Tuesday, February 26, 2013

Diana Ultrajada en La Casona


Yo fui uno de esos chamos que en la mesa de su casa lo regañaban con la frase: “¿Y tú vas a comer así? ¿Imagínate si te invitan a casa del Presidente de la República?” Por eso uno de mis paseos escolares favoritos era ir a La Casona. Mi sueño era encontrarme con el Presidente de la República por alguno de los corredores de la casa presidencial para decirle que mientras no me sirviera pasta, yo comía mejor que Carreño el del manual.
La solemnidad con la que nos anunciaban en el colegio que íbamos a visitar La Casona era de rigor y la primera vez que fui no fueron menos taxativas las instrucciones de comportamiento.  “Vamos a estar en casa del Jefe del Estado”, nos dijo la profesora, “y se deben portar igualito cómo si estuviéramos en una iglesia”. Yo, comunista como todo infante, levanté la mano: “Profe, pero mi papá dice que La Casona es la casa de todos los venezolanos”. “Tiene razón tu papá,” me respondió  ella, “pero tu mamá te regañaría si saltaras en los muebles, ¿verdad?”

Recuerdo que había roto un huevo de avestruz en casa de mi abuela esa semana por lo cual no estaba de buenas con mi mamá, así que le di la razón a la profesora.
Con las manos detrás de la espalda por si acaso habían huevos de avestruces en las mesas de La Casona, crucé con deleite por el corredor en forma de dominó, entré al Salón de los Relojes donde ninguno estaba sincronizado con mi reloj Casio de muñeca y finalmente mi asombro total cuando pasé a mi salón favorito de la casa: el salón de Diana La Cazadora.
Para alguien que medía 1.24 cm en ese entonces, ver un cuadro tan grande como el Diana La Cazadora de Arturo Michelena es una cuestión de impresión. Yo había visto a Miranda en La Carraca en la Galería de Arte Nacional y lo consideraba enorme pero el de la diosa de la caza era lo más grande que había visto después de la molécula en el Museo de los Niños.

Una imponente mujer con una media luna sobre su cabeza veía como nueve sabuesos se devoraban a un venado. Como todo niño que consideró que la muerte de la mamá de Bambi fue una tragedia, quería sobar al venado para decirle que todo estaría bien. Pero recordé mi promesa de no tocar nada en La Casona. Además, la señora Diana era alta y tenía flechas. Eso ya es demasiado mamá con correa para andar a sobar causas inútiles.
Sin embargo me fascinó la historia del cuadro contada por el guía y hoy, veinticinco años después, me impresiona como sus palabras retumban sobre mis oídos. Arturo Michelena rellenó el cuadro con un producto que compró rapidito en una farmacia cuando se enteró que el General Crespo quería verlo antes de que estuviera terminado… la hermana de Tito Salas posó como la modelo… el cuadro es tan grande que para meterlo en el salón en La Casona hubo que romper la pared del corredor…  Trivialidades que le quedan a uno por el resto de la vida cuando siente orgullo sobre sus cosas.
Cuando se acabó el recorrido, recuerdo que fui el último de mis compañeros en salir del salón. Quería tener el cuadro solo para mí. Y ahí decidí dos cosas: Diana La Cazadora sería mi cuadro favorito de todos los tiempos y que yo quería ser amigo de todos los Presidentes de la República para tener la oportunidad de verlo cuando quisiera.
Ninguna de las dos profecías se cumplió. El Louvre me introdujo a La Coronación de Napoleón de Jacques Louis David y el MOMA a Christina’s World de Andrew Wyeth y la Presidencia la ocupó alguien más interesado en el toque de diana que en la Diana de Michelena.
La Casona se ha vuelto una muralla impenetrable en estos últimos catorce años. Es la Manderley de Rebecca sin el incendio y la Señora Danvers. Siempre la he querido volver a visitar pero si hay paseos guiados de eso nadie informa. Si hay libros o folletos ya no existen. El libro La Casona firmado por Menca de Leoni (1969) y Pintura Venezolana en la Colección de La Casona con prefacio de Blanca de Pérez (1991), ambos en mi posesión, son los únicos testimonios que tengo de la casa donde vive Diana. De la mítica cazadora jamás he vuelto a saber. Uno de esos recuerdos que son del siglo pasado cuando La Casona era de todos.
Hasta ahora.
Esta mañana he visto con desprecio –más a la fechoría que al personaje en cuestión- la publicación que la cuenta @analisis24hs ha hecho de las fotos supuestamente hackeadas del celular de una de las hijas del Presidente Chávez. Entre las fotos hay momentos familiares de sus viajes, con amigos y del Presidente en momentos íntimos con sus nietos. Cosas que en verdad nadie tiene que ver porque la Ley de Delitos Informáticos prohíbe la violación de la privacidad de la data o información de carácter personal. Por más que gente como Mario Silva y el Grupo N33 recurran a la violación de la privacidad, yo insisto que esto es un delito venga de donde venga.
Sin embargo, la foto que me ha llamado la atención es una donde sale una mujer joven desprovista de ropa, recostada sobre un sofá de época. De quién sea hija o sobrina como afirma la foto leyenda no es de mi interés. Mi tristeza es que detrás de ella aparece la imagen de un cuadro de dimensiones grandes. La cola erguida de un enorme sabueso a la izquierda indica que caza algo que no aparece en la fotografía. Pero suficientes veces vi yo ese cuadro en mi infancia para saber que más allá del insolente desnudo de una joven ignorante, yace un venado muerto.
 
Para eso quedó Diana La Cazadora de Arturo Michelena. Atrás quedaron los días donde jóvenes impresionables como yo se maravillaban ante su imponencia. La belleza en La Casona ahora pasó a manos de la vulgaridad de quien jamás le enseñaron la importancia de estar en la casa de un Presidente y eso lamento. La triste realidad es que la joven ignora que en ese salón –que es de todos los venezolanos- solamente hay espacio y respeto para una gran belleza.
Algún día volveré a verte Diana. Algún día.-
 

Monday, February 25, 2013

Los Estilistas Arruinaron Los Oscar



Al subir al escenario para recoger su trofeo como Mejor Actriz, Jennifer Lawrence tropezó y cayó sobre las escaleras. Un momento épico para los anales del Oscar, sobre todo porque la reacción de esta estrella al llegar al micrófono fue la más adecuada: “Se levantan por mí porque me caí, qué vergüenza.” Su caída no era del todo ilógica. Lucía Lawrence el vestido de novia de la última colección de Christian DIor cuya falda era tan amplia que Quvenzhané Wallis y Danny de Vito hubieran podido jugar casita allí abajo sin ningún problema.
Pero ese es el meollo, si la presión en los Oscar es tan grande que obliga a la Mejor Actriz a ponerse un vestido de novia para buscar su premio ¿qué podemos esperar que se ponga la Mejor Actriz del año que viene?
La proliferación de programas tipo Fashion Police ha obligado a todo aquel que camine por la alfombra roja a buscarse un estilista. A nadie en su sano juicio se le ocurriría hoy en día diseñar su propio vestido como Kim Bassinger quien se cosió la palabra “Oscar” en lentejuelas en la manga o Demi Moore quien llegó a la ceremonia en shorts de lycra a lo Lance Armstrong. Hoy en día todas las actrices llegan producidas. Inmaculadas, eso sí, pero producidas. Tanto que parecen una sucesión de bocas de dentista de Misses. Con la salvedad de Halle Berry, Angelina Jolie y Charlize Therón que ya tienen su “boca” por derecho divino.
El temor a la crítica ha llevado a que nadie se vea mal en los premios y ahí está la razón por la cual los Oscar se han convertido en un evento insufrible. Bjork causó sensación con su vestido de cisne en el año 2001 pero de llegar en el 2013 vestida de pájaro guarandol, Joan Rivers recostaría a Adele sobre la puerta para que no pudiera bajarse de su carro.
No hay lugar para la espontaneidad cuando precisamente la espontaneidad es lo que los Oscar necesitan. Cuando Meryl Streep anuncia que Daniel Day Lewis es el Mejor Actor sin necesidad de abrir el sobre, sabes que la cosa está mal. Cuando Seth MacFarlane cubre sus chistes más que Anne Hathaway sus pezones, el evento se hace difícil de digerir.  Seth MacFarlane no fue un mal anfitrión y su introducción de Cristopher Plummer al mejor estilo Capitán Von Trapp y la canción "We Saw Your Boobs" fueron memorables. Pero si te vas a meter con los actores no puede haber términos medios. Ya no es cuestión de qué anfitrión escoger, es más un debate de si los Oscar son un comedy roast o una orgía entre dioses organizada por una abadesa.
La pompa y circunstancia de un evento al que se le ha exagerado su importancia por sobre los demás premios conlleva a que hasta los discursos de ahora sean poco memorables. Ya nadie grita desaforada como Julia Roberts cuando ganó con Erin Brokovich y gracias a Dios tenemos a Daniel Day Lewis para que evoque discursos como el de Russell Crowe en Gladiador.

Pero cuando Anne Hathaway nombra a gente que ni su mamá sabe quiénes son, el show va mal. Adele, Streisand, Jones, Hudson y Shirley Bassey podrán hacernos parar de pie con sus cuerdas vocales pero la Academia olvida que en este evento específico honramos el cine. A fin de cuentas jamás se ha visto que Javier Bardem y Penélope Cruz acudan al escenario del Grammy a actuar. Michelle Obama anunciando la Mejor Película es una grata sorpresa. Pero un día después recuerdas que ya Bill Clinton fue a los Golden Globes y eso es como ver a Amy Adams con un trapo que evoca a la Theron.

El franco temor a la censura de los críticos y los televidentes (ergo la necesidad de estilistas) ha llevado a los actores a copiar a Grace Kelly y a la Academia a intentar lo perfecto con una fórmula de anfitrión cool y una añoranza al viejo Hollywood. Pero eso ya no funciona. Si bien está Lincoln, ya no son tiempos de Gandhi o del Último Emperador. Los tiempos de hoy son momentos de Silver Linings Playbook: gente bipolar en búsqueda de cariño. ¿No es esa la definición de Hollywood hoy en día? Show us the bipolar love!
La apuesta para los Oscar en años venideros debe ser menos pompa y más sustancia. Así signifique salir del Teatro Dolby y sentar a los nominados en mesas con bastante champaña. Por algo funcionan los Golden Globes, la gente está borracha. Pero mientras los estilistas encorseten a las actrices en bellos bostezos y el show esté dominado por segmentos a medias (¿quién hace un tributo a Bond sin sacar a uno solo de los 007?) el Oscar está destinado a ser lo que los estilistas quieren lograr: una perfección sin arrugas.
Pero las películas tienen arrugas. Y precisamente por eso es que amamos el cine.-

Sunday, February 24, 2013

Mis Predicciones al Oscar


Oscar Sunday! La mejor noche del año. Algo predecible la noche considerando que Argo ha venido ganando todos los premios. Mi mayor apuesta es en la categoría de Mejor Actor de Reparto. Ahí está la sorpresa.

Mejor Película: Argo
Mejor Actor: Daniel Day Lewis en Lincoln
Mejor Actriz: Jennifer Lawrence en Silver Linings Playbook
Mejor Actor de Reparto: Tommy Lee Jones en Lincoln
Mejor Actriz de Reparto: Anne Hathaway en Los Miserables
Mejor Dirección: Steven Spielberg en Lincoln
Mejor Película de Lengua Extranjera: Amour de Austria
Mejor Guión Adaptado: Argo
Mejor Guión Original: Amour
Mejor Largometraje Animado: Wreck-It Ralph
Mejor Largometraje documental: Searching for Sugar Man
Mejor Cortometraje documental: Inocente
Mejor Cortometraje Animado: Paperman
Mejor Cortometraje: Curfew
Mejor Efectos Visuales: Life of Pi
Mejor Diseño de Producción: Los Miserables
Mejor Cinematografía: Life of Pi
Mejor Mezcla de Sonido: Los Miserables
Mejor Edición de Sonido: Zero Dark Thirty  
Mejor Música Original: Life of Pi
Mejor Canción Original: Skyfall de Adele Adkins y Paul Epworth
Mejor Vestuario: Anna Karenina (aunque debería ser Mirror Mirro)
Mejor Edición: Argo
Mejor Maquillaje y Peinado: The Hobbit: An Unexpected Journey

Friday, February 22, 2013

Jóvenes que tienen Google

Esta mañana me invitaron a dar un discurso en la apertura del Modelo de Naciones Unidas del Colegio Simón Bolívar junto a Leopoldo López. Fue bien chévere poder compartir con más de 200 chamos de once colegios y conocer a algunas personas que me siguen en el Twitter. Este fue el discurso que di:

"En los años 2001 y 2002, cuando seguramente todos ustedes estaban aprendiendo a cómo usar las tijeras, yo era un estudiante de quinto año de Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello. Ahí fui escogido como el Head Delegate del equipo que representó a la UCAB en el Modelo de Naciones Unidas de la Universidad de Harvard.
Este tipo de modelos no eran muy conocidos en Venezuela y la preparación era escasa por la falta de información. Tan escasa que recuerdo haberles dicho a mi equipo: “miren, hay una cosa maravillosa que se llama Google donde pueden poner la palabra “armas de destrucción masiva” y les sale información. La ONU ni siquiera tenía sus resoluciones digitalizadas así que se imaginarán lo difícil que era y lo viejo que soy.
Fueron nueve meses de preparación en negociación, oratoria y resolución de conflictos además de reuniones con personal de la Embajada de la Federación Rusa que fue el país que nos tocó representar. El sueño que teníamos era ganar la competencia. Algo imposible dado que en los 50 años del Modelo de Harvard los premios usualmente iban para universidades gigantes como Yale, Princeton o la Academia Militar de West Point.
Como Head Delegate le enseñé a mi equipo de 22 delegados todo lo que yo sabía sobre Modelos de Naciones Unidas. Para cuando llegamos a Boston en febrero de 2002 yo le había enseñado a todos mis delegados a sentarse en primera fila en su comité. El que está interesado en competir se sienta donde todos lo vean.
También Les enseñé a aprenderse las reglas del debate de memoria y a escribir resoluciones y working papers como si lo hubieran hecho toda la vida. Les enseñé a negociar con los Estados Unidos y con China sin jamás olvidar el bloque africano porque allí están los votos. Pero más importante, les enseñé a gozarse la competencia.
Como toda competencia hay una presión por ganar. Todos queremos ser el Mejor Delegado. Pero para mí, el Mejor Delegado es el que el se cree el cuento de que él es el embajador de su país. Puede ser Sierra Leona o puede ser el Reino Unido no importa, la maravilla de la ONU es que cada Estado Miembro tiene un voto y cada país cuenta.
Recuerdo que cinco minutos antes de que mis delegados entraran en su comité les dije: “¿qué pasaría si esto es de verdad? ¿Qué harían si en verdad, ustedes fueran los embajadores de la Federación Rusa llamados a resolver el problema del agua, o de la mutilación genital femenina en Nairobi, los derechos de la Luna o el turismo sustentable?”
Cuando les hice esta pregunta, uno de mis delegados me interrumpió y me dijo: “Toto, ¿y quién te ha dicho a ti que todo esto no es de verdad?”
Ahí supe que mis delegados estaban listos para la competencia. Cuatro días antes de que anunciaran los premios ya sabía que habían ganado. No me equivoqué. El 18 de febrero de 2002, la Universidad Católica Andrés Bello se convirtió en la primera universidad no angloparlante en los 50 años del modelo en ganar la Mejor Delegación Internacional y la Mejor Delegación del Año en el Modelo Harvard de Naciones Unidas. Esta es una hazaña que no se ha vuelto a repetir.
Muchas universidades a lo largo de estos diez años se me han acercado para preguntarme sobre esto. ¿Por qué mi delegación ganó? Y yo siempre les respondo: porque se creyeron el cuento. Y más importantemente se lo gozaron.
La vida no se basa en premios. A ningún embajador o político le dan un premio por acordar que toda escuela debe tener acceso a baños que funcionen; o que acuerde que una de las transiciones pacificas en el Medio Oriente es darle más poderes a la mujer; o que los indígenas tienen derecho a su autodeterminación por encima de cualquier forma de colonialismo.
Los embajadores no reciben premios por eso. El premio es cuando las propuestas que hicieron se manifiestan en la vida real. Una simple idea puesta en una resolución de la ONU ve luz con la instalación de un baño en el pueblo más recóndito en Caripito. Ese es el premio. Porque se hace verdad.
Y yo les pregunto a todos ustedes ahora que están por comenzar el Modelo de Naciones Unidas en el Colegio Simón Bolívar: ¿Qué pasaría si todo esto es de verdad? ¿Qué pasaría si en verdad tuvieran voz y voto en el conflicto que les pidieron resolver? De eso se trata el Modelo de Naciones Unidas. De saber que ustedes SÍ tienen voz y voto. Porque los problemas del mundo son de todos nosotros.
El Comité Organizador del Modelo me pidió que les hablara sobre el papel de ustedes los jóvenes en la situación actual de Venezuela. Yo no les voy a hablar de eso. El solo hecho de traspasar su salón de clases, leer la Carta de las Naciones Unidas y venir a representar un país como si fuera el suyo ya es un claro indicio de cómo están ustedes los jóvenes.
Yo no tuve esta oportunidad que tienen ustedes. Lo más extracurricular que hubo en mi colegio fue un equipo de ajedrez porque ni gaitas había. Yo tuve que esperar hasta llegar a la universidad para conocer un Modelo de Naciones Unidas y decidir que la política y las relaciones internacionales eran lo máximo. Ustedes no, ustedes tienen el privilegio de salir a la universidad y entrar con un postgrado en oratoria, negociación y tolerancia. ¿La situación de los jóvenes en Venezuela? Miren, ustedes tienen Google.  Un mar de conocimientos al alcance de sus dedos. Yo diría que están mucho mejor que yo.
Les deseo toda la suerte del mundo en estos tres días de Modelo. Nunca pierdan la oportunidad de hablar frente al micrófono. El país que representan confía plenamente en que ustedes van a hacerse escuchar. Nunca pierdan la oportunidad de negociar con todos los bloques. Cierto, Venezuela tiene que sentarse con Cuba y México debe sentarse con Estados Unidos pero eso no quiere decir que no puedan acordar sobre la necesidad y urgencia latinoamericana de una vacuna contra el dengue.
Ataquen el problema y no el país. Si ven los debates de nuestra propia Asamblea Nacional sabrán de lo que les hablo. Ni una sola buena decisión en el mundo, y ni un solo discurso fue memorable porque se insultó a una persona o a un país. Los que se enfocaron en los grandes problemas de la Humanidad son los que valen la pena.
Sobre todas las cosas: gócenselo. Estos tres días pasan demasiado rápido. Si están preparados y enfocados, la suerte nada juega en este tipo de eventos. Mucho menos cuando los verdaderos ganadores son aquellos que entran a comité pensando: ¿qué pasaría si todo esto es de verdad? Ahí está la clave del éxito mis queridos participantes del Modelo. Gana siempre el que más se lo goza."

Thursday, February 21, 2013

Concurso Cartas de Amor de Montblanc

Ya arrancó el Concurso Cartas de Amor, presentado por Montblanc el cual convoca a venezolanos y extranjeros por igual. Soy fanático de este concurso desde que gané el 3er. lugar en el 2009 y quedé finalista en el 2010 (detrás de la ambulancia pero quedé) y siempre digo que todo el mundo tiene una carta de amor escrita en alguna parte, así sea en un mensaje de texto en el celular por lo cual los animo a participar. Este es el video de mi participación:
 

 
El tiempo de postulación vence el 28 de febrero de 2013. Los interesados podrán revisar las bases del concurso y enviar su carta, cuyo tema es libre, a través de la página web www.concursocartasdeamor.com.
 
Una vez finalizada la primera etapa, un comité de lectura conformado por profesores y egresados del Instituto de Creatividad y Comunicación (ICREA) realizará una primera preselección de 40 cartas que serán publicadas en el sitio web el 26 de marzo. Posteriormente, el 16 de abril, serán anunciadas las diez cartas finalistas y los lectores podrán votar por su favorita. El 14 de mayo se realizará el certamen final, en el cual los autores de las cartas finalistas, leerán sus textos en el Teatro Chacao de Caracas ante el público y el jurado.
 
Los tres primeros lugares recibirán un reloj Montblanc TimeWalker Chronograph Automatic, una Estilográfica edición limitada de escritores Jonathan Swift y una Estilográfica Meisterstück Signature for Good Le Grand, respectivamente. La carta que obtenga más votos en la página web será premiada con una Estilográfica StarWalker Red Gold Metal. ¡Suerte!

Tuesday, February 19, 2013

Una Lección Aeroportuaria Sobre Mazapanes


A mí me da miedo quedarme encerrado dentro de un freezer. No sé cómo carrizos podría suceder pero por lo menos ha evitado que sea carnicero. Un lago lleno de cocodrilos me aterra también. Y hay días en los que pienso que sería malísimo que me cayera el ventilador del techo encima. Pero nada me da más miedo que la aduana de un aeropuerto. Hay gente que tiene FOMO (fear of missing out), yo padezco de FOAS (fear of airport security).
No sé porque me pasa pero me siento terrorista y medio cada vez que paso por un aeropuerto. Le temo al cuarto de revisión y a que me pregunten algo que no sepa contestar. Alejandro mi hermano me contó que cuando se regresó de vivir en Milán vía Ámsterdam, lo metieron en el cuarto junto con unos iraquíes porque pensaron –erróneamente- que se había quedado de más. Han pasado tres años y yo que no estuve ahí no supero el cuento. No me gusta la autoridad. Si alguna vez me mandan a la cárcel, moriré de la depresión en el carro policial. "¿Dónde está el acusado?" "Ah no, ese se cagó con la sirena." Por ahí van los tiros.
Este síntoma lo sabe toda mi familia. Cuando digo toda es que hasta la tía abuela del ex esposo de una prima que vive en Minneapolis seguramente lo sabe. Yo he explicado hasta la saciedad que no llevo encargos al exterior por esta razón (y también porque soy un antipático) y –salvo un episodio donde tuve que llevar un neceser con bombillos eléctricos- la gente me lo ha respetado. Pero cuando se trata de encargos para la familia, a mi mamá les saben a ñoña mis pendejadas.
Para el matrimonio que fui la semana pasada, la madre de las novias, pidió que por favor le lleváramos los “mazapanes de Mechita Baldó”. Mechita Baldó es una señora que hace unos mazapanes sensacionales que se ven en todos los bautizos, matrimonios, primeras comuniones y todo evento donde pegue una almendra y un lazo vino tinto. Son de todos los colores y en verdad si no están los mazapanes de Mechita, esa fiesta quedó piche.
El problema surge cuando a mi se me notifica que hay que llevar 300 mazapanes de Mechita Baldó dentro de mi maletín de mano porque no caben en otra parte. Imaginen la aguja de un carro recalentado para que entiendan mi nivel de FOAS cuando mi mamá me dijo eso.
Le explico a ella que con todo gusto lo meto en mi maleta pero que en el maletín de mano no lo puedo llevar. Mi mamá me regaña y me dice que los postres son delicados y que se tienen que llevar en la mano porque si se aplasta uno entonces el matrimonio no va (a mi mamá le encanta un drama). Nuevamente le ofrezco a sacar hasta los calzoncillos de mi maleta, y que si quiere metemos hasta a Mechita adentro pero que si los llevo en la mano nos van a parar inmediatamente.
-¿Cómo nos van a parar si vamos a un matrimonio?, me dice mi mamá.
-¿Y el Guardia está invitado al matrimonio acaso?, le respondo yo.
-¡Ah no seas ridículo, chico!
No digo más nada. Toda conversación con mi familia donde yo tengo razón se termina con “ah no seas ridículo, chico!” Una vez busqué la palabra ‘ridículo’ en el diccionario. “Que por su extravagancia produce risa” Ahí concluí que mi familia jura que yo lo que soy es una piñata.
El día antes de nuestra partida, los mazapanes de Mechita llegan a mi casa y son depositados a la fuerza en mi maletín de mano. 300 mazapanes metidos en cajas de pizzas, forrados hasta la medula en papel Envoplast:
 
Veo las cajas de pizzas y digo lo inevitable:
-Nos van a parar…
-¡Ah no seas ridículo, chico!
Fast forward al aeropuerto… en una caja meto mis zapatos, la correa, el celular y las llaves. La hago rodar por la máquina de rayos X. Respiro profundo, volteo a ver a mi mamá, me despido de ella y meto el maletín de mano. Comienzo a contar. 1… 2… 3… 4…
-Amigo disculpe, ¿qué lleva usted ahí?
¿Quién es el ridículo ahora?
En la mesa de revisión de las maletas (En Venezuela no hay cuartico privado y la humillación es pública) le hago señas a mi mamá para que se mantenga alejada. Si voy a ser declarado terrorista tampoco es que voy a ser el terrorista que vino con la mamá, nada de eso. Pero por supuesto la madre que me parió no se aguanta y comienza a hablar como Parlanchina en Sonatina.
Su primera frase es épica: “Señor, estos son unos mazapanes hechos por la Señora Mechita Baldó que van para un matrimonio en el exterior”. Esto se lo dice a un Guardia Nacional trajeado de verde oliva con un metro ochenta y dos de humanidad y ochenta y tres de musculatura. Hago lo único que queda por hacer en esos casos:
-Señor, le presento a mi madre. Mamá, el Guardia.
El Guardia intenta balbucear alguna palabra pero no puede. Este es un señor cuya educación se basó en manejo de rifles y en detección de drogas y aquí viene una señora a hablarle sobre Martha Stewart. Decido intervenir como traductor. “Amigo, lo que la señora quiere decir es lo siguiente: estos son unos chicles comestibles que los estamos llevando a una fiesta”.
-¿Y qué es ‘Mechita’? me pregunta el Guardia.
-La señora que los hace señor, responde mi mamá. Usted se muere con lo que hace Me…
-Mamá por los clavos del mazapán cierra el pico, le imploro.
El Guardia voltea una de las cajas de pizza una y otra vez. “Pero disculpa es que los tengo que abrir”, dice, más resignado a la curiosidad de ver qué es un mazapán que a seguir cuestionándonos.
Mi mamá le dice: “ay señor, tan bien que están forrados…” A mi mamá le fascina un forro.
El Guardia me entrega una navajita pequeña verde y me pide que corte una de las cajas.
-Con cuidado, Toto con cuidado, me aconseja mi mamá. Mira que después ¿cómo hago yo para forrar eso tan bien como lo forró Mechita?
Gracias a Dios el Guardia interrumpe: “Ciudadano disculpe. En serio, ¿quién es Mechita?”
Le quito el Envoplast a la caja y se la entrego. Adentro hay mazapanes en formas de pera perfectamente ordenados por colores verdes y anaranjados. El Guardia no sabe qué hacer. Yo tampoco la verdad. ¿Qué hace uno con un mazapán terrorista?
El Guardia decide echar un cuento.  No hay nada más que le guste a un guardia que un cuento. Ahora que lo pienso, mi mamá ha debido ser Guardia.
-Es que no saben, esta mañana paré a un tipo con cocaína dentro de una guitarra. La cosa está difícil y esto es comida…”
Mi mamá le interrumpe: “no señor esto es una delicia. ¿Cómo va a haber cocaína aquí adentro si estos son los mazapanes de Mech…. Es más pruébelo, pruebe uno, pruebe que le estoy diciendo que se va a morir.”
Cocaína. Comer. Morir. Grandes palabras mami, grandes.
Dudando, el Guardia comienza a tocar uno de los mazapanes anaranjados.
-Ay no señor, ese no. El verde es más rico.
Suficiente. Agarro un mazapán y le digo al Guardia: “mira cómo es imposible que esto tenga perico”. Comienzo a masticar. El Guardia me ve incrédulo.
 “Uhmmmm” dice mi mamá como si esto fuera un comercial de espagueti.
Y el Guardia, con toda la seriedad del mundo, me dice: “¿en serio te lo tragaste?”
Y yo, con toda la seriedad del mundo, le abro la boca para que me vea hasta la campanita de la garganta y le digo: “AAAHHHHHHH”
-Pasen señores, que tengan buenas tardes.

Le tengo un absoluto miedo a la autoridad. Absoluto. Pero que nadie diga que un Guardia Nacional no aprendió esa mañana sobre mazapanes. Y que mi mamá no tiene peros para contarle a quien sea de qué trata un encargo de Mechita Baldó.-

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Cinco horas después. Aeropuerto de Tocumen, Panamá. Interior de un cuarto de revisión.
Guardia: ¿Lleva alimentos en esta maleta?
Mamá: NOOOOOOOOOO
Guardia: ¿Y qué son estas cajas de pizzas?
Mamá: Ah no señor, eso son mazapanes. Eso es otra cosa distinta. Venga que le echo el cuento del matrimonio de mis sobrinas…

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Cuarenta y ocho horas después. Matrimonio. Mesa lateral “B”.

 
Los mazapanes yacen en todo su esplendor sobre unos árboles en miniatura. Mientras mi mamá dice “qué bellos… es que Mechita se botó…” yo hago un minuto de silencio por los cuatro mazapanes que ya no están con nosotros. Uno que fue consumido en Maiquetía y tres en Tocumén. Paz a sus restos. Murieron por una causa noble.-
Por cierto, los mazapanes de Mechita son solo parte de los postres que vende con su compañía Le Petit Four. Su página web es: Le Petit Four y también está en Facebook.

Monday, February 18, 2013

Un Dos Por Uno


A las cinco de la tarde el único pájaro que volaba en un cielo sin nubes decidió que a mi impoluta guayabera azul le faltaba un poco de decoración por lo cual procedió a dejarme una manchita sobre el hombro. Hacía cinco minutos que me había puesto la camisa y decidido que estaba listo para bajar al matrimonio de mis primas hermanas. Pero cuando el pajarraco decidió bajar la palanca y apuntarme con más precisión que una búsqueda en Google Earth, lo consideré un buen presagio. Aunt Claire, alias la Tía Terrorista estaba ocupada haciendo sus labores de madre de las novias pero por lo menos ya me había mandado a su emisario.
Lo bueno de tener una camisa semi-manchada es que significaba que el pájaro no volvería. Ahí entendí que mi función de primo-que-está-muy-grande-pal-cortejo-pero-es-como-si-lo-estuviera era esa: yo contribuí a que la única mancha posible que empañaría la perfección del matrimonio no cayera al suelo. “I took it for the team”, como se dice. Pues todo lo demás fue así: simplemente perfecto.
El setting: la fachada de una iglesia blanca cerca de la orilla de una playa forrada completamente de flores. En frente, una flota de blancas sillitas arropadas por cuatro palmeras. La caminería de ladrillos flanqueada a los lados por un cúmulo de margaritas. Dos bancos de madera frente al altar: una para cada uno de los novios. Dos parejas.
Se sabía iba a ser importante. La emoción de casar a una persona es genuina pero casar a dos ya es como para decirle a las hermanitas Kardashian: “reinas, siéntense y aprendan cómo se hace”. Comprometiéndose casi en la misma fecha, Clarita y Mónica mis primas decidieron que lo mejor era hacer un matrimonio en combo. Tal era la emoción con este evento que las mujeres no solamente metieron pintura de boca en sus carteras y los hombres tabacos en sus bolsillos. También metieron un chip de memoria extra para la cámara de It’s Good To Be –cronista no oficial del evento-. Esto no fue un matrimonio de “apunta y toma la foto”. Esto fue de turista japonés en concierto de Lady Gaga.
Pero es que así debería ser. Pocas veces he conocido yo a una familia que sea tan querida por tanta gente (mi Auntie Claire podrá ser terrorista por las bromas que me gasta pero el consenso nacional es que lo de ella es una hemorragia de simpatía). Ahí las sillas de la iglesia se quedaron cortas, si tú no llegabas como en Camurí que tienes que tirar un paño a las cinco de la mañana para reservar tu toldo, olvídate.
Y no fue para menos. Un cortejo de hombres en guayabera azul y sombreros de Panamá agarrando por el brazo a mujeres vestidas como si la alfombra roja del Oscar hubiera sido ahí mismo, dio inicio a la entrada de dos mamás que llevaban a Víctor y a Roger, los novios, a la entrada de la iglesia, seguidos por Auntie Claire. Generalmente esto es un momento donde mi mamá dice: “ay que bello Víctor… tan orgulloso Roger… mírame a Clara que bella de azul…” Pero esto no fue así. Aquí la gente se emocionó tanto que comenzaron a aplaudir y a vitorear como si hubiera entrado Aladino a la ciudad de Agrabá. Hasta el cura aplaudía.
Y luego entraron Mónica y Clarita con su papá. Todas las novias del mundo van en un carro conducido por un chofer con su papá en el asiento de atrás. Pero cuando dos hijas se casan lo mejor es alquilar una carreta y que el papá sea el chofer. Así entraron las novias. Mi tio Ignacio de cochero y Mónica y Clari de velo y corona en la parte de atrás. Fue un momento mágico. Tan mágico que hubo un silencio como si nadie pudiera creer lo que estaba ocurriendo. ¿Dónde estaba Martin Scorsese? Y luego, cuando ambas bajaron y cada una se puso de un lado de su papá, los aplausos no cesaron. Si hubo música, nadie la oyó. Esto fue como recibir a Miss Mundo en Maiquetía. Por unos momentos todos fuimos mi tío Ignacio entregando a sus dos hijas a los hombres más felices del mundo. Más orgullo que eso no podía haber.
Mónica me agarró al salir de la iglesia y me dijo: “la carroza cursi te la pusimos especialmente para ti porque sabíamos que te burlarías”. Pero cuando todo sale tan perfecto –estas son niñas que se casaron con “In My Life” de Los Miserables de fondo- aquí no caben burlas blancas. Lo que cabe es el tremendo privilegio de ser la barra de no uno sino dos cuentos de hadas modernos. Eso y el estar parado en el lugar preciso para que un pájaro no empañara ni de casualidad todo aquello que fue bello.-
Congrats Clari & Roger y Monica & Víctor, from Totie Dear aka “The Poop Sweeper.”-
Fotos: FabiK.

Sunday, February 17, 2013

La Odisea


Ulises tardó veinte años en volver a Ítaca. Eso es tanto tiempo que estoy seguro que Penélope pudo haber cosido ella solita la línea completa primavera-verano de EPK. A mí me encanta esa historia de amor porque tiene una dosis de comicidad: para preservar su castidad, Penélope burla a un montón de hombres haciéndose pasar por la mejor trabajadora infantil de Indonesia.  Cuando Ulises llega a su casa, saca su arco y flecha y mata a todos los Joey Tribbianis en modo #plo-plo. Pene y Uli se abrazan. Fin. La historia es genial.
Lo que no sé es si Ulises hubiera hecho lo mismo con una mezcla de lentitud panameña mezclada con un ratón de autógrafo, dos horas de carretera y un avión de por medio.
Ulises, hablemos de mi odisea.
4:00 a.m. – En un matrimonio en una tierra lejos, lejos de la Ciudad de Panamá, Toto olvida su mantra: “siempre hay un whisky de más, siempre hay un cigarro de sobra” y pide el whisky innecesario. “Porque puedo” y porque “qué bárbaro que no me rasqué”.
4:20 a.m. – A Toto le da hipo.
9:00 a.m. – Suena un teléfono. Hay un taxi abajo. El mensaje se contesta con “yo no pedí ningún taxi”. 
9:10 a.m. – El taxi es para su prima. Ella no está contenta.
10:00 a.m. –Intento de desayuno. Toto piensa que el Sol debería venir con dimmer para momentos como estos.
11:00 a.m.-3:00 p.m. –Un cuerpo yace en una tumbona. Se presume que es del Artista Antes Conocido como Toto.
3:45 p.m. –Baño y puesta de pinta regia de viajero. Maleta cerrada con candadito chimbo porque los de combinación jamás aparecieron.
4:00 p.m. –Montada en un autobús rumbo al aeropuerto a dos horas en una tierra lejos, lejos de la Ciudad de Panamá.
4:10 p.m.- Toto revisa su pasaportera para ver si tiene su pasaporte.
4:10:35 p.m. –Toto no encuentra su pasaporte.
4:10:36 p.m. - Alejandro el hermano de Toto le dice: “corre”
Momento no indicado por reloj debido al estrés de saberse perdido: Toto corre por un hotel buscando a la única persona que podría tener su pasaporte, hasta que se da cuenta que esa única persona es él. Mientras corre, vuelve a meter la mano en el estuche y saca su pasaporte. Toto lanza una señal de #plo-plo a su cabeza porque en verdad son estos momentos donde le provoca detonarse. No presta atención a un mesonero que pasa y le dice, “se te cayó algo que sonó como una llave”.
4:14 p.m.- Toto entra al autobús, completamente sudado y con el pasaporte aferrado al pecho cual Biblia. Alejandro su hermano le dice: “es que tú eres un idiota.”
4:15 p.m.- Toto ve como todo el autobús en calladito revisa su pasaportera no vaya a ser que la pava los haya alcanzado a ellos.
4:16 p.m.- Espera en el autobús. Nada pasa. Toto revisa su pasaporte una vez más, no vaya a ser...
4:35 pm.: Lo bajan del autobús porque esa no es la guagua que va al aeropuerto sino a la Ciudad de Panamá.
4:40 p.m.: Nos montan en otro autobús que sí es la guagua que va al aeropuerto y no a la Ciudad de Panamá.
4:45 pm.: Partida hacia el Aeropuerto de Tocumén.
4:46 pm.: Cola trancada en la autopista. “¡¿Todos hicieron el pre-chequeo?!” Toto miente. No hizo el pre-chequeo.
4:46 a 7:10 p.m.- Toto viaja junto a las colas de Tucacas, Naiguatá, Río Chico y la de Harina Pan en el Automercado El Patio. Llega al aeropuerto a intentar chequearse pero la cola de tres personas es de tres horas porque la gente en Panamá es tan amable que se tardan con todos para explicarles el proceso de abordaje, una explicación detallada de cómo llegar a la puerta y aparentemente la explicación astrofísica de cómo vuelan los aviones.
7:31 p.m.- Toto pasa por seguridad. Se mete en la cola con una sola persona ignorando que es una madre soltera con una bebé de tres meses en sus hombros, un coche inventado por la NASA, pañalera, laptop, pulseras de picos y botas tipo Dominatrix.
7:47 p.m.- Toto le entrega a la madre a su bebé, después de que ella con toda la calma del mundo termina de ponerse la última de sus botas tipo Dominatrix y le dice: “no vale tranquila, un placer cargarte tu bebé”.
7:48 p.m.: Toto pasa por la puerta de seguridad y le quitan su yesquero. Le dice a la agente que él no entiende cómo un bebé no es más peligroso que un yesquero en un avión.
7:53 p.m.: Muerto de hambre pues con el ratón no ha comido mucho en todo el día, Toto se dirige hacia un centro de comida rápida. Divisa un local de hamburguesas donde se le hace agua la boca. Tres nanosegundos antes de llegar a la cola, se meten la mamá Dominatrix con su bebé y cuatro tripulantes de KLM. Ahora Toto hace la señal #plo-plo hacia ellos.
8:01 p.m.: Toto decide que no puede esperar más por su preciada hamburguesa y se va hacia un local de sándwiches que solo tiene a dos hombres en la cola. En el interín debe calarse frases como: “hmm ¿y el sándwich viene con albahaca? Porque es que yo soy alérgico a la albahaca… y la sopa de hongos tiene un recipiente para que no se me bote cuando me la lleve? ¿Ah no hay una tapa para el recipiente? No mira, cancelame la sopa… ¿será que yo quiero Coca Cola o 7-Up?
8:12 p.m.- Toto está bastante decepcionado con la población masculina.
8:23 p.m.- Con sándwich en mano, Toto llega a la puerta 9 donde está el avión que lo lleva hacia Caracas. El altoparlante dice: “muy buenas noches señoras y señores, vamos a comenzar el proceso de abordaje del vuelo 221 de Copa Airlines hacia Caracas. En estos momentos solo vamos a abordar a los miembros del Priority Pass y personas con necesidades especiales”
Toto piensa si un ratón es una necesidad especial.
8:30 p.m.: Terminada de pasar la gente de la high y las madres, Toto se mete en la cola esa del majunchero como él para abordar. Suena el altoparlante: “Muy bien señoras y señores ahora continuaremos con el proceso de abordaje. Estamos llamando a todos aquellos de las filas 30 a la 26. Solo de la 30 a la 26”.
Toto ve su ticket. Fila 9. #fuckmylife.
9:00 p.m.: Con la gente de la fila 12 todavía abordando, Toto se mete en la cola. Lo botan porque “señor no hemos llamado a la fila 9. Si puede esperar solo unos momentitos más, lo llamaremos”.
9:03 p.m.- Nadie en la sala de espera sino Toto y dos señores. La señorita del altoparlante los ve. Toto la ve a ella y se dirige hacia la puerta pero la señorita le hace una señal con la mano para que se aguante. Toto se aguanta. La señorita levanta el altoparlante: “muy bien, y ahora concluiremos nuestro proceso de abordaje llamando al resto de las filas”.
Toto piensa: #plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo,#plo-plo.

9:30 p.m.- Sale el avión hacia Caracas.
12:00 p.m.- Llega el avión a Caracas. Dos mujeres esperan en la puerta del avión: “planilla de salud! Planilla de salud!” Toto rellena planilla de salud: “¿Ha sufrido alguna enfermedad en los últims catorce días”. Pone con toda la honestidad del mundo: “sí, ratón.”
1:06 a.m.- Toto sale del Aeropuerto de Maiquetía rumbo a su casa.
2:26 a.m.- Toto se acuesta a dormir luego de una comilona en celebración de que ya no le va a pasar más nada. Ni a él ni a nadie.
2:30 a.m.- Entra el siguiente tweet: “Hemos llegado de nuevo a la Patria venezolana. Gracias Dios mío!! Gracias al pueblo amado!! Aquí continuaremos el tratamiento."
9:00 a.m.: Toto despierta a deshacer la maleta. Y ahí se da cuenta de que lo que se le cayó cuando creyó que había perdido el pasaporte era la llave de su candado.
10:10 a.m.: Toto está listo para la cárcel luego de vulnerar la seguridad con una lima:
 
Ulises, hablemos de tu odisea, mi rey. Hablemos. #plo-plo.

Thursday, February 14, 2013

Mi Personaje Favorito


Hoy salgo de viaje por lo cual no podré actualizar el blog con las fotos del Concurso 1 Foto por Día por 28 Días hasta el lunes. Creo que llegué al final de la competencia porque me voy al matrimonio de mis primas y eso de andar con un tótem en la mano cuando puedo andar con un whisky no me cuadra mucho. Pero me llevo el tótem igual con la esperanza de que ningún reto en los próximos días sea algo como “el Bosón de Higgs”.
Aprovecho esta mini despedida para confesar algo que me he callado desde hace más de un año. No porque quiera sino porque me lo tienen terminantemente prohibido de escribir. Pero como toda mi familia va a estar en traje de baño, no creo que nadie me pare (tampoco es que me paran mucho).
Mis primas son dos hermanas que por cuestiones de la vida se comprometieron cerca de la misma fecha. No lo planificaron así, pero yo creo que es como ese cuento de la regla que a las mujeres se les pega. Aparentemente la fiebre del diamante en el dedo se pega también.
Como vivimos en "socialismo", y éste se exporta a cualquier venezolano que viva en el exilio, a ellas les pareció una nota hacer un dos por uno y casarse el mismo día. A mí me parece lo máximo también; es como una boda Sambil donde se casan ochenta parejas en el centro comercial a la vez (cosa que confieso me moriría por ir a ver porque no puede ser que la gente niche goce más que uno).
Ahora bien, a mí lo que no me han dejado contar, so pena de que el matrimonio quede mal y que vaya yo a arruinar el sarao por bocón, sobre la que organiza el matrimonio. 
Advertencia: Si alguien en mi familia lee esto antes de que salgan las dos Kardashian a dar el sí en combo, me botan de la fiesta y no importa. Yo asumo mi barranco dignamente pero es que me lo he callado demasiado tiempo.
Tengo entendido que la organizadora es lo más famoso que hay y que es respetable y admirada en todo lo que hace y me parece buenísimo. Uno tiene que contratar siempre a la gente más competente del mundo. Pero a mí me parece genial por otra cosa. La señora que organiza el matrimonio se llama… (en serio es un momento “wait for it” de Barney Stinson)… Cuquita Calva.
Aplausos.
Yo sé que en otros países se les llama así de cariño por una muñeca recortable de los años cuarenta apodada Tillie The Toiler que en español se tradujo como "Cuquita La Mecanógrafa." Pero en mi opinión, ese es el MEJOR nombre que ha existido en la historia porque es lo más cercano a un nombre de Chica Bond que voy a conocer.  A mi se me presenta una Cuquita  y yo tengo que hacerle una reverencia y pedirle que me repita su nombre ochenta veces como Mufasa en El Rey León. Si Uma Thurman fuera latina, su nave Pussy Galore se llamaría Cuquita Estrambótica o algo parecido. Hasta en hashtag es lo máximo: #welovecuquita. ¿Por qué en Venezuela no hay Cuquitas?
Para mí esto es lo mejor del matrimonio de mis primas. El bonche seguro queda fenomenal y todo el mundo es feliz y las fotos quedan bellas y todo eso. Pero mi misión es tomarme una foto con Cuquita . Quiero eso de recuerdo. Tengo más de un año con amenaza de no ser invitado a la fiesta por escribir este cuento y creo que ya es hora porque yo he amado a Pussy como nadie. Además, si es como creo que es, sé que se va a alegrar de tener un gran fan en Venezuela porque ella definitivamente es mi personaje favorito de la vida real. -

Wednesday, February 13, 2013

13. Berlín, Berlín que amuralló la verdad


Fueron amigos hasta que no tuvieron nada que decirse. Fueron amantes hasta que ya no les provocó besar. Fueron hermanos hasta que la sangre se hizo espesa.
Berlín, Berlín que amuralló la verdad.
La vida no está llena de Bob Sagets que sentaban a Donna Joe en su cama para explicarle el porqué había estado mal lo que había hecho en ese determinado capitulo. Esto se puede deber a que nadie la cagó tanto como las tres hermanas del show Full House (Tres por Tres) o que nadie en su sano juicio oiría consejos de un hombre con peinado de casco de medio lado y un sweater forrado de renos elaborado en crochet.
La vida está llena de gente que no tiene tiempo de oírte, de miserables personalidades que interrumpen cuando les cuentas que te vas a suicidar diciéndote que tienen una llamada en espera. Gente que te pregunta “¿y que hiciste ayer?” y tú los miras incrédulo porque no se acuerdan que anoche salieron contigo. Personas a las que no les importa tu cumpleaños porque se han calado treinta y cinco de ellos; que un problema romántico tuyo equivale a una rodada de ojos de ellos. Gente que te dice “inestable”, “no da pie con bola” y que si pudiesen sugerir un single que definiese tu vida, sería Borderline de Madonna, porque para ellos, así es tu vida. Y tú los amas y los adoras. Porque ellos te quieren a ti. Esos, son tus amigos.
Es mentira que están ahí en todo momento. No lo están. Eso se llama esposa cuaima, pero no amigo. Los amigos estuvieron y están en los momentos que importan. Estuvieron en la debacle de campamento infantil al que graciosamente te mandaron tus papás, el cual no terminó siendo más que un campo de concentración de trabajo forzado. Estuvieron contigo en la dirección cuando les llamaron la atención por halarle el velo a la monja. Estuvieron ahí para decirte qué poner en la planilla de inscripción de la universidad porque tú estabas siendo lo suficientemente cobarde como para poner exactamente lo que te había dicho tu papá. Estuvieron de pingüino en la misa de tu matrimonio, de corbata en el entierro de tu abuela y de cholas en tu excusa de luau para celebrar el bautizo de tu chamo. Pero cada vez más frecuente son pocas las veces en las que están todos los días. Porque ellos están viviendo su vida propia.
Aún así, eso no quiere decir que no están cuando más los necesitas. Tu amistad no se basa en cuantas veces lo ves de forma tridimensional sino en si son lo suficientemente inteligentes como para distinguir una llamada triste de una llamada borracha a las dos de la mañana. La primera amerita encendida de la lámpara de la mesita de noche. Siempre es sabroso hablar contigo. La segunda, una trancada olímpica. Hay gente que es padre. El problema es cuando tú dejas de hacer llamadas. Cuando sientes que la presión del mundo contra ti es tan grande, que ni el más grande de tus amigos te va a comprender. Cuando sientes que es más fácil llamar a tu cerebro porque tú todo lo puedes. El problema es cuando tú te construyes tu propio Muro de Berlín.
Tu problema no es tan grave como piensas. Compártelo. Tarde en la vida te darás cuenta que por haber labrado una telaraña de mentiras para promocionar la perfección de tu vida, tus amigos asumieron que estabas mejor que ellos y cambiaron de número celular sin que te enteraras. Si algo sabemos es que la voz que alerta: “Disculpe. El teléfono que Usted marcó, está suspendido” no es la más amistosa de todas. Para ese momento, ya para ti, será demasiado tarde. Ya tú ahí serás Berlín.-

Tuesday, February 12, 2013

12. El Mejor Donante Universal


Yo pasé años de mi vida contándole a todo el mundo que había visto a la Virgen María.  En la madrugada del 25 de diciembre una mujer espectacular con un manto blanco entró a mi cuarto. Al verme despierto, me dijo que me había traído los regalos de San Nicolás pero que debía dormir un poco más para que no despertara al resto de la casa. Tal aparición fue la cosa más mística que había experimentado a mis cortos seis años.
Años después me enteré que había sido mi mamá llegando de una rumba con un paño blanco en la cabeza para que no la descubriera. #kidfail 
No hay mejor experiencia que la de San Nicolás. El sexo es maravilloso y tomar también lo es, pero esa sola expectativa de que un gordito viene a tu casa a ponerte regalos sin que sea tu cumpleaños es tremendo gift card que te da la vida. El tema en el concurso 1 foto por día por 28 días para hoy era “un donante universal” y la verdad es que San Nicolás encaja perfectamente en el molde. Nadie dona más que él. O por lo menos tiene una relacionista pública estupenda, pues.
Salvo un subi-baja y el Nintendo y la discografía completa de Los Beatles, no recuerdo tanto regalos específicos como la emoción de esperar todos los años a este señor. Yo era de los que en julio escribía cartas para ver qué tal le iba en el Polo Norte. Le contaba sobre los nuevos juguetes que estaban saliendo en el mercado y le decía que había leído sobre renos. No sé cómo desaparecían las cartas (me imagino que la encarnación rascada de la Virgen estaba al tanto de mis newsletters) pero yo estaba interesadísimo en hacerle saber que para mí él –y Archi y He-Man eran lo máximo.
La foto es la primera que hago en vertical en el concurso, cosa que no me encanta mucho pero no me resultó de otra manera porque el San Nicolás este está como gordo. Pero la luz la puse como si hubiera llegado al alba a la casa donde va a dejar al tótem de regalo. Con esa misma luz fue la que yo vi a la Virgen. Se llama la “Luz Celestial del Llegué con El Periódico.” #graciasmadre

Monday, February 11, 2013

11. Una Garantía de Por Vida


Soy dueño de cuchillos, tostadora, póliza y muebles que vienen con una garantía de por vida. Materialista por convicción, me he enganchado en el fabuloso juego de la compra precisamente porque si se daña, me garantizan su arreglo.
Pero así no es la vida.
Nadie me garantiza que yo seré una persona feliz en la vida. Tampoco me han dicho que voy a ser un infeliz pero lo cierto es que no tengo una garantía cierta de cómo va a resultar mi vida. No sé hasta qué punto va a terminar la calvicie ni qué tan gordo seré a los cuarenta y tres. Nadie me garantiza que no llueva el día que me case o que haya sol en mi entierro. Quizás me encuentre a la persona más buena del mundo para que me acompañe a dormir en mi cama. Quizás no. Pero no hay garantía sobre cuándo volveré a dormir completamente solo. Ni siquiera tengo la garantía de que mis mejores amigos sean los mismos en siete años, ni que esté trabajando en lo que me gusta o manejando el carro que quiero.
La única garantía es que todo depende de cuánto quiero volar.-   

Sunday, February 10, 2013

10. El Daño Colateral de Ser el Dueño de Soldados Heridos


El tema diario para el reto 1 foto por día por 28 días sale puntualmente a las ocho de la noche del día anterior. Generalmente las hago en la tarde o cuando tenga tiempo pero cuando vi que el tema para hoy era un daño colateral, ni me lo pensé. Tengo suficientes soldados de plomo heridos como para no fotografiar su hospital.
Una de las cosas de coleccionar soldados es que inevitablemente se rompen. Puedes tener el mayor cuidado del mundo pero una mala mano tumba a tres y uno de ellos termina sin brazo. Recuerdo que el día que me gradué de abogado alguien me regaló una colección de seis soldados de la tropa inglesa en la I Guerra Mundial. Subiendo el regalero para mi cuarto en una de esas de “yo puedo con todo” la caja rodó escaleras abajo. Digamos que de haber sido por mí, los ingleses hubieran perdido la I Guerra Mundial.
Con el tótem me pasó lo mismo. Ayer encaramándolo sobre una campana de viento para tomar la foto del mensaje telepático que no envié, voló por los aires y cuando cayó me di cuenta que había perdido su oreja. Así que lo interné en el hospital de soldados descarriados. A fin de cuentas, más soldado ha sido él que se ha calado toda esta aventura.
Me gusta la sombra de la derecha aunque me imagino que es un Error 101 de la fotografía. Pero la interpreto también como un daño colateral. Todos los soldados sin brazos, banderas u orejas y una foto que tampoco salió del todo perfecta.-

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