Tuesday, June 4, 2013

Los Hombres Que Miran A Las Mujeres Que Miran Zapatos


Mónica se bajó una vez en una panadería a comprar unas canillas. Entaconada, porque aparentemente así se bajan las mujeres en las panaderías. Al acercarse a la puerta, dos obreros la miraron y comenzaron a piropearla tipo “Mami, qué rica te ves”.  Eso le molestó a Mónica y entró rápidamente a comprar los panes. Cuando salió, vio que los hombres seguían ahí y caminó apresurada. Los hombres le gritaron: “Uff, mami y por detrás te ves más divina”.

Ahí Mónica no pudo más. Se volteó y le dijo a los tipos: “Señores, yo lo que no entiendo es porque ustedes tienen que ser tan falta de respeto. ¿Por qué no lo piensan y se lo quedan callado y ya? ¿Por qué me lo tienen que decir?” Pensando que había establecido su punto, volvió a voltear altaneramente para continuar su camino pero entre la bolsa de las canillas y los tacones se enredó y cayó estrepitosamente al piso.

La respuesta de los obreros fue inclemente: “Ves mami, eso te pasa por arrecha”.

Me encanta este cuento porque prueba un punto: el piropo continúa desmayando a las mujeres. Embuste, embuste. Pero lo cierto es que a nadie se le da bien el piropo y por alguna razón continuamos bajo la creencia de que el piropo es necesario. Yo soy partidario de eliminar toda forma de piropo por la única razón que nadie se lo toma bien. Las mujeres lo odian y los hombres aparentemente somos unos maletas haciéndolo.

La cosa es que hay dos tipos de mujeres en la calle. La Coño-Coño es cuando un hombre ve a una mujer en la calle y piensa: “coooño” y luego cuando ella le pasa por al lado voltea para verla por detrás y también piensa “coooño”. La “Coño-No Joda” es cuando por delante es bella y por detrás es tu abuela. Esa es una aguja en la fantasía.

Decirle algo a una mujer, así sea un silbido, un cornetazo o un “flaca, me tienes forrado” es inevitable. Pero nadie espera que la mujer se voltee a hablarnos de vuelta. Sobre todo después del cuento de Pedro mi amigo quien le dijo un piropo a una mujer en un centro comercial y ésta se le volteó a decirle: “Hola, mi nombre es Marines. Tengo 35 años y estoy desesperada por casarme porque no voy a poder tener bebés después. Anota mi número”. Hoy en día Pedro es asexual.

Hay mujeres que dicen que los piropos deberían ser más educados porque son denigrantes pero yo difiero porque las mujeres tienen su forma de piropo obsceno.  Lo que pasa es que se da entre mujeres y eso hace toda la diferencia. Tomemos por ejemplo éste: “Marica, qué bolas como te quedaron las tetas”. Dicho entre mujeres eso es la gloria y el cirujano es el nuevo Santo José Gregorio Hernández. Un hombre dice eso y le sale un carterazo.

Pero también está el piropo entre mujeres que se dice con una elegancia y sutileza que confunde a los hombres. Esto es cuando se florean algo. El clásico es: “Marica, qué arrechos tus zapatos”. Y la dueña de los zapatos se infla de emoción respondiendo: “Gracias, están a la orden”. Eso es un piropo recibido con la misma mala educación que cualquiera que le diga un obrero. La mujer de los zapatos bonitos no está feliz porque le florearon sus zapatos. ¡Está lamiéndose las encías porque ella los vio primero! La mujer que los piropea tampoco está feliz de ver algo bello porque sabe que eso del “gracias, están a la orden” es la muerte. En ningún episodio de una serie o película se ha visto a una mujer tocar el timbre de una casa a decir: “Marlene, ¿te acuerdas de esos zapatos que me pusiste a la orden? ¡Vengo a buscarlos!”

Entonces la pregunta es, ¿para qué decimos piropos? El hombre no se va a quedar con la mujer Coño-Coño de la misma manera en que la mujer no va a tener acceso a los zapatos de la amiga.  Eso pensaba yo hasta hace nada cuando vi que dos mujeres a lo lejos entraron al baño de una fiesta. Una llevaba un vestido azul eléctrico y la otra uno rosado Barbie. Era imposible no verlas porque, además de bellas, los colores tipo Post-It eran difíciles de no divisar. Cuando salieron del baño, las dos se habían intercambiado los vestidos.
 
Eso rompe el paradigma de los piropos. Hay mujeres que se florean tipo obrero y obtienen algo a cambio. Y ningún hombre puede estar descontento con esa imágen porque da esperanza de que algunos piropos bien dichos, obtienen el resultado deseado.-

3 comments:

Carlos de la Parra said...

Soberbiamente fraseado, y describe muchas instancias reales y cotidianas.
Aunque difiero en cuanto al rechazo de todo piropo.
Cuando lo dice una persona deseada, siempre es bien recibido.

Maria Paula said...

Yo difiero también, no todos los piropos son mal recibidos. Desconocidos en la calle me han dicho piropos que me han alegrado el dia (y por supuesto, también unos horripilantes). Recuerdo particularmente un dia en la semana final de mi tesis de grado, me sentía un espanto de demacrada, mal vestida y agotada, y aun en ese estado me piropearon :D
Parte del asunto es el tono en que se dice el piropo, y la actitud del piropeador. Yo generalmente, si no me siento agredida o que sea vulgar, volteo y lo agradezco.
Si una amiga me dijera "Marica que bolas como te quedaron las tetas" probablemente me desagrade mas que lo que me pueda decir un obrero desde un andamio, que vulgar!
Y por ultimo: Detesto cuando le hago un cumplido sobre su vestimenta a una persona y me dicen "esta a la orden" que absurdo! evidentemente NO. Esa frase esta en la lista de deleznables con "perdone lo malo" entre otras.

Anonymous said...

Jajajajaja!!!!!!
Me encanata!

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