Friday, April 26, 2013

Reglas Para Una Pelea Tipo Snooki en Facebook


Entrar a Facebook es como preguntarle a tu mamá si tu papá fue el novio que más quiso, la cosa es a tu propio riesgo. A veces pienso que antes de que se carguen todas las fotos, Facebook debería sacar un cartelón bien grande que dijera: “Keep Calm y No Te Amargues Que Tu Vida No Es Tan De Pinga”. Porque eso es lo que pasa con Facebook, y ahora Instagram: la vida se te va dándole Like a lo que hacen los demás.
Vamos a estar claros, lo normal es que uno esté en Facebook porque está aburrido en la oficina. Sin Facebook, los viernes no tendrían sentido. Lo incomprensible para mí es lo siguiente: si en Venezuela venimos de dos meses de no trabajar corrido sino que un día se muere alguien y al otro día hay un feriado y al otro día no se puede trabajar porque hay que ver el video de un cabeza de caja, ¿qué hace tanta gente feliz y campante en la playa?
Yo he tenido una relación amor/odio con Facebook. Primero eran las fotos de los ecos de bebés que me parecía una intromisión porque aquí las mujeres no se dejan ver las lolas (completas); pero cuando de unos rayos X de las entrañas se trata, ¡arriba el centerfold! Luego fue la intensidad con la comida donde cada quien subía lo que había almorzado ese día. Gente, a menos que seas Sumito Estévez la verdad es que no nos interesa lo que comiste por dos razones: uno, has debido invitarnos y dos, eso da pie para imaginarte en la poceta.
Con la política la cosa se puso intensa pero ahí todo el mundo es intenso. Y cuando se está en transición de política a fotos de wedding season pasa algo curioso: a la gente le da por ser ambientalista, pacifista, feminista, anti toros, anti tabaco, anti crueldad a las garzas. Yo tengo una pregunta: ¿cuándo tú montas una foto de un ser mutilado por participar en las elecciones no solo en Venezuela sino en Nueva Guinea montado sobre un gato siamés de una sola pata que necesita de vendas fabricadas por ciento veinte niños en Indonesia… qué quieres lograr? La gente intensa en Facebook es el equivalente al “FWD: FWD: FWD: RE: FWD: ALERTA ¿Qué hacer ante un tsunami?” de tu abuela.
Ahora la nueva moda en Facebook es pelearse públicamente en el muro. Cosa que, vamos a estar claros, me parece absolutamente deliciosa. Si algo nos han enseñado los reality shows es que las peleas ajenas son lo máximo. Ver a dos amigos en común o a un amigo fajarse contra un poco de desconocidos para dar su punto de vista en una interminable cadena que siempre comienza con “Me vas a disculpar Eucaris Coromoto de la Milagrosa pero…” es como para ir a la cocina a meter un paquete de cotufas en el microondas porque ahí uno sabe que la cosa va pa’ largo.
Mi pelea favorita de este mes fue sobre una niña a quien no conozco que se graduó de un colegio bien sifrino como el mío y ahora es la BFF de una de las Madame Royale de la Revolución. Lo que comenzó como un simple comentario de “me impresiona como la gente se enchufa” se magnificó a una tángana de dimes y diretes sobre coherencia entre la postura política y el estilo de vida. Ahí se metió toda una promoción, incluso hasta una a la que le tuvieron que hacer como la gordita en Mean Girls que confesó desear un mundo lleno de arcoíris y marshmallows: “disculpa, do you even go here?”
La conclusión de esa discusión es harta conocida, todas las peleas políticas siempre terminan tipo Miss: “lo que queremos es un país donde quepamos todos”. Y eso es una belleza pero es una ofensa para los metiches que no quieren ver morir las peleas en Facebook (porque estamos aburridos en la oficina y francamente que hueso con las fotos del plato de pasta). Y como esas hay miles. En el pasado quedaron las peleas de los expatriados que no vinieron a votar, de la que le tumbó el marido a la otra, del que se pelea con el hermano porque monta fotos donde el Vaticano dice que los condones son una miseria, de la incomprendida que pelea ella sola… y se da “Like” a ella sola. Ahora que lo pienso, Facebook es medio trágico.
Pero eso tiene su remedio. El problema es que no hay reglas claras con las peleas. Así que he decidido crear la normativa para pelearse en Facebook porque o es eso o ver afiches de “Dile NO a las corridas de toros”. Y qué fastidio con los toros.

REGLAS PARA UNA PELEA TIPO SNOOKI EN FACEBOOK

  1. El peleador se compromete a nombrar a la persona con nombre y apellido. Nada de “es impresionante como la gente dice que quiere a este país y no viene a votar”. Si usted está arrecho porque Bruno Díaz se fue a correr el Maratón de Boston y no se mojó el meñique el 14-A, hacéle mention.
  2. La persona objeto de la pelea se compromete a responder a la conversación. Nada de poner un mensaje todo místico en otra parte tipo: “Con la conciencia bien clara de quien soy como ser humano y de las personas que me quieren”. Primero porque los metiches no te tenemos en Facebook. Segundo porque esa afirmación es más galla que leerse un libro de Paulo Coehlo en la sala de espera de un psicólogo.
  3. No comience con, “Amiga, me vas a disculpar pero tú estás meando fuera del perol”. No se disculpe, vaya directo al grano. Aquí la educación la perdimos el día en que usted no se dio cuenta que se podía pelear desde la comodidad del Inbox.
  4. Se espera mínimo cinco mensajes de cada peleador. Eso de “ay equis amiga déjalo así que yo te quiero igual” es para gente que se confiesa una arrechera en un bar a las cinco de la mañana. No queremos sangre (porque tenemos a los fulanos toros) pero por lo menos nos deben tres tardes de ping pong.
  5. Sea inteligente. Si se le acaban argumentos saque una rencilla del pasado. Sabemos que la conclusión final va a ser que nadie se borra del Facebook porque somos así de inseguros, pero saque todas las garras que tenga. Ejemplos:
    1. ¿Esta rabia tuya es porque yo fui más flaca que tú en el colegio? Uuuuuhhhh
    2.  Ay sí el que se las tira de santurrón porque es de oposición cuando todos sabemos que tú te caes a champagne showers igual que yo. Uuuuhhhh
    3. Y encima me di los besos con tu novio pa’ que sepáis. Uuuuuhhh
  6. Si no tiene rencillas del pasado, invente. Hágase el misterioso. “No me hagas que hable aquí del viaje de graduación” es magnifico. Nadie se acuerda de lo que hizo en su viaje de graduación y eso deja cabezón a cualquiera.
  7. Si algún pacificador se mete en la pelea a destiempo MANDE A CALLAR A ESE GANDHI. Esta pelea no tiene por qué ser de dos personas y siempre es bueno meter a un pendejo para agregarle sazón a la causa antes de que se agote por sus propios medios. Nota: A menos que sea el espíritu de Gandhi quien le escribe. Ahí cáguese.
  8. Sea consciente que usted está en la palestra. Piense bien su pelea. Si usted responde con: “k-t-psa?” Usted perdió. No porque los metiches evaluemos ortografía y gramática sino porque la gente que escribe así pierde respeto automáticamente.
  9. Esté atento al Season Finale de su pelea. Todas las discusiones mueren, piense bien como quiere que la suya termine. Afuera tiene fanáticos metiches emocionados en la antesala de la batalla final. Se espera que su último mensaje sea épicamente incorrecto pero que dé la impresión que igual se van a saludar si se ven en persona. A fin de cuentas somos una generación que vio a Steven Seagal matar a ochocientas personas e igualito terminó todas sus películas dándose un beso con una actriz de los ochenta que ahora usa su fama para vender bienes y raíces en Boca Ratón. Absténgase de frases cliché como: “te respeto tu punto de vista, respétame el mío”. Ya han pasado veintidós mensajes. No sea descarado.
  10.  Una vez concluida su pelea, prepárese para ser nuevamente un metiche como el resto. Monte una foto de “Dile No a la Caza de las Ballenas”. Es la mejor manera de pasar de moda en Facebook. Es el equivalente a cuando Snooki le dio por salir en estado.
¿Tiene sentido ver a nuestra Snooki así? Claramente... no.
 

Wednesday, April 17, 2013

Los El Pajarito Awards de la Campaña Presidencial


Se supone que un país que constitucionalmente se confiese democrático vaya a unas elecciones, se escoja a un Presidente, se proclame y al día siguiente todo el mundo vaya a trabajar con la esperanza de que las cosas que no gustaron del gobierno anterior mejoren.
Éste no es ese país.
Con las pasadas elecciones del 14 de abril a los venezolanos nos sentaron en la mesa de té del Sombrerero Loco a decirnos que ESTO que vivimos en los corrientes es lo normal. Tras conocer los resultados, los dos candidatos se muestran proclives al reconteo de los votos para saber con exactitud quién ganó las elecciones. Hasta ese momento todo fue "bello". #ilusos
Menos de 15 horas después, uno de los candidatos es proclamado Presidente de la República y es sometido a un cacerolazo nacional que solo lo vio Carlos Andrés Pérez en 1992. El Presidente de la Asamblea Nacional les niega la palabra a aquellos diputados que no reconozcan al Presidente proclamado. La Presidenta del Consejo Nacional Electoral se ampara en los Estados Unidos para decir que el anti-imperialismo no tolerará un cambio en la decisión y la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia no sabemos qué es lo que dice pero suena a “lo que diga la oposición, ni de vaina”.
¿Es esto un país normal? Evidentemente no.
Como aquí nos sentaron en esa mesa de locos, y no podemos hacer nada porque no somos Nicolás ni Diosdado ni Tibisay ni Luisa Estella, hemos decidido hacer lo único que tenemos poder para hacer: entregar premios. Sabemos que seguramente nos dirán que de eso se encarga el Consejo de Premios del Poder Popular para Algo Que Es Popular y que seguramente hay que hacer una carpeta. Pero no nos interesa. Si nos sentaron en esta mesa como los monos sordos, ciegos y mudos, pues damos premios en reconocimiento a cómo se maneja este país.
Lo hemos denominado los Premios “El Pajarito”. Pensamos que los premios RECONOCEME están más de moda pero en verdad hay que darle mérito al pajarito ficticio que hizo de esta campaña presidencial una de las cosas más ilógicas que Venezuela haya vivido desde que Venezuela vio a Irene Esser surfear la ola llamada Any Leys.
LOS EL PAJARITO AWARDS
Premio Los Crespos Hechos: a Cilia Flores. Si ganaba, Nicolás Maduro le prometió senda rumba de matrimonio para el lunes 15 de abril y hasta el momento de escribir esta nota no hay ni una sola cuña para la transmisión de la boda del año por Sábado Sensacional.
Premio El Frígido: a Alejandro Fleming por inspirar con su prohibición de dejar actuar a Norkys Batista el mejor comentario de la campaña presidencial: “en todos los hoteles del mundo hay orgasmos menos en el hotel Venetur”.
Premio Boliburgués Incógnito: Al dueño del yate Miss Piggy Play Peña. Tanto ataque entre bando y bando y todavía seguimos sin saber quién es el tanga rosada.
Premio Culpemos al Fascista: Al rabipelado que causó la falla de luz en la concentración de Nicolás Maduro con el Sindicato de Actores Revolucionarios en Maracay.
Premio WTF: A Layla Succar porque todavía nadie entiende qué hace Layla Succar.
Premio Dora la Exploradora: al modista que le aconsejó a Diosdado, Tarek y Nicolás a usar pañuelitos de guía explorador en el cuello.
Premio Oops I Did It Again: Al escritor de los cintillos en VTV. No suficiente con el impasse de escribir “época de sembrina”, aprovecha la única época en la que VTV tiene rating para invertir los resultados que dan como ganador a Henrique Capríles.
Premio Les Dedicamos el Tema Deskarado by Kiara: A los artistas que llamaron a una rueda de prensa para informar la creación de un sindicato para el respeto y protección de todos los talentos nacionales. En el Valle Arriba Athletic Center.
Premios No Sean Cuchis: A los artistas que no se vendieron. Y a Willie Colón por querer ser más venezolano que Tío Simón.
Premio Es Hora de Cambiar de Ramo: a las encuestadoras en Venezuela. Por su culpa, la frase: “le voy a meter quince puntos al majunche ese, cuidadito y no veinte” todavía retumba en los oídos de los venezolanos que siguen sacando cuentas con el 1%.
Premio Macho que Se Respeta No Dice Caprichito: al que dijo Caprichito.
Premio Blanca Nieves Te Va A Demandar Por Plagio: A Nicolás Maduro por ver pajaritos y creer que sin una explicación lógica los venezolanos no íbamos a hacer de eso un Trending Topic.
Premio Los Ilusos: A los venezolanos. Por creer que nos iban a dar unos resultados justos y limpios. En segundo lugar a los tuiteros venezolanos. Por creer que a los Estados Unidos les importamos tanto como para ir a prender el Empire State Building con la bandera de Venezuela.
Premio ¿Qué Hiciste Papaíto?: A Nicolás Maduro. Por perderle al PSUV 615.626 votos y hacer de la MUD el partido político con más militantes en el país.
Premio ¿Y Ajá Y El Salario Que Nos Prometiste? A los venezolanos que siguen esperando el aumento de salario que Nicolás Maduro les prometió para el lunes 15 de abril.
Premio Eh… Nicolás… ¿y tú crees que esto es diciembre?: A Nicolás Maduro. Por ordenar un cohetazo rotundo que callara el cacerolazo “burgués” sin darse cuenta que para que la gente lance cohetes tiene que tener cohetes.
Premio Mujer Arrecha: A Gledys Ibarra. Porque el venezolano va donde esté Gledys y eso no se discute. (Nota: Entendemos que Norkis Batista impugnará este premio y estamos felices de decirle que aquí sí abrimos las cajas si así lo solicita).
Premio Percudido: A la que le pareció que las toallas sanitarias socialistas era la mejor idea para un mundo en el que la mujer de hoy lo que menos necesita es lavar más cosas.
Premio Caterina Valentino Deja De Retuitear Que No se va a Empatar Contigo: A Caterina Valentino quien lo aceptará en buena lid porque sí le créemos que son "solo amigos"... créemos.
Premio ¿Es Media Hora Antes o Media Hora Después?: A Henrique Capriles quien nunca en toda la duración de la campaña electoral tuvo un reloj por lo cual se le vio obligado a repetir la famosa frase: “Fíjense... ¿alguien sabe qué hora es?”
Premio JJ Rendón es un Asco…. ¿Por qué demonios yo no soy JJ Rendón?: A Jorge Rodríguez por razones obvias.
Premio a la Consecuencia: Empate entre la Baranda del CNE y María Bolívar a quien solo le falta lanzarse como Reina del Festival Internacional del Café para llenar las barajitas.
Premio Se Los Dije Pero Tarde: A Reinaldo Dos Santos, el Profeta de América por decir lo que ya sabíamos iba a pasar... solo que lo subió a YouTube el día después.
Premio al Mejor Socialista: A Winston Vallenilla. O sus honorarios, todavía no nos hemos puesto de acuerdo.
Premio Soy el Primero Que Lo Dijo… Hasta La Mañana Siguiente Cuando Soy el Que Nunca Dijo Eso: A Nicolás Maduro. Por haber aceptado el reconteo del 100% de los votos hasta que  usó su comodín "lo tengo que consultar" y le dijeron que eso era una pésima idea.
Premio Poker Face: A Tibisay Lucena por mantener a todo el pueblo en vilo para luego decir sin tapujos que la tendencia irreversible arroja que el candidato o la candidata que ha debido o debida ganar las elecciones ni de vaina será Presidente o Presidenta de la República.
Premio "Ay Marica, Yo No Vine Con Ese Carajo": A las cuatro rectoras del CNE cuando se levantaron cual colegialas de la sala de prensa y dejaron a Vicente Díaz a solas para que informara al país que la división mínima ameritaba un reconteo de los votos.  
Premio ¿Tú no Eras un Águila?: A Hugo Chávez. Catorce años de oposición para que todos sintiéramos lástima por él al ser comparado con un pichón.
Premio Denuncia El Ventajismo: A Nicolás Maduro. Por decir que solo apareció una vez en diez días en la portada de El Universal mientras era transmitido en simultáneo por VTV y Telesur y ViVe Tv y TVes y ANTV y Ávila Tv y….
Premio ¿Cómo Lo Hiciste?: A Henrique Capríles. Diez días en campaña con un Presidente fallecido como legado y toda la maquinaria de Estado en su contra y mírenlo pues…
Premio a la Excelencia: A los venezolanos que saben que 1% de diferencia en los votos no se tapa ni con cadenas ni con atropellos sino con la verdad. A todos los que saben que el reconteo de los votos a las que AMBAS partes accedieron es el único camino que nos conducirá hacia la paz y la inclusión.
Premio Esto También Pasará: A Venezuela. Como alguien dijo en estos días sobre otra tragedia: “Los buenos los sobrepasamos y siempre seremos más.”

Monday, April 15, 2013

Si yo hubiera sido tú, Tibisay


Las probabilidades de que tú leas estas letras son tan escasas como conseguir dos pastas dentales de la misma marca en un supermercado en Caracas pero yo te las escribo igual. De repente un día de estos te da por tipear “Tibisay Lucena” en Google para ver qué es lo que dicen de ti y caes aquí. Tranquila, eso de googlearse a si mismo lo hacemos toooodos. Excepto que si Jack Nicholson y me imagino Lila Morillo.
Te echo un cuento, a mi me han sorprendido dos cosas en mi vida. Bueno, tres si cuento cuando me enteré lo de San Nicolás, pero eso no viene al caso. Políticamente hablando, mis momentos de shock han venido con el Consejo Nacional Electoral en Venezuela.
El primero fue una mañana que me desperté y vi que el titular en El Universal decía: “Jorge Rodríguez nuevo Vicepresidente de Venezuela.” Jorge, como sabrás, había sido lo que ahora eres tú. Que el Presidente del CNE, quien supuestamente debe ser una persona imparcial, llegara a ocupar la vicepresidencia de un país en el mismo gobierno en el cual fue rector me parecía inconcebible. Que hoy en día sea el mejor egresado de la Escuela de Psiquiatría Hannibal Lecter como jefe de campaña política es una cosa.  Pero que lo hayan nombrado vicepresidente taaaan rápido me sonó como a premio.
El segundo momento en que me sorprendí me lo regalaste tú. Y me lo demostraste ayer con tu parcialidad hacia los resultados de la votación en las presidenciales del 14 de abril y me lo muestras hoy con la proclamación Auto Mac que le diste a Nicolás Maduro.
Por años te he seguido la pista como quien sabe que tiene una tía lejana. Esas mujeres a las que tienes que pedirle la bendición pero en verdad no te provoca mucho. No sé si me entiendes y ojo, esto no es un insulto porque eso es lo que aprecio del cargo que tú ocupas. Yo no necesito querer al árbitro sino saber que su distancia es clave para la imparcialidad. Te pasas un poco con eso de los venezolanos y las venezolanas y las urnas y los urnos pero me imagino que eso viene con la no discriminación del cargo. Eso y el chaleco Dora la Votadora.
Por lo general, cuando das los resultados te tardas. Un poco diría yo pero eso es porque soy impaciente. Mentira, te tardas demasiado porque la verdad es que aquí el CNE se las echa que es automatizado y el sistema más perfecto del mundo y en México que es manual dan los resultados dos horas antes. Pero el pueblo espera por ti. Y los medios tienen la decencia de no decir nada aunque yo creo que eso está mal porque debería ser como en los demás países que dan proyecciones libremente hasta que el árbitro se pronuncie de manera oficial.
Y chévere, tú das los resultados en cadena nacional y yo siempre pierdo. Cuando te digo siempre es porque  he participado en dieciocho elecciones nacionales y he ganado una. Eso es ser un perdedor. Yo sé que tú me dirás que eso es la democracia pero, ¡ay Tiby! Vamos a estar claros eso es como caerle a dieciocho tipas en una fiesta y que solo te pare la gorda que es casi prima. Cero uno.
Pero a pesar de ello, siempre das los resultados en cadena. Y lees todos los resultados, incluyendo a María Bolívar que solo le falta lanzarse al Reinado Internacional del Café. Al final llamas a la paz y a la concordia pidiendo que las celebraciones sean en buena lid para todas las partes involucradas.

Eso lo hacías antes. Ya ni tratas.
¿Sabes qué fue patético? Que tú y las demás rectoras se levantaran de esa sala de prensa y dejaran a Vicente Díaz a solas para explicar lo que todo el país, y recalco TODO EL PAÍS, necesitaba oír. Esa actitud no se veía desde que Lindsay Lohan se unió a las Mean Girls. Ahí no fuiste árbitro Tibisay, y esto te lo digo como ciudadano. Ahí te has podido poner el brazalete de luto que portaste en las exequias del Presidente Chávez. No porque diste los resultados incorrectos, sino porque cuando ambos candidatos dan cuenta que la elección fue demasiado cerrada como para decretar un triunfador, tú decidiste cantarle alabanzas a un pajarito inexistente. 
No contenta con ello hiciste caso omiso a las exigencias de Nicolás Maduro: “abramos las cajas si quieren” y a las de Henrique Capríles. Proclamaste en cadena nacional (¿por qué aquí sí hiciste cadena y anoche no?) al vencedor cuestionado cuando ni siquiera con Hugo Chávez (quien ahora sabemos estaba apurado) te apresuraste tanto. ¿Qué pasó con todas esas palabras de “el CNE es transparente e imparcial”, el “CNE está al servicio de TODOS sus electores y electoras”? ¿Por qué fue más fácil decirle a la OEA que su apoyo al conteo de las actas fue una injerencia a la soberanía cuando afuera hay catorce millones de personas (de ambos bandos) que se hubieran sumado a la auditoría para lograr la paz que TANTO anhelamos?
Yo creo que tú un día vas a ir presa. Me imagino me meterán preso a mí en algún momento por hacer esta aseveración pero delito electoral es delito electoral. Hoy mientras escribo estas notas, las cajas que contienen las papeletas de las votaciones DEL PUEBLO están siendo ultrajadas como se evidenció en Barinas. ¿Por qué Teresa Albanes pagó multa mil millonaria por negarse a cumplir la orden de quemar cuadernos electorales en las Primarias y tú sobre este caso que nos compete ni te pronuncias? ¿Por qué aceptas la proclamación de un candidato cuando ESE mismo candidato hizo un llamado para la apertura del 100% de las cajas? ¿Por qué no das cuenta de NI UNA sola de las más de tres mil denuncias consignadas por el que tú consideras perdió?
Si eso es ser árbitro imparcial, creo que llegó el momento de ajustar la balanza.
Yo juego mucho a “Si yo fuera…” La verdad no soy la persona más correcta del mundo pero cuando me pongo en los zapatos de otro trato de serlo. Yo no hubiera dado los resultados. Hubiera salido cada hora a anunciar que estaban tan ajustados que era imposible decretar una clara tendencia. Hubiera llamado a los dos comandos a la Sala de Totalizaciones para enseñarles los números. Les hubiera pedido que calmaran a sus grupos. La transparencia calma la ansiedad. Hubiera sido árbitro.
De eso no hubo nada anoche.
De haber dado los resultados como los diste tú hubiera ordenado inmediatamente a un nuevo conteo de los votos. Tú mejor legado es que las elecciones más importantes –ni siquiera las de Chávez- te quedaran de maravilla. Si no por la continuidad democrática en Venezuela, por lo menos para restregarle eso en la cara a Andrés Pastrana que se negó a venir por la falta de parcialidad en el proceso. ¡Calma! ¡Calma! ¡Calma! Hubiera sido mi llamado. No injerencia, no disminución a la mitad del electorado. Tú hoy serías la heroína de la democracia de haber eso ocurrido. La garante de la paz en el más importante de los procesos.
Pero eso no lo hiciste y aquí andamos, un país dividido exactamente por la mitad y en ruinas porque tú te negaste a salir cuando todos te llamamos.  Un Presidente ilegitimo proclamado y otro pidiendo conteo. Cacerolas suenan por los aires de la noche y tú ¿dónde estás Tibisay? ¿En qué país has estado?
Que la historia recuerde tus esfuerzos y que las leyes te juzguen tus omisiones.
Un simple elector más que tiene los mismos derechos que tú.
Caricatura del Facebook page de Edo ilustrado.

Wednesday, April 10, 2013

Cuando este Gobierno llegó al poder Lindsay Lohan era morocha



El problema con Lindsay Lohan es que la morocha que era buena seguro se metió a monja.
-Anónimo.

Cuando este Gobierno llegó al poder sacabas la antena de tu celular con los dientes para hacer una llamada. La radio solamente se encadenaba para poner “My Heart Will Go On” de la película Titanic y ya para esa fecha pensabas que era la canción más cursi del planeta. Salió el Viagra, salió Windows 98, salió Google. Lindsay Lohan era una morocha, Gwyneth Paltrow era un travesti en Shakespeare Enamorado, Tom Hanks salvaba al soldado Ryan y Cameron Díaz usaba los fluidos de Ben Stiller como laca.
Al llegar este Gobierno al poder, Shakira te dejaba Madrid, Maná andaba por San Blas y Carlos Baute seguía en Venezuela. Ricky Martin no era gay, Anne Heche sí era gay y había un Teletubbie que se sospechaba. Henrique Capríles era electo diputado al Congreso, La Experiencia Roja era un evento de Coca Cola en La Carlota y Winston Vallenilla actuaba en una novela de RCTV llamada Aunque Me Cueste la Vida con Gledys Ibarra.
Cien mil Bolívares era un salario mínimo cuando se escogió a este Gobierno pero el show valía lo que decía la Malandra. La Miss Venezuela era negra, la música venía en redondo y la hamburguesa ahora también venía cuadrada. Las fotos las revelabas, el repro lo escondías y la barajita de Cafú la intercambiabas. La calle estaba fea y los asaltos a los carros estaban de moda pero en realidad que todo el mundo leyese ¿Quién Se Ha Llevado Mi Queso? era lo único que te preocupaba.
Este Gobierno se montó en El País de las Mujeres cuando Ana Karina Manco no era la madre de nadie, Amalia Pérez Díaz era la madre de todos y Viviana Gibelli era Pamela Fuentes. Tenías que comprar a juro en el nuevo Centro Comercial Sambil, entrar a juro al nuevo Gran Meliá Caracas o rumbear a juro en el nuevo Centro San Ignacio. En Chacao no te podías dar los besos en la Plaza Altamira pero en una discoteca sí podías fumar feliz en su barra.
Cuando este Gobierno fue electo, Irene ya era el pasado, el Henrique era un Salas Römer y Hugo… pues Hugo, apenas comenzaba. Había 16 ministerios, 4.500 homicidios y un Presidente que prometía dejar el poder en menos de cinco años.
El Presidente Hugo Chávez murió en el 2013.
Hoy Nicolás Maduro es el heredero de 31 ministerios. 19.000 homicidios y ninguna promesa de dejar el poder en cinco años.
Han pasado 14 años, 11 animadores del Oscar, 10 eclipses solares totales, 9 Vice Presidentes venezolanos, 7 Miss Universo latinoamericanas, 6  fichajes policiales de Lindsay Lohan, 5 bodas reales británicas, 4 Mundiales, 3 Papas, 2 Secretarios Generales de la ONU, 1 Presidente venezolano.
Si el mundo cambió, y todos, hasta Lindsay Lohan, cambiamos ¿para qué seguir insistiendo con algo que pertenece al pasado?

Monday, April 8, 2013

No Volverán Los Escuálidos



Yo no tengo intención alguna de votar por la burguesía parasitaria. Tampoco lo haré por los zamuros reposeros, ni los apátridas pitiyanquis. El imperialismo que se vaya a una galaxia bien, bien lejos de aquí porque por ella no pienso manchar mi dedo de tinta indeleble. Los fascistas que veneren a Mussolini, los propagandistas de Hitler que se atraganten con una copia de Mein Kampf  y los que no creen en la paz, ojalá venga un extranjero a invadirles su casa.
Adiós a los escuálidos, los regala patria y los saboteadores de oficio. Los majunches, los sicarios, los hipócritas y los ladrones. Que a mí no venga un abusador miserable calumniador y esclavista a decirme que crea en él cuando no ha sido más que un estafador embustero y caradura con su cinismo. Si los saqueadores, guerrilleros urbanos y hampones quieren patria que se monten en mi carro que se robaron y la consigan en otra parte. No volverán los conspiradores, ni muchos menos los golpistas.
Les mando un beso de cianuro a las serpientes inmorales y espero más nunca verlas en su trabajo de pre-pago. A los falsificadores y a los mercenarios les digo que ojalá perezcan en su miseria. Añoro que a los retrógrados entreguistas les den un calendario para que le digan la fecha de hoy porque están desubicados con su ideología de caverna. Más nunca volverán los insensibles ni los insensatos porque ellos son la nada. Y con la nada ni las moscas se le acercan.
A todos ellos yo les digo con mi voto hasta luego.
Yo pienso votar por el venezolano de los cafecitos brindados. El que comenta una noticia con “sí, hombre” en vez de “qué bolas”. El que no se cala un tráfico más ni una empujada en el Metro. Yo voto por conciencias limpias que en nada tienen qué enchufarse porque saben que el mejor trabajo es el que se hace con esfuerzo. Mi voto es para la gente que no les importó eso de “negrito” porque aquí el que no es negro es moreno y el que no es moreno es catire e igual aquí todo el mundo se mete en una conga de tambores.
Yo voto por los que no soportan una noche más de hampa porque en verdad quieren salir tranquilos a dar una vuelta. Escojo en mi equipo a esa gente que busca ahorrar para el mañana como si la vida dependiera de ello pero que no escatiman en comprarse la lotería de vez en cuando porque con la suerte uno nunca sabe. Voto por la gente que consigue azúcar y harina y leche y huevos en un mismo mercado. Que no hace cola ni pide favorcitos sino que simplemente ve su producto lo agarra y lo paga.
Yo voto por la gente honesta. La que dice lo que tiene que decir en alto porque no va a andar callándose la injusticia de que le hagan perder su tiempo, su paciencia y su ánimo. Gente digna, pues. Gente seria. Gente humana.
En representación de esa gente yo voto por un Presidente que incluya hasta el que lo adversa. Un hombre que se haya ganado su cargo a punta de escalar peldaños y no por un señalamiento a dedo. Yo le apuesto todo a una persona que no me va a decir que mi forma de pensar está mala porque a mí su mamá no me crió y nadie se mete con lo que me enseñó mi madre. Que le va a ofrecer a cada persona la oportunidad de superarse sin que haya que ponerse una camisa de un color para merecerse lo que a todos nos pertenece.
Ese es mi reto, decirle ‘chao pescao’ a todo aquel que se aprovechó de un micrófono o un guiso para decirme que yo no soy venezolano. A la oligarquía ni que me la enseñen en una revista porque ya tengo visteado a los enchufados. A los que montaron tramoyas con la Constitución que recen para que la Justicia sí los juzgue con vendas. Adiós para siempre a los que permitieron que se robaran mis reales, mis pertenencias, mi trabajo y la vida de mis amigos y familiares. Adiós, adiós, chao pescao.
Por ellos no voto ni hoy ni nunca. Eso lo juro. Mientras viva en libertad y democracia, mi mayor placer y orgullo será votar por el hombre que jamás me ha confundido por escuálido sino que se enorgullece al decirme todos los días que yo, como él, soy simplemente un gran venezolano.
A votar este domingo 14 de abril. A votar por ese venezolano.

Thursday, April 4, 2013

No Ríe El Que Oye Pajaritos


La otra noche no pude dormir y caí en un video en YouTube del año 2008. Era un programa en Venevisión donde Claudio Nazoa, Laureano Márquez y Rolando Salazar parodiaban una entrevista ficticia entre el Presidente Caldera y el Presidente Chávez. Luego de eso pasé a un sketch de Radio Rochela donde se parodiaba el segundo intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez. Finalmente caí en La Revolución No Será Televisada donde vi la escena en la que momentos antes de juramentar a Diosdado Cabello como Presidente, los funcionarios presentes discutían inocentemente sobre qué hacer cuando hay una ausencia temporal del Presidente en ejercicio.
La verdad es que no dormí muy bien esa noche.
Las cosas han cambiado tanto que es imposible pensar en una época donde se podía parodiar eventos de índole nacional en televisión. Yo siempre he pensado que el humor sirve para comprender mejor la tragedia, incluso mejor la política, y es una lástima que en menos de diez años no quede ni el recuerdo del humor político en televisión salvo el protagonizado por sus propios actores.
Que en menos de un mes hayamos visto el nacimiento de Esteban el Pajarito, el Cabeza de Caja bailando en Los Juanes y el Toripollo, es suficiente como para pensar que cualquier guionista se lamería la boca con el material. Pero ¿en dónde sale? Erika Tipo 11 ya no sale al aire, Chataing TV solo puede hacer tanto y Misión Emilio ni se molesta. Eso no sucedía antes.
Saturday Night Live sacó una parodia con Justin Timberlake sobre la muerte del Presidente Chávez porque esa era la noticia mundial del momento. Ahora se concentran en Kim Jong-Un de Corea del Norte, el Mejor Peor Villano de Todos Los Tiempos. Así se mueve el mundo que indudablemente necesita reír porque la situación actual es incomprensible.
Nicolás Maduro se las hubiera visto plátano verde de existir Radio Rochela hoy en día pero yo insisto lo hubiera humanizado y hecho único. El gran tema de esta carrera presidencial, como dice la revista Time, es que NO hay temas. Henrique Capríles ha sacado tres fórmulas básicas: “yo propongo seguridad de noche, platica pa’l bolsillo y comida pa’ la barriga” pero no han podido ser comentadas porque Nicolás Maduro ofrece algo mejor: la torta. “Chávez se me apareció como un pajarito chiquitico” es quizás la afirmación en campaña más absurda que se haya oído en el mundo entero. El problema es que él ve la burla como un insulto.
Sarah Palin se vio obligada a asistir a Saturday NIght Live porque Tina Fey hizo de ella un nombre común. John McCain posó con Fey en la portada de la revista Time. Tal fue el efecto de la comedia en la política en las elecciones del 2008 en los Estados Unidos que los candidatos tuvieron que mostrar la cara de sus metidas de pata para 1) hacerlos humanos y 2) probar que el que ríe de último ríe mejor. Eso lo comprenden los demócratas. Cuba lo ve como un ataque de misiles.
Mi preocupación es que estamos viviendo los últimos bastiones del humor libre en Venezuela (hoy únicamente a través del Twitter) y creo que de eso queda poco. Chávez utilizó a la oposición como un mal necesario para la implantación de su política pero Nicolás Maduro sí la ve como el real enemigo. La oposición dejó de ser escuálida para ser hija de Hitler. Los supuestos diez millones de votos ya no se meten por el buche sino por el ano. Henrique Capríles no es un majunche es un fascista burgués príncipe parasitario de la ultraderecha neoyorquina. Esto es política a lo Iris Valera: el malandreo te hará libre.
Le leí a Juan Andrés Ravell que Chávez se había reído con La Isla Presidencial. Nicolás Maduro no se ríe y he ahí el problema. La disidencia a través del humor no será tolerada. Una lástima, cuando la verdad los mejores actores de comedia están hoy en día sentados en el Gobierno. Al menos son los únicos que ven pajaritos.
FREAKY: Este texto tiene 666 palabras.-

Monday, April 1, 2013

Alterar La Película


Titanic - Si hubieran cachado a la vieja lanzando el collar
Es mejor contar el final de la película para que no haya sorpresas. La noche del 14 de abril, los venezolanos se unen frente a una pantalla de televisión para ver una baranda inmóvil. A estas alturas del partido ya sabemos que la toma de la baranda es lo mismo que entrar a una oficina y que la recepcionista nos diga: “mi rey te me vas a tener que esperar porque la Doctora anda ocupada”. Sin importar que Tibisay Lucena se las eche que el sistema electoral venezolano es el mejor del mundo, lo cierto es que a la Presidenta del CNE le fascina dejarnos en suspenso. Como en la película El Sexto Sentido, su “I see dead people” es “hay una tendencia irreversible”.
Mientras esperamos a que los rectores bajen a la sala de prensa como si fueran los astronautas en Armageddon, el Twitter ya da resultados. Éstos están basados en apreciaciones de mesa en el este del este de la capital, exit polls y alguien que es el primo del novio de la tía que tiene un contacto con el secretario de la presidenta del consejo comunal cuya amiga le sirve café al militar en la puerta de la sala de totalizaciones del CNE. A ese lo apodan el señor “de muy buena fuente”. Ese es el mismo que a las seis de la tarde pone: "ganamos en TODOS los estados menos en Mérida” y a las nueve de la noche tuitea: “por lo menos ganamos en Mérida”.
El resultado, como de costumbre, siempre es el que no es. Tibisay Lucena dice el nombre del candidato que todos menos Mario Silva e Hinterlaces decían iba a perder. Y ahí ocurre el derrumbe moral. Un día completo de civismo, bronceado tipo portu y asfixia en el meñique por la tinta indeleble, es ahogado por el zafarrancho de petardos victoriosos que siempre parecen venir del balcón del vecino más capitalista de todos. Con todo y que hay Ley Seca, es la única noche donde una buena parte de venezolanos invierte en una botella para celebrar y no se la termina bebiendo.
En dos semanas nos toca vivir esta misma película. Con su madrugonazo, la capta huella, el cotillón y la grima de oír a una periodista decir la palabra “aperturar”. El 14 de abril los venezolanos participaremos en el decimocuarto proceso electoral para elegir a un Presidente por medio de elecciones libres, directas y secretas desde que comenzamos a acudir a las urnas electorales en 1947.
Ya va, ¿catorce elecciones presidenciales? ¿No eran cuatro además del revocatorio ese, y la enmienda constitucional aquella y esa vez cuando a Arias Cárdenas le dio por jugar a Caín y Abel contra Chávez?
Bienvenidos. Llegó la hora de alterar la película.
No seremos parte del cambio hasta que dejemos de contar solamente las elecciones en las que participó Hugo Chávez Frías como candidato. Son catorce elecciones presidenciales desde que el pueblo eligió a Rómulo Gallegos. Hugo Chávez fue candidato en solo cuatro. A pesar de haber sido invencible, la creencia de los venezolanos en la democracia y la alternabilidad de mando son más grandes que un solo hombre y su ideología. Diez mandatos presidenciales previos a los del difunto mandatario (aun con un dictador de por medio) así lo comprueban. Por más querido/odiado que haya sido el señor Chávez, el tiempo en democracia ha sido mayor que su legado.
Conclusión: la película ES alterable.
Tenemos dos semanas para creer en el cambio. Pensar positivamente que sí podemos elegir a un representante serio que nos ayude a combatir la inseguridad, generar producción de alimentos y decirle adiós a naciones que se chupan de gratis lo que a nosotros nos cuesta. Catorce días para decidir si queremos continuar con cadenas de insultos o liderazgos incluyentes. 336 horas para sincerarnos y aceptar que el socialismo no llegará porque en verdad todo el mundo Quiere Ser Millonario, aun cuando ser millonario implique tan solo una casa digna, una familia sana y un buen colegio cerca.
No hay mucho tiempo para alterar la película pero es posible una en la que todo el que tenga una cédula venezolana se acueste a dormir la noche del 14 de abril pensando que ya ésta es otra historia la que vive Venezuela. Estará la baranda, el militar y la tendencia irreversible, eso es indiscutible. Pero si hay optimismo, voluntad, movimiento y fe, los venezolanos sabremos que defender la democracia y su alternabilidad en el mando vale totalmente la pena. A fin de cuentas, el Estado no altera películas cuyo final le conviene. Solo las cambia el pueblo democrático que así verdaderamente lo quiere.
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Es mejor contar el final de la película para que no haya sorpresas. Comienzo yo por la mía: Luego de conversar por dos semanas con todo aquel que se me cruce sobre las opciones electorales, acudo el 14 de abril a votar en mi centro electoral. Tras una noche activa en Twitter con una baranda en la pantalla, la Presidenta del CNE Tibisay Lucena anuncia que Henrique Capríles gana la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Mi país alteró su película. Y eso me da alegría.-

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