Thursday, July 11, 2013

Ajá, St. Tropez es chic… pero ¿quiénes son las Snooki?



Esto que voy a decir es como cuando llega alguien a una pizzería y pide una ensalada. No se hace. Pero me parece necesario para desmitificar una leyenda. Yo toda la vida había jurado que la gente que rumbeaba en Europa era espectacular. Y lo son, espectacularmente millonarios. Con tragos a 30 euros, cigarrillos a 20 y un servicio de botella con un precio digno de fotografiarlo en #richkidsofinstagram es lógico que un local haga un millón de euros cada noche durante la temporada del verano. La gente viene a rumbearse la vida.

A las dos de la mañana entré a una discoteca en St. Tropez llamada The VIP Room. Es un lugar donde no te hallas de lo bien que la pasas porque ahí todo el mundo es el rey del after party y si tú no brincas, perdiste. La música es genial porque mezclan hits de la temporada con canciones que uno se sabe de memoria –insisto no es normal que yo haya saltado con Nirvana dos veces en St. Tropez-. Eso ayuda a pasarla genial y no ser un turista en una esquina (aunque yo era el único en shorts porque no me dio tiempo de cambiarme así que me imagino resalté por todas las razones equivocadas).

Tú entras al local entre un foco de paparazis (yo eché mi posada pero nadie me paró), pasas por una larga barra y llegas a un antro de cuerpos que bailan alrededor del DJ. Encima de él, dos Svetlanas Nicolaevnas en lingerie de La Senza que se mueven al ritmo de la música y que en mi opinión hacen trabajo forzado o tienen morochas que las sustituyen porque esas no se bajaron de su tarima en toda la noche. Arriba, en el segundo piso la gente rumbea con sus tragos y abajo es cuestión de unirte a la masa humana y dedicarte a gozar.

¿Pero por qué las mujeres son tan feas?

Claramente el feo soy yo, ahí no hay nada que hacer. Pero en cuanto a mujeres, salvo las dos rusas bailarinas, las demás eran una mezcla entre rubias oxigenadas y árabes (lo cual supondría una gran belleza), todas con vestidos de neón tan cortos que casi que se les veía el Tampax. Pero eran contadas las que verdaderamente provocaba voltear a ver. ¿Dónde está Penélope Cruz cuando uno la necesita? Las demás eran como si Snooki hubiera decidido que la anorexia está in este verano. Las únicas espectaculares eran las latinas con las que yo estaba, así que honestamente digo que las mujeres de acá no tienen nada que envidiarle a la noche. A menos que seas una pre-pago latina, pues. Ahí sí pegabas perfecto.

El tema con las rumbeadas cuando uno está en un crucero es que te alertan que debes estar montado en el barco a las cinco de la mañana porque si no el barco te deja. Y eso te lo repiten hasta la saciedad y si eres latino casi que te lo tatúan en el brazo. Porque vaya que nosotros si somos “ah, eso seguro no sale a la hora. Dale cinco minuticos más que si no pedimos un moto taxi acuático y los alcanzamos”. Pero la cosa es militar, por lo cual hay que rumbear mirando el reloj, no vaya a ser que te quedes con Snooki.

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