Friday, July 12, 2013

Entre Eliminatorias y Sesiones



Una de las cosas que te preguntan tus amigos por teléfono sobre cómo va el viaje del Diageo Reserve World Class es: “¿pero no te estás muriendo de tanto tomar?” Y la verdad es que no. Cuando uno toma bien, el ratón es lo de menos porque te enseñan a como degustarte un buen Negroni sin que los otros cuatro te maten. También porque cuando estás en un barco lo único que haces es comer en cantidades. Lo que quieras. Lo que sí apremia es el cansancio. Eso de rumbear y acostarte a las cinco de la mañana para luego estar de punta en blanco  (y chic pero Schick porque hay que rasurarse la barba) a una hora decente a trabajar a mi se me da de maravilla. Creo…

El domingo después de St. Tropez nos la pasamos a bordo del Azamara Journey rumbo a Ibiza. O por lo menos eso creíamos pues cuando me encontré al capitán y le pregunté qué dónde estabamos tuvo que hacer una reflexión tipo “bueno, si allá está el norte y ese es el este…. Debemos estar en la costa italiana”. Siempre es bueno saber que estás en manos de un capitán que consulta a Siri para ver por dónde va.

Ese día fueron las primeras eliminatorias de los bartenders en la cubierta del Azamara. Como es una especie de reality show los iban llamando en grupos de cuatro para eliminar a 28 y quedarse con 16. El equipo de producción nos había pedido que estuviéramos allí para apluaidrlos y colocó una zona resguardada por una cuerda para que no estuviéramos en la toma. Eso clarametne fue respetado por todo el barco menos los latinos, que no le paramos a la cuerda hasta que alguien con más decencia que nosotros nos lanzó el acostumbrado: “sorry guys but we need you over on THAT side of the rope”. Ahh…. Para eso era la cuerda.


 

Cruzábamos los dedos para que quedaran más latinos. Había un venezolano representando a Panamá y un colombiano a quien habíamos seguido de cerca a quienes aplaudimos con furia cuando lamentablemente no quedaron. Pero nos alegramos por la inclusión de Mario Seijo de Puerto Rico y David Ríos de España (a quien lo adoptamos como nuestro porque cuando uno está en un buque eso ya es medio Cristóbal Colón). Nos encasquetaron como latino al de las Islas Caimán que era tremendo tío pero creo que ninguno de nosotros sabía dónde quedan las Islas Caimán.

Resultó un poco doloroso ver a los que no quedaban pues habían algunos bastante afectados al no ser incluídos. Pero como les decíamos: "¡"eres uno de los 44 mejores bármanes del mundo! Ahora ve a disfruta la piscina y luego saca tu tarjeta que aquí es el lugar idóneo para conseguir trabajo". Algunos se tomaron en serio nuestra recomendación de piscina, otros vieron esto como la oportunidad de negocio más grande del planeta.

Por la tarde tuvimos sesiones de tendencias con Dylan Jones el editor de la revista GQ del Reino Unido y con Luca Deplano de Banyan Tree. Éste último me gustó mucho porque dijo que entre sus tres lujos en la vida estaban el tener su propio sastre y su propia mezcla de café. Un tipo serio. Hablaron mucho sobre la importancia del Twitter y para Jones, es necesario que el Editor o Director Corporativo de la empresa sea el responsable de manejar la cuenta en Twitter porque esa es la primera respuesta inmediata de cómo piensan los consumidores y si el jefe no conoce esa información, no puede tomar decisiones importantes. Como nota curiosa, mencionó que Londres tuvo un incremento como destino turístico para las lunas de miel luego de la Boda Real entre Guillermo y Kate.

 
Luego me metí en una charla de Tanqueray la cual se concentró en si al Bartender se le debería llamar mixólogo o simplemente barman y si la diferencia realmente importaba. En verdad fue un tú a tú entre dos eruditos a los que no resistí preguntarles: “¿realmente importa? Al final del día lo que quiere el cliente es un trago”. Aunque los asistentes asintieron, a los foristas no les gustó mucho la pregunta porque me contaron que se trataba de brindar una experiencia y que la diferencia era importante. Y en eso estoy de acuerdo. Pero como asiduo a un bar no llamo a un barman, “oye mixólogo, ¿me darías por favor un gin tonic?  Gajes del oficio me imagino que son importantes para quien lo ejerce pero no tanto para los que buscan la experiencia de un buen servicio, una amena conversación y un trago para pedir dos más.

Recuerdo una cena en Ibiza hace años donde nos sentamos Sicilia mi amigo y yo con una conocida mía toda prepotente que diseñaba joyas. Sicilia le mencionó el nombre de otra persona que diseñaba y ella le respondió ofendida: “ella es diseñadora de joyas. Yo soy orfebre”. Menos mal no sirve tragos. ¿Cómo se conversa con alguien que de buenas a primeras se pasa la vida aclarando cosas que no van en el trago?

Fotos: 1 y 2, Mark Tomaras. 3: The Guardian.

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