Friday, July 26, 2013

Ante el Deterioro del Servicio en el Cine: Me Ofrezco en Empleo



Tenía tiempo sin ir al cine. Aprovechando que mis hermanos no habían visto El Gran Gatsby, y que yo tengo tiempo sin ver a mis hermanos, compré tres entradas en el VIP del CINEX del Centro Comercial San Ignacio. 350 Bolívares la gracia, cosa que aún me parece insólita pero por lo menos sabía que me iba a garantizar sillitas tipo avión de primera clase, aire acondicionado en grado antártico y poca gente en la sala que revisa su celular a toda hora y molesta a los demás con el brillo.

Llegamos temprano para comer, y la poca opción de locales gastronómicos nos llevó como siempre a La Romanissima, donde cada vez son peores sus pizzas. Ahí sentado, vi como una especie de atracción infantil aparatosa está puesta sobre lo que antes era Li Bar. Otro bar de la ciudad que cerró sus puertas. Arriba de nosotros, Le Club quien este sábado también baja la santamaría para mudarse a otra locación al no poder soportar los precios de alquiler.

La vida nocturna ha cambiado en Caracas. Sentado ahí con mi pizza infame no pude dejar de pensar que la mayoría de tiendas que hoy venden hornos, bisutería y neveras, algún día vendieron trago, romance y noche. Siempre fue insólita la idea de rumbear en un centro comercial, pero a eso nos adaptamos los caraqueños. Y ahora ni eso existe. En el San Ignacio solo quedan algunas pocas cervecerías, y Suka, eternamente Suka.

El cine parecería ser una opción nocturna buena, bonita y barata pero tampoco ha escapado del deterioro. En la sala VIP de CINEX hay una taquilla para retirar tus entradas, pero ahí no hay nadie que te atienda. Tienes que ir a la taquilla normal para buscarlas. No es un camino largo, pero es ilógico, considerando que la sala VIP tiene un acceso distinto al cine normal.

Afuera de la sala VIP de CINEX, no queda nada que diga VIP. Un concepto banal, pero que antes por lo menos sentías que estabas en un lugar diferente. Los muebles de espera han desaparecido y en su lugar hay unas sillas de plástico tipo feria de comida. El baño tiene un cartelón que dice “dañado” en sus urinarios, y en el bar hay otro que dice “solo efectivo”.

Dos botellas de whisky Buchanans yacen en un mostrador vacío. Están ahí nadie sabe por qué. A fin de cuentas, pides agua y te dicen: “no hay agua”. Todavía te llevan las cotufas hasta tu butaca, pero la era de la cortesía de una miserable cotufa se perdió. Aquí todo cuesta. Hasta el aire acondicionado que no hay.

Los acomodadores de la sala son amables. Por lo menos a la señorita a la que me encuentro cuando me veo obligado a salir para decirle que si por favor le puede decir al encargado que el foco de la película está mal y que nadie puede ver nada, hace algo por solucionar mi descontento. Me siento en mi silla de nuevo. Otras tres personas se han levantado de sus sillas para quejarse. Y eso es lo que me da más rabia: de 48 personas que llenábamos la capacidad del cine, solo cuatro nos levantamos a quejarnos.

Nos acostumbramos al deterioro. Ese es el final de la película.

Quejarme no sirve de nada. A fin de cuentas, he descubierto que las personas que más dicen: “estamos como estamos en esta anarquía porque nadie hace nada por solucionarla” es la que más compra películas piratas. Pero cuando las experiencias y el entretenimiento son cada vez más escasos y cada vez más difíciles de conseguir, siento que debo escribir sobre estas cosas. Y capaz CINEX me lee.

Así que con esto en mente la única solución que se me ocurre es: ME OFREZCO EN EMPLEO.
 


Señor de 33 años, graduado en dos carreras universitarias, calvo pero no lo suficiente como para que mi cabeza sea una pantalla de cine. Apasionado de la experiencia nocturna de esparcimiento cultural (léase ir al cine) y de comer cotufas. Quejón perenne de la práctica de comprar películas piratas (aunque confieso lo hago) porque siente que las películas deben verse en un cine que ofrezca: sillas cómodas, aire acondicionado, caramelerías surtidas (donde no digan: "solo efectivo" porque nadie tiene efectivo), sonido digital y oscuridad decente para apreciar las imágenes.

Se ofrece a: buscar agua en Farmatodo si no hay agua para la función de esa noche y después pasar recibo en la oficina. Abrir la puerta a revisar la entrada de cada quien y llevarlo hasta su silla diciéndole que la película que van a ver fue estrenada fuera de competencia en Cannes o quedarse callado porque comprende que hay gente que detesta a un sabiondo. Quedarse adentro de la sala los primeros diez minutos para corroborar que la película esté enfocada, que el aire acondicionado esté a una temperatura donde no haya que buscar cobijas contra la hipotermia y mandar a botar a la insegura que no puede estar sentada dos horas sin revisar su celular cada cinco minutos. También se ofrece a  sentarse en sillas para comprobar que todas funcionen y que no tenga que venir alguien a comprar una que necesita reparación. Si hay que barrer, pues barre. Lo VIP no quita lo pulcro.

Un plus, seleccionar temas mensuales o específicos para la película a ser proyectada para el bar VIP. Ordenar a que se preparen cocteles inspirados en Superman o en Bolívar. O quizpas pedir un sushi en caso de un reestreno tipo Memorias de una Geisha o lo que sea que actúe Ken Watanabe esta temporada. Revisar los fun facts que a veces ponen antes que comience la película los cuales francamente son terribles y deberían ser trivialidades sobre la película que se va a ver  sin dar spoilers. Por ejemplo, reseñar la colaboración de Tiffanys y Miuccia Prada en El Gran Gatsby; nombrar los actores considerados para los papeles principales; etc. Esto no solo complementa la experiencia, también brinda un pequeño mini foro previo a lo que se va a ver.

También se ofrece para dar charlas sobre festivales, pasar proyecciones especiales de películas que todo el mundo debe ver antes de morir en horarios que no interfieran con la programación normal. (Ojo: en la temporada del Oscar, traigo mi propia alfombra roja). Y si tiene que contratar escoltas y poner conos o vestirse de esmoquin y ser James Bond para que se vuelva a abrir el cine de medianoche que tanta falta hace, pues con el mayor de los gustos.

Referencias disponibles previa petición. Pero la más importante es que soy enemigo del deterioro. Porque yo sí me creo el cuento que en el cine, el espectador es la estrella de la película.-

8 comments:

Anonymous said...

Si te llaman pa contratarte avisame pa devolverme a Caracas y trabajar contigo... yo me fui pal cono y una de las razones importantes fue sentirme sieeempre como este post, al vover d CUALQUIER LADO.

Gaby B said...

Por favor que te den la gerencia de Cinex ya! O montamos Cines Toto y ahí te trabajamos tus "yo te leo"

Anonymous said...

Por si los de Cinex te leen, y se asoman en los comentarios:

Mi última experiencia desagradable ahi fue que me quitaran obligada mis lentes 3D "porqué era hora de recoger, y xs en verdad esa película no tiene mini escena después de los créditos". Obligados entregamos nuestros lentes, pero decidimos esperar al final de los créditos: Si hubo mini escena, nos tocó verla borrosa, y que después nos ignoraran cuando nos quejamos.

Toto atiéndase!

Gabi A. said...

Primera vez que leo una crítica de este tipo y estoy de acuerdo contigo.

Chemi said...

Pana Toto;

Me imagino se de debe haber ocurrido, linkea tu post en su tweetline (@CinexVe)

Eso si, cuando te contacten con las disculpas y te ofrezcan pases VIP te acuerdas de nosotros!

jajaja

Anonymous said...

Dejé de ir a cinex, por su pésima calidad de atención, servicio, etc, etc, suscribo cada palabra, y lo más triste y doloroso, es que la escena se repite en todas partes y múltiplica como la mala hierba.

mariana delfino said...

hola, tu experiencia es la de muchos. la he vivido tantas veces que ya, lastimosamente, no voy al cine. y pienso como tu, nada como ver la pelicula en pantalla gigante, comodamente sentada, etc.
lo que me gustaria es que montaramos el negocio!! ya veo que se "te ofrecieron" varios socios.
tal vez valdria la pena.
aparte del deterioro, detesto el conformismo.
saludos!!!

Anonymous said...

Tu deberías ser el que proyecta las películas. Toto, como en Cinema Paradiso

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