Saturday, June 15, 2013

Los Cuartos Vacíos


Hoy me he ido a despedir de la casa de mis abuelos. Ya está vacía desde hace un tiempo pero con la venta y todo aquello no quiero dejar de ir una última vez antes de que la tumben y construyan un edificio o lo que sea que van a hacer ahí. Mientras camino por los pasillos y cierro puertas de cuartos donde alguna vez jugué no puedo dejar de pensar que mi vida está exactamente igual que la casa.

Mi hermana se fue a vivir para siempre a otro país lo cual hace de mi familia una más de las que se suman al famoso Plan B que vio a un miembro cercano irse porque aquí no hay más nada que hacer. Hace cuatro años yo hubiera escrito otra cosa completamente distinta como aquí  hay demasiado que hacer. Pero la vida me ha vuelto cínico. Aquí no hay más nada que hacer sino esperar.

Eso me quita a mí una vida con mis sobrinos. Y sí, es cierto, está el Skype y los e-mails y las fotos y la ocasional conversa. Las Navidades y los cumpleaños y cada quince días uno sencillamente se puede montar en un avión e irlos a visitar. Pero no es lo mismo. Aquí uno tiene que trabajar de verdad, verdad por mantener una relación con su familia. Familia es familia no importa la distancia. Pero indudablemente hay que trabajarla.

Igual es con mis tíos y primos que también emigraron. Mi primo más cercano a mi edad se casó ayer en su nuevo país y yo no fui a su matrimonio. No se me ocurrió hacerlo cuando anunció se casaba pero anoche mientras veía las fotos me puse a pensar el porqué no estuve ahí cuando he debido estarlo por la misma razón. Uno tiene que trabajar en sus relaciones de familia porque si no la vida es como la película The Fox and The Hound. Algo que en su momento fue lo máximo y que ya no lo es.

La pregunta que me inquieta es: ¿a los que se van les importamos? No lo digo en el sentido egoísta porque soy de los que cree que nadie es indispensable. Pero en momentos de inseguridades me rondan las preguntas. ¿Hice falta en el matrimonio de mi primo? ¿Le haré falta a mi hermana?  ¿Se recordará mi sobrina que yo soy su tío la próxima vez que la vea? No lo sé. Pero no puedo pretender que ese sea el cuestionamiento cuando la verdad mi trabajo consiste en levantar el teléfono, escribir un correo o mandar una foto para decir que yo si los echo de menos. Que el otro no lo haga la verdad no depende mucho de mí porque cada quien maneja su cambio a su manera.

Como una casa vieja, algunos voltean a verla de vez en cuando. Y otros sencillamente no miran más. Pero a diferencia de una casa vacía, yo no me puedo, ni quiero, dejar tumbar.-

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