Sunday, July 7, 2013

Toto Va a la Universidad de Licores Diageo


En el marco de la competencia de Bartender del Año en el Diageo World Class Reserve, parte de mi trabajo era ir a ver las competencias de los bartenders. El formato es muy similar a un reality show, de hecho había una productora a bordo del barco que va a sacar el programa para la televisión en los próximos meses. Una delicia para el mundo, aunque no tanto para nosotros pues teníamos que esperar a que montaran las luces, posicionaran las cámaras y nos dijeran cada cinco minutos “sorry guys, but could you move?” Yo me pasé todo el viaje moving away de una cámara.

El formato de la competencia es que los 44 participantes debían pasar por 8 retos con dos rondas eliminatorias donde clasificaban primero 16 y luego 8 bármanes. Nada de “vamos a ver quien lanza la botella más alto”, eso es Tom Cruise en Coctel. Aquí el objetivo era ver quién creaba el trago que no se había visto nunca, que marcase tendencia. Y se vio de todo durante los retos con nombres como el Reto de la Alfombra Roja que consistía en crear un trago inspirado en el Festival de Cannes; el de la Hora del Juego, inspirado en la era de la Prohibición y así en sucesivo.

Ahí me maravillé con todo. Un  coctel Tanqueray No. Ten vertido dentro de una cámara fotográfica; un whisky Talisker que incluyó un vaporizador que soltaba el olor de George Clooney (“rico en barricas” según su creador); una vodka Ciroc servida dentro de un globo que al pincharse se vertía en el vaso; y un twist del Bloody Mary hecho con Don Julio reposado y servido dentro de un pimentón rojo socavado. Todos esos tragos fueron parte de las sorpresas con las que los bármanes nos hacían decir: “ooohhhh”. Hasta que alguien de la televisión venía a decirnos: “sorry guys, but could you please be quiet?”


Los jueces evaluaban no solo la creatividad sino la originalidad y el tiempo. Los bartenders tenían 10 minutos para preparar el trago y 10 para presentarlo. Si no, les quitaban puntos. A los que no hablaban inglés les ponían un traductor. Algo difícil cuando por ejemplo el de España creó un trago con aroma de azahar y el traductor se quedó en neutro. En verdad, ¿Cómo traduces esencia de azahar? Los jueces luego probaban el trago y hacían sus anotaciones y el mismo quedaba sobre la barra para que lo probara el público (léase yo, de metiche).

Cuando no estaba viendo las competencias asistía a seminarios y catas. Cosa que me encantó porque en el Azamara Journey la idea de una cata tradicional no era como las que uno está acostumbrado que son un fastidio. Aquí la meta era hacerse amigo del trago más que aprender detalles de su proceso de fabricación que se olvidan pronto.

Lo que me encantaba es que los líderes de la marca estaban  ahí en el barco, entusiasmadísimos por lograr que nos enamoráramos del licor. Jean Sebastian Robiquet, el genio detrás de Cîroc, es un francés simpatiquísimo a lo Pepe Le Piu, cuya idea era transmitirnos que la vodka Cîroc, hecha a base de uvas, es un estilo de vida. Para Venezuela vienen prontamente las nuevas botellas de la vodka en agua de coco, durazno (una delicia) y de red berry. Le pregunté qué significa la palabra Cîroc y me contó que es una palabra compuesta de dos palabras en francés: cima y roca.

En otra reunión, esta vez con la gente de Blue Label, se desechó la idea del “nótese como las lagrimas del whisky caen sobre la copa” que uno las ve como quien ve un ecosonograma de buenas a primera y no entiende nada pero se hace el que sí sabe. Aquí lo que hicieron fue poner sobre la mesa bolsas de té, frutas, vegetales y todo aquello que estaba disponible durante la época cuando se comenzó a producir el whisky por primera vez. Era una historia de dónde venimos y hacia donde hemos llegado la cual culminó en probar el Blue Label en copa de champaña aderezado con el licor Pepe Ximénez. Para alguien que ahoga su whisky en hielo de rolito y agua esto fue un gran descubrimiento. Estamos tomando el whisky mal.

Pero sin duda, la estrella de las catas se dio en el Salón Zacapa. Ahí estaba Lorena Vásquez, la Master Blender del Ron Zacapa. Lorena es un fuego artificial de simpatía. Es más diminuta que un pen drive pero su derroche de alegría por contarnos como se añeja el ron Zacapa en distintas barricas de 6 a 25 años nos hizo enamorarnos de ella y del ron. Sobre todo porque nos permitió crear nuestra propia mezcla.
 

En el salón estaban puestas unas cinco barricas de donde podíamos verter en una botella los mililitros que quisiéramos para hacer el ron de nuestra preferencia. Naturalmente mi falla matemática hizo que fuera un desastre pero la actividad fue divertida. Aquí tengo mi botella de ron sellada donde hay que esperar dos semanas para abrirla a ver si mis dotes de Master Blender se me dan (auqnue por la cara de Lorena cuando vio mi fórmula creo que no llego ni a la pasantía).  

Cuando no estaba en la Universidad de Licores, hablaba con los bartenders para ver cómo les había ido. Todos simpáticos y contentos con la competencia. Hasta que llegaba un equipo de producción de la televisión a decirme: “sorry but…”

Yeah, yeah…
Fotos: Mark Tomaras

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