Thursday, May 9, 2013

El Hombre Supersónico


Las alumnas de la Academia Merici me invitaron a ser el orador en el acto de apertura de su Modelo de Naciones Unidas. Pasé una tarde fenomenal allá, hablando con los distintos colegios que acudieron al evento. El reto de este Modelo es que las organizadoras le pidieron a los participantes que se imaginaran que estaban en el año 2030, algo difícil considerando que vivimos en tiempos interesantes, aunque genial porque permitía abrir paso a la creatividad. Este es el discurso que les di a los muchachos:

Imaginarme cómo será el mundo en el 2030 es difícil porque no quiero decepcionarme otra vez en esto de tratar de adivinar el futuro. Verán, cuando yo cumplí once años, mi abuela me regaló un libro llamado La Adolescencia. Este era un manual que tenía todo lo que un varón debe saber como por ejemplo a no estresarse sobre el acné, cosa que no ocurrió y a cómo afeitarse sin degollarse el cuello en el intento.
La página del libro que a mí más me gustó fue una que te ayudaba a calcular cuánto medirías a los 18 años. Era una formulita en la que ponías tu estatura actual, tu peso y el de tus padres y eso te daba un cálculo. A mí la cuenta me dio que a los 18 años mediría 1.89 de estatura. Hoy tengo 33 y mido 1.70 en puntillas. Se podrán imaginar mi absoluto miedo de predecir lo que será el mundo en el 2030.
La anécdota de la formulita suena ridícula pero en verdad no lo es. La verdad es que haber sacado mal la cuenta me ayudó en la vida. Como igualito iba a ser tan alto como Michael Jordan me concentré en otros talentos que no venían con fórmula. Abrir el periódico todas las mañanas, interesarme en saber quién era mi concejal y mi alcalde, aprenderme todas las capitales del mundo, perfeccionar el inglés, descubrir qué demonios era eso de la Internet y leer biografías de hombres con sueños imposibles. Todo eso me sirvió de nutrición.
Las biografías fueron las que más me ayudaron a comprender sobre cómo se mide un hombre. En todas las que me leí, encontré a hombres y mujeres que no fueron reconocidas precisamente por su altura sino por la grandeza de su visión. Helen Keller nació ciega y sorda y se graduó de la universidad, a Walt Disney lo botaron como caricaturista de un periódico. El archifamoso bailarín Fred Astaire conservó una nota toda su vida sobre su primera audición en la Metro Goldwyn Mayer que decía: “no sabe cantar, no sabe actuar, no sabe bailar” y los hermanos Wright, a la misma edad que tienen ustedes en este 2030 sencillamente dijeron: “vámonos a volar un avión, chico”.
Para cuando llegué a los 18 años y me di cuenta que no iba a crecer más allá de 1.70 hice dos cosas: boté el libro “La Adolescencia” y me dediqué a ser grande. La peor tragedia es la indiferencia de aquellos que piensan que no son lo suficientemente grandes como para lograr que las cosas se hagan.
Verán, el mundo no se detiene porque la gente dice que uno es muy pequeño. Al contrario, como dice Saint-Exupéry, el mundo se aparta cuando ve a un hombre que sabe exactamente hacia dónde va. Hannah y Barbera nos regalaron a todos un mundo de cómo sería el año 2000 con Los Supersónicos. Según la comiquita, para el nuevo milenio ya todos tendríamos que estar viviendo en una casa de vidrio, manejando un carro en el aire y teniendo a Robotina viendo Sábado Sensacional en la cocina a todo volumen. Ninguno de estos tres elementos se ha cumplido pero pónganse a pensar: ¿el mundo no va para allá de todas maneras? Eso se llama tener visión.
Eso vienen ustedes a hacer en este modelo de Naciones Unidas durante este fin de semana, a tener visión. El mundo en el 2030 como se los pinta su guía de estudio ha cambiado pero todavía existen las mismas visiones que la Carta de las Naciones Unidas mantiene como propósitos: mantener la paz y la seguridad internacional, fomentar relaciones de amistad entre las naciones y realizar la cooperación internacional en problemas de carácter social, cultural, humanitario y económico. 
Esto no se ha logrado completamente desde que las Naciones Unidas fue fundada en 1945. Como yo, las Naciones Unidas aún no mide 1.89. Pero eso no la ha detenido en ser el centro que armonice los esfuerzos de las naciones por alcanzar estos propósitos comunes. Eso no impide que ustedes se hagan una gran pregunta antes de entrar a comité: “¿qué tan alto es mi sueño de ver que el conflicto que voy a discutir se resuelva?”
Si alguna vez visitan la sede de la ONU en Nueva York, les ruego que entren a ver el techo del salón de sesiones del Consejo Económico y Social. No encontrarán ahí un fresco de Chagall como en el Teatro de la Opera en Paris ni tampoco un Jackson Pollock. Lo que verán es un techo inacabado, con tuberías aún descubiertas. Está hecho a propósito, mientras no se logre la paz mundial, la labor de las Naciones Unidas está inconclusa.
Quizás las soluciones que pasen en sus resoluciones este domingo no lleguen a medir 1.89 pero si ustedes son hombres y mujeres del año 2030 que tienen un sueño sabrán que la estatura es lo de menos. Si trabajaron de manera conjunta, sin atacar a la persona sino siempre al problema, y proponen soluciones novedosas a los problemas de siempre, sabrán que han contribuido a disminuir los grandes conflictos que nos aquejan. Si algo quiero que tengan claros en este 2030 es que el hombre  supersónico no es grande porque es alto, es grande porque enalteció a todo aquel que lo rodea con sus ideas.-

1 comment:

Tinker said...

Scoobs!! Lo que te "falto" en estatura lo ganaste en alma, corazon e inteligencia.

Merry Christmas Tots!

Tinker

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