de la película para que no haya sorpresas. La noche del 14 de abril, los venezolanos se unen frente a una pantalla de televisión para ver una baranda inmóvil. A estas alturas del partido ya sabemos que la toma de la baranda es lo mismo que entrar a una oficina y que la recepcionista nos diga: “mi rey te me vas a tener que esperar porque la Doctora anda ocupada”. Sin importar que Tibisay Lucena se las eche que el sistema electoral venezolano es el mejor del mundo, lo cierto es que a la Presidenta del CNE le fascina dejarnos en suspenso. Como en la película El Sexto Sentido, su “I see dead people” es “hay una tendencia irreversible”.
Mientras esperamos a que los rectores bajen a la sala de prensa como si fueran los astronautas en Armageddon, el Twitter ya da resultados. Éstos están basados en apreciaciones de mesa en el este del este de la capital, exit polls y alguien que es el primo del novio de la tía que tiene un contacto con el secretario de la presidenta del consejo comunal cuya amiga le sirve café al militar en la puerta de la sala de totalizaciones del CNE. A ese lo apodan el señor “de muy buena fuente”. Ese es el mismo que a las seis de la tarde pone: "ganamos en TODOS los estados menos en Mérida” y a las nueve de la noche tuitea: “por lo menos ganamos en Mérida”.
El resultado, como de costumbre, siempre es el que no es. Tibisay Lucena dice el nombre del candidato que todos menos Mario Silva e Hinterlaces decían iba a perder. Y ahí ocurre el derrumbe moral. Un día completo de civismo, bronceado tipo portu y asfixia en el meñique por la tinta indeleble, es ahogado por el zafarrancho de petardos victoriosos que siempre parecen venir del balcón del vecino más capitalista de todos. Con todo y que hay Ley Seca, es la única noche donde una buena parte de venezolanos invierte en una botella para celebrar y no se la termina bebiendo.
En dos semanas nos toca vivir esta misma película. Con su madrugonazo, la capta huella, el cotillón y la grima de oír a una periodista decir la palabra “aperturar”. El 14 de abril los venezolanos participaremos en el decimocuarto proceso electoral para elegir a un Presidente por medio de elecciones libres, directas y secretas desde que comenzamos a acudir a las urnas electorales en 1947.
Ya va, ¿catorce elecciones presidenciales? ¿No eran cuatro además del revocatorio ese, y la enmienda constitucional aquella y esa vez cuando a Arias Cárdenas le dio por jugar a Caín y Abel contra Chávez?
Bienvenidos. Llegó la hora de alterar la película.
No seremos parte del cambio hasta que dejemos de contar solamente las elecciones en las que participó Hugo Chávez Frías como candidato. Son catorce elecciones presidenciales desde que el pueblo eligió a Rómulo Gallegos. Hugo Chávez fue candidato en solo cuatro. A pesar de haber sido invencible, la creencia de los venezolanos en la democracia y la alternabilidad de mando son más grandes que un solo hombre y su ideología. Diez mandatos presidenciales previos a los del difunto mandatario (aun con un dictador de por medio) así lo comprueban. Por más querido/odiado que haya sido el señor Chávez, el tiempo en democracia ha sido mayor que su legado.
Conclusión: la película ES alterable.
Tenemos dos semanas para creer en el cambio. Pensar positivamente que sí podemos elegir a un representante serio que nos ayude a combatir la inseguridad, generar producción de alimentos y decirle adiós a naciones que se chupan de gratis lo que a nosotros nos cuesta. Catorce días para decidir si queremos continuar con cadenas de insultos o liderazgos incluyentes. 336 horas para sincerarnos y aceptar que el socialismo no llegará porque en verdad todo el mundo Quiere Ser Millonario, aun cuando ser millonario implique tan solo una casa digna, una familia sana y un buen colegio cerca.
No hay mucho tiempo para alterar la película pero es posible una en la que todo el que tenga una cédula venezolana se acueste a dormir la noche del 14 de abril pensando que ya ésta es otra historia la que vive Venezuela. Estará la baranda, el militar y la tendencia irreversible, eso es indiscutible. Pero si hay optimismo, voluntad, movimiento y fe, los venezolanos sabremos que defender la democracia y su alternabilidad en el mando vale totalmente la pena. A fin de cuentas, el Estado no altera películas cuyo final le conviene. Solo las cambia el pueblo democrático que así verdaderamente lo quiere.
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Es mejor contar el final de la película para que no haya sorpresas. Comienzo yo por la mía: Luego de conversar por dos semanas con todo aquel que se me cruce sobre las opciones electorales, acudo el 14 de abril a votar en mi centro electoral. Tras una noche activa en Twitter con una baranda en la pantalla, la Presidenta del CNE Tibisay Lucena anuncia que Henrique Capríles gana la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Mi país alteró su película. Y eso me da alegría.-

3 comments:

Captain Arepa said...

Lástima que no haya un botón de FF para llegar al final alterado de la película.

Margot Araujo said...

Amén Toto, que así sea el final de esta película y el comienzo de la nueva Venezuela!

Anonymous said...

jajajajjaj tu de verdad que aparte de gafo eres mas gafo. RD

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