Sunday, June 16, 2013

El Traje Atómico de Superman


Superman vuelve a estar de moda con el estreno de la nueva película Man of Steel y a juzgar por el afiche promocional, el nuevo traje es definitivamente una mejoría de la versión lycra y calzoncillos afuera que usó Christopher Reeve. Ahora es una cosa atómica no apta para gorditos. Menos mal que uno no es Superman o Batman. A uno lo llaman para una emergencia y nos dicen que nos tenemos que meter en un traje de látex en menos de cinco minutos y hay que responderle: “ya va, un momentico”.

Uno no es que se mete un batitraje con cierre mágico así de fácil, no, no. Ahí hay que llamar a Albert el mayordomo para que te ayude con una batifaja, te embadurne las piernas con mantequilla y te lance por un batitutbo hacia donde está el traje para ver si logras entrar. Ser súper héroe no es cuestión de agilidad, es un tema de meter la barriga.

Pero yo aplaudo que los superhéroes se hayan modernizado con sus trajes. En verdad la lycra solo le queda bien a nadie y eso del antifaz ya no dice superhéroe. Lo que dice es cotillón reciclado. Lo que todavía no entiendo es cómo Superman no se despeina cuando el moco de gorila no es algo de superhéroe como lo es de Tarzán. Y el Hombre de la Selva era un greñúo.

Lo que creo que hay que modernizar son los súper poderes. Claro, todos quisiéramos tener telepatía para saber qué piensa de verdad el Papa cuando reciba a Nicolás Maduro en el Vaticano pero en realidad, qué chimbo ir por la vida oyendo todo lo que dicen de uno. Aunque con Nicolás la cosa está fácil. Cuando diga “saludos al Vaticano y a la Vaticana, a los sacerdotes y a las sacerdotas, al Papa y al papo”, ya sabremos que Francisco volteará los ojos.

Otro poder que yo no entiendo es el de la súper inteligencia. Acuérdense del gallo del salón. Chévere, sacó veinte en todo menos en deporte y seguramente ahora trabaja como agente secreto en una petrolera y tiene a James Bond en el pin. Pero él siempre va a ser el gallo del salón. No importa que descubra la cura del SIDA, alguien siempre va a decir: “berro que, bárbaro este chamo donde llegó. ¿Tú te acuerdas lo gallo que era en el colegio?” No es súper inteligencia lo que hay que tener, sino más bien el poder de borrarle el historial de busqueda a los demás.  

También están otros súper poderes como encogerte pero si ya nos burlamos de los peatones de maqueta o las tornillo de lente ¿para qué irse por ese camino? Estirarte funcionaría, de repente puedes salvar a alguien en el Roraima o entregarles pizzas al helicóptero del tráfico pero a mí no me gusta usar el moco de gorila de Superman. Y la invisibilidad es buena pero basta que caches a tu pareja con un amante para que veas como el súper poder se convierta en una súper tragedia.

Y es cierto hay algunos súper poderes que todavía funcionan. Tener la fuerza de Hulk para darle un toquecito a todo aquel que se te atraviese por el hombrillo es tener el súper poder que más queremos: ser conos de tránsito. Y rellenar las carpetas CADIVI con la velocidad de Flash Gordon es para que te contraten no solamente los bancos, también sirve para matar tigres como profesor de Educación Artística.

Aunque yo creo que el súper poder que más se adapta a nosotros los venezolanos es el de Aquaman. Él tenía la vida más relajada de todas. Si los Súper Amigos no tenían un problema debajo del mar, Aquaman no aparecía y cuando lo hacía su poder era comunicarse con los peces. Eso es el poder de la viveza. Cobras sin aparecer en cada capítulo y encima te caes a palos con los amigos de La Sirenita. El problema es el secado del traje en la tintorería. Y eso sí que no lo tiene Superman. Su traje se limpia al seco.-

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