Wednesday, July 10, 2013

Noche Bizarra

Photo: Jet Set Report
Imagina que es la hora de cenar. Te has perdido del grupo de tus amigos y caminas hacia el hotel donde almorzaron para ver si por casualidad alguien sigue por ahí en un very late pousse-café. Llegas y no ves a nadie pero el guardia de la puerta dice tu nombre y te señala una camioneta Mercedes Benz. Te montas. Las puertas se cierran. En ese momento piensas que te secuestraron pero bueno, da para un buen cuento. El carro comienza a manejar cuesta arriba por unas colinas y ahí si piensas si en este país operarán las FARC. Pero no preguntas. Hay cierto deleite momentáneo en saber a dónde te van a llevar.

El carro llega a un sitio en la playa con dos ánforas de mármol gigantes que custodian una puerta de madera blanca. Entras por un camino flanqueado por cortinas de nácar y flores. A los lados ves estatuas un poco cursis de ninfas griegas danzando ante el reflejo de luces moradas. Caminas un poco más allá y el instinto te da para empujar dramáticamente una cortina para ver la playa. Y ahí sucede. Una

-¿Dónde estaban metidos?

Por alguna razón aquí está todo el grupo. Como llegué yo aquí no tengo idea pero es como si el universo hubiera conspirado el encuentro. Estamos en Stefano Forever, un restaurante cabaret del cual nadie en el grupo conoce y que se reserva por casualidad buscando sencillamente en Google “lugares para comer en St. Tropez”. El indicativo en el hotel donde almorzamos: cualquier persona que llegue, tráiganla a este lugar. La casualidad no puede ser más perfecta.

Stefano Forever es un club de playa de día y un cabaret de noche. Su decoración de fuentes griegas en las terrazas es solo un abreboca para la decoración en el restaurante: todo es shocking pink, con candelabros, muchos candelabros y espejos guindados por todas partes. En las mesas hay objetos vintage, las sillas son todas como la mesa de té de Alicia en el País de las Maravillas, los manteles son rosados, las paredes terciopelo. Es el departamento de la Barbie invadido por Osmel Sousa. Es kitsch, es cursi, es surrealista… es fabuloso.
La mejor noche de tu vida es la que no te imaginaste. Y esto es Stefano Forever. Mientras salen los platos y los vinos –rosados por supuesto- la música suena. Bailas lo que quieras, Welcome To St. Tropez de Dj Antoine; I Love It de Icono Pop; Get Lucky de Daft Punk, y porque la vida es así: Smells Like Teen Spirit de Nirvana. Ahí no cabe lugar para la timidez, esa la dejaste en la puerta junto a la camioneta secuestrable. Aquí es levantarte de tu mesa y subir los brazos, irte al escenario a saltar, descubrir un cofre con disfraces y montarte lo que sea encima. Sobmbreos de piratas, un bikini de conchas marinas, un loro en el hombro, lo que más te plazca. La noche es tuya y tú eres la fiesta. Incluso cuando te toca cantar góspel.

Hasta que caes agotado y no puedes más. Y te tienes que salir porque el sudor de la euforia te recuerda que no tienes diecisiete, ni estás en una despedida de solteros como en la mesa de al lado. Necesitas respirar e irte a la playa con sus cortinas y sus estatuas griegas a oír el mar, a tomar un sorbo de tu vino y a preguntarte: ¿dónde coño estoy yo?

Estás en St. Tropez. Donde te montas en carros con extraños. Y donde no puedes creer que la vida sea así de divertida.-

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