Tuesday, July 9, 2013

St. Tropez Chic... es tal cual como en la Hola!


 
Una de las cosas cómicas del viaje es que todos los dress codes venían acompañados de la palabra chic. Desayuno en la terraza, traje casual chic;  almuerzo Blue Label, whisky chic; póngase la pijama, bóxer chic. Todo es chic pero eso te deja a innumerables interpretaciones: ¿cómo ser chic cuando tú lo que te estás es muriendo de calor?

Una mañana el barco Azamara Journey atracó en St. Tropez. Y ahí vale todo con tal de que sea chic por lo cual hay que sacar el sombrero, los zapatos sin medias y la camisita arrugada a propósito en las mangas. Porque nada te prepara para lo que tú vas a ver: yates, yates y más yates… y cuando crees que los has visto todos y que eso es una patada a la pobreza te sale otro yate más llamado Miss Misery. Miseria la de uno que viene de un país con control de cambio.

Con Leo y Pedro me desayuné tempranito y nos montamos en un barquito que nos llevó hasta la costa. Lo bueno de estos pueblos es que tú no llevas ni mapa sino que te dedicas a perderte por las calles y a tomar fotos de cosas que cuando te volteas ya hay un señor vendiéndote la misma foto en postal casi que con la estampilla lamida y puesta.


 
La nota de llegar temprano es que te da para recorrer el mercado de St. Tropez. Los bartenders del Diageo World Class Rerserve tenían un reto esa mañana en la que tenían 30 minutos y 30 euros para comprar ingredientes para los tragos que debían preparar esa tarde antes de las eliminatorias. El mercado es como para comprarte una bolsita y preguntarle “¿me lo pueden mandar a Venezuela?"  Todo te lo quieres llevar. Especies, te las tienen. Jamones, vengase; carteras de Hermes que usó una nonna y ya no la quiere, llévatela; suegro fastidioso… no, ese hace falta para que venga a recoger el perolero y no está en venta sino hasta el invierno.

St. Tropez parece estar dividido en calles pues en una encontrábamos todas las flores, en otra las galerías de arte y en otra unos marihuaneros felices con su calidad de vida. Encontramos una tienda de sombreros de Panamá que me parecieron sensacionales. Me dio demasiada risa que entró una señora a probarse un sombrero y la dependienta le dijo que no porque estaba toda sudada. Ante todo, St. Tropez es chic. Ahí la gente no suda salvo nosotros los pobres. Había una maquina que echaba vapor para moldear el sombrero que por supuesto yo tenía que tocar. Me quemé. La dependienta me sonrió (por la única razón que yo no estaba sudado) y me señaló un aviso que decía: “No tocar. Está HOT.” Ah…
 
 

El pueblito está lleno de tiendas de marca escondidos en casitas muy provincianas. Salvo Chanel que eso es como la casa veraniega del Gran Gatsby en el caso de que a Jay Gatsby le diera por jugar a ser pobre como María Antonieta en el Hameau. Pero lo mejor sin duda, es que no importa donde te sientes tú te vas a encontrar a los GTV (gente de toda la vida). Claro, la cosa es que esa GTV las ves en la Hola! y como en tu casa se creció con esa revista, juras que son amigos tuyos. #error

En una sola tarde yo almorcé con el jugador de polo, modelo de Ralph Lauren y embajador de Blue Label, Nacho Figueras (cuyo cuento de ese almuerzo va en la revista Etiqueta de agosto pero digamos que fue un almuerzo donde básicamente Toto es el stalker oficial de Nacho Figueras por todas las razones equivocadas que involucran cambiarse de mesa tres veces porque le molesta el sol en la calva justo en el momento cuando el jugador decide cambiarse de mesa).
 
Luego sentado en el malecón con Valentina; Jensen, Vero y Copito, otros amigos latinos, vimos a Ivana Trump pasear a su boy toy y también a su perro. Y luego a Giorgio Armani caminando como quien va a comprar helado a la esquina. Ya para las seis de la tarde cuando Nacho Figueras apareció por casualidad en la calle la cosa era más: “ay, ahí está el amigo Nacho otra vez, seguro es que anda perdido. ¡Nachooooooo! ¿por qué sale corriendo?”.

Así es St. Tropez. Todo bello, todo chic. Pero no sudes porque te regaña la dependienta.
Fotos: Mark Tomaras y mías (las más chimbas).

1 comment:

Anonymous said...

dejemos el protocolo y a escribir nene que te extraño, aun nos debes cuentossss

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